Casas vacías

Casas vacias
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El trauma que dejan las desapariciones es el hilo conductor de la desgarradora historia que narra la escritora Brenda Navarro.
Autor(a)(es)(as)Brenda Navarro
GéneroNovela
Edición2019
PaísBandera de España España
PremiosPremio Tigre Juan 2020
Notas
Contiene 164 páginas

Casas vacias. Primera novela de Brenda Navarro. Retrato abrumador sobre maternidades devastadoras. Las voces de las dos mujeres sofocan, ahogan y nos hacen creer capaces de empatizar y justificar los actos y pensamientos más crueles de las protagonistas. Un libro tramado al detalle, lleno de capas que deben rasgarse despacio. Un libro que deja aproximarse a la angustia ajena y obliga a estudiar cómo nos relacionamos con ella. Casas vacías es un libro sobre maternidades, sí. Pero es también un análisis de la culpa y de cómo se infringe el dolor.

Reseña

Casas vacías habla del dolor de las mujeres ante la desaparición de un hijo y de su propia vida. Es una novela que también cuestiona la maternidad y abre la posibilidad de un diálogo sobre cómo se enfrentan las maternidades no solicitadas y que son impuestas socialmente. Casas vacías es la primera novela de Brenda Navarro y el primer libro editado por Kaja Negra.

Argumento

Una mujer que es madre sin desearlo; otra que está obsesionada con serlo y no lo logra; el niño entre ambas, rechazado y arrebatado, presente y ausente, tras su desaparición en un parque.

Este es el argumento de Casas Vacías, la primera novela de la mexicana Brenda Navarro, publicada por Sexto Piso. La madeja de la novela es la maternidad: la deconstrucción de ese bordado precioso que las mujeres cargamos desde niñas sin que se nos permita sospechar que, en ocasiones, ser madre se parece más a una piedra que a una flor.

Sobre el libro

En esta era desorientada y elástica, en la que nadie sabe con certeza qué lugar ocupar, Brenda Navarro (México DF, 1982) ha escrito Casas vacías, su primera novela; la historia a dos voces del secuestro de Daniel, un niño autista, pocos días después de su tercer cumpleaños. Los relatos, a cargo de las protagonistas antagónicas de la obra, se alternan en el mismo terreno maldito, desde un momento impreciso, cuando todo se ha consumado. No sobra nada en el texto, no hay oropeles ni florituras, sino puro dolor; dolor como expresión fatal de la propia feminidad; el dolor contradictorio, el dolor anhelado o repelido de ser madre.

Casas vacías es, en efecto, una reflexión descarnada y directa sobre el hecho la maternidad y, no menos que ello, sobre la propia feminidad. Las protagonistas podrían parecer prefiguradas para representar, respectivamente, lo digno y lo indigno; aquello que es bueno y lo que debe ser censurado; y, sin embargo, Navarro decide empujarlas hacia el terreno de lo indefinible, de lo incierto; las transforma en seres vivos, rodeadas de toda su penumbra. La lectora no cesará de leer, no porque la atrape una trama audaz, sino porque necesita despojarse de los arquetipos aprehendidos y bajar al barro a llorar con ellas, con las dos al mismo tiempo, aunque parezca un contrasentido.

En esta novela excelente, que quedará, la idea de víctima es una sombra, un flujo que transita la frontera terrible entre los dos monólogos entrelazados, confundiéndolos. Al comenzar cada capítulo, la lectora se obliga a atravesar constantemente esa sima y desarticular para ello sus “conceptos”, a fin de no parar horrorizada. La violencia deja de ser, entonces, un mero fenómeno físico que a veces se topa con nosotras, para cobrar todo su sentido, para ofrecerse en su plena dimensión.

Brenda Navarro no pierde un segundo en contemporizar ni en relajar el ambiente propiciado. Presenta el rostro enfermo del mundo sin pararse a pensar en lo demás que existe; quiere contar lo que rara vez se cuenta. Sus personajes masculinos se debaten entre el oportunismo y la endeblez, van del egoísmo violento al crudo y feroz parricidio. Y en medio de esa atmósfera, cuatro mujeres cargan con todo el peso que ellos dejan caer; aprenden a vivir o fracasan. No es que no haya esperanza en esta obra, es que a veces esa esperanza no basta. Daniel y su silencio, el centro de la novela, es la expresión formidable de todo ese dolor sedimentado que parece decidido a no callar más. Eso es Casas vacías, un gran ruido, un estruendo literario que no podrá olvidarse fácilmente.

Sobre el autor

Brenda Navarro nació el 26 de febrero de 1982 en la Ciudad de México. Actualmente vive en Madrid. Graduada de la Universidad Nacional Autónoma de México en donde estudió sociología y economía. Asimismo, estudió una maestría en Estudios de Género, Mujeres y Ciudadanía en la Universidad de Barcelona.

Ha sido redactora, guionista, reportera y editora, y ha trabajado en diversas ONG relacionadas con derechos humanos. Fue fundadora del #EnjambreLiterario, un proyecto enfocado en publicar obras escritas por mujeres. Casas vacías (libro), su primera novela, publicada en Sexto Piso, fue premiada con el XLII Premio Tigre Juan y traducida a siete lenguas.

Fuentes

  • Artículo: Datos de la ficha técnica del libro. Información tomada del sitio: [1]. Consultado el 5 de mayo de 2022.
  • Artículo: Información tomada del sitio:[2]. Consultado el 5 de mayo de 2022.
  • Artículo: Información tomada del sitio: [3]. Consultado el 5 de mayo de 2022.