Usuario:El flaco
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Kathryn Joanna Kuhlman fue una predicadora y evangelista estadounidense. Integraba la corriente del cristianismo protestante y afirmaba realizar milagros por medio del poder del Espíritu Santo
Sumario
Síntesis biográfica
Concordia, Misuri , fue el lugar donde se establecieron los inmigrantes alemanes que comenzaron a llegar a fines de la década de 1830. La madre de Kathryn, Emma Walkenhorst se caso con Joseph Kuhlman en 1891. Según su registro de la escuela secundaria, Kathryn Johal1na Kuhlman nació el 9 de mayo de 1907, en la granja familiar, aproximadamente a 8 kilómetros de Concordia. Kathryn fue llamada con los nombres de sus dos abuelas. No recibió un certifica, do de nacimiento, ya que los mismos sólo fueron obligatorios en Mi, suri a partir de 1910. Cuando Kathryn tenía dos años de edad, su padre vendió la granja de 64 hectáreas, y construyó una casa grande en la ciudad, a la que Kathryn siempre llamaría su "hogar". De joven, Kathryn también se destacaba, por su "independencia y autoconfianza y su deseo de hacer las cosas a Su manera". Se las arreglaba para manejar a su padre, y conseguía casi cualquier cosa que deseara de él. Según Kathryn, la disciplina siempre estaba a cargo de su madre, una mujer dura, que nunca elogiaba a su hija ni le daba muestras de afecto. Pero Kathryn nunca se sintió que le faltaba amor o que no era deseada. Su padre le daba todo el afecto y el amor que necesitaba. En realidad, Kathryn adoraba de tal manera a su padre que aun treinta años después de su muerte, al hablar de él, los ojos se le llenaban lágrimas. Cierta vez, cuando Kathryn tenía aproximadamente nueve años, quiso hacer algo especial para el cumpleaños de su madre, y decidió darle una fiesta sorpresa. Pues bien, la niña, sin darse cuenta de que el cumpleaños de su madre caía un lunes, fue por las casas de sus vecinos pidiéndoles que en ese día vinieran todos a su casa con una torta para Emma. Los lunes eran día de lavado para los Kuhlman. Todos los demás días de la semana, Emma Kuhlman se vestía con sus mejores ropas de pies a cabeza. Nunca se sabía cuándo podía aparecer una visita inesperada, y a ella le espantaba la idea de que alguien pudiera verla mal vestida, desarreglada. Llegó el lunes, y Emma Kuhlman estaba vestida como para lavar. Mientras trabajaba inclinada sobre la tina de agua caliente, con su cabello húmedo de sudor cayéndole sobre el rostro, su ropa húmeda y sucia, y las piernas descubiertas, sonó un golpe en la puerta. Cuando Emma abrió, vio que todos sus vecinos habían venido a saludarla, vestidos con sus mejores ropas, y allí estaba ella, fatigada y sucia por el trabajo de lavado. Con su orgullo profundamente herido, Emma prometió a Kathryn, por lo bajo, que más tarde se ocuparía de ella i y lo hizo! Emma Kuhlman hizo que su hija se pusiera de pie y comiera hasta el último trozo de todas las tortas que habían traído los vecinos. El padre de Kathryn le enseñó los principios comerciales. Era dueño de un establo. A su hija le encantaba ir con él cuando visitaba a sus clientes para cobrar, y años más tarde reconocería que había aprendido de él todo lo que sabía sobre organización y negocios.
Conversión
Kathryn tenía catorce años cuando nació de nuevo. Durante su vida relató muchas veces la historia de cómo respondió a lo que parecía ser un llamado soberano proveniente en forma directa del Espíritu Santo, no de ninguna persona. Ella venía de un trasfondo "religioso", más que espiritual, por lo que las iglesias a las que asistía nunca hacían llamados para recibir la salvación. Kathryn tenía catorce años cuando nació de nuevo. Durante su vida relató muchas veces la historia de cómo respondió a lo que parecía ser un llamado soberano proveniente en forma directa del Espíritu Santo, no de ninguna persona. Acerca de esto, Kathryn escribió:
"Allí, de pie, comencé a temblar de tal forma que no podía sostener el himnario, así que lo dejé en el banco... y comencé a sollozar. Sentí el peso de la convicción y me di cuenta de que era pecadora. Me sentía la persona más baja, la peor del mundo entero. Pero sólo tenía catorce años. Yo estaba de pie junto a mamá, y las agujas del reloj estaban ubicadas en las doce menos cinco minutos del mediodía. No recuerdo el nombre del pastor, ni siquiera una palabra de su sermón, pero algo me sucedió. Es tan real para mí hoy como en ese momento; lo más real que me ha sucedido en mi vida. "Allí, de pie, comencé a temblar de tal forma que no podía sostener el himnario, así que lo dejé en el banco... y comencé a sollozar. Sentí el peso de la convicción y me di cuenta de que era pecadora. Me sentía la persona más baja, la peor del mundo entero. Pero sólo tenía catorce años. "...Hice lo único que sabía hacer: me deslicé de donde estaba y fui hacia el primer banco; me senté allí en un rincón y lloré. ¡Oh, cómo lloré!
