Joaquín Azcuy Rivero
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Sumario
Síntesis biográfica
Nace el 29 de febrero de 1904 en Artemisa, antigua provincia de Pinar del Rio. Hijo de Margarita Rivero y Joaquín Azcuy, cursó solamente parte de la enseñanza primaria, pero se hacía notar por su agilidad mental y un carácter bromista y siempre alegre. Alternaba su afición por la pelota, con la música, llegando a tocar los bongoes en el septeto nombrado "Lazo de Oro".
Trayectoria en el béisbol
Adolescente apenas, ya era un consumado jugador, paseando su gran estatura y sus grandes dotes de pelotero por casi todos los terrenos de Artemisa y de varias provincias. La discriminación imperante, lo mantenía alejado de los predios amateur y sus ligas exclusivistas, para llegar a fuerza de calidad hasta el máximo escenario deportivo de Cuba, La Liga Cubana de Pelota Profesional, en 1931, formando parte del club "Habana".
Hazañas
Sólo para destacar algunas de sus grandes hazañas desde el "montículo", baste señalar que, el 25 de diciembre de 1929, domingo, dejó sin hits y sin carreras, al fuerte equipo del "Tejar San José", integrado por jugadores profesionales y semi-profesionales. Otra de sus proezas, fue lanzando del "Café Europa" como "tapón", enfrentándose a los seis últimos bateadores, ponchando a cinco y el otro le dio un manso rollíng a sus manos. Además, bateó un "jonrón" y un "sencillo". En otra oportunidad logró estrucar a "El Inmortal" Martín Dihigo que lo felicitó. Era, sin dudas, uno de los más brillantes jugadores que ha dado Artemisa y un gran pelotero cubano.
Tragedia en México
En 1932, fue a México a jugar del club de la sociedad deportiva Vallisoletana, en Mérida, Yucatán. Fue notabilísima su actuación y, al celebrarse un banquete festejando el triunfo de su equipo en el campeonato en esa región, un compañero del conjunto, Eduardo Piñón, que fungía de receptor, acomplejado por las continuadas bromas de —Lile—, lo baleó, extrayendo un revólver de una funda que colgaba en la pared y cuya arma pertenecía a un oficial de la policía de esa ciudad. Sus compañeros de la pelota, cubanos y mexicanos por igual, le hicieron un sepelio decoroso.
Sus Tumba
Hasta su tumba, donde reza una leyenda: Joaquín Azcuy, falleció el 19 de marzo de 1932. Recuerdo de la Sociedad Deportiva Vallisoletana", es visita frecuente de otros jugadores, que han ido a depositar las flores del recuerdo a quien era, además de un excelente deportista, un buen compañero.
Al momento de morir tenía firmado un contrato para jugar en la liga de mayor potencia en México, donde figuraban Ramón Bragaña, Santos Amaro y Basilio Rosell, grandes de la pelota cubana, para dar una idea de su inmensa calidad. Negro, pobre y discriminado, no pudo mantenerse en los peldaños cimeros de la pelota organizada, pero tendrá siempre, el recuerdo afectuoso de la afición, que encierra el aplauso a que se hizo acreedor por la brillantez de su juego
Véase también
Fuentes
- Juventud Rebelde 9 de octubre de 1971
- Departamento de “Fondos raros y valiosos” Biblioteca Provincial Artemisa
- Biblioteca Ciro Redondo García (Artemisa).
- La pelota en Artemisa de Mario Robaina
- Entrevista a Silvio Romero, notable jugador que jugó en el mismo lugar y club, poco tiempo después que el desaparecido. A la vez, artemiseño igual que é1 y de la misma época; Gregorio Ortega, compañero de equipos locales; periódico local "El Pueblo" y testimonios verbales de jugadores y aficionados de entonces.

