Diferencia entre revisiones de «Iglesia de San Andrés»
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| − | ''' La iglesia de San Andrés ''' se remonta al [[siglo XV]]. Años más tarde se adosa al inmueble la capilla del Obispo (XVI) y se alza una capilla funeraria dedicada San Isidro [[XVII]]. La nueva construcción dedicada al patrón de la ciudad, se configura como una sucesión de tres espacios cuadrangulares de mayores proporciones que la propia iglesia de San Andrés, y es obra de Pedro de la Torre, José Villarreal y Juan de Lobera. La iglesia de San Andrés y la capilla de San Isidro sufren un devastador incendio en [[1936]], del que únicamente se salva su estructura exterior de fachadas de ladrillo rojo y granito y la gran cúpula encamonada que corona el ámbito principal. | + | '''La iglesia de San Andrés''' se remonta al [[siglo XV]]. Años más tarde se adosa al inmueble la capilla del Obispo (XVI) y se alza una capilla funeraria dedicada San Isidro [[XVII]]. La nueva construcción dedicada al patrón de la ciudad, se configura como una sucesión de tres espacios cuadrangulares de mayores proporciones que la propia iglesia de San Andrés, y es obra de Pedro de la Torre, José Villarreal y Juan de Lobera. La iglesia de San Andrés y la capilla de San Isidro sufren un devastador incendio en [[1936]], del que únicamente se salva su estructura exterior de fachadas de ladrillo rojo y granito y la gran cúpula encamonada que corona el ámbito principal. |
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==Historia== | ==Historia== | ||
| − | Poco se puede decir con certeza de la primitiva iglesia, existente ya a finales del [[siglo XII]] y levantada acaso en un solar ocupado anteriormente por la primitiva iglesia cristiana del Madrid islámico, ya que la jurisdicción de San Andrés se extendía por lo que fue el antiguo barrio mudéjar, posterior morería. | + | Poco se puede decir con certeza de la primitiva iglesia, existente ya a finales del [[siglo XII]] y levantada acaso en un solar ocupado anteriormente por la primitiva iglesia cristiana del Madrid islámico, ya que la jurisdicción de San Andrés se extendía por lo que fue el antiguo barrio mudéjar, posterior morería. Ahora reconstruido y convertido en museo de titularidad municipal. En él se encontraba el pozo, protagonista de uno de los milagros del santo, y una pequeña capilla en el lugar donde se decía que había vivido San Isidro. Para el historiador y arqueólogo Elías Tormo, sin embargo, el emplazamiento de la primitiva iglesia estuvo ocupado antes por una mezquita situada junto a la torre albarrana en lo que luego fue palacio de los Lasos de Castilla, residencia de los Reyes Católicos y del cardenal Cisneros cuando se encontraban en Madrid. En tiempos de los Reyes Católicos fue reformada la iglesia en estilo gótico, abriéndose a la vez un paso alto de comunicación con el palacio. En el [[siglo XVI]] se le adosó la Capilla del Obispo, luego templo independiente, a la que se trasladó en [[1535]] el cuerpo del santo por orden del obispo Gutierre de Vargas Carvajal, lo que dio lugar a discordias entre ambas capellanías, hasta que veinticuatro años después el cuerpo retornó a su emplazamiento original. En [[1656]] el viejo templo sufrió un desplome, reconstruyéndose modestamente a la vez que se construía la capilla de San Isidro, cambiando su orientación. La nueva iglesia de San Andrés se adornó con un retablo de Alonso Cano, aunque se simplificó el proyecto inicial que incluía la urna de San Isidro. Las esculturas pertenecían a Manuel Pereira, a quien correspondía también la estatua de San Andrés en piedra situada en la hornacina de su única puerta (actualmente en el jardín lo que queda de ella). La iglesia fue incendiada en [[1936]] y sobre el solar de la primitiva cabecera gótica se construyó posteriormente la casa rectoral. La actual iglesia ocupa lo que fue capilla de San Isidro y un tramo de la reconstruida en el [[siglo XVII]].Procede mencionar el trabajo de Ciria Higinio, La parroquia de San Andrés, artículo publicado en la revista La Semana Católica en los meses mayo y junio de [[1897]]. Este trabajo es estudiado y mencionado por historiadores posteriores. En 1918 aparece un artículo de importancia para el análisis historiográfico de la capilla. Dentro del Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Francisco Macho Ortega escribirá un capítulo titulado La capilla de San Isidro en la parroquia de San Andrés de Madrid. En este documento Macho Ortega trata de aclarar las noticias falsas e inexactas publicadas hasta el momento, trabajando para ello con los Archivos Municipales de Madrid. Macho Ortega corrige a Álvarez de Baena, quien argumenta que fue en [[1642]] cuando se pensó edificar la capilla. Para rebatir este hecho, se basa en una Cédula Real de [[Felipe IV]], la cual establece claramente que dicho momento fue en el año [[1628]]. Asimismo Macho incluye el nombre de Pedro de Pedroso como persona que establece condiciones para la traza de Gómez de Mora, la cual una vez aprobada es entregada al maestro de obras Bartolomé Díaz Arias el 2 de marzo de [[1630]], legalizando el contrato ante el notario Francisco Martínez de Orellana. |