"...Me había convertido en la persona más feliz del mundo. El tremendo peso había sido levantado. Experimenté algo que nunca me abandonó. Había nacido de nuevo, y el Espíritu Santo había hecho justo lo que Jesús dijo que haría: (Juan 16:8) ( Los generales de Dios, pagina: 322 )El padre de Kathryn estaba de pie en la cocina cuando ella llegó corriendo de la iglesia para compartir la buena noticia con él. Ella acostumbraba contarle todo. En sus propias palabras, se lanzó sobre él y le dijo: Papá... ¡Jesús ha entrado en mi corazón! "Sin mostrar ninguna emoción, su padre sólo dijo: "Me alegro. " Kathryn recordaba que nunca estuvo realmente segura de si su padre había comprendido en verdad lo que le había dicho. Finalmente, la jovencita decidió asistir a la iglesia bautista a la que iba su padre, en lugar de la metodista a la que iba su madre. Aun entonces, ya tenía ideas propias. Kathryn decía que nunca estuvo segura de si su padre era nacido de nuevo. Algunas veces, en público, aseguraba que sí. Pero otras veces, en privado, expresaba su frustración por no poder estar segura. Sin embargo, Kathryn sabía que su padre sentía una profunda aversión por los predicadores. En realidad, según ella, los despreciaba. Si Joseph Kuhlman veía a un predicador viniendo en dirección a él por la calle, se cruzaba a la acera opuesta para no tener que hablarle. Pensaba que todos los predicadores "sólo buscaban dinero". Y las únicas ocasiones en que asistía a la iglesia era en festividades especiales o para algún culto en que Kathryn recitaba. Hasta donde su hija sabía, Joseph Kuhlman nunca oraba ni leía la Biblia. Según Kathryn, asistir a la iglesia era tan importante como ir a trabajar. Al principio asistió a la Iglesia Metodista con su madre. Fue allí, en 1921, que nació de nuevo. Pero a partir de 1922, toda la familia se hizo miembro de la Iglesia Bautista.
==Primeros Comienzo en el Ministerio==
Cuando Kathryn era adolescente, su madre enseñaba en las reuniones de jóvenes de la Iglesia Metodista. Una vecina dijo que la señora Kuhlman era "una excelente maestra de la Biblia, y Kathryn, sus hermanas y su hermano deben de haber recibido muy buena enseñanza y formación en su hogar". La vecina también mencionó que escuchaba a alguien que tocaba el piano por las noches en la casa de los Kuhlman, y alguien que cantaba. A pesar de ser considerada "una excelente maestra" del grupo de jóvenes de su iglesia.
===Conversión de su Madre===
Aparentemente la madre de Kathryn no nació de nuevo sino hasta 1935, en una de las reuniones que su hija realizó en Denver, Colorado. Kathryn había invitado a su madre a la campaña. Después de terminada la primera reunión, la evangelista fue al cuarto de oración, situado detrás del púlpito, para orar por aquellos que habían respondido a la invitación. Unos pocos minutos después su madre entró en ese mismo cuarto y dijo que quería conocer a Jesús como Kathryn lo conocía. Kathryn, embargada por la emoción, extendió su mano posándola sobre la cabeza de su mamá. En el preciso instante en que los dedos de su hija la tocaron, la mamá comenzó a temblar y a llorar, en la misma forma en que Kathryn lo había hecho a los catorce años, junto a ella, en la pequeña Iglesia Metodista de Concordia. Pero esta vez había algo más. Emma levantó la cabeza y comenzó a hablar, lentamente al principio, y luego más rápido. Pero las palabras no eran en inglés:
La señora Kuhlman no durmió durante tres días y dos noches después de lo sucedido. Era una nueva persona, y durante el resto de su vida en Concordia, Emma Kuhlman tuvo una maravillosa y dulce comunión con el Espíritu Santo.
