Urbanización de Sagua la Grande
Urbanización de Sagua la Grande.
Urbanización de Sagua la Grande. Al fundarse Sagua la Grande es lógico pensar que algo tuvo que determinar el hecho concreto de su fundación. Y de ahí que lo hagamos partir de una fecha determinada. Muchos afirman que Sagua existe de fecha muy anterior al año 1812 y es cierto. Luego, nada tiene de extraño que el punto geográfico Sagua existía con anterioridad a 1812, exilian casas y habitantes. El punto denominado Sagua ó más bien El Embarcadero existió con pobladores y casuchas, pero el pueblo de Sagua como tal ese no existía ese nació en el año 1812. Don Juan Caballero, Vecino anterior a la fundación se propuso fundar un pueblo y comenzó por construir una iglesia de madera, exponente de los tiempos, dividió sus terrenos en solares y se propuso atraer colonos. No había Agrimensor que hiciera el trazado y levantara el plano; pero de hecho quedo marcada la fecha de la fundación y el comienzo de la urbanización de la formación del pueblo, del germen de futura urbe. Cinco años después en 1817, en 1817, ya se contaba con 30 casas y se establecía una Capitanía de Partido, la cual dio impulso a la obra de urbanización iniciada por Caballero, con el propósito manifiesto, dicho y concretado , así declarado de fundar en El Embarcadero un pueblo en el transcurso de los año fue Villa y uno de los centros Urbanos mas importantes de la republica de Cuba. Las primeras calles del nuevo pueblo quedaron formadas dando frente a lo que se conoce por Isla Verde, hacia la antigua plaza de Armas donde estaba la Iglesia o Ermita. Cuando se creó la Tenencia de gobierno en 1844, y vinieron a Sagua los geómetras D. Martin de Uriarte, D. Antonio de la Carrera y D. Ildefonso Vivanco, ya Sagua tenía dentro del recinto urbanizado, 553 casas. Estos mensuradores fueron los primeros que levantaron planos. Según D. Rodrigo de Bernardo y Estrada la constante practica y observación ha hecho conocer que el terreno en que está asentada la villa se compone de una capa superior vegetal , cuyo espesor medio es de cuarenta centímetros, el subsuelo que es una capa de arcilla gradosa algo mesclada con la anterior cuyo espesor medio es de unos cincuenta centímetros, la tercera capa es de arena gruesa, y la cuarta capa de cascajo silíceo, por lo que los cimientos de los edificios tengan condiciones de estabilidad necesaria, es menester profundizar hasta encontrar el terreno firme, luego las zanjas deberán ser de un metro y medio de profundidad. Es difícil resumir en un solo artículo el historial de las calles de Sagua, no solo porque estas en épocas distintas y con el transcurrir del tiempo y en épocas distintas estas se han prolongados por ensanches y nuevas urbanizaciones sino porque su formación general se hizo sin plan científico, comenzó el pueblo por los alrededores de la plaza de Armas, donde estaba la primitiva vega de López Solen y más tarde la Iglesia, estando el núcleo urbano, hacia el rio frente a la Isla Verde. Las casas de la calle la Rivera entre Padre Varela y Progreso hoy Clara Baton son las mas antiguas de la Villa del Undoso y allí estuvo precisamente el centro del movimiento mercantil y oficial. La casa del ayudante de Marina, almacene de víveres, la Cárcel Provisional, la casa de salubridad de Lagargett, establecimiento benéfico importantísimo y otros establecimientos tanto de oficinas como comerciales estaban situados por aquellos contornos. El pueblo comenzó a ensancharse por el sur hacia el paso del rio en línea recta y por el norte siguiendo en línea de las construcciones, el curso tortuoso del rio, mal ejemplo que siguieron los propietarios de las calles Real de Colon y Franklyn mas tarde Intendente Ramírez y hoy Solís. De aquí parte ese defecto en la alineación del grupo de calles comprendidas en el espacio que encierran las del progreso hoy Clara Barton, Solís, Marta Abreus y el rio. La alineación de las nuevas calle que iban abriéndose y fabricándose fue respondiendo al principio