Jornada Mundial de la Juventud de 2011

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Jornada Mundial de la Juventud 2011
Información sobre la plantilla
Jmj 2011.jpg
Nombre oficialXXVI Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011
TipoEncuentro de Jóvenes Católicos
Ámbito"Arraigados y edificados en Cristo, Firmes en la Fe". (Col 2,7)
UbicaciónMadrid, Bandera de España España
FechaDel 16 al 21 de agosto de 2011
Participantes2 000 000 de jóvenes.
Organización
OrganizadorIglesia Católica
Cronología
.
Jornada Mundial de la Juventud de 2008 Sidney, Bandera de Australia Australia ◄ Actual ► Jornada Mundial de la Juventud de 2013 Río de Janeiro, Bandera de Brasil Brasil
Sitio web
La XXVI Jornada Mundial de la Juventud de 2011 se realizó en la ciudad de Madrid, España, entre los días 16 al 21 de agosto de 2011, con una participación aproximada de 2 000 000 de personas en sus actos centrales.

Tema

«Arraigados y edificados en Cristo, Firmes en la Fe»
(Col 2,7)

Historia

Benedicto XVI realizó el anuncio oficial el 20 de julio de 2008 en Sídney, durante la ceremonia de la clausura de la XXIII Jornada Mundial de la Juventud. Fue el último gran encuentro internacional de ese tipo presidido por Benedicto XVI, quien aún celebraría la Jornada diocesana de la Juventud el 1 de abril de 2012 en Roma, antes de su renuncia en 2013. La siguiente Jornada Mundial tuvo lugar en 2013 en Río de Janeiro, y fue presidida por el papa Francisco.

Es la segunda vez que España acoge el encuentro internacional. La IV Jornada Mundial de la Juventud se celebró ya en Santiago de Compostela en 1989.

La Cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud fue entregada a representantes de los jóvenes católicos españoles el 5 de abril de 2009, Domingo de Ramos y XXIII Jornada Mundial de la Juventud por jóvenes australianos en el Vaticano en presencia del papa.

El 14 de septiembre, fiesta de la exaltación de la Santa Cruz, comenzó la peregrinación de la Cruz de los Jóvenes y del Icono de la Virgen por los diferentes arciprestazgos de la archidiócesis de Madrid. Este recorrido se prolongó hasta finales de marzo de 2010 para a partir de entonces iniciar su itinerario por todo el país.

Una de las novedades de la Jornada Mundial de la Juventud 2011 ha sido la creación de una nueva orquesta sinfónica y un coro ex profeso para los días de esta jornada: a través de una iniciativa de Música para todos y su director Pedro Alfaro, se constituyó este grupo musical formado por músicos profesionales y estudiantes para preparar el evento.

A la prueba de selección se presentaron más de 700 músicos, de los que seleccionaron un coro de 170 integrantes y una orquesta de 80 músicos que, a pesar del ofrecimiento de otros coros y otras orquestas de prestigio internacional, participaron en los actos presididos por el Benedicto XVI en Madrid, aunque también en la misa de bienvenida del Martes 16 de agosto y en la misa preparatoria "a los 100 días de la JMJ", en mayo de 2011. Su inauguración oficial fue en un concierto en el Auditorio Nacional de España el 1 de junio de 2011. Su director es el músico español Borja Quintas, con la colaboración de Marina Makhmoutova como directora de coro.

Después de los días de la Jornada, está previsto que la Orquesta Sinfónica y Coro participen en otros actos de la Iglesia católica en España.

Patronos

El papa Benedicto XVI nombró copatronos de estas jornadas a:

Himno

El Consejo Pontificio para los Laicos aprobó el 25 de mayo de 2010 la propuesta del Arzobispado de Madrid de Himno para la JMJ Madrid 2011. El título es Firmes en la fe, el compositor es Enrique Vázquez Castro y el autor de la letra Mons. César Augusto Franco Martínez, obispo auxiliar de Madrid y Coordinador General de la JMJ Madrid 2011. El himno se publicó en la web y se dio a conocer en un acto celebrado en la Almudena durante el día 8 de noviembre del 2010.