==Primeros Comienzo en el Ministerio== En 1913, la hermana mayor de Kathryn, Myrtle, se casó con un joven y apuesto evangelista que estaba terminando sus estudios en el Instituto Bíblico Moody. Myrtle y Everett Parrott comenzaron un ministerio como evangelistas itinerantes. Aproximadamente diez años más tarde, en 1924, Myrtle y Kathryn persuadieron a sus padres de que la voluntad de Dios era que Kathryn viajara con ellos. En ese momento, los Parrott tenían su base en Oregon. Habían conocido a un renombrado maestro y evangelista, el Dr. Charles S. Price, quien tenía un ministerio de sanidad y les enseñó sobre el bautismo en el Espíritu Santo. Sin embargo, a pesar esta maravillosa experiencia, el matrimonio de Myrtle y su esposo no era feliz, y ahora los problemas económicos agregaban tensión a la relación. En ese momento, hubiera sido fácil para Kathryn tener compasión por sí misma. Pero por el contrario, se ocupó de trabajar en la casa, haciéndose cargo del lavado, los lunes, y del planchado, los martes Durante este tiempo, además de aprender a tener paciencia en la adversidad, Kathryn también aprendió a no ceder ante la auto conmiseración. Años después, muchos de sus mensajes surgirían de su propio crecimiento espiritual en estas áreas. La auto conmiseración y el egocentrismo, para Kathryn, eran una misma cosa. Obviamente, desde su adolescencia, decidió no permitir que ninguna de estas dos características tendrían lugar en su vida, sin importar lo que le sucediera. Kathryn aprendió temprano en su vida que el egocentrismo, junto con los demás pecados del "yo", la auto indulgencia, la compasión por sí mismo, o incluso el odio a uno mismo, hacen que una persona se juzgue o se condene a sí misma, y eso es obstáculo para la obra del Espíritu Santo en su vida. Ella siempre decía que cualquiera puede tener al Espíritu Santo obrando en su vida... si está dispuesto a pagar el precio. Nunca se paga el precio una sola vez. Es algo que comienza con un compromiso inicial y un acto de decisión de seguir a Dios cada día de tu vida. Hubo muchos momentos y lugares en que Kathryn podría haber elegido no someterse a la corrección del Espíritu Santo. Pero, afortunadamente para el cuerpo de Cristo en la actualidad, ella tomó las decisiones correctas y es un ejemplo que podemos seguir. Kathryn pasó cinco años con su hermana y su cuñado, preparando lo que sería la base de su propio ministerio. Trabajaba en la casa para aliviar cualquier carga que su presencia pudiera significar, y pasaba muchas horas leyendo y estudiando la Palabra.
En 1928, los Parrott llegaron a Boise, Idaho. Para este entonces habían adquirido una carpa y tenían una pianista llamada Helen Gulliford. Pero sus problemas maritales habían aumentado, por lo que Everett siguió hacia Dakota del Sur, mientras Myrtle, Kathryn y Helen se quedaron para tener las reuniones en Boise. Después de dos semanas, las ofrendas ni siquiera alcanzaban para pagar el alquiler del lugar, ni el pequeño apartamento donde se alojaban, ni para comprar comida. Las tres mujeres vivían a pan y atún. Myrtle creía que su única salida era reunirse con su esposo; pero Helen y Kathryn no veían ninguna esperanza para el futuro si continuaban viajando con los Parrott. Un pastor de Boise les ofreció la posibilidad de predicar en un pequeño salón de billar que había sido reacondicionado para servir como salón de reuniones. Ese fue el comienzo del "Ministerio Kathryn Kuhlman". Luego de predicar en esa obra misionera, fueron hacia Pocatello, Idaho, donde Kathryn predicó en un viejo teatro de ópera. El edificio estaba muy sucio y debía ser limpiado antes que pudieran usarlo. Podemos imaginar quién hizo la limpieza... ¡la evangelista, naturalmente! Después fueron a Twin Falls, Idaho, en medio del más crudo invierno. Allí Kathryn resbaló sobre el hielo y se rompió la pierna. Aunque el médico le había dicho que no apoyara el pie en tierra durante dos semanas, Kathryn insistió en predicar enyesada Ella nunca permitió que su carne interfiriera en su cumplimiento de la voluntad de Dios. Muchas veces, durante esos primeros años, las comodidades eran "escasas", por decirlo de alguna manera. En cierta ocasión, la familia con quien debía alojarse no tenía ningún cuarto donde ella pudiera dormir, así que tuvieron que acondicionar el gallinero. Kathryn solía decir que ella hubiera dormido sobre una parva de paja, tan grande era su necesidad de predicar. Años después comentaría, riendo, que algunas veces cerraba con llave la puerta para no dejar salir a la gente hasta asegurarse de que todos habían sido salvados. Era una broma, por supuesto; pero lo que era cierto era que se quedaba junto al púlpito hasta la madrugada y oraba con cualquier persona que se hubiera quedado dando vueltas por allí. Otros lugares donde Kathryn se alojó quizá hayan sido más limpios que aquel gallinero, pero no estaban mejor calefaccionados. En aquella época, los cuartos de huéspedes no tenían