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| − | En 1918 aparece un artículo de importancia para el análisis historiográfico de la capilla. Dentro del Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Francisco Macho Ortega escribirá un capítulo titulado La capilla de San Isidro en la parroquia de San Andrés de Madrid. En este documento Macho Ortega trata de aclarar las noticias falsas e inexactas publicadas hasta el momento, trabajando para ello con los Archivos Municipales de Madrid. Macho Ortega corrige a Álvarez de Baena, quien argumenta que fue en [[1642]] cuando se pensó edificar la capilla. Para rebatir este hecho, se basa en una Cédula Real de [[Felipe IV]], la cual establece claramente que dicho momento fue en el año [[1628]]. Asimismo Macho incluye el nombre de Pedro de Pedroso como persona que establece condiciones para la traza de Gómez de Mora, la cual una vez aprobada es entregada al maestro de obras Bartolomé Díaz Arias el 2 de marzo de [[1630]], legalizando el contrato ante el notario Francisco Martínez de Orellana. | ||
Se hace referencia a la falta de recursos que ocasionaron la paralización de las obras durante 11 años. Es importante el aporte que se refiere a la creación de una Junta por parte del Ayuntamiento, que hace que en [[1641]] se retome con afán la continuación del proyecto constructivo. Es ahora cuando se habla del encargo de una nueva traza, a Pedro de la Torre. Mediante una labor que profundiza en el estudio de las fuentes primarias, vuelve a contradecir a Baena, Ponz y Madoz, concretamente en el año en el que las obras se retoman. Para ello se basa en el Libro de Acuerdos que establecen el año [[1643]] como fecha de inicio y no [[1657]], año que habían planteado anteriores historiadores. Este error se debe a que en estos años apenas se avanzó en las obras, siendo el año [[1657]] momento de gran impulso gracias a la Cédula Real expedida en Madrid el 28 de octubre de [[1657]] y a la contribución de casi todas las aldeas y ciudades de la nación, además de las colonias americanas. Se expone nuevamente uno de los errores de Álvarez Baena, quien atribuye al Rey y a la Villa de Madrid la construcción de la capilla, cuando toda la nación e incluso las posesiones de ultramar tomaron parte activa en ella. Es interesante el hecho de acuerdo para aceptar los modelos de Fray Diego de Madrid, información recogida en el Libro de Acuerdos. Se establece la fecha de conclusión, el 15 de mayo de [[1669]], sin embargo la Junta de Comisarios no da por terminada su misión hasta el 9 de septiembre de ese mismo año, dándose por disuelta a partir de esta fecha, y quedando así indicado en el Libro de Acuerdos. Como anécdota, nombrar un error menor a la hora de citar el apunte bibliográfico referido a Álvarez Baena, al fechar la obra de este en el año [[1726]], cuando en realidad es del año [[1786]]. Sin lugar a dudas la labor documental que lleva a cabo Macho Ortega es muy importante, como discípulo de Elías Tormo representa el primer paso para rebatir errores anteriores y base sólida de un estudio más veraz. | Se hace referencia a la falta de recursos que ocasionaron la paralización de las obras durante 11 años. Es importante el aporte que se refiere a la creación de una Junta por parte del Ayuntamiento, que hace que en [[1641]] se retome con afán la continuación del proyecto constructivo. Es ahora cuando se habla del encargo de una nueva traza, a Pedro de la Torre. Mediante una labor que profundiza en el estudio de las fuentes primarias, vuelve a contradecir a Baena, Ponz y Madoz, concretamente en el año en el que las obras se retoman. Para ello se basa en el Libro de Acuerdos que establecen el año [[1643]] como fecha de inicio y no [[1657]], año que habían planteado anteriores historiadores. Este error se debe a que en estos años apenas se avanzó en las obras, siendo el año [[1657]] momento