Desarrollo de la personalidad

Revisión del 15:52 4 ago 2019 de Carlos idict (discusión | contribuciones) (Texto reemplazado: «<div align="justify">» por «»)
(dif) ← Revisión anterior | Revisión actual (dif) | Revisión siguiente → (dif)
Desarrollo ontogénico de la personalidad
Información sobre la plantilla
Concepto:Rama de la Psicología que se dedica al estudio de la dinámica del desarrollo ontogenético de los procesos, contenidos y funciones de la personalidad en formación, es decir, de la dinámica evolutiva del desarrollo de la personalidad.


El desarrollo de la personalidad. Para lograr la formación psicológica que requiere el profesor, no basta con conocer en sentido general las características de cada estudiante sino considerarlo como una personalidad en proceso de desarrollo, como un sujeto activo, íntegro, cuyo desarrollo actual es el producto de los logros obtenidos en etapas anteriores de su vida, en las que sistemáticamente ha ido alcanzando una mayor integración cognitivo-afectiva, así como el desarrollo cualitativo de sus contenidos y niveles funcionales de regulación del comportamiento.

Situación social del desarrollo

Para dar respuesta a esta interrogante es necesario retomar el Principio del Determinismo Dialéctico para analizar las interrelaciones que se producen entre lo externo y lo interno en cada edad.

Al hablar de lo externo se hace referencia al medio en el que se desarrolla el niño, a sus condiciones concretas de vida familiar y social; así como al sistema de influencias educativas que se ejercen sobre él. Estas condiciones externas constituyen la fuente del desarrollo psíquico, ya que a través de ellas, el niño se apropia de la experiencia histórico-social.

Esta experiencia social es asimilada por el niño, de una forma u otra en dependencia de sus condiciones internas (desarrollo psíquico alcanzado hasta el momento y condiciones biológicas).

La interrelación entre lo externo y lo interno determina el surgimiento de nuevas condiciones internas, o sea, de un nuevo nivel de desarrollo. Por lo tanto, para analizar el desarrollo del niño es necesario valorar en su interrelación los factores internos y externos de su propio desarrollo, ya que esta interrelación se da de manera particular y única en cada ser humano, pues cada uno tiene características internas (ideas, necesidades, motivaciones, intereses, sentimientos.) que caracterizan su modo de reaccionar ante las influencias externas (sistema de exigencias sociales) las que también adquieren un carácter particular para cada sujeto.

Si bien es cierto que la interrelación entre lo interno y lo externo está dada de manera particular y única en cada individuo, también es cierto que existen características psicológicas comunes en los niños de una misma edad, que indican que también existen influencias externas comunes para todos los niños de esa misma etapa, es decir, que en cada edad se produce de forma diferente la interrelación entre lo interno y lo externo, lo que va a determinar el surgimiento de las particularidades psicológicas que caracterizan la etapa y que se denomina:

Situación Social del Desarrollo. La situación social del desarrollo es la peculiar combinación de condiciones externas e internas que tipifica cada etapa evolutiva y que condiciona la dinámica del desarrollo psíquico durante el período, así como el surgimiento de nuevas condiciones internas cualitativamente superiores que surgen cuando dicho período llega a su fin, como se puede apreciar, no es más que la concretización del Principio del Determinismo Dialéctico en cada edad.

Este sistema de exigencias generales y particulares caracterizan las condiciones de vida y educativas de cada niño e inciden de forma diferente en el desarrollo de su personalidad. Ante estas exigencias cada niño asume una actitud positiva o negativa, la que estará en dependencia de sus propias aspiraciones, necesidades, experiencias, surgidas anteriormente (condiciones internas).

El conjunto de condiciones externas e internas determina lo específico de cada edad y la variación de la relación entre ellas condiciona la necesidad y las particularidades del paso a una nueva etapa del desarrollo.

La interrelación entre lo interno y lo externo

Para esclarecer esta problemática es necesario retomar el principio de la Unidad de la Psiquis, la Actividad y la Comunicación, ya que estas últimas constituyen el mecanismo a través del cual se interrelacionan lo interno con lo externo.

Resulta por ello imprescindible analizar en cada edad, cuáles son las formas fundamentales de actividad y las características que adquiere la comunicación con las demás personas, para poder explicar las características del desarrollo de la personalidad.

A través de la actividad y por medio de la comunicación con las demás personas, el niño se apropia de la experiencia histórico social que constituye la fuente para su desarrollo psíquico. En esta forma, el niño asimila conocimientos, desarrolla sus procesos psíquicos, adquiere normas de conducta social, que van caracterizando su personalidad.

Durante un largo período en la Psicología ha existido la tendencia de absolutizar el papel de la actividad en el desarrollo de la personalidad, incluso a destacar en cada etapa, un tipo fundamental de actividad, que condiciona el desarrollo en la misma, a la que se denominó actividad rectora (juego, estudio, trabajo.).

En la actualidad se valora de una forma más integral el conjunto de actividades que realiza cada sujeto y su influencia en el desarrollo de la personalidad, vinculándolo indisolublemente a la comunicación con las demás personas.

