Diferencia entre revisiones de «Religión mexica»
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| + | * ''[http://www.arqueomex.com/S2N3nDOSIER91.html La religión mexica]'', artículo publicado en la ''Revista Arqueología Mexicana'', No. 91. Editorial Raíces S.A. de C.V. | ||
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Religión mexica. La religión de los mexicas, nombre dado por los historiadores para referirse a los aztecas, era una especie de politeísmo parecido al de los griegos en cuando al fondo de las creencias y a la existencia de varias deidades, pero que se acercaba a las religiones de Asia en cuanto al culto. Algunos historiadores expresan que la religión practicada por los mexicas estaba más enfocada hacia el sincretismo que al politeísmo, ya que adoptaban dioses de otras culturas, más que imponer a sus propias deidades[1].
Los mexicas originalmente eran una de las tribus nahuas y cuando llegaron al valle de México, traían sus propias creencias y divinidades. La más importante de sus divinidades era Huitzilopochtli o Mexitli, nombre que, según Laurette Séjourné, en el lenguaje esotérico náhuatl, se puede traducir como el alma del guerrero que viene del paraíso. La imagen de esta deidad, llamada el dios de la guerra, fue llevada en la larga peregrinación de los mexicas hasta que echaron los cimientos de la ciudad de Tenochtitlan que vino a ser la capital del imperio. Aunque el supremo dios creador y señor del universo se llamado Ometecuhtli.
Al llegar al valle de México o valle del Anáhuac, los mexicas trataron de incorporar la cultura y los dioses de las civilizaciones más avanzadas que ya estaban establecidas, así como los de civilizaciones más antiguas como la tolteca; así, incluyeron a Tláloc, Tezcatlipoca y a Quetzalcoatl, divinidad de gran veneración, llamada el dios del aire, de quien creían que había residido en la tierra para enseñar a los hombres el cultivo de los campos, el laboreo de los metales y la ciencia del gobierno. Suponían que este dios era completamente pacífico y que se tapaba los oídos cuando se hablaba de guerra. Los mexicanos decían que Quetzalcoatl era de alta estatura, que tenia cutis blanco, cabellos negros y barba larga, y que al alejarse de la tierra había prometido volver.
Conforme los mexicas comenzaron a conquistar a otros pueblos, fueron aceptando nuevos dioses y enlazando sus historias con las de los dioses que ya tenían. El historiador e investigador mexicano Rafael Tena Martínez señala la existencia de 15 deidades principales en la religión mexica, alrededor de los cuales se organizan otros de menor jerarquía[1]. Otras fuentes históricas se mencionan hasta 114 dioses, que se dividen en tres grupos: creadores y providentes, de la fertilidad agrícola y humana y del placer, y de la energía cósmica, la guerra y sacrificios humanos, cada un de las cuales tenia un día consagrado.
Una tradición mexica también explicaba la confusión de las lenguas, la cual era presentada en una leyenda semejante a la historia de la Torre de Babel que se menciona al principio del libro de Génesis en la Biblia.
Organización
Sacerdotes
El numero de los sacerdotes era muy considerable, puesto que solo el templo principal de la capital estaba servido por cinco mil. Las funciones de cada uno de ellos estaban determinadas con rigurosa exactitud. Unos dirigían el canto de los templos, otros disponían las fiestas con arreglo al calendario, estos cuidaban de la educación de la juventud, aquellos de las pinturas jeroglíficas, y de conservar las tradiciones orales. Los ritos de sacrificio estaban reservados a las principales dignidades. A la cabeza de todos estaban dos sumos sacerdotes electos por el rey y los primeros nobles, iguales en dignidad y solo inferiores en autoridad al soberano mismo.
Uno de los principales cargos del sacerdocio era la educación de la juventud en escuelas a propósito, en que se encontraban los jóvenes de ambos sexos desde la más temprana edad. Se les enseñaba el culto de los dioses y tomaban parte en las celebraciones religiosas. Los niños de las escuelas superiores aprendían además las tradiciones históricas y religiosas, la interpretación de los jeroglíficos y la ciencia de los aztecas. A las niñas se les enseñaba a coser y bordar ornamentos para el servicio de los altares y la moral de la religión. Unos y otros salían de la escuela cuando estaban en estado de casarse y desempeñar las funciones del servicio público.
Templos
La cosmovisión de los pueblos mesoamericanos se reflejó en la cultura material, como la arquitectura y la disposición de las ciudades. En los centros de los sitios se localizaban templos cuya forma, decoración y función correspondían con el papel que las deidades a que estaban dedicadas tenían en el entramado mítico y ritual.
El Templo Mayor de los mexicas estaba dentro d un espacio sagrado, aislado del mundo profano por un muro. Ese espacio reproducía el concepto cosmogónico mexica del quincunce: cuatro rumbos y un centro. En el centro se elevaba el Templo Mayor, que simbolizaba el Coatépetl, la montaña sagrada, que almacenaba la lluvia, los rayos y las semillas multiplicadoras de la vida.
Situado en el centro del espacio sagrado, el Templo Mayor se convertía en el axis mundi, o centro del mundo, para los mexicas. Era la morada de los dioses y el lugar por excelencia en que los hombres podían descender al inframundo o ascender a los cielos. Era el lugar en que era posible que los seres humanos se comunicaran con los dioses del cielo y de la tierra, hicieran ofrendas y pedimentos, y además, renovaran los pactos de reciprocidad establecidos con las deidades. Ahí, en los dos templos ubicados en la cima del Coatépetl, los mexicas donaban sangre y corazones, lo más preciado por los hombres, para que los dioses se alimentaran y recuperaran fuerzas para que pudieran, a su vez, dar alimentos y vida a los seres humanos.
Referencias
- ↑ 1,0 1,1 Religión mexica, resultado de la fusión de dioses de otras culturas. Artículo disponible en la web del mexicano Instituto Nacional de Antropología e Historia. Consultado el 1 de abril de 2014.
Fuentes
- Barros Arana, Diego (1865). Compendio de Historia de América. Parte I. Santiago de Chile: Imprenta del Ferrocarril. pp. 22-27
- La religión mexica, artículo publicado en la Revista Arqueología Mexicana, No. 91. Editorial Raíces S.A. de C.V.