Logotipo

El logotipo del evento fue presentado en el Arzobispado de Madrid el 30 de julio de 2009. Se eligió mediante un concurso dirigido a diseñadores gráficos profesionales que ejercían en España. El proyecto ganador fue realizado por el diseñador valenciano José Gil-Nogués Villén. Representa a jóvenes de todo el mundo que se reúnen para celebrar la fe cristiana junto al papa, dispuestos con la forma de la corona de la Virgen de la Almudena, patrona de Madrid. La corona se identifica con la M, inicial tanto de la Virgen María como de Madrid, y sobre ella se encuentra la cruz cristiana. Se escogió una paleta de colores cálidos (rojo, naranja y amarillo) para transmitir calidez, y el tipo de letra Klavika por su sobriedad y alta legibilidad en soportes físicos y digitales.

Estructura organizativa

Desde sus inicios, la organización de la Jornada Mundial de la Juventud corresponde al Pontificio Consejo para los Laicos. En el momento de la organización de la Jornada de Madrid su presidente era el cardenal Stanisław Ryłko (Polonia), el secretario Mons. Josef Clemens (Alemania); el subsecretario Prof. Guzmán Carriquiry (Uruguay) y el director de la sección Jóvenes, P. Eric Jacquinet (Francia).

Comité Organizador Local

La preparación directa de la Jornada Mundial de la Juventud se confió al Comité Organizador Local (COL), presidido por el cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid, y dirigido por el coordinador general Mons. César Augusto Franco Martínez, obispo auxiliar de Madrid. El Comité estaba compuesto por Mons. Fidel Herráez y Mons. Juan Antonio Martínez Camino, obispos auxiliares de Madrid, y contaba con la participación de Javier Cremades, organizador de los Actos Centrales; Yago de la Cierva, director ejecutivo; Joaquín Díaz, director de Logística; Carla Diez de Rivera, directora de Cultura; Fernando Giménez Barriocanal, director financiero; Javier Igea, responsable de las actividades en las diócesis; Ángel Matesanz, encargado de la preparación pastoral; Gregorio Roldán,secretario general y responsable de acogida y Rafael Rubio, director de comunicación.

Comité Operativo

También se creó un Comité Operativo (COP), presidido por el Coordinador General y coordinado por el Director Ejecutivo, encargado de controlar la implementación de los trabajos preparatorios según un calendario y coordinar a las diferentes áreas implicadas en la organización.

Estas áreas se dividían de la siguiente forma: Acogida, Alojamientos, Transporte, Infraestructuras, Seguridad y Acreditaciones, Manutención, Sede de Cibeles, Sede de Recoletos, Sede de Cuatro Vientos, Sedes complementarias, Contenidos de Actos Centrales, Ambientación Ciudadana, Cultura, Voluntarios, Días en las Diócesis, Comunicación y Operaciones de los Medios.

Desarrollo del Evento

Martes 16 de agosto, Inicio de la JMJ

Los peregrinos, que desde días antes participaban ya en los encuentros "Días en las Diócesis", empiezan a llegar a Madrid. Desde primera hora de la mañana del día 16 los peregrinos y los grupos inscritos en las jornadas pudieron recoger sus acreditaciones y las llamadas "mochilas del peregrino" en los lugares indicados por la organización.

Más tarde, a las 20:00 horas tuvo lugar la misa de inauguración presidida por el cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid y concelebrada por más de 800 obispos y 8000 sacerdotes participantes en la JMJ, en la plaza de Cibeles. Allí se congregaron más de medio millón de jóvenes, por lo que tanto la plaza como las calles aledañas tuvieron que ser cerradas al tráfico. La misa también pudo seguirse a través de veintisiete pantallas gigantes que se instalaron en diversos puntos de la ciudad.

El evento estuvo presidido en todo momento por una imagen gigante de la Virgen de la Almudena y una reliquia del beato Juan Pablo II que fue regalada para la ocasión y que desde entonces permanece en la catedral de Madrid.