calefacción. Años más tarde, Kathryn recordaría que solía acurrucarse bajo una pila de mantas hasta calentar la cama. Cuando lo lograba, se ponía boca abajo y estudiaba la Palabra durante horas. Su corazón estaba totalmente entregado al Señor. Ese fue el secreto de su ministerio. Su corazón estaba "fijo" en Jesús. Estaba decidida a serIe fiel a él y a no contristar al Espíritu Santo. En estos primeros años de su ministerio, podemos ver dos características que Kathryn desarrolló: dedicación y fidelidad a Dios y a su pueblo. Kathryn creció y extendió su entendimiento espiritual a partir de ese fundamento básico de carácter que desarrolló muy tempranamente en su vida. Después de predicar en todo Idaho, Kathryn y Helen fueron hacia Colorado. Luego de una campaña de seis meses en Pueblo, llegaron a Denver. Un hombre de negocios, Earl F. Hewitt, se había unido a ella en Pueblo, como administrador del ministerio. En ese año, 1933 la Depresión estaba en su punto más alto; los negocios cerraban, millones de personas quedaban sin trabajo, y las iglesias luchaban por permanecer abiertas. Kathryn era una evangelista itinerante sin ninguna organización denominacional que la apoyara, pero creía firmemente en un Dios grande, cuyos recursos no tenían límites. Ella creía que si servimos a un Dios de recursos limitados, entonces estamos sirviendo al Dios equivocado. Kathryn vivía por el principio de fe y confiaba en Dios. Por eso dijo a Hewitt que fuera a Denver y actuara como si tuvieran un millón de dólares. Cuando él le indicó que en realidad sólo tenía cinco dólares, Kathryn contestó: "El Dios no depende de lo que poseemos o de lo que somos....ciertamente puede obrar un milagro semejante al de los panes y los pescados, y multiplicar nuestros cinco dólares... Ahora, ve a Denver. Alquila el edificio más grande que encuentres. Consigue el mejor piano disponible para Helen. Llena el local de sillas. Manda a publicar un anuncio grande en el Denver Post y haz propaganda por radio, en todas las emisoras. Este es el negocio de Dios, y vamos a hacerlo a su manera: ¡A lo grande!" Hewitt le tomó la palabra y siguió sus instrucciones. El lugar había sido un depósito de la compañía Montgomery Ward. Las reuniones se prolongaron por cinco meses, durante los cuales se mudaron a otro depósito. La primera noche asistieron ciento veinticinco personas; la segunda noche, más de cuatrocientas. A partir de entonces, el depósito comenzó a llenarse por completo todas las noches. Después de cinco meses, Kathryn anunció que la campaña había terminado, pero las personas no querían saber nada de eso. Un hombre se ofreció a dar un adelanto para un edificio que pudieran usar en forma permanente y que tuviera un gran cartel de neón que diría: "La oración cambia las cosas". La gente tenía hambre de la Palabra de Dios. Pero el mensaje principal de Kathryn en esos años era de el de salvación. Algunas veces había pastores que nacían de nuevo al responder a su invitación a recibir a Jesucristo como Salvador y Señor. El ministerio de Kathryn era de fe y esperanza. Durante este tiempo, Helen había formado un coro de cien voces y componía gran parte de la música que cantaban. Dado que la respuesta a su ministerio era tan grande, Kathryn accedió a quedarse en Denver. Todo parecía perfecto, así que comenzaron a buscar un edificio para establecerse en forma permanente.
Fallecimiento de su Padre
Kathryn experimentó el primer trauma real de su vida a fines de diciembre de 1934, cuando su amado padre murió en un accidente. Mucho después supo que él había caído en una calle cubierta de hielo, y lo había atropellado un auto que intentó girar para no golpearlo en medio de una tormenta de nieve. Debido a la tormenta, sólo horas después un amigo pudo comunicarse con Kathryn en Colorado. Al recibir la noticia de que su padre estaba al borde de la muerte, inició el viaje hacia la casa de sus padres, en medio de la tormenta, conduciendo desde Denver, cruzando el estado de Kansas hacia Misuri. Kathryn decía que sólo Dios sabe a qué velocidad condujo sobre esas rutas cubiertas de hielo, con una visibilidad cercana a cero. El 30 de diciembre, Kathryn llegó a la ciudad de Kansas, y llamó a su casa para hacer saber a su padre que estaba a punto de llegar... pero le avisaron que él había muerto esa mañana, muy temprano. Kathryn llegó a tiempo para ver a su padre en el ataúd, en el living
de la casa, velado por sus seres queridos. El trauma fue casi más de lo que ella podía soportar. En ese momento sintió brotar de su interior un profundo odio por el joven que había atropellado a su padre.
Ella había estado fuera de su casa durante más de diez años, con sólo unas breves visitas en el intermedio. Ahora su papá jamás podría
escucharla predicar. Más tarde, Kathryn relató que el odio contra el joven que había matado a su padre comenzó a acumularse en su interior, y que "escupió veneno" con todas las personas con las que hablaba... hasta el día del funeral.
