Diferencia entre revisiones de «Conchita Ramos»

(Página creada con «{{Ficha Persona |nombre = Conchita Ramos |nombre completo = Conchita Grangé Beleta |otros nombres = |imagen = |tamaño = |descripción = |fecha de n…»)
(Etiqueta: nuestro-nuestra)
 
Línea 1: Línea 1:
 
{{Ficha Persona
 
{{Ficha Persona
 
|nombre      = Conchita Ramos
 
|nombre      = Conchita Ramos
|nombre completo = Conchita Grangé Beleta
+
|nombre completo = Concepción Gragné Veleta
 
|otros nombres =  
 
|otros nombres =  
 
|imagen      =  
 
|imagen      =  
 
|tamaño      =  
 
|tamaño      =  
 
|descripción  =  
 
|descripción  =  
|fecha de nacimiento =  
+
|fecha de nacimiento = [[6 de agosto]] de [[1925]]
|lugar de nacimiento =  
+
|lugar de nacimiento = {{Bandera2|España}}
|fecha de fallecimiento =  
+
|fecha de fallecimiento = [[27 de agosto]] de [[2019]]
|lugar de fallecimiento =  
+
|lugar de fallecimiento =[[Toulouse]],  {{Bandera2|Francia}}
 
|causa muerte =  
 
|causa muerte =  
 
|residencia  =  
 
|residencia  =  
|nacionalidad =  
+
|nacionalidad = Española
 
|ciudadania  =  
 
|ciudadania  =  
 
|educación    =  
 
|educación    =  
 
|alma máter  =  
 
|alma máter  =  
|ocupación    =  
+
|ocupación    = Activista
 
|conocido    =  
 
|conocido    =  
 
|titulo      =  
 
|titulo      =  
Línea 36: Línea 36:
 
}}
 
}}
  
'''Conchita Ramos Veleta.''' Miembro de la resistencia hispanofrancesa durante la Segunda Guerra Mundial y sobrevivió a los campos de concentración nazis.
+
'''Conchita Ramos Veleta.''' Miembro de la resistencia hispanofrancesa durante la [[Segunda Guerra Mundial]] que sobrevivió a los campos de concentración nazis.
 +
==Síntesis biográfica==
 +
Hija de padre español y madre francesa, recién nacida fue trasladada a [[Toulouse]], donde se educó con su familia materna. Con sólo 17 años se incorporó a los maquis para combatir la ocupación nazi de [[Francia]] en relevo de su tío, activo miembro que había debido de huir. Así, en abril de 1943 se hizo cargo de la zona del Ariège, dentro de la 3ª brigada, donde reorganizó la resistencia y trabajó como enlace. El 24 de mayo de 1944 la policía del régimen de Vichy ocupó su casa, en donde se escondían un guerrillero y tres refugiados, siendo detenida y entregada a la [[Gestapo]] junto con dos de sus tías, Elvira y María Veleta. Conchita no confesó, a pesar de las torturas a las que fue sometida en los siete interrogatorios que se le practicaron, y junto con sus tías fue deportada en el conocido como Tren Fantasma, que tardó dos meses en llegar a la Alemania Nazi con centenares de miembros de la resistencia, muchos de ellos españoles.
 +
{{Sistema:Cita| «Vi cómo les arrancaban las uñas de pies y manos a hombres y mujeres. Tenía miedo de hablar, pero no lo hice».}}
  
Hija de padre español y madre francesa, recién nacida fue trasladada a Toulouse, donde se educó con su familia materna. Con sólo 17 años se incorporó a los maquis para combatir la ocupación nazi de Francia en relevo de su tío, activo miembro que había debido de huir. Así, en abril de 1943 se hizo cargo de la zona del Ariège, dentro de la 3ª brigada, donde reorganizó la resistencia y trabajó como enlace. El 24 de mayo de 1944 la policía del régimen de Vichy ocupó su casa, en donde se escondían un guerrillero y tres refugiados, siendo detenida y entregada a la Gestapo junto con dos de sus tías, Elvira y María Veleta. Conchita no confesó, a pesar de las torturas a las que fue sometida en los siete interrogatorios que se le practicaron, y junto con sus tías fue deportada en el conocido como Tren Fantasma, que tardó dos meses en llegar a la Alemania Nazi con centenares de miembros de la resistencia, muchos de ellos españoles. Llegó al campo de concentración de Ravensbrück el 9 de septiembre de 1944, recién cumplidos los 19 años y se mantuvo junto con sus familiares.
+
===Campo de concentración de Ravensbrück===
  
