Cáliz de la Catedral de Valencia
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Cáliz de la Catedral de Valencia, también denominado Santo Cáliz de Valencia. Es una reliquia religiosa que la tradición aragonesa lo identifica como el Santo Grial, y que consta con una copa de calcedonia (piedra semipreciosa) proclamada por sus seguidores como la copa original de la Santa Cena. Mucho más posteriores son las asas y el pie de oro finamente grabado, que encierra una copa de alabastro, de arte islámico, diferente a la copa; todo ello, lo mismo que las joyas que adornan la base son de época medieval. Las dimensiones son modestas: 17 cm. de altura, 9 cm. de anchura de la copa y 14,5 x 9,7 cm. que tiene la base elíptica.
En realidad, la reliquia es la parte superior, que es una taza de ágata finamente pulida, que muestra vetas de colores cálidos cuando refracta la luz. Esta copa se identifica como alejandrina, siendo considerada de origen oriental por los arqueólogos, ubicando su fecha de construcción entre los años 100 al 50 antes de Cristo. Ésta hipótesis es reafirmada por el arqueólogo Antonio Beltrán en su investigación El Santo Cáliz de la Catedral de Valencia (1960), sin ser nunca refutada, y que está en la base del creciente respeto y conocimiento del Santo Cáliz. Beltrán indica que la copa fue labrada en un taller oriental de Egipto, de Siria o de la propia Palestina, por lo que pudo estar en la mesa de la Santa Cena.
Esta reliquia se encuentra ubicada en la Catedral de Valencia, bajo la protección del Cabildo Metropolitano de Valencia y aunque jamás se ha formulado un comentario oficial por el Vaticano sobre la autenticidad de esta reliquia, la utilización del cáliz, al celebrar sus misas multitudinarias en Valencia, por los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI apoya la idea del Santo Cáliz.
Historia
Primeros años
Según la tradición aragonesa este cáliz fue el usado por Jesucristo en la última cena para la institución de la Eucaristía y una vez asesinado éste fue llevado a Roma por San Pedro, siendo conservado por los Papas que sucedieron a Pedro hasta que San Sixto II envió a su diácono San Lorenzoa su tierra natal de Huesca (España), en el siglo III, para que mantuviese alejado el cáliz lejos de la persecución del emperador Valeriano, quien quería apoderarse de la reliquia.
En España
Una vez llegado el cáliz a suelo español fue resguardado por fieles, los mismo que los ocultaron de la invasión musulmana, a partir del año 713, por ello peregrinó por varias regiones para que no cayera en mano de los musulmanes. Durante este tiempo fue protegido en la región del Pirineo, pasando por Yebra, Siresa, Santa María de Sasabe, Bailio y, finalmente, en el Monasterio de San Juan de la Peña (Huesca), donde puede referirse a él un documento del año 1071 que menciona un precioso cáliz de piedra.
Referencias
- La Historia del Santo Cáliz. Artículo publicado en el portal web del Cabildo Metropolitano de Valencia. Consultado el 9 de diciembre de 2013.