de la recta. El resto de las vías públicas están tiradas a cordel y de esta condición son las de Casariego, Céspedes, Amistad, Calixto García y Máximo Gómez, en la dirección de Norte a sur , y en las situadas de Este a Oeste, desde Enrique Varona hasta tejares de Macún y desde libertadores hasta el río. Levantada la Villa de Sagua sobre un terreno bajo y pantanoso se presentaba a la apreciación de sus gobernantes y moradores una verdadera obra de romanos la de solidificar e higienizar el suelo haciendo firme el piso y extirpando todo germen de enfermedades infecciosas. La calle de Colon desde Caridad hasta el puente de Cocosolo es un terrapleno relleno macizo y compacto hecho a fuerza de piedra arena y escombros con un malecón o muro de contención que mira al rio. Casi toda la porción Oeste del casco de la Villa, desde Céspedes a la Laguna de Hoyuelos era un pantano. El relleno vino haciendo lentamente la transformación. Muchos sacrificios se hicieron para construir el pavimento de la calle Colon. Ya en 1857 se habían gastado más de diez mil pesos con tan loable objeto. Sin embargo todo fue perdido porque el sistema de construcción era tan erróneo como perjudicial. No dejo de influir en estos involuntarios desaciertos la circunstancia lamentable de que las obras no se hacían bajo la dirección profesional y experta de un arquitecto sino por alarifes o maestros mayores. Si el teniente Gobernador D. Joaquín Casariego, de grata memoria no hubiera tenido la oportunidad que se le presento y aprovecho de consultar a un ingeniero Civil de apellido Enríquez que una casualidad había traído a Sagua no habríamos tenido hasta quizás largos año después, las profundas cloacas que dan salida a las antes estancadas aguas, ni disfrutaríamos hoy de las ventajas que el buen piso de las más concurridas calles presenta al disfrute del que por ellas transita. Y a pesar de que la atención autoridades y vecinos se concentraban en la edificación de la Cárcel, de la Glorieta del Hospital, del mismo Hospital, del Cementerio y de los puentes es cierto que los Tenientes Gobernadores y preferentemente Casariego no descuidaban la construcción de las calles y el saneamiento del suelo.
En 1863 designo el ayuntamiento una ponencia compuesta de D. Guillermo de Zaldo y D. Miguel de Araóz para que informaran sobre el medio mas espedito y económico de proceder a la composición de las calles. El informe puede calificarse de luminoso. La posición topográfica de Sagua y su importancia mercantil exigían que se atendiera a la desecación de las calles para alentar el espíritu de fabricación y garantizar la salubridad de los habitantes. El brillante informe que fue aceptado y aprobado con un solo boto en contra terminaba recomendando que inmediatamente se procediera a recomponer las calles por zonas y por el sistema de Mac-Adams; que se adaptara el sistema de desagüe por planos de inclinación combinados según los trazados hechos en año anteriores por los arquitectos e ingenieros O’Campo, Couspeire y Enriquez, sin perjuicio de que en las calles se creyera oportuno se construyeran cloacas; una cuadrilla de trabajadores limpiaban las calles de yerbas, achicara las aguas y rellenara los baches y desniveles; que se prohibiera la fabricación con desagüe sobre las calles no solo por el feo aspecto que siempre ofrecen sino porque en el punto de la caída de la gotera se forma con el tiempo baches; que se contratara la rotulación de las calles y por último que se procurara extender la plantación de árboles en las calles y plazas anchas que lo permitieran. El 25 de septiembre de 1853 se aprobaron por la municipalidad las ordenanzas de construcción, por lo cual nada se podía hacer sin el permiso de la autoridad, se prohibía construir por particulares el pavimento de las calles , levantar el existente ni formar caños con desagüe a la calle. Toda casa debía tener 18 pies de altura lo edificios declarados ruinosos debían ser demolidos; el propietario quedaba obligado a construir la