Jesús Menéndez (provincia de Las Tunas)

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Jesús Menéndez

El municipio de Jesús Menéndez, antiguo Chaparra, Municipio más oriental de la provincia Las Tunas que toma su nombre actual a partir de la última división político - administrativa, en octubre de 1976. Su territorio, cuenta con una extensión territorial de 637,17 km2 y una población residente de 50 974 habitantes, de los cuales 35 092 viven en la zona rural, distribuidos en 12 consejos populares.


Características

Es uno de los tres municipios de la costa norte tunera, y sus condiciones físico-naturales se relacionan con el relieve llano, que se eleva muy poco de norte a sur. Su origen geológico se relaciona con la formación de las zonas llanas y pleniplanadas de Cuba, con predominio de formaciones rocosas del cretáceo.
Es eminentemente llano, pues sus alturas no sobrepasan los 90 metros de altura, sobre todo, hacia el sur y el este del municipio.
El clima es tropical, y no existen variaciones notables de temperaturas. Las precipitaciones varían, desde el norte menos lluvioso, al sur con mayores valores, pero no muy elevados.
Los suelos, al norte, y cerca de la costa son escabrosos de valor poco agrícola. Hacia el centro y el sur tienen mayor calidad, y se utilizan en producción de caña de azúcar, cultivos varios y ganadería.

Ubicación geográfica

Se encuentra al noreste de la provincia de Las Tunas en los límites con Holguín, entre los 21o de latitud norte y los 76o de longitud oeste, en la zona Inter-tropical del Caribe, límitando al este con los municipios de Gibara y Calixto García de la provincia de Holguín, al sur con el municipio Majibacoa, al oeste con el municipio Puerto Padre y al norte con una faja costera de playas y arrecifes de 18 kilómetros de longitud en el área del Océano Atlántico.

Límites

NORTE. Canal Viejo de Bahamas (Océano Atlántico)
ESTE. Municipios de Gibara y Calixto García, en la provincia de Holguín
SUR. Municipio de Majibacoa, en la provincia de Las Tunas
OESTE. Municipio de Puerto Padre.

Coordenadas geográficas
a) Punto extremo septentrional: 21o 18’ NORTE. Se ubica en Punta Uvero, en la costa.
b) Punto extremo oriental: 76o 23’ OESTE. En un lugar costero cercano a Punta de Piedra del Mangle. Es el límite costero con la provincia de Holguín.
c) Punto extremo meridional: 20o 55’ NORTE. Es el punto limitado por los municipios de Puerto Padre y Majibacoa.
d) Punto extremo occidental: 76o 43’ OESTE. Se ubica junto al punto anterior.
Por su forma, el municipio semeja un ocho imperfecto, pues es ancho al norte, estrecho al centro, y se vuelve a ensanchar al sur.
Su parte más larga, de norte a sur, mide unos 45 km, mientras que por su más estrecha mide unos 6 km.
Su situación geográfica ha incidido negativamente en el desarrollo de importantes núcleos poblacionales, y en el desarrollo de las vías de comunicación, siendo la más importante la carretera norte que une a Holguín con Puerto Padre. Pese a su costa, no tiene un puerto propio.

Geología

El municipio no es complejo desde el punto de vista geológico, pues sus terrenos más jóvenes están al norte, con una estrecha franja del Cuaternario, con arrecifes, rocas carbonatadas y arcillosas aluviales. Luego vienen yacimientos del Neógeno con yacimientos clásicos y carbonatados. Al centro hay una intrusión ígnea del Mesolítico con serpentinitas y peridutitas, vuelven a reaparecer estratos del Mioceno, y al sur aparece un yacimiento Mesozoico con granitos. Es una zona geológicamente estable. Son importantes los yacimientos de rocas calizas al este del poblado cabecera.

Costas

La costa es regular, con pocos accidentes costeros notables. El más importante es la Bahía de Chaparra, compartida con el municipio de Puerto Padre. Se localizan la Punta de Piedra del Mangle, la playa las Azules, la Punta y Playa Uvero y la Playa la Herradura. Es una costa llana, baja y con mangles en algunos lugares y con la presencia de manifestaciones de Carso. Curiosamente no desembocan ríos en este tramo costero.

Relieve

El relieve es eminentemente llano. Se eleva ligeramente de norte a sur.

Clima, Vegetación y Fauna

El clima es tropical con una estación lluviosa y otra menos lluviosa. La temperatura media anual es alta, pues la isoterma anual de 26º Celsio, la atraviesa por el norte, el resto del territorio está dentro de la isoterma de 25º Celsio. En el mes de julio se acentúa la influencia de la misma, y en el mes de enero, baja un poco la temperatura y el territorio es influenciado por isoterma 23º Celsio, aunque el avance de los frentes fríos procedentes de América del Norte, pueden hacer descender las temperaturas.
Las precipitaciones anuales son de 1000 mm al norte del territorio, más seco que el sur, donde asciende a 1200 mm. No es un territorio donde llueva mucho. El período lluvioso trae unos 800 mm de lluvias, bajando a unos 300 en el período seco.
Vegetación
La vegetación original ha sido sustituida en partes del municipio por cultivos agrícolas. Al norte, cerca de la costa, aparecen mangles, vegetación xerófila, también formaciones herbáceas en diferentes puntos del municipio.
Fauna
La densidad de endemismo animal se considera entre mediana y baja, entre ellos algunos mamíferos, aves y anfibios. La flora y la fauna han sido muy alteradas por la actividad agrícola.