Se mantiene hacia Adelante
Kathryn regresó a Denver con un nuevo entendimiento y una nueva compasión. Encontraron un edificio, y comenzaron los trabajos de acondicionamiento en febrero de 1935. El 30 de mayo de ese año, se abrió el Tabernáculo del Avivamiento de Denver, con el enorme cartel de neón que le habían prometido: "LA ORACIÓN CAMBIA LAS COSAS". El auditorio tenía capacidad para dos mil personas sentadas, y el cartel con el nombre del Tabernáculo se veía a gran distancia. Durante los siguientes cuatro años, miles de personas asistieron a sus reuniones. Se realizaban cultos todas las noches, excepto los lunes. El tabernáculo pronto se convirtió en una iglesia organizada, pero no estaba afiliado a ninguna denominación. Finalmente se inició una escuela dominical y comenzaron a utilizarse autobuses para traer la gente a los cultos. Se hacía tarea evangelística en los hogares de ancianos y en las cárceles. Luego, Kathryn inició un programa de radio llamado "Sonriendo". En 1936, muchos músicos y predicadores ministraron en el Tabernáculo del Avivamiento de Denver. Uno de ellos era Raymond T. Richey, un prominente evangelista, que pasó tres semanas en la iglesia. Richey había sido un pionero de las primeras campañas de sanidad en los Estados Unidos. Kathryn dijo que la muerte de su padre había sido "el valle más profundo" que debió cruzar; pero pronto viviría otra experiencia que llegaría a ser un valle casi tan profundo como aquél
El más grande error de su vida
En 1935, un predicador llamado Burroughs A. Waltrip, de Austin, Texas, fue invitado a predicar en el Tabernáculo. Era un hombre extremadamente apuesto, ocho años mayor que Kathryn. Pronto ambos descubrieron que había una atracción entre ellos. El único problema era que este hombre estaba casado y tenía dos hijos pequeños. Kathryn aparentemente ignoró las señales del Espíritu Santo en su interior, que le indicaban que esta relación era un error. Poco después de su primera visita a Denver, Waltrip se divorció de su primera esposa y dijo a todos que ella lo había abandonado. Pero su ex esposa, Jessie, dijo que Waltrip creía que si una persona no amaba a su cónyuge en el momento de casarse, no había pacto alguno entre ambos, lo cual hacía que pudieran divorciarse y casarse con otro. Después de dejar a su esposa, Waltrip nunca regresó a ella, y sus dos hijitos jamás volvieron a ver a su padre. Después de dejar a su familia, Waltrip se mudó a Masan City, 10wa, presentándose como un hombre soltero, e inició un centro evangelístico llamado Radio Chapel. Se lo conocía como un evangelista dramático y sensacionalista, y comenzó a emitir diariamente desde la Capilla. Kathryn y Relen fueron allí para ayudarlo a reunir fondos para su ministerio. Pronto, la relación romántica entre Kathryn y Waltrip, a quien ella llamaba "Mister" se hizo pública. He1en y otros amigos de Denver trataron de persuadir a Kathryn de que no se casara con el apuesto evangelista, pero ella insistía en que su esposa lo había dejado, lo cual 1o hacía libre para casarse nuevamente. Debe destacarse que los detalles de la separación de Waltrip de su esposa y el momento en que se involucró con Kathryn no fueron claros. Quienes amaban y apreciaban el ministerio de Kathryn no hablaban sobre ello. Obviamente, sentían que Dios la había perdonado por los errores que cometiera en esta relación, por lo cual los detalles no eran de importancia. El 16 de octubre de 1938, Kathryn anunció a su congregación de Denver que planeaba unirse al ministerio de "Mister" en Masan City, Iowa. Dos días más tarde, el 18 de octubre, casi dieciséis meses después del divorcio de Waltrip, Kathryn y Burroughs se casaron secretamente en Masan City. Kathryn se encontró en una situación en la que había actuando espíritus mentirosos y engañosos. Waltrip dejó a su esposa en Texas y se divorció de ella, lo cual fue su primer error. Después trató de cubrir su comportamiento adoptando una doctrina engañosa, y mintió al respecto a quienes le rodeaban. ¡El matrimonio Kuhlman-Waltrip fue totalmente equivocado desde el principio! Kathryn decidió creer la historia que Waltrip contaba, diciendo que su esposa lo había dejado. Pero mientras preparaban la boda, su corazón estaba constantemente turbado. No tenía paz en su espíritu. La mayoría de la gente dice que "Mister" no amaba a Kathryn en absoluto. Lo que amaba era su capacidad para atraer multitudes y reunir fondos. Este hombre era bien conocido por su codicia y su estilo de vida extravagante. Cuando se casó con Kathryn, personas de ocho estados lo perseguían para cobrarle deudas. Aun la madre de "Mister" rogó a Kathryn que no se casara con su hijo. Tenía esperanzas de que su hijo recobrara el sentido común y regresara con su esposa y sus hijos. Podemos preguntarnos, entonces, ¿por qué Kathryn siguió adelante con el matrimonio? Antes de la fecha decidida para el matrimonio en Masan City, Kathryn comentó el tema con sus amigas, Lottie Anthony y Helen. Lottie recuerda que Kathryn dijo: "Es que no logro encontrar la voluntad de Dios sobre este tema". Las mujeres trataron de convencer a Kathryn de que esperara y buscara tener paz en Dios. Pero ella no las escuchó. Cuando las tres mujeres llegaron a Des Moines, camino a Masan City, Helen anunció a su amiga que no apoyaría ese acto, y se quedó en el hotel. Lottie estuvo de acuerdo con Helen, y también se negó a asistir al casamiento. Pero Kathryn encontró a otra amiga que fuera testigo del casamiento entre ella y Waltrip. Durante la ceremonia, Kathryn se desmayó. Waltrip ayudó a revivirla para que pudiera terminar de decir sus votos. La decisión deliberada de salirse de la voluntad de Dios