La paz de los vencidos
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La paz de los vencidos. Novela del autor peruano Jorge Eduardo Benavides. Es la minuciosa crónica de una soledad: la de su protagonista, un exiliado joven, peruano, con títulos universitarios por convalidar, que se traslada a Tenerife, donde comienza a trabajar en un salón recreativo, a las órdenes de patrones que parecen amos esclavistas.
Sumario
Sinopsis
Un inmigrante peruano en Tenerife, España, da cuenta de sus historias mínimas en un cuaderno diario que casi empieza con su nuevo trabajo en un salón recreativo de máquinas tragaperras. Sus días simplemente transcurren sin buenas noticias, al ras del suelo y sin ninguna proyección de cambio. Los personajes que lo rodean se encuentran en un limbo muy parecido. Capote, su amigo aspirante a escritor que nunca publica. El profesor, un hombre viejo y solitario, ya sin alumnos, con el que entabla una cálida relación. Enzo, el músico uruguayo, el eterno hippie sin ambiciones. y la joven Elena, novia de Enzo. Cuando parecía haber adquirido un mínimo de alegría, un poco de velocidad, algo ocurre en la vida quieta del peruano, un suceso que provocará por fin, un cambio brusco.
Estructura de la novela
La novela tiene la estructura clásica de un diario fechado, con entradas-capítulo, y algunos guiños del texto nos dan la clave de época: un tiempo de finales del siglo XX, con cintas de vídeo y casetes, en el que aún circulaba la peseta o disputaba Boris Becker finales de Wimbledon.
Argumento
La descripción minuciosa de aquel espacio-tiempo imprime solidez a una narración rica en coloquialismos, con el sentido del humor de un personaje que sabe tomarse a broma. El conjunto no queda en un mero registro errático (diarístico) de los movimientos del protagonista, sino que se encamina a una buena sorpresa final. La amistad, las amistades de la isla, aparecen como pequeños reductos en los que el esforzado narrador halla un poco de paz y comunicación. El abandono de su novia, Carolina, añadió aún más zozobra a su situación existencial. La pareja formada por Elena y un músico uruguayo de jazz, Enzo, así como un novelista local en horas bajas J. M “Capote”- son verdaderas tablas de salvación con las que compartir whisky y confidencias y dejar de ser un solitario (“voyeur auditivo”) que registra y diagnostica con precisión, como un instrumento afinado, el devenir de sus convecinos y personajes del barrio. Benavides parece solidarizarse con los vencidos sin paz, como esos dos personajes que son el profesor de ciencias jubilado -que saca algún dinero impartiendo clases a jóvenes en la terraza de un bar-, y esa mujer mayor, adicta a las tragaperras. Dispara certeramente contra la vanidad y la hipocresía del mundo literario-cultural, aún más asfixiantes en el entorno reducido de una isla en la que uno puede morir o matar por, digamos, el Premio Canarias. La fascinación por la belleza de Elena, esa suerte de amor inconveniente o imposible, es uno de los motores que agiliza una obra acerca del afán por prosperar y los límites que la realidad impone. Y el exilio, cómo no, “de una Lima que, de tan lejana, ya ni siquiera me es natal”.
Premios
Opiniones de la crítica
- Fernando Iwasaki "Jorge Eduardo Benavides es un escritor extraordinario."
- Dan Almeida
Fuentes
- Nocturnaediciones Consultado el 7 de marzo 2015
- Elcultural Consultado el 7 de marzo 2015
- Elpais Consultado el 7 de marzo 2015