De su experiencia en el campo de concentración ha señalado las terribles condiciones y trato en que se encontraban las embarazadas, que perdían a sus hijos al nacer y no volvían a saber nada de ellos; los niños asesinados, incluso destrozados por los perros; las mujeres sometidas a experimentos médicos y quirúrgicos, llamadas por los carceleros petites lapines (conejitas). Hacia el final de la guerra y el cautiverio, fue destinada a uno de los grupos de trabajo formados por los nazis en Berlín, donde con otras 650 mujeres se dedicaba a la industria de guerra. De todas ellas, sólo sobrevieron 115.
+
Llegó al [[campo de concentración de Ravensbrück]] el [[9 de septiembre]] de [[1944]], recién cumplidos los 19 años y se mantuvo junto con sus familiares.
  
Tras la liberación de los campos de concentración, fue reconocida por el gobierno de Francia como sargento, condecorada con la Legión de Honor y la Medalla de la Resistencia.
+
En el campo de concentración sobrevive terribles condiciones, observa el trato en que se encontraban las embarazadas, que perdían a sus hijos al nacer y no volvían a saber nada de ellos; los niños asesinados, incluso destrozados por los perros; las mujeres sometidas a experimentos médicos y quirúrgicos, llamadas por los carceleros petites lapines (conejitas), se las esterilizaba, se mataba a sus hijos ante su presencia y se les prostituía, además de pasar hambre, estar sometidas a constantes maltratos y abusos tanto físicos como psicológicos. Hacia el final de la guerra y el cautiverio, fue destinada a uno de los grupos de trabajo formados por los nazis en Berlín, donde con otras 650 mujeres se dedicaba a la industria de guerra. De todas ellas, sólo sobrevieron 115.
 
 
Conchita Ramos, a los 18 años.
 
 
 
De la deportación femenina siempre habría que hablar más. Debemos tener en cuenta lo que la condición femenina conllevaba en estos campos de exterminio, en esta época que la humanidad no debería olvidar para no volver a cometer… aunque todos quisiéramos alejar de nuestros recuerdos, por el horror que supone. Con ellas se hacía experimentos médicos, se las esterilizaba, se mataba a sus hijos ante su presencia y se les prostituía, además de pasar hambre, estar sometidas a constantes maltratos y abusos tanto físicos como psicológicos.
 
 
 
Hoy hace ya casi 70 años de la liberación de los campos nazis y muy pocas mujeres siguen con vida. Muchas españolas de la época vivieron en Francia, huyeron hacia allí temerosas de las represalias del Franquismo. Fue el caso de Neus, que en la actualidad reside en Barcelona (Capçanes), y es el caso de Conchita Ramos, que vive en Toulouse, ciudad en la que ha vivido siempre, aunque nació en Cataluña.
 
 
 
Desde la Asociación Amical de Ravensbrück, de la que Neus Català es la presidenta de honor, Teresa del Hoyo, su secretaria, y nos cuenta que se rinde homenaje a las mujeres que sobrevivieron a aquello, dando la máxima difusión a aquellos acontecimientos y recuperando las voces de las supervivientes. De ahí que hoy el nombre de Conchita esté en nuestra boca.
 
  
 
Entre 1939 y 1945, la fecha de la liberación de Neus y Conchita, fueron presas en este campo unas 132.000 mujeres de más de 40 países, sobre todo de Polonia, Alemania, Austria y Rusia. Algunas llegaron con sus hijos, pero la mayoría fueron exterminados, al igual que los cerca de 20.000 hombres que a partir de abril de 1941 fueron destinados a un anexo construido para ellos.
 
Entre 1939 y 1945, la fecha de la liberación de Neus y Conchita, fueron presas en este campo unas 132.000 mujeres de más de 40 países, sobre todo de Polonia, Alemania, Austria y Rusia. Algunas llegaron con sus hijos, pero la mayoría fueron exterminados, al igual que los cerca de 20.000 hombres que a partir de abril de 1941 fueron destinados a un anexo construido para ellos.
  