de gran impulso gracias a la Cédula Real expedida en Madrid el 28 de octubre de [[1657]] y a la contribución de casi todas las aldeas y ciudades de la nación, además de las colonias americanas. Se expone nuevamente uno de los errores de Álvarez Baena, quien atribuye al Rey y a la Villa de Madrid la construcción de la capilla, cuando toda la nación e incluso las posesiones de ultramar tomaron parte activa en ella. Es interesante el hecho de acuerdo para aceptar los modelos de Fray Diego de Madrid, información recogida en el Libro de Acuerdos. Se establece la fecha de conclusión, el 15 de mayo de [[1669]], sin embargo la Junta de Comisarios no da por terminada su misión hasta el 9 de septiembre de ese mismo año, dándose por disuelta a partir de esta fecha, y quedando así indicado en el Libro de Acuerdos. Como anécdota, nombrar un error menor a la hora de citar el apunte bibliográfico referido a Álvarez Baena, al fechar la obra de este en el año [[1726]], cuando en realidad es del año [[1786]]. Sin lugar a dudas la labor documental que lleva a cabo Macho Ortega es muy importante, como discípulo de Elías Tormo representa el primer paso para rebatir errores anteriores y base sólida de un estudio más veraz. | ||
El estudio historiográfico continúa con la figura de él propio Elías Tormo y Monzó, quien en [[1925]], a través del Boletín de la Real Academia de la Historia, manifiesta que la Capilla, por su significado en la historia del barroco español y ultramarino, merece ser destacada como Monumento Nacional, “impidiendo así su ruina y su desnaturalización artística”. Hace constar el restablecimiento del aprecio en todo el mundo por el arte barroco, aludiendo a la importancia que vino a tener en España y en América. “A la aceptación por la Corte, y precisamente en esta Capilla, de las libertades y galanuras de las nuevas fórmulas artísticas, rebeldes al clasicismo, ya mecanizado, del Renacimiento”. El estudio de la capilla, lo recopiló con datos inéditos y con los trabajos monográficos de Ciria y Macho, sin aportar datos nuevos sobre el edificio. Igualmente menciona las virtudes de la vida sencilla llevada a cabo por San Isidro y que habían sido narradas por Juan Diácono. Indica como la capilla está edificada en el lugar del sepelio primitivo del santo, en lo que era el cementerio de San Andrés. En resumen, es importante esta obra puesto que se observa una revalorización del arte barroco, que hasta entonces había estado tan desprestigiado; una tendencia iniciada por Cea Bermúdez, Ponz y Llaguno. También es evidente que hay un interés por mantener el patrimonio cultural de la ciudad. Un hecho que poco a poco se va generalizando gracias al esfuerzo y lucha de eruditos como Tormo, y que indica una evolución en la sensibilidad de la sociedad a la hora de preocuparse por la conservación del legado histórico. | El estudio historiográfico continúa con la figura de él propio Elías Tormo y Monzó, quien en [[1925]], a través del Boletín de la Real Academia de la Historia, manifiesta que la Capilla, por su significado en la historia del barroco español y ultramarino, merece ser destacada como Monumento Nacional, “impidiendo así su ruina y su desnaturalización artística”. Hace constar el restablecimiento del aprecio en todo el mundo por el arte barroco, aludiendo a la importancia que vino a tener en España y en América. “A la aceptación por la Corte, y precisamente en esta Capilla, de las libertades y galanuras de las nuevas fórmulas artísticas, rebeldes al clasicismo, ya mecanizado, del Renacimiento”. El estudio de la capilla, lo recopiló con datos inéditos y con los trabajos monográficos de Ciria y Macho, sin aportar datos nuevos sobre el edificio. Igualmente menciona las virtudes de la vida sencilla llevada a cabo por San Isidro y que habían sido narradas por Juan Diácono. Indica como la capilla está edificada en el lugar del sepelio primitivo del santo, en lo que era el cementerio de San Andrés. En resumen, es importante esta obra puesto que se observa una revalorización del arte barroco, que hasta entonces había estado tan desprestigiado; una tendencia iniciada por Cea Bermúdez, Ponz y Llaguno. También es evidente que hay un interés por mantener el patrimonio cultural de la ciudad. Un hecho que poco a poco se va generalizando gracias al esfuerzo y lucha de eruditos como Tormo, y que indica una evolución en la sensibilidad de la sociedad a la hora de preocuparse por la conservación del legado histórico. | ||