acera de loza isleña o ladrillos según la categoría de la calle. En 1874 el ornato público demando que se fijaran zonas para las edificaciones según fueran de madera o mampostería. Se prohibió fabricar de madera en una zona que abrazaba las calles: Ribera, Fortuna, Colón en toda su extensión de puente a puente, Intendente Ramírez, Tacón, Amistad, San Elías y Merced; y las transversales de la Misericordia, Estrella , Gloria, Cruz, Progreso, y Oriente incluso las aceras o frentes que dieran a los extremos de la misma zona. Proyectada por Casariego la recomposición de la calle de la Carolina formando una hermosa avenida de árboles, en el remate de la calle Colón, fue pedida la venia a la señora viuda de D. Lorenzo Bidot de Anaya dueña de los terrenos de Cocosolo. La viuda contesto que al ordenar u difunto esposo el planos de una población había dejado la parte de la calle Colón que va para sus terrenos con veinte y ocho varas de ancho a fin de que se hiciese una alameda, con lo cual ratificaba la concesión. Se levantaron los planos del puente y de la alameda procediéndose a las obras e interesándose al efecto la suscripción de los vecinos. Así comenzaron las obras del puente de Cocosolo y de la alameda que, desde el puente, que desde el puente se extiende hasta el lindero de Macún procediéndose de una vez a la mensura de las calles con arreglo al plano que hizo levantar Bidot. El Coronel del Ejército Español D. José Rafael Ugarte propietario de por mercedación de los terrenos situados a la orilla derecha del río Sagua y frente a la Villa de este nombre, cedió al ayuntamiento para ser urbanizada una caballería precisamente en su posición antigua a la Villa de Sagua la Grande. En los planos más antiguos de Sagua aparecen las calles y manzanas de aquel barrio, conocido por San Juan perfectamente delineados, lo que indica que cualquier fabricación que allí se hiciera debió ajustarse al plano de la villa, si los ayuntamientos, Alcaldes y Arquitectos municipales hubieran hecho cumplir los preceptos más elementales de urbanización. Nada hicieron las autoridades por su parte, y cada cual hizo lo que le pareció. De aquí que en el plano actual de aquella barriada rural separada de Sagua tan solo por el río, no existía orden en sus vías que tienden a imitar el modelo de las tortuosas calles de las antiguas ciudades y aldeas españolas. Tetuán, así se denomino hasta 1899, e barrio llamado hoy de Baire que se extiende al Oeste de la Villa de Sagua por la sabana de Jumagua. Antes de procederse al reparto de los solares, la dueña de los terrenos D. Isabel Nodal viuda de Picazo mando a levantar en 1863, por el agrimensor Estrada un plano del proyecto del cual se marcaran las manzanas de conformidad con las calles de la parte antigua, para que armonizasen con esta. A las calles se le dieron 15 varas de anchura con el fin de proporcionar colgadizos de tres en ambas aceras para que los pedestres pudieran gozar de sombra y guarecerse de la lluvia en el transito. Por muchos años el progreso de esta barriada, de las calles tiradas a cordel, quedo estancado y solo se levantaban casas pequeñas y de pobrísimo aspecto. Podría más bien considerarse como una sitiería ocupada casi toda por familias de raza negra dedicadas a labores agrícolas. Fue una manifestación del enanche de Sagua por el sur hasta el rio, la fundación del barrio de Rodas por repartos de los solares que hicieron en 1870 sus propietarios los hermanos Ramón, Manuel, Francisco y Felipe de Iglesias, naturales y vecinos de esta villa. Eran poseedores de un paño de tierras al sur de la población y deseosos de que el área de la misma adquiriera mayor extensión y prosperidad, ya que el reparto de los terrenos realizados en Tetuán por su naturaleza y por ser bajos, insalubres e intransitables en la estación de las aguas no ofrecían comodidad ni estimulaban el fomento urbano, determinaron distribuir distribuir a censo y en solares el predio de su propiedad, levantando un plano en perfecta harmonía