Para el acto, se instauró un altar en un escenario construido para la ocasión delante del Palacio de Comunicaciones además de una estructura donde se situó el coro y la orquesta con 180 voces y 70 músicos.

Miércoles 17 de agosto, Catequesis de los Obispos

Durante la jornada del 17 de agosto, los peregrinos, repartidos en grupos según su idioma, recibieron catequesis de obispos en diferentes iglesias de la ciudad, así como colegios, auditorios y polideportivos que fueron cedidos por el Ayuntamiento de Madrid. En total, se prepararon 285 lugares para estas charlas.

El resto de la agenda, consistió en diferentes actividades culturales, como conciertos, exposiciones o visitas a museos.

Jueves 18 de agosto, Llegada del Papa a Madrid

Benedicto XVI llegó a Barajas puntualmente a mediodía, donde le esperaba una multitud formada por más de dos mil peregrinos para recibirle, acompañados de un grupo de niños vestidos con los uniformes de la guardia suiza. Ya en suelo español, fue recibido por los reyes de España que le acompañaron hasta el pabellón de Estado de la Terminal 4, donde fue saludado por el presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y otras autoridades políticas y eclesiásticas.

Tras las palabras de bienvenida de Juan Carlos I, el papa pronunció su primer discurso centrado en los jóvenes haciendo hincapié en la situación social que están viviendo en el marco de una crisis económica. Tuvo también palabras para aquellos que "por causa de su fe en Cristo sufren la discriminación" y pidió por un "clima de respetuosa convivencia" entre las distintas ideologías. Sobre la coyuntura económica actual, mencionó que ésta "es también una crisis de ética y sin ella la economía no puede funcionar. El hombre tiene que ser el centro de la economía y no al revés". Tras su primer mensaje, Benedicto XVI hizo un recorrido por las calles de Madrid hasta llegar hasta la nunciatura, su alojamiento durante las jornadas y sede diplomática del Vaticano, para descansar hasta la bienvenida oficial que tendía lugar en el centro de la capital horas más tarde.

A las 19:00 horas de la tarde, el papa salía del palacio del nuncio hacia la Puerta de Alcalá en el habitual papamóvil. Por el camino, cientos de miles de personas esperaban para verle pasar y acompañarle hasta llegar a la puerta, donde fue recibido por el alcalde de la ciudad, Alberto Ruiz-Gallardón quien le entregó las llaves de la ciudad, siendo el segundo pontífice en la historia que recibe tal distinción. Tras lo cual, Benedicto XVI acompañado de cincuenta jóvenes de los cinco continentes, cruzaron el monumento por su arco central representando simbólicamente la entrada en Madrid. Recibió también un esqueje de olivo como símbolo de fe.

Desde allí, hizo un recorrido hasta llegar a Cibeles, donde le esperaban miles de personas que abarrotaban la plaza así como la calle de Alcalá y el Paseo de Recoletos. Allí tuvo lugar un acto de bienvenida por parte del arzobispo de Madrid y de jóvenes de los cinco continentes en sus lenguas maternas. Cada uno, ofrecía un regalo de sus países de referencia: pan y la sal, símbolo de acogida en Polonia; una guirnalda de flores típica de las islas del Pacífico, un bacalao con arroz coreano, un sarepe hondureño, regalo de amistad que identifica a los pueblos americanos y granos de café envueltos el hojas de plátano, obsequio de bienvenida africano. Se procedió a escuchar la lectura de la Parábola de la casa sobre la roca, del Evangelio de Mateo.

El papa, antes de terminar la fiesta de acogida, pronunció su segundo discurso ante los asistentes. En él, invitaba a los jóvenes a aprovechar esos días para encontrarse con Cristo, edificando la fe sobre bases sólidas (haciendo referencia a la parábola antes mencionada) para mostrar así "una alternativa válida a tantos como se han venido abajo en la vida, porque los fundamentos de su existencia eran inconsistentes. A tantos que se contentan con seguir las corrientes de moda, se cobijan en el interés inmediato, olvidando la justicia verdadera, o se refugian en pareceres propios en vez de buscar la verdad sin adjetivos."

