Kael'thas Caminante del Sol
El Príncipe Kael'thas Sunstrider (lore o historia original, Warcraft III), Kael'thas Caminante del Sol (World of Warcraft) o simplemente Kael'thas es uno de los personajes perteneciente al Mundo de Warcraft creado por la compañía de videojuegos Blizzard Entertainment. Es el último de la dinastía Sunstrider que gobernó Quel’Thalas durante miles de años, y, como tal, Kael'thas es el heredero natural a la corona de los elfos nobles, y aunque nunca haya tomado posesión de ella, se hace llamar Señor de los Elfos de sangre. Tras la muerte de su padre, el Rey [[Anasterian Sunstrider]] y la destrucción de Quel’Thalas, lideró a los supervivientes de su pueblo hacia Terrallende donde, al servicio de Illidan, se autoproclamó el "Rey Sol" de los Elfos de sangre a los que prometió algún día regresar y reclamar su tierra. Durante bastante tiempo residió en el Castillo de la Tempestad, una ciudadela que capturó a los Naaru aunque tras una serie de acontecimientos, tras un aparente estado de locura, Kael'thas traicionó a Illidan, a su propio pueblo y a sí mismo, aliándose voluntariamente con la Legión Ardiente y con su señor Kil’jaeden el Embaucador por lo que su morada se ha trasladado a la Isla de Quel’Danas.
Sin embargo después de su ataque a Lunargenta y el secuestro del Naaru M’uru, Kael'thas se quitó la careta que mostraba a su gente y se descubrió como el traidor que hace tratos con los demonios para su propio beneficio. Reconociendo la amenaza que esta unión representa, los Sha’tar rearmaron un ejército para asaltar la Isla de Quel’Danas e intentar abortar los planes de Kael'thas'. Este nuevo ejército conocido como la Ofensiva Sol Devastado, acorraló a Kael'thas en su último bastión con la intención de destruirlo de una vez por todas.
Sumario
Biografía
Dalaran
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El Príncipe Kael'thas fue un poderoso mago miembro de los Seis, la organización secreta que formaban los más altos cargos del Kirin Tor. Antes de la Segunda Guerra, él y los demás miembros del Consejo cuestionaron a Khadgar acerca de los orcos y los acontecimientos en Karazhan que condujo a la muerte de Medivh.
Kael'thas pasó la mayor parte de su tiempo en Dalaran. Durante la Tercera Guerra, cuando el Azote invadió Quel’Thalas, Kael abandonó la ciudad y ayudó a evacuar a los supervivientes de su reino. Muerto su padre, él asumió el mando de la mayoría de los elfos nobles que quedaron con vida, haciéndose llamar Elfos de sangre, en honor a sus hermanos caídos. Después de todo eso, varios sentimientos invadieron a Kael, odio acérrimo por el Azote, ira contra La Alianza por darle la espalda a su pueblo, desesperación por la adicción mágica de su gente y el dolor de ver a su reino devastado.
De las ruinas de su reino, Kael pudo recuperar la calavera de su padre, Anasterian así como la hoja rúnica Felo’melorn, que fue más tarde reforjada.
La caza de Illidan
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Tras la destrucción de su reino, Kael comenzó a sentir un gran vacío tanto en su interior como en su pueblo fruto de un hambre insaciable. Tuvo entonces que elegir bien sus prioridades. Tras reclutar a sus soldados, se dirigieron a Dalaran donde se encontraron un gran número de muertos vivientes en los alrededores que comenzaron a asaltar los campamentos de los Elfos de sangre de modo que estos tuvieron que buscar refugio en la orilla opuesta del Rio Arevass. Mientras custodiaban la caravana de suministros, Kael se encontró con dos inesperadas extrañas, Maiev y Tyrande, dos elfas nocturnas que andaban persiguiendo a un demonio llamado Illidan por el que habían atravesado el mar que los separaba de Kalimdor. Kael pensó que quizás Illidan tuviera algo que ver con lo sucedido en Dalaran y su patria, una triste historia que hizo que Tyrande se ofreciera a ayudarlos si le ayudaban a descubrir su rastro. A pesar de las reticencias de Maiev que lo consideraba una pérdida de tiempo, la ayuda mutua no les vino mal a ninguno. Los Elfos de sangre recibieron la protección de los Gigantes de la montaña de las elfas y llegaron a la Aldea Piroleña donde aseguraron la llegada del suministro. Nada más llegar unos muertos vivientes asaltaron la caravana que sufrió graves daños. Kael, Maiev y Tyrande se dieron cuenta que no podrían resistir un nuevo embite por lo que decidieron destruir las vías de acceso de sus enemigos en un puente cercano en el que Tyrande se quedó repeliendo a sus enemigos. El puente cedió y Tyrande cayó al agua desapareciendo entre la corriente del río mientras la caravana se ponía a salvo. Kael quiso ayudarla pero Maiev lo detuvo, diciendo que Tyrande conocía los riesgos que conllevaba su acción. A cambio, la elfa exigió a Kael que redimiera su culpa ayudándola a capturar a Illidan.
