Los amantes del Puente de los Americanos

Los amantes del Puente de los Americanos
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Leyenda
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Historia

Santa Clara posee un caudal de leyendas y tradiciones que arrancan algunas de ellas, desde la fundación de la villa, otras son ubicadas en tiempo de la Colonia y ahora nosotros queremos hacer nuestro modesto aporte y convertir en leyenda la historia de unos trágicos amores infortunados.

Los acontecimientos que vamos a relatar tuvieron lugar en la segunda década del siglo XX, debajo del llamado Puente de los americanos por haber sido ellos los que lo construyeron durante la Primera Intervención en nuestro país.


Anécdota

El comienzo no puede ser más sencillo que el de todos los romances cuando se inician, él era un joven apuesto de gallarda figura, nacido en lo que entonces se llamaba tren de lavado y planchado. Ella era agraciada, con esa mirada triste que siempre tienen aquellos que van a morir temprano con un corazón rebosante de amor.

No resultaba fácil en aquellos tiempos casarse, era costumbre que el novio fuera dando pequeñas partidas de dinero a la novia para que la misma adquiriera lo que se llamaba “habilitación” que no era más que la compra de sábanas, fundas, manteles, toallas, ropa, utensilios de cocina y todo lo relacionado con el hogar que se quería formar.

Aquellos a los que la suerte les había deparado una vida abundante en recursos no pasaban trabajo, pero en el caso que narramos la plaza era el símbolo entre ambos jóvenes, así peseta a peseta se fue reuniendo lo necesario para la boda.

Entre las cosas que había comprado la novia, estaba su vestido, no aquel con blancos velos, azahares y guantes blancos propios de los ricos, ellos no podían aspirar a nada semejante y el vestido era muy precioso ante la futura desposada.

De pronto algo viene anteponerse en aquel noble y puro amor; el joven desde hacía unos meses atrás no se sentía bien, a cada rato le daba fiebre, y una seca y pertinaz tos le acompañaba, con muchas dificultades fue a la consulta de un médico local y el diagnóstico no podía ser más terrible: estaba tísico y sus posibilidades de curación eran muy escasas. La terrible peste blanca que tanto azotó a nuestro pueblo, especialmente a los más humildes, había llegado a los pulmones del galán, el exceso de trabajo y la mala alimentación habían dado sus terribles frutos.

Hablar de matrimonio en estas condiciones era una utopía, no era humano condenar a la viudez a una novia recién casada y el joven se lo dijo a su amada, no había otra solución que la separación definitiva.

La reacción de la novia fue la de toda mujer enamorada, si no podían unirse en vida, se unirían en la muerte y nada y así quedó convenido.


Muerte

Una de esas espléndidas tardes en que todo convida a vivir, los dos enamorados se dirigieron hacia el Puente de los Americanos. Al llegar al puente descendieron hasta el río y allí se dieron el último abrazo y beso. El disparó contra ella e inmediatamente se llevó el revolver a la sien quitándose la vida.

Envueltos en la sangre de ambos quedaron los dos cadáveres hasta que llegó el juzgado para hacer el levantamiento de los mismos. Juntos fueron velados y unidos fueron llevados en sus respectivos féretros al cementerio.

Muchos años han pasado ya, mucha agua ha corrido por debajo del Puente de los Americanos, pero algunos vecinos viejos de zonas aledañas afirman que en horas avanzadas de la noche ha vuelto a sentirse los disparos que segaron estas dos jóvenes vidas y es esta tragedia ya casi legendaria la que hemos querido recordar y hacérsela saber a nuestra actual generación para quienes la terrible tuberculosis no es más que una enfermedad desconocida.


Fuente

  • García González, Luis A. La Leyenda del Puente de los Americanos. Vanguardia 15 de junio de 1989, (artículo en Fondos Raros y Valiosos de Biblioteca Provincial Martí)