obviamente era una pesada carga para ella. Cuando los recién casados regresaron a Des Moines después de la ceremonia, Kathryn hizo algo extraño. Después de registrarse en el hotel, se negó a quedarse con su nuevo esposo. Su amiga Lottie Anthony dice que ella se metió en el auto y se dirigió hacia el hotel donde ella y Helen se hospedaban. Kathryn se quedó en el cuarto de sus amigas, llorando y admitiendo que había cometido un error al casarse, y que pediría la anulación del matrimonio. Lottie entonces llamó a Waltrip para informarle lo que Kathryn deseaba hacer. Mientras Waltrip se quejaba de perder a su esposa, Lottie exclamó: "iPor empezar, ella nunca fue suya!" Las tres mujeres salieron de Des Moines, esperando explicar la situación a la congregación en Denver. Pero la congregación no les dio ninguna oportunidad. Estaban furiosos con Kathryn por tomar la situación tan a la ligera y por haberse casado en secreto. Lottie dijo que la congregación de Denver "empujó [a Kathryn] de vuelta en los brazos de Waltrip". La obra que Kathryn había construido tan diligentemente durante los cinco años anteriores se desintegró con rapidez. Hewitt compró su parte del edificio; Helen se fue a ayudar en una pequeña obra en Denver. Las ovejas se dispersaron. Debido a su terrible error, Kathryn perdió su iglesia, sus amigas más cercanas y su ministerio. Aun su relación con Dios sufrió, porque ella puso a "Mister" y sus deseos por encima de su pasión por Dios. Kathryn Kuhlman, la mujer que algunos habían adorado como "perfecta madonna" era, en realidad, un ser humano sujeto a tentaciones.
Se vuelve a Restaurar
Ella fue una gran mujer de Dios, pero lo que la hizo grande fue la decisión de actuar para recuperarse de su error. A pesar de las miradas, los comentarios y el rechazo generalizado necesitó una gran fe y una determinación tenaz para restaurar su ministerio. Se dice que sus propios errores fueron el origen de la gran revelación que se percibe en sus sermones sobre la tentación, el perdón y la victoria. Pero esta revelación no se produjo de un día para otro. Kathryn pasó los siguientes ocho años en completo anonimato en lo que al gran ministerio se refiere. Seis años duró el matrimonio, y durante los dos siguientes, ella estuvo tratando de encontrar el camino de vuelta al ministerio de tiempo completo. Algunos amigos que viajaron a Masan City durante el año que Kathryn vivió allí, comentaron que ella solía sentarse en la plataforma detrás de su esposo y llorar mientras él predicaba. Cuando la gente de Mason City se enteró de que Waltrip había mentido sobre su primer matrimonio, dejaron de asistir a las reuniones, y Radio Chapel debió cerrar poco después. Las pocas veces que Waltrip dejó ministrar sola a Kathryn fue en lugares donde nadie sabía que ella era casada. Al menos una vez, una serie de reuniones fue cancelada a último momento cuando alguien de la congregación le comentó al pastor que ella estaba casada con un hombre divorciado. Kathryn dejó a Waltrip en 1944, mientras vivían en Los Ángeles, pero él no pidió el divorcio hasta 1947. En una de las raras ocasiones en que habló sobre estos años y sobre lo que había sucedido, Kathryn comentó:
el Dios a quien amaba. Sabía que no podía servir a Dios y vivir con Mister al mismo tiempo. ...no creo que nadie pueda experimentar un dolor tan profundo como el mío; era la agonía de morir, porque lo amaba más que a la vida misma. Inclusive, durante algún tiempo, lo quise más que a Dios. Finalmente le dije que tenía que marcharme. Dios nunca me había relevado de aquel llamado original. Durante el tiempo que vivimos juntos, mi conciencia me atormentaba y la reprensión del Espíritu Santo era tal, que resultaba casi intolerable. Ya estaba cansada de tratar
de justificarme( Los generales de Dios, pagina: 339 )Kathryn comentó varias veces cuánto había sufrido por amor al ministerio. Pero en realidad, también hubo otras personas que sufrieron. Hubo una esposa que fue abandonada en Texas con dos niños pequeños, sin poder explicarles por qué jamás volverían a ver a su padre. Esta dura prueba trajo gran dolor a todas las personas que conocían y amaban a la pareja. Pero a partir del momento en que tomó su decisión, Kathryn nunca se apartó del llamado de su vida, nunca se desvió de la senda que Dios había trazado para ella, y nunca más volvió a ver a "Mister". Compró un boleto de ida a Frank1in, Pensilvania, y jamás regresó. Fue totalmente restaurada en su vida con Dios. Aunque este fue un tiempo difícil para ella, las bendiciones de Dios pronto la siguieron. Pero el destino que siguió Waltrip no se conoce con exactitud. Simplemente desapareció de la vista, y ni siquiera se puso en contacto con su familia. Según su ex esposa Jessie, años después, su hermano, James Waltrip, descubrió, tristemente, que Burroughs finalmente había muerto en una prisión de California, donde cumplía una condena por robar dinero a una mujer. Nadie supo jamás supo por qué Kathryn eligió Frankin para su "regreso". Franklin era una ciudad ubicada en la zona de las minas de carbón de Pensilvania, colonizada por inmigrantes alemanes. Quizá Kathryn se sintió "como en casa" allí. Quizá fue porque en ese lugar la aceptaban. Cualquiera fuera la razón, funcionó. De allí pasó por los estados del centro-oeste y luego fue hacia el sur, y luego a Virginia occidental, Virginia y las Carolinas. En algunos lugares era aceptada rápidamente. En otros, su pasado salía rápidamente a la superficie y las reuniones se cancelaban. En Georgia, un periódico se enteró de la historia de su casamiento con un hombre divorciado y la publicó. Entonces Kathryn tomó nuevamente un autobús hacia Franklin.