No tardaron en localizarlo cerca de Dalaran donde estaba realizando un extraño ritual con una misteriosa gema. Fue entonces cuando apareció Malfurion y acusó a Illidan de haber usado un poderoso hechizo con el Ojo de Sargeras para dañar el continente de Rasganorte. El hechizo no se completó a pesar de que Illidan les confesó que estaba dirigido hacia el creador de la plaga de muertos vivientes. Pero Malfurion estaba cegado por la pérdida de Tyrande y acusó a su hermano de su muerte. Kael, perplejo, sugirió que se trataba de un juicio de valor prematuro ya que nadie había visto su cadáver.
Dándose cuenta del engaño al que le había llevado Maiev, Malfurion los abandonó para ir en busca de su amada junto a Illidan mientras Kael se quedó en las ruinas de Dalaran.
El alzamiento de los Elfos de sangre
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Kael encontró al Mariscal Garithos cerca de la ciudad de los magos. El humano que estaba al mando de un grupo de resistencia del reino de Lordaeron consideraba a las demás razas inferiores a la suya y los Elfos de sangre no tardarían mucho en descubrirlo. Garithos informó a Kael que un destacamento enemigo se dirigía hacia Dalaran, y que había que conducirlo hacia las montañas. Kael se ofreció rapidamente como voluntario para ayudar pero Garithos tenía otros planes. Según él necesitaba que los elfos arreglaran unos observatorios arcanos para poder averiguar si un segundo ejército se acercaba por el este. Kael aceptó pero cuando llegaron al Lago Lordamere, se encontró con la flota naval destruida y sin posibilidad de entablar una ruta por las aguas. [[Lady Vashj]], una hechicera naga apareció y les ofreció su ayuda como parientes lejanos que eran. Gracias a ella, los elfos obtuvieron botes con los que reparar los observatorios.
Cuando Garithos regresó del frente, acusó a Kael de confraternizar con los naga, a pesar de que el príncipe aseguraba que no representaban una amenaza para la Alianza. Garithos avisó a Kael'thas que no toleraría una nueva traición y dejó a los elfos al cuidado de diversos asuntos. Al día siguiente, llegó un emisario de Garithos con nuevas órdenes. Al parecer los observatorios habían detectado la presencia de un ejército de muertos vivientes en el oeste. Kael tuvo que derrotarlos sin esperar ningún tipo de ayuda de los soldados o la caballería de los humanos. Por supuesto, al no poder hacerlo solo, aceptó de nuevo la ayuda de [[Lady Vashj]] sin la cual hubieran sido masacrados.
Tras la batalla, Kael le confesó a Vashj la adicción a la magia de su gente. Sin las energías de la Fuente del Sol, estaban condenados a sufrir un desenlace fatal. Al oír aproximarse a Garithos, Kael le rogó a Vash que se marchara pero los naga no fueron lo bastante rápidos y el mariscal humano los vio marchándose. Garithos acusó a Kael'thas de alta traición y los condenó a las mazmorras de Dalaran donde permanecerían antes de ser ejecutados.
Sin embargo Vash reptó a través de las alcantarillas y liberó a los elfos. Tras escapar de los carceleros humanos liderados por Jailor Kassan, abrió un portal interdimensional tras el cual se encontraba Illidan, su maestro. Los naga y los Elfos de sangre lo atravesaron llegando a un nuevo mundo, ahora devastado, que fue un día el hogar de los orcos, Draenor. En esas devastadas tierras anduvieron buscando a Illidan durante días, hasta que descubrieron que había sido capturado por Maiev y su órden de carceleros.
Tras rescatarlo, Illidan se alegró de la tenacidad de sus nuevos aliados y les relató la situación en las Tierras Devastadas. Tras fracasar en su intento de acabar con el Rey Exánime en Rasganorte debido a la interrupción de su hermano Malfurion, Illidan había escapado de Azeroth huyendo de la cólera de Kil’jaeden. En los restos de Draenor, había encontrado nuevos enemigos, no solo Maiev sino también el señor del foso Maghteridon y sus orcos viles a los que ayudaban los demonios que llegaban de los portales dimensionales que abrió Nerz’hul y que todavía estaban activos.