También hizo mención implícita al aborto y la eutanasia, criticando aquellos que "creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos. [Éstos] desearían decidir por sí solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto; decidir quién es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias". Benedicto XVI recalcó que es importante no sucumbir ante esas tentaciones y rezar por aquellos que no creen o se han alejado de la Iglesia.

Viernes 19 de agosto, Vía Crucis en Cibeles

Durante la madrugada del 19 de agosto, procesionaron distintas imágenes religiosas representantes de la Semana Santa española desde los templos donde se encontraban hasta la zona donde se celebró el vía crucis programado para esa tarde. Destacó el Cristo de la Buena Muerte, cedido por su cofradía de Málaga, que fue trasladado a hombros de legionarios por las calles madrileñas desde la Iglesia del Sacramento (Madrid) Catedral Castrense. La imagen que se encontraba expuesta en Madrid con motivo de la JMJ, pudo ser visitada por más de 60.000 personas.

Al comienzo de la jornada, antes de partir al Monasterio de El Escorial, Benedicto XVI se reunió en un encuentro de cortesía con el rey Juan Carlos I en el Palacio de la Zarzuela, donde fue recibido por la familia real. Tras el intercambio de regalos protocolario, ambos intercambiaron unas palabras comentando nuevamente sobre los problemas que afronta la juventud y la necesidad de transmitir un mensaje de esperanza ante la falta de estímulos.

Ya en El Escorial, el papa se reunió con más de mil religiosas de distintas órdenes, algunas de ellas extranjeras. Ante ellas pidió por la "radicalidad evangélica", esto es, "a ir a la raíz del amor a Jesucristo con un corazón indiviso, sin anteponer nada a ese amor", que se expresa en la vida contemplativa y la educación de niños, el cuidado de los ancianos y enfermos, la defensa de la vida, anunciar la paz y la caridad, y la labor misionera, entre otros campos de la misión eclesial.

Allí también se reunió con profesores universitarios, con los que tuvo unas palabras y defendió que la Universidad debía ser no un lugar donde permanezca únicamente el utilitarismo y el pragmatismo, sino ser el lugar en el que se busca la verdad propia del ser humano. El papa les pidió ser sencillos y eficaces.

El sumo pontífice tuvo un almuerzo con el presidente del gobierno en la nunciatura siendo esta la cuarta vez que ambos líderes se reunieron. Mientras tanto, en el marco de las actividades por la Jornada Mundial de la Juventud, La Moncloa ofrecía un almuerzo al secretario de Estado vaticano, Tarcisio Bertone, donde el ministro de la presidencia, Ramón Jáuregui pidió la colaboración de la Iglesia católica para transformar el Valle de los Caídos en un lugar de reconciliación, sin quitar, eso sí, el uso del monumento como basílica ni impedir la presencia a la congregación benedictina que en él se encuentra.

Vía Crucis

A las 19:30, el papamóvil aparecía por la Avenida de Colón, donde daba comienzo un evento inédito en la historia de las Jornadas Mundiales de la Juventud: la celebración de un vía crucis para el cual se habían reunido quince imágenes de alto valor artístico en cada una de sus estaciones y una imagen de la Virgen María. El papa recorrió los 700 metros que separan Colón de la plaza de Cibeles a paso reducido hasta llegar al escenario, aclamado por cientos de miles de personas, 600.000 según la organización.