Este hecho lo refleja Vicente Carredano en su obra Dolor y esperanza de la capilla de San Isidro: Ruinas en el corazón de la villa, de [[1957]], donde manifiesta que tanto la Capilla de San Isidro como la iglesia de San Andrés están en ruinas, pero que se mantienen intactos los muros, las puertas, las cornisas y la cúpula. Realmente este autor no supone un punto importante dentro de la historiografía de la crítica de la Capilla, puesto que los datos que aporta sobre la construcción y sus gastos, aunque no lo apunta en ningún momento, posiblemente los haya tomado de la obra de Pascual Madoz. Sin embargo lo he querido mencionar por el hecho de que se preocupa por el estado del edificio y le sigue dando la importancia que tiene dentro de la arquitectura madrileña del [[siglo XVII]], procurando que no caiga en el olvido y se acabe derribando, como ha ocurrido con muchos otras obras de interés. | Este hecho lo refleja Vicente Carredano en su obra Dolor y esperanza de la capilla de San Isidro: Ruinas en el corazón de la villa, de [[1957]], donde manifiesta que tanto la Capilla de San Isidro como la iglesia de San Andrés están en ruinas, pero que se mantienen intactos los muros, las puertas, las cornisas y la cúpula. Realmente este autor no supone un punto importante dentro de la historiografía de la crítica de la Capilla, puesto que los datos que aporta sobre la construcción y sus gastos, aunque no lo apunta en ningún momento, posiblemente los haya tomado de la obra de Pascual Madoz. Sin embargo lo he querido mencionar por el hecho de que se preocupa por el estado del edificio y le sigue dando la importancia que tiene dentro de la arquitectura madrileña del [[siglo XVII]], procurando que no caiga en el olvido y se acabe derribando, como ha ocurrido con muchos otras obras de interés. | ||
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La restauración fue entre [[1986]] y [[1999]] basándose en la documentación gráfica existente. Posteriormente, en [[2005]], la Dirección General de Patrimonio Histórico acomete el proyecto global de restauración y puesta en valor del monumento (capilla del Obispo, sala capitular, dependencias anexas y del claustro) con el que consolida estructuralmente los muros, forjados, cubiertas, carpinterías y acabados. Además, construye un paso de comunicación entre la capilla del Obispo y el resto del conjunto monumental. Paralelamente, restaura los retablos y sepulcros ubicados en el interior de capilla. Durante estas labores de rehabilitación se encontraron significativos hallazgos relativos a la primitiva parroquia de San Andrés y su cementerio, cuya vista está accesible al público gracias a la instalación una ventana arqueológica en el pavimento. | La restauración fue entre [[1986]] y [[1999]] basándose en la documentación gráfica existente. Posteriormente, en [[2005]], la Dirección General de Patrimonio Histórico acomete el proyecto global de restauración y puesta en valor del monumento (capilla del Obispo, sala capitular, dependencias anexas y del claustro) con el que consolida estructuralmente los muros, forjados, cubiertas, carpinterías y acabados. Además, construye un paso de comunicación entre la capilla del Obispo y el resto del conjunto monumental. Paralelamente, restaura los retablos y sepulcros ubicados en el interior de capilla. Durante estas labores de rehabilitación se encontraron significativos hallazgos relativos a la primitiva parroquia de San Andrés y su cementerio, cuya vista está accesible al público gracias a la instalación una ventana arqueológica en el pavimento. | ||
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Revisión del 07:14 30 may 2016
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La iglesia de San Andrés se remonta al siglo XV. Años más tarde se adosa al inmueble la capilla del Obispo (XVI) y se alza una capilla funeraria dedicada San Isidro XVII. La nueva construcción dedicada al patrón de la ciudad, se configura como una sucesión de tres espacios cuadrangulares de mayores proporciones que la propia iglesia de San Andrés, y es obra de Pedro de la Torre, José Villarreal y Juan de Lobera. La iglesia de San Andrés y la capilla de San Isidro sufren un devastador incendio en 1936, del que únicamente se salva su estructura exterior de fachadas de ladrillo rojo y granito y la gran cúpula encamonada que corona el ámbito principal.
Sumario
Ubicación
La iglesia de San Andrés situada en el n.º 1 de la Plaza de San Andrés de Madrid (España), en el céntrico Barrio de La Latina, es un templo católico y una de las más primitivas parroquias de Madrid.