Empieza hacer varias reuniones
Cualquiera fuera la razón, en 1946, Kathryn salió del "desierto" y entró en la "Tierra Prometida" de su verdadero ministerio. Después de una gira poco exitosa por el sur, fue invitada a realizar una serie de reuniones en el Gospel Tabernacle ubicado en Franklin, Pensilvania. El Tabernáculo había sido famoso desde que Billy Sunday predicara allí. Y las reuniones de allí fueron tan gloriosas como si los últimos ocho años jamás hubieran existido. Poco después de iniciar sus reuniones en el tabernáculo, comenzó un programa diario en la radio WKRZ en Oil City, Pensilvania. A los pocos meses, la respuesta de la gente era tal, que sumó otra estación en Pittsburgh. Repentinamente, en lugar de que las personas la acosaran, Kathryn se vio inundada de correspondencia; la estación de Oil City finalmente debió prohibir a las personas que entraran al estudio, porque no se podía trabajar. La Segunda Guerra Mundial acababa de terminar y muchas cosas escaseaban aún; pero la estación se llenó de medias de nailon después de que Kathryn mencionara en el aire que se le había corrido el último par que tenía. En esta época del fin de la guerra, el Espíritu Santo se movía para restaurar al cuerpo de Cristo por medio del don de la sanidad. Las grandes campañas de sanidad estaban al orden del día, y grandes sanidades se producían a través de los ministerios de hombres como Oral Roberts, William Branham y el ya fallecido Jack Coe. Gordon Lindsay, fundador de la revista The Voice 01 Healing (La voz de sanidad), y del Instituto Cristo para las Naciones, publicaba las noticias de estas grandes campañas en su revista. En ese momento Kathryn aún oraba principalmente para que las personas fueran salvas. Pero también comenzó a orar e imponer las manos a quienes necesitaban sanidad. Aunque no le agradaba que la consideraran una de los que "sanaba por fe", comenzó a asistir a las reuniones de estos ministros, para averiguar más sobre este fenómeno de Dios. No tenía la más mínima idea de que esta área del ministerio le daría fama internacional. Después de observar las diversas campañas, Kathryn salía de ellas con mayor entendimiento. Aunque siempre tuvo preguntas sin respuesta sobre la sanidad divina, estableció un patrón para su ministerio:
en gran manera muchas cosas que veía que sucedían en el campo de las sanidades divinas. Me confundían muchos de los métodos que vi que se empleaban. Me disgustaban las formas poco sabias de actuar que veía, ninguna de las cuales podía yo asociar con la acción del Espíritu Santo o la naturaleza de Dios. "...Y hasta el día de hoy, no hay nada que me sea más repulsivo que la falta de sabiduría... Hay algo que no puedo soportar, y es el fanatismo; las manifestaciones de la carne que traen reprobación sobre algo que es
tan maravilloso y sagrado" ( Los generales de Dios, pagina: 341)Es interesante notar que Kathryn Kuhlman decidió no asociar su ministerio con la publicación de Gordon Lindsay, La voz de sanidad.
La publicación era la promoción preferida por los evangelistas de la sanidad de esa época, y Kathryn prefirió no ser parte de ella. Muchos de estos evangelistas eran sinceros y honestos, pero otros se dieron al sensacionalismo y utilizaban métodos cuestionables en su ministerio.