La comitiva procesional está encabezada por la Cruz de los Jóvenes, que es llevada por grupos de personas deteniéndose en cada una de las estaciones de la Pasión de Cristo. Los jóvenes portadores fueron seleccionados por proceder de países donde los cristianos son perseguidos o sufren dificultades, así como aquellos que han sufrido por causa de los desastres naturales o las guerras. Además, en cada estación, se leían pasajes del Evangelio relativos a las escenas representadas junto con reflexiones y comentarios que fueron redactados por las Hermanas de la Cruz:

  • Estación I: La Santa Cena de Francisco Salzillo, 1763 (Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Murcia)

En la primera de las estaciones del vía crucis se rememoró la frase de Jesús: «Que os améis unos a otros» (Jn 13, 34), pidiendo porque la Iglesia viva unida y en paz, cese toda per­se­cu­ción y dis­cri­mi­na­ción por causa de la fe, y todos los que creen en un único Dios vivan, en jus­ticia, la fra­ter­nidad.

  • Estación II: El beso de Judas de Antonio Castillo Lastrucci, 1963 (Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento y María Santísima del Gran Perdón. Málaga)[52][53]

La traición es el centro de esta imagen procesional. Las palabras de las Hermanas de la Cruz invitan a acudir a Jesús, quien hizo suyas dolorosas traiciones, si se siente en carne propia la traición o "el te­rrible su­fri­miento pro­vo­cado por la di­vi­sión entre her­manos y la lucha fra­tri­cida".

  • Estación III: La Negación de San Pedro de Federico Coullaut-Valera, 1958 (Hermandad de Nuestro Padre Jesús en el Paso del Prendimiento. Orihuela. Alicante)

"Un cris­tiano tiene que ser un va­liente. Y ser va­liente no es no tener miedos, sino saber vencerlos. El cris­tiano va­liente no se es­conde por ver­güenza de ma­ni­festar en pú­blico su fe". Con estas palabras se rezó para que los cristianos que no reconozcan su fe ante los demás hagan acopio de valor y sean tes­tigos con­ven­cidos de lo que creen.

  • Estación IV: Jesús de Medinaceli Anónimo, S. XVII (Cristo de Medinaceli. Madrid)

Jesús, al ser torturado por crímenes que no cometió, no se queja. En este silencio, afirmaron, se encuentran pre­sentes todas las víc­timas de las gue­rras que arrasan los pue­blos y siem­bran el odio.

  • Estación V: Nuestro Padre Jesús del Gran Poder de José Rodríguez y Fernández-Andes, 1942 (Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza Macarena, de Madrid).

En esta estación las reflexiones se centraron en el sufrimiento de Jesús cargando la cruz. Con este acto, Cristo hizo suyo "el can­sancio, el ago­ta­miento y la des­es­pe­ranza de los que no en­cuen­tran tra­bajo, así como de los in­mi­grantes que re­ciben ofertas la­bo­rales in­dignas o in­hu­manas, que pa­decen ac­ti­tudes ra­cistas o mueren en el em­peño por con­se­guir una vida más justa y digna."

  • Estación VI: Cristo Caído camino del Calvario de Mariano Benlliure y Gil, 1942 (Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Caída y María Santísima de la Amargura. Úbeda, Jaén)

Las Hermanas de la Cruz afirmaron que del mismo modo que Jesús se cayó transportando la cruz, las personas deben levantarse. Se animó a aquellas personas que tropiezan en la vida, y que son víctimas del alcohol, las drogas y otros vicios, para que apoyados en Cristo, se levanten.

  • Estación VII: Nuestro Padre Jesús Nazareno de autor Anónimo, S. XVII (Cofradía del Dulce nombre de Jesús Nazareno. León)

Los asistentes recordaron aquí a aquellas personas que ayudan a lo largo de su vida a los necesitados, a los marginados de la so­ciedad, de toda raza, credo o condición.

  • Estación VIII: Nuestro Padre Jesús de las Misericordias de Francisco Pinto Berraquero, 1976 (Cofradía de La Candelaria. Jerez de la Fontera, Cádiz)

En la imagen procesional, Jesús se com­pa­dece de las mu­jeres de Jerusalén, y en el paño de la Verónica deja plas­mado su rostro. Según el texto pronunciado, este hecho evoca el rostro de tantos que son privados de su libertad y dignidad en distintos regímenes dictatoriales en el mundo.