Historia
Poco se puede decir con certeza de la primitiva iglesia, existente ya a finales del siglo XII y levantada acaso en un solar ocupado anteriormente por la primitiva iglesia cristiana del Madrid islámico, ya que la jurisdicción de San Andrés se extendía por lo que fue el antiguo barrio mudéjar, posterior morería. Ahora reconstruido y convertido en museo de titularidad municipal. En él se encontraba el pozo, protagonista de uno de los milagros del santo, y una pequeña capilla en el lugar donde se decía que había vivido San Isidro. Para el historiador y arqueólogo Elías Tormo, sin embargo, el emplazamiento de la primitiva iglesia estuvo ocupado antes por una mezquita situada junto a la torre albarrana en lo que luego fue palacio de los Lasos de Castilla, residencia de los Reyes Católicos y del cardenal Cisneros cuando se encontraban en Madrid. En tiempos de los Reyes Católicos fue reformada la iglesia en estilo gótico, abriéndose a la vez un paso alto de comunicación con el palacio. En el siglo XVI se le adosó la Capilla del Obispo, luego templo independiente, a la que se trasladó en 1535 el cuerpo del santo por orden del obispo Gutierre de Vargas Carvajal, lo que dio lugar a discordias entre ambas capellanías, hasta que veinticuatro años después el cuerpo retornó a su emplazamiento original. En 1656 el viejo templo sufrió un desplome, reconstruyéndose modestamente a la vez que se construía la capilla de San Isidro, cambiando su orientación. La nueva iglesia de San Andrés se adornó con un retablo de Alonso Cano, aunque se simplificó el proyecto inicial que incluía la urna de San Isidro. Las esculturas pertenecían a Manuel Pereira, a quien correspondía también la estatua de San Andrés en piedra situada en la hornacina de su única puerta (actualmente en el jardín lo que queda de ella). La iglesia fue incendiada en 1936 y sobre el solar de la primitiva cabecera gótica se construyó posteriormente la casa rectoral. La actual iglesia ocupa lo que fue capilla de San Isidro y un tramo de la reconstruida en el siglo XVII.Procede mencionar el trabajo de Ciria Higinio, La parroquia de San Andrés, artículo publicado en la revista La Semana Católica en los meses mayo y junio de 1897. Este trabajo es estudiado y mencionado por historiadores posteriores. En 1918 aparece un artículo de importancia para el análisis historiográfico de la capilla. Dentro del Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Francisco Macho Ortega escribirá un capítulo titulado La capilla de San Isidro en la parroquia de San Andrés de Madrid. En este documento Macho Ortega trata de aclarar las noticias falsas e inexactas publicadas hasta el momento, trabajando para ello con los Archivos Municipales de Madrid. Macho Ortega corrige a Álvarez de Baena, quien argumenta que fue en 1642 cuando se pensó edificar la capilla. Para rebatir este hecho, se basa en una Cédula Real de Felipe IV, la cual establece claramente que dicho momento fue en el año 1628. Asimismo Macho incluye el nombre de Pedro de Pedroso como persona que establece condiciones para la traza de Gómez de Mora, la cual una vez aprobada es entregada al maestro de obras Bartolomé Díaz Arias el 2 de marzo de 1630, legalizando el contrato ante el notario Francisco Martínez de Orellana. Se hace referencia a la falta de recursos que ocasionaron la paralización de las obras durante 11 años. Es importante el aporte que se refiere a la creación de una Junta por parte del Ayuntamiento, que hace que en 1641 se retome con afán la continuación del proyecto constructivo. Es ahora cuando se habla del encargo de una nueva traza, a Pedro de la Torre. Mediante una labor que profundiza en el estudio de las fuentes primarias, vuelve a contradecir a Baena, Ponz y Madoz, concretamente en el año en el que las obras se retoman. Para ello se basa en el Libro de Acuerdos que establecen el año 1643 como fecha de inicio y no 1657, año que habían planteado anteriores historiadores. Este error se debe a que en estos años apenas se avanzó en las obras, siendo el año 1657 momento de gran impulso gracias a la Cédula Real expedida en Madrid el 28 de octubre de 1657 y a la contribución de casi todas las aldeas y ciudades de la nación, además de las colonias americanas. Se expone nuevamente uno de los errores de Álvarez Baena, quien atribuye al Rey y a la Villa de Madrid la construcción de la capilla, cuando toda la nación e incluso las posesiones de ultramar tomaron parte activa en ella. Es interesante el hecho de acuerdo para aceptar los modelos de Fray Diego de Madrid, información recogida en el Libro de Acuerdos. Se establece la fecha de conclusión, el 15 de mayo de 1669, sin embargo la Junta de Comisarios no da por terminada su misión hasta el 9 de septiembre de ese mismo año, dándose por disuelta a partir de esta fecha, y quedando así indicado en el Libro de Acuerdos. Como anécdota, nombrar un error menor a la hora de citar el apunte bibliográfico referido a Álvarez Baena, al fechar la obra de este en el año 1726, cuando en realidad es del año 1786. Sin lugar a dudas la labor documental que lleva a cabo Macho Ortega es muy importante, como discípulo de Elías Tormo representa el primer paso para rebatir errores anteriores y base sólida de un estudio más veraz.