Eran agrupadas en función de sus características o condición: delincuentes comunes, judías, gitanas, políticas, homosexuales o testigos de Jehová… Todas eran marcadas con un triángulo invertido de diferente color. Verde para las presas comunes, negro para las criminales, amarillo para las judías. Las españolas, unas 400, aproximadamente, de las que apenas existe información, ni datos precisos, fueron señaladas con el color rojo destinado a las presas políticas más un número de matrícula, que sustituiría los nombres de ellas. Un número que les quedó grabado, como el color de las rayas del pijama de presidiarias, que como relató Neus al doctor Fraiz… casi se convirtió en su propia piel.
+
Eran agrupadas en función de sus características o condición: delincuentes comunes, judías, gitanas, políticas, homosexuales o testigos de Jehová… Todas eran marcadas con un triángulo invertido de diferente color. Verde para las presas comunes, negro para las criminales, amarillo para las judías. Las españolas, unas 400, aproximadamente, de las que apenas existe información, ni datos precisos, fueron señaladas con el color rojo destinado a las presas políticas más un número de matrícula, que sustituiría los nombres de ellas. Un número que les quedó grabado, como el color de las rayas del pijama de presidiarias.
 
 
De entre los horrores que conocemos de estos campos, todos, por desgracia, hemos oído hablar del quirófano del  doctor Gebhardt. Allí era donde se experimentaba, todo tipo de atrocidades y aberraciones, con mujeres y niñas, a las que se llamaba kaninchen o conejitas de Indias. También sabemos de la existencia del crematorio, inaugurado en abril de 1943, y de la cámara de gas, a finales de 1944. Allí fueron gaseadas unas 6.000 presas. Cabe señalar, que cada mes morían, de promedio, 1.000 mujeres debido a las pésimas condiciones higiénicas, la tuberculosis, la disentería o el tifus.
 
 
 
A finales de marzo de 1945, Himmler ordenó la evacuación de los campos, y el comandante de Ravensbrück, Fritz Suhren, mandó salir a todas las mujeres que aún quedaban con vida y en condiciones de caminar de este campo. Las españolas no pudieron volver en muchos años a España, Franco acechaba en su casa natal.
 
 
 
Conchita Ramos. Photo DDM, Michel Viala.
 
  
Un reportaje de El País sobre esta mujer, relata que tiene un hablar dulce, buena memoria y una conversación convincente y repleta de detalles. La entrevistan en el Museo de la Resistencia y la Deportación, en Toulouse, dirigido por Guillaume Agulló, descendiente de catalanes, y que habla de Conchita como «la abuela que todos queremos tener». Allí, varias tardes a la semana, Conchita se dedica a impartir charlas a los adolescentes.
+
A finales de marzo de 1945, [[Himmler]] ordenó la evacuación de los campos, y el comandante de Ravensbrück, [[Fritz Suhren]], mandó salir a todas las mujeres que aún quedaban con vida y en condiciones de caminar de este campo. Las españolas no pudieron volver en muchos años a España, Franco acechaba en su casa natal.
  
Conchita padece artrosis, cuentan, desencadenada a partir de los 50 años. Esta es una de las consecuencias más evidentes fruto de los siete interrogatorios que sufrió en manos de la Gestapo.
 
  
Tiene 87 años. De padre francés -Josep Grangé- y madre española -María Veleta-, en los primeros meses de vida fue trasladada a Toulouse, donde fue educada y criada por sus tíos. Por eso su historia está íntimamente unida a las dos mujeres más cercanas: su tía Elvira y su prima María; la familia Veleta.
 
  
Su tío participó en la Resistencia organizando grupos de maquis en la zona del Ariège; tras su huida -para no caer en manos de la Gestapo-, Conchita, una joven de apenas 17 años, se hizo cargo de la situación, reorganizó grupos de la Resistencia y fue integrada en la 3ª brigada de guerrilleros el mes de abril de 1943. Así fue como se convirtió en enlace. Siempre en compañía de las mujeres Veleta. Recibían los partes, propaganda, cartas y órdenes de misión que llevaban a ciertos jefes del maquis.
 
  
El 24 de mayo de 1944, a las nueve de la mañana, los milicianos, la policía de Pétain, rodearon su casa de Francia justo cuando tenían a un grupo de tres hombres escondidos preparado para ir, al día siguiente, hacia la frontera, y a un guerrillero, el capitán Ríos. Tras producirse un tiroteo, las tres mujeres fueron trasladadas a la prisión de Foix y, más tarde, entregadas a la Gestapo para ser interrogadas. En esta casa existe todavía hoy una placa en recuerdo a la memoria de las Veleta y su labor por la Resistencia.
 