  • Estación IX: Jesús Despojado de sus Vestiduras de Manuel Ramos Corona, 1989 (Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras. Granada)

"Los ves­tidos no sólo cu­bren el cuerpo, sino tam­bién el in­te­rior de la per­sona, su in­ti­midad, su dig­nidad", dijeron. En este sentido, se recordó a los que padecen con los sufrimientos de las víc­timas de ge­no­ci­dios hu­manos, de vio­la­ciones y abusos se­xuales, y en los crí­menes contra niños y adultos.[50][51]

  • Estación X: La Crucifixión de Ramón Álvarez Moretón, 1884 (Cofradía de Jesús Nazareno. Zamora)

Jesús en la cruz acoge el su­fri­miento de todos los que están pasando dolorosas si­tua­ciones, "como tantos pa­dres y ma­dres de fa­milia, y tantos jó­venes, que, por falta de tra­bajo, viven en la pre­ca­riedad, en la po­breza y la des­es­pe­ranza, sin los re­cursos ne­ce­sa­rios para sacar ade­lante a sus fa­mi­lias y llevar una vida digna."

  • Estación XI: Cristo de la Buena Muerte y Ánimas (Cristo de la Legión) de Francisco Palma Burgos, 1942 (Congregación de Mena. Málaga)

Según la tradición católica, Jesús muere en la cruz por los pecados de la humanidad. En esta estación, se preguntaron si ante tantas personas que sufren distintas discapacidades, están haciendo lo suficiente por extender y proclamar la dignidad de la persona.

  • Estación XII: El Descendimiento de Luis Marco Pérez, 1945 (Hermandad del Santísimo Cristo de la Salud. Cuenca)

El imaginero Marco Pérez muestra a un Cristo muerto en su talla. Las palabras de las Hermanas de la cruz se centran en que Jesús comparte la suerte de tantos que por distintos motivos, han sido con­si­de­rados la es­coria de la Humanidad. Entre otros, las víc­timas del sida.

  • Estación XIII: La quinta Angustia de Gregorio Fernández, 1625 (Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de la Piedad. Valladolid)

La estación muestra el pasaje bíblico en el que María sostiene en brazos a Jesús yacente. Según sus palabras, "como tantos pa­dres y ma­dres que han per­dido a sus hijos por el hambre."

  • Estación XIV: Cristo Yacente de Gregorio Fernández, s. XVII (Feligresía de San Andrés. Segovia)

Finalmente, en la última estación del vía crucis, se recordó a aquellos buenos samaritanos de todo el mundo que ayudan y comparten las consecuencias de los desastres naturales.

  • Soledad de la Virgen: María Santísima de Regla atribuida a Luisa Roldán (La Roldana), s. XVII (Hermandad de Los Panaderos. Sevilla)

Tras recorrer las distintas estaciones, el papa pronunció un discurso ante los asistentes que se habían congregado en el centro de la capital. En él, y en referencia al vía crucis, mostró su admiración ante las "extraordinarias imágenes del patrimonio religioso de las diócesis españolas". "Son imágenes donde la fe y el arte se armonizan para llegar al corazón del hombre e invitarle a la conversión. Cuando la mirada de la fe es limpia y auténtica, la belleza se pone a su servicio y es capaz de representar los misterios de nuestra salvación hasta conmovernos profundamente y transformar nuestro corazón", afirmó.

La Pasión de Cristo, según palabras del pontífice, impulsa a los hombres cargar sobre sus hombros el sufrimiento del mundo, con la certeza de que Dios no es alguien distante o lejano del hombre y sus vicisitudes. En este sentido pidió a los jóvenes que no pasen de largo ante el sufrimiento humano, cuyas diversas formas consideró que son llamadas de Dios para edificar sus vidas siguiendo sus huellas y hacer de los hombres signos de consuelo y salvación. "Sufrir con el otro, por los otros, por el amor de la verdad y la justicia; sufrir a causa del amor, son elementos fundamentales de la humanidad, cuya pérdida destruiría al hombre en sí mismo", dijo el papa.

Fuentes

  • Página Oficial de la JMJ 2011 [1]