Kael esperaba que Illidan le ofreciera a él y su pueblo una cura para su adicción a la magia pero el demonio le confesó que no había cura posible para su condición. Sin embargo les prometió una gran cantidad de energía mágica para saciar su hambre si se unían a él, cosa que los Elfos de sangre hicieron. Rommath, uno de los elfos del séquito del Príncipe Kael'thas, fue enviado de vuelta a Quel’Thalas para dar la noticia a los Elfos de sangre que aún se encontraban allí. Tras cerrar los portales dimensionales que proveían a Maghteridon de demonios para su ejército, Kael descubrió un campamento de draenei que estaban siendo atacados por orcos. Tras ayudarlos, recibieron el agradecimiento de su sabio líder, Akamai que se ofreció a ayudar a Illidan a destronar al tirano que los oprimía. Con la fuerza conjunta de Kael, Vashj, Illidan y Akamai, los ejércitos de Maghteridon cayeron y su líder con él.
Sin embargo, la sensación de triunfo poco le duró a Illidan ya que Kil’jaeden descubrió su ubicación y se materializó antes su pertenencia, furioso por su insolencia. El eredar le dio una última oportunidad para evitar su ira eterna: destruir el Trono Helado.
=El asalto el Trono Helado
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Kael y sus nuevos aliados regresaron a Rasganorte donde se enfrentaron a Anub’arak y su problemática raza. Poco a poco, el ejército de Illidan fue avanzando desde la bahía hasta el Glaciar de Corona de Hielo. No fueron los nerubian los únicos enemigos a quienes se tuvieron que enfrentar ya que enseguida llegó Arthas desde Lordaeron ante la llamada del Rey Exánime preocupado por el asalto que se estaba llevando a cabo en sus dominios.
Arthas se encontraba muy retrasado y tuvo que atravesar Azjol-Nerub para recortarle camino al ejército de Elfos de sangre y nagas de Illidan. Una vez en la superficie se libró una batalla por activar los obeliscos que rodeaban el glaciar que daba acceso al Trono Helado. Kael'Thas y Vashj intentaron retener a Arthas pero los Elfos de sangre fueron aplastados por el Azote y la lucha final fue cosa de Illidan y Arthas, quedando el segundo vencedor.
Kael y Vashj consiguieron recuperar el cuerpo de Illidan y llevarlo de vuelta a Terrallende donde podría reponerse de su derrota.
World of Warcraft
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El resto de los Elfos de sangre de Azeroth, ya sin el apoyo de la Alianza, buscaron desesperadamente que la Horda los ayude a llegar a Terrallende, donde podrán reunirse con Kael'thas y alcanzar el dorado destino que el príncipe les prometió.
Kael'thas reside en El Ojo, una de las estructuras del Castillo de la Tempestad, un gran complejo volante situado en Tormenta Abisal. Lidera varios grupos de Elfos de sangre que están al servicio de Illidan.
Aún conserva la calavera de su padre, uno de los artefactos mágicos de gran poder que los dragones de los vuelo rojo, azul y verde podrían necesitar para intentar restaurar la Fuente del Sol.
Con el paso del tiempo, la lealtad de Kael a Illidan comenzó a derrumbarse, y junto a unos cuantos miembros de su gente, decidieron cambiar de aliados y unirse a la Legión Ardiente.
Una Alianza Impura
Los Arúspides descubrieron que Kael'thas le había dado la espalda a Illidan y abrazado las ideas de la Legión como se comprobó en [68] Pruebas condenatorias.
Kael'thas, alerta sobre la locura de Illidan (que provocó su derrota ante Arthas Menethil en Corona de Hielo, cuatro años antes), "cambió de amos por unos que pagaban mejor", según cuenta Magister Theledorn. La decisión de Kael de aliarse con la Legión no solo fue una traición a Illidan, sino también a la Horda y a su propio pueblo - la mayoría de Elfos de sangre que había peregrinado desde Azeroth. En La Forja de Maná: Ara, los agentes de la Legión usan a los criados de Kael, los Furia del Sol, para despachar sus órdenes.
Los Arúspides, dándose cuenta de que la apuesta de poder de Kael llevaría a la raza de Elfos de sangre a la perdición, se mostró dispuesta a continuar luchando contra él y sus fanáticos seguidores, con la esperanza de poder salvar a su gente. Esta es la razón de que la facción haya desertado y se haya establecido en la ciudad de Shattrath. Kael'thas por su parte, con la apariencia ya de un loco más que de un distinguido líder, amenazó con esclavizar a sus antiguos seguidores acusándolos de traidores.