  
Fue entonces cuando Conchita, muy joven, con apenas 18 años, recibió los primeros golpes y bastonazos de manos de la Gestapo. Su único objetivo era no hablar. Y lo consiguió. «Vi cómo les arrancaban las uñas de pies y manos a hombres y mujeres. Tenía miedo de hablar, pero no lo hice».
+
Fue entonces cuando Conchita, muy joven, con apenas 18 años, recibió los primeros golpes y bastonazos de manos de la Gestapo.  
  
 
Las tres mujeres permanecieron juntas en su viaje hasta el campo de deportación a bordo del terrible Tren Fantasma, el gran tren de los resistentes que tardó dos meses en llegar a su destino en Alemania. A bordo había 700 hombres y 65 mujeres. «Dentro del convoy, en pleno mes de agosto, cumplí los 19 años».
 
Las tres mujeres permanecieron juntas en su viaje hasta el campo de deportación a bordo del terrible Tren Fantasma, el gran tren de los resistentes que tardó dos meses en llegar a su destino en Alemania. A bordo había 700 hombres y 65 mujeres. «Dentro del convoy, en pleno mes de agosto, cumplí los 19 años».

Revisión del 10:09 30 ago 2019

Conchita Ramos
Información sobre la plantilla
NombreConcepción Gragné Veleta
Nacimiento6 de agosto de 1925
Bandera de España España
Fallecimiento27 de agosto de 2019
Toulouse, Bandera de Francia Francia
NacionalidadEspañola
OcupaciónActivista

Conchita Ramos Veleta. Miembro de la resistencia hispanofrancesa durante la Segunda Guerra Mundial que sobrevivió a los campos de concentración nazis.

Síntesis biográfica

Hija de padre español y madre francesa, recién nacida fue trasladada a Toulouse, donde se educó con su familia materna. Con sólo 17 años se incorporó a los maquis para combatir la ocupación nazi de Francia en relevo de su tío, activo miembro que había debido de huir. Así, en abril de 1943 se hizo cargo de la zona del Ariège, dentro de la 3ª brigada, donde reorganizó la resistencia y trabajó como enlace. El 24 de mayo de 1944 la policía del régimen de Vichy ocupó su casa, en donde se escondían un guerrillero y tres refugiados, siendo detenida y entregada a la Gestapo junto con dos de sus tías, Elvira y María Veleta. Conchita no confesó, a pesar de las torturas a las que fue sometida en los siete interrogatorios que se le practicaron, y junto con sus tías fue deportada en el conocido como Tren Fantasma, que tardó dos meses en llegar a la Alemania Nazi con centenares de miembros de la resistencia, muchos de ellos españoles.

«Vi cómo les arrancaban las uñas de pies y manos a hombres y mujeres. Tenía miedo de hablar, pero no lo hice».

Campo de concentración de Ravensbrück

Llegó al campo de concentración de Ravensbrück el 9 de septiembre de 1944, recién cumplidos los 19 años y se mantuvo junto con sus familiares.

En el campo de concentración sobrevive terribles condiciones, observa el trato en que se encontraban las embarazadas, que perdían a sus hijos al nacer y no volvían a saber nada de ellos; los niños asesinados, incluso destrozados por los perros; las mujeres sometidas a experimentos médicos y quirúrgicos, llamadas por los carceleros petites lapines (conejitas), se las esterilizaba, se mataba a sus hijos ante su presencia y se les prostituía, además de pasar hambre, estar sometidas a constantes maltratos y abusos tanto físicos como psicológicos. Hacia el final de la guerra y el cautiverio, fue destinada a uno de los grupos de trabajo formados por los nazis en Berlín, donde con otras 650 mujeres se dedicaba a la industria de guerra. De todas ellas, sólo sobrevieron 115.

Entre 1939 y 1945, la fecha de la liberación de Neus y Conchita, fueron presas en este campo unas 132.000 mujeres de más de 40 países, sobre todo de Polonia, Alemania, Austria y Rusia. Algunas llegaron con sus hijos, pero la mayoría fueron exterminados, al igual que los cerca de 20.000 hombres que a partir de abril de 1941 fueron destinados a un anexo construido para ellos.

Eran agrupadas en función de sus características o condición: delincuentes comunes, judías, gitanas, políticas, homosexuales o testigos de Jehová… Todas eran marcadas con un triángulo invertido de diferente color. Verde para las presas comunes, negro para las criminales, amarillo para las judías. Las españolas, unas 400, aproximadamente, de las que apenas existe información, ni datos precisos, fueron señaladas con el color rojo destinado a las presas políticas más un número de matrícula, que sustituiría los nombres de ellas. Un número que les quedó grabado, como el color de las rayas del pijama de presidiarias.