con las calles de la Villa, haciéndolas de 13 metros 75 centímetros de anchura, que conservaron sus nombres y solo en donde falto la continuidad se pusieron nombres peculiares del nuevo barrio al cual propusieron denominar de Rodas en honor al Capitán General en funciones D. Antonio Fernández de Roda a quien cupo el deshonor del fusilamiento del venerable septuagenario Goicuria y de sus compañeros Gaspar y Diego Agüero. Considerándose desde luego de utilidad pública el proyecto el Ayuntamiento aprobó el plano concediendo el permiso consiguiente, en la inteligencia de que los censatarios, entre otras obligaciones contraían la precisa de cercar los solares que adquiriesen y y construir las aceras en caso de fabricar. El ayuntamiento pidió la cesión a su favor de terrenos para edificios públicos en la calle de San Elías o la Merced dando frente a la plaza que se titulaba de Valmaseda y los fundadores del barrio cedieron sin estipendio alguno y para el indicado fin la manzana comprendida entre las calles de la Merced, Virtudes, Industria y Brito. A fines de 1874 se resolvió la apertura de la calzada de Jumagua en a línea recta con el eje de las calles de Misericordia, en virtud de reclamación interpuesta por vecinos de dicha calle en 1870. Este expediente ruidosísimo, prolongado y que costo según versiones algunas decenas de miles de pesos a D. Pedro Mora obstinado en no permitir la apertura por querer a todo trance entender que la sociedad de Mora, Oña y Co era la propietaria absoluta del terreno del terreno, trajo consigo un verdadero beneficio el pueblo.
El espacio que bien pudiera llamarse el corazón del pueblo estaba reconcentrado en los comienzos de Sagua a la calle de la Rivera, casas en nuestro tiempo ocupadas por esas desgraciadas mujeres que constituyen la deshonra de la sociedad y son germen de vicios , de perdiciones y de enfermedades constitucionales. Allí estuvo la opulencia mercantil de Sagua primitiva.
La urbanización tomo incremento; Casariego emprendió y dio termino a la prolongada calle llamada Colon y el movimiento vital de la población, empezó a manifestarse por esa calle en el tramo comprendido desde la antigua calle Misericordia hasta la del Progreso por frente a la plaza del Recuerdo, donde estaba el mercado y la iglesia de madera, en cuyo sitio se dice que existió un cementerio y hoy se encuentra el parque la Independencia. Muchos recuerdan que el centro Comercial de Sagua era el comprendido por los alrededores de la antigua Plaza de Armas. Los contornos de la Iglesia eran lugares cenagosos y por el paradero del ferrocarril el aspecto rural era un signo inequívoco de la existencia de un prédio rústico. Pero comenzó el arreglo de la calle de la Gloria hoy calle Martí y el establecimiento de algún que otro almacén así como la construcción de la casa de Moré Ajuria empezaron a despertar el espíritu de progreso. Y el movimiento comercial dilatándose, tomo asiento por esa nueva calle que con el tiempo seria la arteria principal de la Villa. Las únicas casas que allí se levantaban y podían considerarse como buenas eran el almacén de Azúcares, la casa de Mr. Frías, cónsul de Francia, en los terrenos que pronto ocupará la iglesia de los R.R.P.P de la compañía de Jesús, la quinta El Calvario al fondo del mismo terreno, alguna que otra menos conocida y un sin número de bohíos ocupados por familias de negros africanos, en su inmensa mayoría. Este barrio, con el puente y con la fundación de los Jesuitas, puede que tome incremento, ensanchando así el perímetro urbano de Sagua. Las calles de Sagua fueron bautizadas por los españoles con nombres hermosos, unos por su significación, otros por su origen. Así había calles que levaban los nombres de Gloria, Estrella, Progreso, Musas, Sol, Oriente, Industria, Comercio, Ley, Amistad, Congreso, otras llevaron los nombres de Franklyn, de Newton, del Intendente Ramírez, de Cervantes, de Calderón. Mas tarde se cambiaron los nombres.
Fuente
Historia de la ciudad de Sagua la Grande]]