Matanza de San Bartolomé
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Matanza de San Bartolomé. Fue el asesinato en masa de hugonotes durante las Guerras de religión de Francia del siglo XVI. Marcó el epítome del periodo conocido como las guerras de religión, que devastaron a Europa entre los siglos XVI y XVII, durante el enfrentamiento entre católicos y protestantes.
Antecedentes
Los reyes de Francia impusieron persecuciones terribles contra los hugotones o calvinistas a mediados del siglo 16. Se crearon edictos y cortes para condenar a los protestantes a la hoguera. La reforma protestante en Francia estaba en pleno apogeo al igual que la hoguera. Bajo la dirección de líderes como Juan Calvino, el protestantismo adquirió más adeptos. Los católicos perdían terreno y sentían un odio feroz hacia los protestantes. Fue un período de guerras violentas entre protestantes y católicos. Este período coincidió con el período de la Contrarreforma.
Se estima que había unos dos millones de protestantes en Francia. Los actos violentos se multiplicaron por todo el país. El rey Enrique II, gran perseguidor de los protestantes en Francia, murió y la reina Catalina de Médecis gobernó en nombre de su hijo rey Carlos IX. La reina planificó una estrategia que pretendía acercar y reconciliar a católicos y protestantes y terminar con los conflictos: las bodas entre un príncipe protestante y su hija católica. Muchos hugotones confiaban en las buenas intenciones de la reina y se reunieron para presenciar las bodas. El Papa se negó a dar su bendición.
Durante la boda se intentó matar al líder de los hugotones que era también amigo del rey Carlos IX. El intento de matar al cabecilla de los hugotones falló y la reina temía ser descubierta como la autora del complot. Los hugotones estaban molestos y exigieron al rey que se investigara a los culpables. En una sesión secreta, se convenció al rey de aprovechar la ocasión para exterminar a todos los líderes de los hugotones. Se identificaron las casas y hospedajes de los protestantes y el rey dió permiso al pueblo para aniquilar a los herejes.
Para enfrentar a los protestantes, se decidieron llamar a las milicias parisienses y que los burgueses católicos intervinieran a la par de los soldados. Esta decisión condujo a la masacre, pues los católicos parisienses detestan a sus conciudadanos hugonotes. Convinieron que, para distinguirse de los hugonotes, los católicos portarían en el brazo izquierdo una banda blanca así como una cruz blanca.
Desencadenamiento de los hechos
Los hechos comenzaron el 24 de agosto de 1572 en París, extendiéndose durante los meses siguientes por toda Francia. El acto fue imitado por otras ciudades francesas elevando la suma de masacrados. En un período de dos meses, la cifra de ejecutados se elevó a 70 000.
Al oír la noticia de la masacre, el papa Gregorio XIII creyó que el protestantismo había sido aplastado en Francia y se regocijó ordenando que se cantara un himno de acción de gracias (Te Deum) en celebración de la noche de San Bartolomé.
También ordenó que se hiciera lo mismo todos los años para conmemorar el acontecimiento glorioso. Se presentó a la iglesia de San Luís a dar gracias a Dios por la victoria. Ordenó que se acuñara una moneda conmemorando el acontecimiento y le envió al rey un trofeo: la Rosa de Oro.
El rey Felipe II de España, ordenó también un himno y otras celebraciones. La reina de Inglaterra se vistió de luto y se negó a recibir embajadores. Los reyes de otras naciones recibieron la noticia con gran tristeza. Los eventos quedaron grabados en los anales de la historia sin posibilidad de exageraciones ni inventos.
Concecuencias
La matanza de San Bartolomé desembocó en la cuarta guerra religiosa. Las hostilidades se reanudaron (aunque fueron interrumidas por treguas, 1575-1580). El Edicto de Nantes, de 1598, concedió libertad de culto (no en París), y sobre todo se aplicó ya una tolerancia religiosa.
En los medios intelectuales, Giovanni Bottero o Tommaso Campanella (el autor de La ciudad del sol) se desesperaron por las luchas intestinas de Europa. Las guerras de religión fortalecieron la idea de nación particular y, por su parte, Jean Bodin expuso en La república (1576) una teoría de la monarquía absoluta marcadísima.
Las heridas sólo se curaron con mucho tiempo, como pronto a principios del siglo XVII por las nuevas ordenanzas reales; pero los límites entre los países, tras las guerras pararelas, se convirtieron en auténticas fronteras fijas y permanentes, dadas las suspicacias generadas: la división de Europa se acentuó definitivamente. La ruptura norte-sur implicó la división entre un estado federal y más libre y otro, en el sur, con tendencias absolutistas.
Fuentes
- http://www.claudiogutierrez.com/NuevoHumanismo/Bartolome.html
- A. Corvisier. Historia moderna. Labor. 1977, pp. 147
- John Hale. La civilización del Renacimiento en Europa, 1450-1620, p. 135 ss.
- R. Mousnier. Los siglos XVI y XVII. Destino, 1974, pp. 134-135.
- La Masacre del Día de San Bartolomé