Fuerzas motrices del desarrollo psíquico

En cada etapa el niño tiene una serie de necesidades, aspiraciones, intereses, que caracterizan sus condiciones internas, las que se satisfacen a través de las formas de actividad y comunicación típicas de dicha etapa.

Por tanto, requiere de otras formas de actividad y relación con los adultos que le permitan satisfacer sus nuevas inquietudes; es decir, las nuevas necesidades, aspiraciones y posibilidades alcanzados por el niño, entran en contradicción con las formas de actividad y comunicación propia de la etapa. Estas contradicciones, que son las fuerzas motrices del desarrollo psíquico, al agudizarse, originan los llamados períodos críticos o crisis del desarrollo, que marcan el tránsito de una etapa a otra, cualitativamente superior.

Las crisis no constituyen fenómenos negativos ni "anomalías del desarrollo", como consideran algunos teóricos, constituyen simplemente, momentos de cambios, saltos en el desarrollo, en los que tiene lugar una reestructuración de la personalidad que marca el inicio de una nueva fase de desarrollo.

En las crisis se expresan con máxima intensidad los momentos de reemplazo de lo viejo y el surgimiento de lo nuevo, para lo cual el niño aún no está totalmente preparado. Es por ello que durante las crisis se produce una aparente desorganización de la conducta; el niño que hasta el momento había sido obediente, que admiraba a los adultos y que imitaba su conducta, de pronto se convierte en un adolescente que discute, se revela y lucha por su independencia.

De estos momentos críticos, el niño sale con un desarrollo mayor que al iniciarse la crisis: ha pasado a un nuevo nivel de desarrollo, a una nueva situación social del desarrollo.

Sin que se pretenda un análisis exhaustivo, se hará a continuación una breve referencia a cuáles son las principales contradicciones, que permiten comprender las leyes del desarrollo psíquico del niño.

En este caso, se encuentran tres tipos de contradicciones fundamentales:

  1. La contradicción entre lo ya alcanzado, o sea, las viejas posibilidades, ya desarrolladas en el período anterior de la vida y las nuevas necesidades que tienen su origen en aquellas posibilidades.
  1. La contradicción existente entre las formas viejas de comportamiento y las nuevas.
  1. La contradicción que se establece entre su existencia y condiciones en que transcurre y la conciencia en formación, o sea, el contenido (existencia) y la forma (conciencia).

El contenido de la vida se adelanta considerablemente al desarrollo del reflejo personal y subjetivo de la misma.

El paso de una edad a otra no está determinada cronológicamente, no lo determina el crecimiento físico ni el desarrollo biológico, sino depende de la situación del desarrollo de cada niño; es decir, de la forma en que se produce la interrelación entre lo externo y lo interno, a través de la actividad y la comunicación, en la que surgen nuevas posibilidades, necesidades, motivos en el niño, que entran en contradicción con las exigencias adultas, con el lugar que la sociedad asigna al niño, estas contradicciones se agudizan poco a poco hasta que aparecen los momentos críticos o crisis, que marcan el paso a un nuevo nivel de desarrollo psíquico. Tal es la dialéctica del desarrollo de la personalidad, la explicación del por qué aparecen diferentes etapas con rasgos cualitativamente superiores.

La periodización del desarrollo psíquico

Aunque el desarrollo psíquico se produce en forma ininterrumpida, siempre en sentido ascendente, ya que la personalidad está en constante cambio, en proceso de transformación, este desarrollo no tiene lugar en forma mecánica, lineal, sino que se produce en forma espiral, con movimientos de avance impetuoso y de aparentes retrocesos que marcan diferentes momentos o etapas que permiten dividir el desarrollo psíquico (para su estudio) en unas serie de períodos o edades.

Cada edad representa una etapa cualitativamente diferente a la anterior, que se caracteriza por determinados logros que tienen su base en los logros alcanzados en la etapa anterior y a su vez son el punto de partida para el surgimiento de nuevas cualidades psíquicas en etapas posteriores.

Aunque se enmarca a cada edad en un período cronológico determinado, para que sirva como punto de referencia aproximado, en realidad las etapas del desarrollo no dependen de la edad cronológica del niño, sino de la particular interrelación entre lo interno y lo externo, o sea, depende de la situación del desarrollo que esté viviendo.


Fuentes

Materiales Bibliográficos para los ISP. Versión 3, Carrera de Informática, MINED. Replicación CD-R. UEB: 114 Servicios Técnicos EMPROMAVE.

ALBUJANOVA - SLAVSKAIA, K. A: "La correlación entre lo individual y lo social como principio metodológico de la psicología de la personalidad", en Problemas teóricos de la psicología de la personalidad, Editorial Orbe,La Habana, 1980.

ALLPORT, G. La Personalidad. Su configuración y desarrollo. Edición Revolucionaria, La Habana 1967.

. _____________ "Crisis en el desarrollo de una personalidad", en la educación y la personalidad del niño. Editorial Paidos, Buenos Aires, 1978.

ROLOFF, Gómez G: La Autovaloración: Particularidades de su desarrollo en la infancia, En Investigaciones de la Personalidad en Cuba. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1987.

SHOROJOVA, E.V: "Aspecto psicológico del problema de la personalidad", en problemas teóricos de la psicología de la personalidad. Editorial Orbe, La Habana, 1980.