Ilustración en Brasil

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La ilustración en Brasil
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La ilustración en Brasil . La reanimación cultural de Brasil, posibilitada por la economía del oro, surgió encuadrada en la corriente que dominó la actividad intelectual y cultural del siglo XVIII, la ilustración.

Características

El nombre de “siglo de las luces” deriva del propósito de utilizar como guía la razón fundamentada en la experiencia, en oposición, siempre que fuera posible, a la tradición. Aunque llegó con retraso a Brasil, el movimiento ilustrado, al igual que en Europa, animó todo el pensamiento de la época, influyendo a la clase burguesa, la aristocracia y a los miembros del clero, y abarcó prácticamente todos los campos del saber.

Hasta el siglo XVIII, las manifestaciones culturales de la colonia se dispersaron de forma irregular, pues las condiciones de los escasos centros urbanos todavía no eran propicias al desarrollo de la literatura ilustrada. La esencia del movimiento acompañó a los cambios en la economía, permitiendo la consolidación de una tendencia de agrupación entre los intelectuales, estrechamente relacionada con la creación de academias. La moda de las academias en Europa se había reflejado en Brasil, como expresión del espíritu y del estilo barroco.

Instituciones académicas

Está documentada la celebración de actos académicos ya en el siglo XVII, pero es a partir de 1724, con la creación de la Academia Brasílica dos Esquecidos en Bahía, cuando el movimiento adquiere forma institucional. Hasta finales del siglo XVIII el número de academias en el territorio colonial asciende a tres decenas. De todas ellas destacan la Academia dos Felizes (Río, 1736-1740), la Academia dos Selectos (Río, 1752), la Academia dos Renascidos (Bahía, 1759), la Academia Científica do Río de Janeiro (1772-1779) y la Sociedad Literaria de Río de Janeiro (1786-1790, 1794). Estas instituciones disponían de estatutos que dirigían su formación, estableciendo reglas de funcionamiento y órganos muy específicos. El número de socios numerarios rondaba los cuarenta y el de los socios supranumerarios podría variar aunque era ilimitado. La imposición de una severa disciplina y censura a las obras de los socios impedía que éstas fueran divulgadas sin la autorización previa de la Academia.

La Escuela Minera, inspirada en la mítica Arcadia, comenzó siendo un grupo formado por los llamados “poetas de Vila Rica”: Claudio Manuel da Costa, Tomás Antonio Gonzaga, Ignacio José de Alvarenga Peixoto y Manuel da Silva Alvarenga. Estos poetas mineros, precursores del Romanticismo, fueron los primeros que integraron la literatura en la vida política del país y participaron activamente en el malogrado movimiento de la Inconfidência Mineira (‘deslealtad minera’).

Sus obras, divulgadas a partir del último cuarto del siglo XVIII, se caracterizan por la utilización de los tópicos arcádicos, con el ideal de la vida simple y rural, la afectación de los pastores, el arrebatamiento amoroso y las alusiones mitológicas. Inspirados por “musas pastoriles”, sus versos resaltaban los aspectos de la vida brasileña. Los elementos arcádicos europeos se fueron incorporando al ambiente brasileño, mostrando una creciente autonomía e identidad en la literatura y, consecuentemente, en la cultura del territorio.

Las reacciones revolucionarias: la Inconfidência

Las doctrinas traídas de Europa por los estudiantes universitarios encontraron en Minas Gerais adeptos ilustres. La masonería estaba ya instalada en Bahía y Río de Janeiro, desde 1770. Los ecos de la Independencia de los Estados Unidos de América (1776) y la difusión de los ideales de la Revolución Francesa (1789) crearon un ambiente propicio para la eclosión de los movimientos independentistas.

El primero de ellos fue el de la Inconfidência Mineira (1789), que pretendía la independencia de Minas Gerais, la formación de un gobierno republicano y el traslado de la capital que debería ser “lo más céntrica posible a todo el territorio de Brasil”. Entre los líderes de la conjura se encontraban, además de los poetas mineros, el canónigo Luís Vieira da Silva y el militar Joaquim José da Silva Xavier, también llamado Tiradentes. El principal motivo de la revuelta fue el método de la derrama, que consistía en la ejecución judicial y confiscación de los bienes de los colonos dedicados a la extracción de oro y diamantes que no pagasen los impuestos a la metrópoli.

Las denuncias, apoyadas por personas de elevada categoría social, enviadas por carta al gobernador Luis Antonio Hurtado de Mendoza desencadenaron en la acción represora contra los conspiradores. La complejidad del proceso motivó la realización de dos investigaciones judiciales: una en Minas Gerais y la segunda en la comarca de Río de Janeiro. Concluido oficialmente el proceso el 18 de abril de 1792, fueron declarados culpables de delito de lesa majestad y alta traición. Las penas aplicadas a los acusados variaron entre la pena de muerte, el destierro o los castigos físicos. El Tiradentes fue el único condenado a muerte, siendo ejecutado en una plaza de Río de Janeiro. En el patíbulo, sus últimas palabras fueron: “cumplí mi palabra, muero por la libertad”.

La figura de Silva Xavier se revistió de cierto carácter legendario, convertido en una especie de héroe revolucionario del Brasil colonial. En Bahía, la Inconfidência de 1798 quedó marcada por la distribución de distintos manifiestos republicanos, donde se tomaba partido a favor de la creación de un tribunal democrático, la igualdad, la libertad para todos los esclavos y la independencia.

Fuentes