La Clave de Condenación
A través de sus espías en la orden de chamanes del Anillo de la Tierra durante sus incursiones en el Valle Sombraluna, Kael'thas supo de la existencia de un artefacto llamado La Clave de la Condenación. Dicho artefacto fue usado por Gul’dan para romper la conexión de los orcos con los espíritus de su tierra y podría tener unos efectos parecidos al hechizo que los Thaurissan invocaron por error a Ragnaros el destructor en Azeroth.
Khadgar y A’dal descubrieron los planes de Kael'thas, y solicitaron la ayuda de cualquier aventurero que quisiera tratar de impedirlo. Esta solicitud, conocida como 'La Prueba de los Naaru' eran las misiones originales que recompensaban a los jugadores con la llave para entrar a la fortaleza voladora de Kael, y enfrentarse a él aunque este requisito fue eliminado tras el Parche 2.3. Kael también poseía uno de los viales de agua del Pozo de la Eternidad con los que Illidan creó Nordrassil. Durante un tiempo, este vial, junto el que poseía [[Lady Vashj]], fueron requisito para acceder a la mazmorra de la Batalla del Monte Hyjal aunque fueorn posteriormente suprimidos en el Parche 2.4.
Derrota
Cuando Kael'thas fue derrotado, aún se movía en suelo lo que indicaba que no está totalmente muerto. Ya en Shattrath, cuando los jugadores se disponen a mostrar a A’dal la prueba de su 'muerte', se puede escuchar su voz gritando: El silencio desciende sobre Shattrath. Los pensamientos de A’dal invaden tu mente. A’dal grita: Kael'thas Caminante del Sol ha sido derrotado por <nombre>; y sus aliados A’dal grita: Es hora de acabar con los Elfos de sangre que quedan en el Castillo de la Tempestad. Coged vuestras armas y dejad que el Canto de batalla de A’dal te envuelva! Kael'thas Caminante del Sol grita:¡Tus monos fallaron al acabar el trabajo Naaru! Derrotado pero vivo... Nosotros no cometimos el mismo error cuando tomamos el control de tus barcos voladores. Kael'thas Caminante del Sol grita: ¿Y todo ¿para qué? ¿abalorios? Llegais demasiado tarde. Los preparativos ya han comenzado. Pronto el maestro estará preparado para su regreso. Kael'thas Caminante del Sol grita: ¡Y ni vosotros ni ese tonto de Illidan podreis detenerme! Ambos me habeis servido sin saberlo para lograr mis propósitos. Kael'thas Caminante del Sol grita:¡Bajad vuestras armas y sucumbid ante el poder de Kil’jaeden!
El Rey Sol vuelve a casa
A pesar de su derrota, Kael'thas sobrevivió con la ayuda de la Sacerdotisa Delrissa y sus planes continuaron según lo previsto. Su apariencia física cambió: su piel palideció y un cristal de energía vil quedó atravesado en su pecho como consecuencia de la caída al abismo en el Castillo de la Tempestad. Habiendo reunido la suficiente energía de las Forjas de Maná de Tormenta Abisal, Kael'thas volvió a Quel’Thalas para activar la Fuente del Sol - no como la fuente mágica que conoció su pueblo sino como un portal que le permitirá invocar a su nuevo maestro, Kil’jaeden, de la misma forma que el Pozo de la Eternidad fue usado para invocar a Sargeras diez mil años antes.
Kael'thas apareció como el enemigo final de la mazmorra de 5 jugadores Bancal del Magister, en la Isla de Quel’Danas. Después de establecerse allí, él y sus elfos corruptos conocidos como los "sangrevil" asaltaron el centro de operaciones de los Caballeros de Sangre de Lunargenta, capturaron al Naaru M’uru - su fuente de energía divina - y se lo llevaron prisionero a la Meseta de la Fuente del Sol. Esta evidente traición hizo que la líder de la orden, Lady Liadrin, rompiera relaciones con la casa real y jurado lealtad a los Sha’tar y su ejército combinado enviado a Quel'Danas para vengar la afrenta del Príncipe traidor.
Dentro del palacio donde se encuentra la Fuente del Sol, el dragón azul Kalecgos - en su forma de semi-elfo - proporciona la misión [70] Duro de Matar, que incluye matar a Kael'thas y llevarle su cabeza para desbloquear el modo heroico de la mazmorra del Bancal del Magister.

