Calle Obispo

Calle Obispo
Información sobre la plantilla
Calle de Cuba
EntidadCalle
 • PaísBandera de Cuba Cuba
 • ProvinciaLa Habana
 • MunicipioHabana Vieja
CalleObisp.jpg
Calle dotada de lugares altamente frecuentados

La Calle del Obispo Se encuentra en La Habana Vieja de Cuba, o lo que fue la ciudad de intramuros en tiempos de la Muralla. Esta importante arteria tuvo su origen en el siglo XVI, en una data próxima a la fundación de la villa de San Cristóbal, es decir, en los alrededores de 1519. Concebida muy estrecha para resguardarse del sol, su trazado en damero a partir de una plaza mayor, propia de las ciudades hispanoamericanas.

Historia

Calle obispo.jpg

Límites

Ubicada al sur de la Plaza de Armas y a un costado del Palacio de los Capitanes Generales, corre desde las riberas de la bahía hasta la calle de Monserrate. Atravesada por las calles Baratillo, Oficios, Mercaderes, San Ignacio, Cuba, Aguiar, Habana, Compostela, Aguacate, Villegas y Bernaza.

Otros nombres

A lo largo de su existencia varias han sido las denominaciones que ha tenido esta calle. Sus nombres, 47 al igual que el de otras importantes arterias habaneras, nacieron del ingenio popular.

Importante desde sus inicios

En esta arteria, hasta el derribo de las murallas, iniciado el 8 de agosto de 1863, existió una puerta de entrada a la ciudad desde los barrios de extramuros. Sus primeras edificaciones fueron bohíos de yaguas y guano, como todas las que formaron el primitivo núcleo urbano de la naciente villa, las cuales serían sustituidas con posterioridad por casas de rafas y tapias, cubiertas de tejas.

Se levantaron monumentales edificios públicos que transformaron sustancialmente su estructuras. Esta calle, (ahora sólo peatonal), cumplió una función comercial, estableciéndose en ella casas de modas y dulcerías, los más animados cafés y algunas boticas. Se le agregaron poco a poco otros servicios. Era muy transitada de día por desembocar en la Plaza de Armas y Casa de Gobierno. Los paseos nocturnos hacia la Plaza donde se daban retretas, hacían confluir allí al público a pie, en quitrines y volantas.

Un testimonio elocuente del protagonismo conquistando por esta singular vía lo ofrece el viajero norteamericano Samuel Hazard, quien en su conocida obra “Cuba a pluma y lápiz”, editada en Nueva York en 1871, escribe:

"“Llegamos a la calle Obispo. Ved el cuadro de vida y movimiento que se ofrece. Ésta es una de las calles más animadas de la ciudad, donde se hallan los establecimientos más atrayentes, en toda su extensión, hasta fuera de las murallas de la ciudad, de la que se sale por la Puerta de Monserrate; el otro extremo de la calle está en el muelle de Caballería, en la bahía. Jamás se cansa uno de recorrer esta calle”

Obispo tuvo el privilegio de estar entre las mejores calles adoquinadas de la villa y además resultó pionera en el alumbrado público.

Fuentes