Empieza los milagros ellos por ella
El momento en que Kathryn vio en la Palabra de Dios que había sanidad para el creyente al mismo tiempo que salvación, fue también el momento en que comenzó a comprender la relación del cristiano con el Espíritu Santo. En 1947, Kathryn comenzó a enseñar varias lecciones sobre el Espíritu Santo en las reuniones del Tabernáculo. Algunas de las cosas que dijo la primera noche fueron revelaciones hasta para ella misma. Más tarde relató que estuvo levantada toda la noche, orando y leyendo más de la Palabra. La segunda noche fue una ocasión muy especial. Una persona dio testimonio diciendo que había sido sanada en una reunión de Kathryn Kuhlman. Una mujer se puso en pie y testificó que había sido sanada mientras Kathryn predicaba la noche anterior. Sin imposición de manos, sin que Kathryn siquiera supiera lo que estaba sucediendo, esta mujer había sido sanada de un tumor. Había ido al médico ese mismo día, para confirmar su sanidad, antes de asistir al culto vespertino. Al domingo siguiente se produjo el segundo milagro. Un veterano de la Primera Guerra Mundial que había sido declarado legalmente ciego después de un accidente industrial recibió el 85% de la visión del ojo que tenía afectado en forma permanente, y visión completa en el otro ojo. Una vez que comenzaron las sanidades y los milagros, las multitudes que Kathryn atraía al Tabernáculo eran aún mayores que las de Billy Sunday. Dios comenzó a prosperar el ministerio en gran manera, pero los adversarios movidos por el diablo también se infiltraron, tratando de socavar la obra y el fluir del Espíritu Santo en el ministerio de Kathryn. El ataque vino de parte de M. J. Maloney y otros que estaban en la junta directiva del Tabernáculo. Maloney insistía en que, según el contrato, tenía que recibir un porcentaje determinado de todos los ingresos del ministerio, incluyendo aquellos obtenidos por medio del ministerio radial y de la propaganda postal. Kathryn no accedió a sus exigencias. Maloney la amenazó con entablar una demanda legal. El "espectáculo" se produjo cuando Maloney cerró con candado el edificio, impidiendo entrar a Kathryn. Luego se inició una pelea entre los seguidores de Kathryn, que eran mineros, y los hombres de Maloney, que culminó con los mineros rompiendo los candados para que los cultos pudieran continuar. La confrontación terminó cuando la gente de Kathryn reunió $ 10.000 Y compró una vieja pista de patinaje sobre hielo y abrió un nuevo tabernáculo, el Templo de la Fe, en las cercanías de Sugar Creek. Era el doble de grande que el edificio de Maloney y estuvo repleto de gente desde el primer culto. Irónicamente, durante estos días cruciales y agitados de 1947, sucedió otra cosa sorprendente. Una noche, Kathryn escuchó un golpe en la puerta. Cuando abrió, se encontró con el comisario vestido en ropa de civil. Venía a decirle que "Mister" había iniciado una demanda de divorcio en Nevada, y que esa mañana su oficina había recibido los papeles, en los que ella figuraba como demandada. Kathryn bajó la vista y vio los papeles en la mano del comisario. No levantó la cabeza. Comprendiendo su pena y su vergüenza, el hombre la tocó en el brazo, ya que había estado asistiendo a los cultos de Kathryn y sabía que ella había sido enviada por Dios a ese lugar. Sabiendo que las demandas de divorcio que incluían nombres de personas famosas muchas veces se entregaban a la prensa para ser publicados, el comisario se aseguró de que los papeles quedaran bien guardados para poder entregarlos personalmente. Además, el comisario aseguró a Kathryn que nadie, excepto ellos dos, sabría jamás de esa acción legal. Ella le respondió que le estaría agradecida por el resto de su vida. La bondad de este hombre evitó a Kathryn un terrible dolor. Siete años más tarde, los reporteros finalmente se enteraron del divorcio. Pero para ese entonces, ya el ministerio de Kathryn estaba tan extendido que no podía ser afectado por viejas noticias. Los cultos continuaron realizándose en la renovada pista de hielo y se extendieron a las ciudades vecinas, y al Auditorio Stambaugh en Youngstown, Ohio. El Espíritu Santo había encontrado un ministerio que no se trataría de quitarle la gloria por lo que él hacía ni por los resultados de su obrar. A medida que su ministerio se desarrollaba, Kathryn comenzó a poner menos énfasis en la fe, y más en la soberanía del Espíritu Santo. En sus reuniones no había tarjetas de oración, ni carpas para los inválidos, ni largas filas de personas enfermas esperando que ella les impusiera las manos. Kathryn nunca acusó a los que no recibían sanidad de ser débiles en la fe. Parecía que las sanidades se producían en todo el auditorio mientras la gente estaba simplemente en sus asientos, concentrados en Jesús, mirando al cielo. En su primera reunión en el Carnegie Hall, en Pittsburgh, el custodio le dijo que ni siquiera las estrellas de la ópera podían llenarlo. Pero ella insistió en que pusieran suficientes sillas para llenar el auditorio. Fue bueno que lo hiciera, porque todas las sillas fueron ocupadas. El primer culto fue una tarde, y el salón estaba atestado de gente. Esa misma noche se realizó un nuevo culto para dar lugar a la multitud. Jimmy Miller y Charles Beebee ministraron en música en estos cultos, y continuaron ministrando con Kathryn hasta el final. El ministerio radial se expandió, y para noviembre de 1950, la gente comenzó a insistir para que Kathryn se mudara a Pittsburgh en forma permanente. Hasta Maggie Hartner, la mujer que se convertiría en su "brazo derecho", insistió para que se mudaran. Kathryn se