El estudio historiográfico continúa con la figura de él propio Elías Tormo y Monzó, quien en 1925, a través del Boletín de la Real Academia de la Historia, manifiesta que la Capilla, por su significado en la historia del barroco español y ultramarino, merece ser destacada como Monumento Nacional, “impidiendo así su ruina y su desnaturalización artística”. Hace constar el restablecimiento del aprecio en todo el mundo por el arte barroco, aludiendo a la importancia que vino a tener en España y en América. “A la aceptación por la Corte, y precisamente en esta Capilla, de las libertades y galanuras de las nuevas fórmulas artísticas, rebeldes al clasicismo, ya mecanizado, del Renacimiento”. El estudio de la capilla, lo recopiló con datos inéditos y con los trabajos monográficos de Ciria y Macho, sin aportar datos nuevos sobre el edificio. Igualmente menciona las virtudes de la vida sencilla llevada a cabo por San Isidro y que habían sido narradas por Juan Diácono. Indica como la capilla está edificada en el lugar del sepelio primitivo del santo, en lo que era el cementerio de San Andrés. En resumen, es importante esta obra puesto que se observa una revalorización del arte barroco, que hasta entonces había estado tan desprestigiado; una tendencia iniciada por Cea Bermúdez, Ponz y Llaguno. También es evidente que hay un interés por mantener el patrimonio cultural de la ciudad. Un hecho que poco a poco se va generalizando gracias al esfuerzo y lucha de eruditos como Tormo, y que indica una evolución en la sensibilidad de la sociedad a la hora de preocuparse por la conservación del legado histórico. Este hecho lo refleja Vicente Carredano en su obra Dolor y esperanza de la capilla de San Isidro: Ruinas en el corazón de la villa, de 1957, donde manifiesta que tanto la Capilla de San Isidro como la iglesia de San Andrés están en ruinas, pero que se mantienen intactos los muros, las puertas, las cornisas y la cúpula. Realmente este autor no supone un punto importante dentro de la historiografía de la crítica de la Capilla, puesto que los datos que aporta sobre la construcción y sus gastos, aunque no lo apunta en ningún momento, posiblemente los haya tomado de la obra de Pascual Madoz. Sin embargo lo he querido mencionar por el hecho de que se preocupa por el estado del edificio y le sigue dando la importancia que tiene dentro de la arquitectura madrileña del siglo XVII, procurando que no caiga en el olvido y se acabe derribando, como ha ocurrido con muchos otras obras de interés.
Restauración
La restauración fue entre 1986 y 1999 basándose en la documentación gráfica existente. Posteriormente, en 2005, la Dirección General de Patrimonio Histórico acomete el proyecto global de restauración y puesta en valor del monumento (capilla del Obispo, sala capitular, dependencias anexas y del claustro) con el que consolida estructuralmente los muros, forjados, cubiertas, carpinterías y acabados. Además, construye un paso de comunicación entre la capilla del Obispo y el resto del conjunto monumental. Paralelamente, restaura los retablos y sepulcros ubicados en el interior de capilla. Durante estas labores de rehabilitación se encontraron significativos hallazgos relativos a la primitiva parroquia de San Andrés y su cementerio, cuya vista está accesible al público gracias a la instalación una ventana arqueológica en el pavimento.
Fuentes
- https://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_de_San_Andr%C3%A9s_%28Madrid%29
- http://turismomadrid.es/patrimoniohistorico/linea5/la-latina/capilla-del-obispo-e-iglesia-de-san-andres
- http://www.spain.info/es/que-quieres/arte/monumentos/madrid/capilla_de_san_isidro_en_la_iglesia_de_san_andres.html
- http://turismomadrid.es/patrimoniohistorico/linea5/la-latina/capilla-del-obispo-e-iglesia-de-san-andres