A finales de marzo de 1945, Himmler ordenó la evacuación de los campos, y el comandante de Ravensbrück, Fritz Suhren, mandó salir a todas las mujeres que aún quedaban con vida y en condiciones de caminar de este campo. Las españolas no pudieron volver en muchos años a España, Franco acechaba en su casa natal.



Fue entonces cuando Conchita, muy joven, con apenas 18 años, recibió los primeros golpes y bastonazos de manos de la Gestapo.

Las tres mujeres permanecieron juntas en su viaje hasta el campo de deportación a bordo del terrible Tren Fantasma, el gran tren de los resistentes que tardó dos meses en llegar a su destino en Alemania. A bordo había 700 hombres y 65 mujeres. «Dentro del convoy, en pleno mes de agosto, cumplí los 19 años».

Photo DDM.

Era un tren de ganado, maloliente, que recogió a presos de varias cárceles y de campos como el de Vernet o el de Noé, de donde salieron unas 200 españolas y volvieron unas pocas. Resulta casi una ironía que fueran enviadas a la muerte tantas personas justo cuando el fascismo comenzaba a perder su auge. Tras una parada y pocos días en Dachau para dejar a los hombres, las mujeres seguirían su camino inexorable e incierto hasta llegar a Ravensbrück el 9 de septiembre de 1944.

Nada más llegar se produjo la primera selección. Las jóvenes, fuertes y aptas para trabajar, vivían; las demás eran gaseadas. Las tres mujeres Veleta seguían juntas. «En Ravensbrück he visto a las SS pegar con saña por cualquier cosa, a mujeres mayores, a los niños, y hemos pasado horas inmóviles al pasar lista en la Apellplatz. Allí, quietas bajo un frío tremendo y débiles, algunas caían y no las podías ayudar o te echaban a los perros encima».

Ver a algunas mujeres brutalmente mordidas por los perros y la imagen de niños golpeados y asesinados son los dos recuerdos que más impactaron a Conchita durante años. La maternidad también es uno de los temas más sensibles y dolorosos. Hicieron barbaridades con las madres. «Muchas fueron detenidas y no supieron durante años qué pasó con sus hijos. Los buscaron después con la ayuda de la Cruz Roja. Algunas tuvieron suerte y los encontraron en orfelinatos. Otras jamás volvieron a saber nada más».

El campo de concentración de Ravensbrück

Conchita presenció el asesinato de tres niños. «Lo recuerdo perfectamente. Uno de ellos, el más pequeño, tenía sólo tres o cuatro años y corría por la calle de los barracones. Una de las Aufseherinen le gritó, pero el niño no la escuchó y ella le lanzó el perro. Lo mordió y lo destrozó. Después ella lo remató a palos».

La maldad llegó al paroxismo en los experimentos médicos. «Cuando me dijeron ‘te enseñaremos a las petites lapines’ -conejitas-, yo, inocente, preguntaba si acaso conseguiríamos conejos para comérnoslos. Nos llevaron a un barracón donde vi mujeres a las que les habían operado las piernas, cortado tendones, los músculos, rasgado la piel, se les veía el hueso, todo para experimentar con el cuerpo humano. Tenían unas cicatrices horribles. A otras les inoculaban productos químicos o las amputaban».

Al poco tiempo fue conducida, una vez más junto con su tía Elvira y su prima María, a un Komando de Auberchevaide, una barriada de Berlín, donde debían trabajar, día y noche, junto con otras 500 mujeres, en un gran barracón de madera. Fabricaban material de aviación, y también lo saboteaban. «Yo debía controlar las piezas, pero hacíamos sabotaje. Lo hacíamos todas. Me dieron muchos bastonazos y me cortaron el pelo al rape. De 650 mujeres quedamos sólo 115».

Reconocimientos

  • Legión de Honor del Gobierno francés
  • Medalla de la Resistencia
  • Posee el grado militar de sargento
  • Fue vicepresidenta de la Asociación de Deportados del Tren Fantasma.

En las navidades de 1946 se casó con el que fue su marido, Josep Ramos. La vuelta fue muy traumática y le costó superar el silencio; la ayudó su entorno y el nacimiento de su primer hijo, en noviembre de 1947.

Fuentes