Suelos

Al norte, son suelos escabrosos por su origen calcáceo.

Hidrografía

Los principales ríos del municipio son el Chaparra, el Mano, que nacen en la vecina provincia de Holguín. Ambos desembocan en la Bahía de Chaparra. Otro río importante es el Chorrillo, que recorre el territorio sureño del municipio y desemboca cerca del poblado de Delicias, también en la Bahía de Chaparra.

Chaparra: Leyenda y realidad

“Catauro de Chaparra”. Pintura

CUENTAN que una bella india llamada Chaparra vivió en este sitio, recorría los bosques y engalanaba su cuerpo con flores silvestres. Frecuentaba el caudaloso río y se bañaba en sus cristalinas aguas. Era la admiración de la tribu.
Un día enfermó gravemente y la tristeza embargó a todos. Poco tiempo después murió y su cuerpo fue enterrado en el bosque donde había nacido, muy cerca del río. Desde entonces este paraje se llamó Chaparra. Esa es la leyenda.
La realidad es que el vocablo Chaparra es de origen vasco o vascuence, lengua hablada por los naturales de la provincia española de Vizcaya y de los pobladores del departamento francés de los Bajos Pirineos. Se escribe TXAPARRA y significa mata, árbol o arbusto. También coche de caja ancha y poco elevada usado antiguamente.
Este nombre identifica a su vez a la encina o roble, árbol de poca altura y poblado de ramas, cupulífero, que produce bellotas y cuya madera es muy dura y compacta.
En el “Diccionario provincial casi razonando de voces y frases cubanas”, se recoge que el chaparro (nombre sustantivado masculino) es un árbol o arbusto de sabana, ramoso, linda madera color castaño oscuro, dura, fibrosa, grano bien fino, identificado con el nombre científico de Curatella Americana Lin.
En la enciclopedia “Sopena”, editada en Argentina, está registrada Chaparra, proveniente del vasco con el significado de encina o roble como principal acepción. Mata baja y muy ramosa. Arbusto malpigiáceo de la América Central, de ramas nudosas, flexibles y resistentes, propias para hacer bastones.
Chaparra – según la misma fuente- es un distrito de la provincia de Camaná del departamento de Arequipa en el Perú, a la vez que El Chaparro constituye un municipio de Venezuela en el distrito de Arequipa, del estado de Anzuátegui y Chaparral también un municipio de Colombia en el departamento de Tolima, cerca del gran nevado de Huila.
En el “Diccionario botánico de la Editorial Labor” publicado bajo la dirección del doctor P. Font Quer se recoge que Chaparro proviene de Chaparra y este del vascuence azbarria, derivado de abarra, encina o roble. Mata de muchas ramas y poca altura.
El eminente sabio Juan Tomás Roig y Mesa, en su “Diccionario botánico de nombres vulgares cubanos”, clasifica al chaparro como un árbol silvestre de sabana, con las mismas características descritas anteriormente por Esteban Pichardo, agregando que pertenece a la familia de las Dileniáceas.
Se evidencia así la procedencia de este vocablo, traído a nuestras tierras por los colonizadores españoles, identificativo de una especie de arbusto similar a la encina o roble, clasificado por los más destacados botánicos cubanos y conceptuado en una enciclopedia Argentina como originario de América Central.
Sus características morfológicas de escaso porte y cupulífero, ha dado lugar a que constituya sinónimo de pequeño e identifique a objetos o personas de poca talla, gruesa y rechoncha. De ahí achaparrado, achaparrarse, chaparrito, etc.
El hecho de que ese nombre lo lleven además diversos pueblos o comunidades de América del Sur, distritos y municipios de Perú, Venezuela y Colombia constituyen evidencias palpables de la procedencia del vocablo y de su acepción, que sirvió en esta parte del mundo, para identificar diversos lugares más tarde convertidos en pueblos o ciudades, respondiendo a la toponimia, por la existencia del curioso árbol.
En Chaparra, o en lo que hoy constituye el municipio de “Jesús Menéndez”, existen más de cincuenta sitios con nombres de plantas: consejos populares, barrios, comunidades, asentamientos poblacionales, caseríos, etc. Se aprecia el uso común de ellos, por lo que su geografía sustenta profusamente los nombres de las más diversas especies de la variada y rica flora de Cuba.


Fundación y desarrollo de Chaparra

Estación de trenes

El territorio que comprende el actual municipio correspondió desde los inicios de la conquista y la colonización a la Villa de San Salvador de Bayamo, como parte integral de la llamada costa norte de dicha demarcación.
No es hasta el siglo XVIII en que Holguín es distinguida con el título de Ciudad, dado el desarrollo que va alcanzando en su poblamiento y economía, por lo que obtiene el 18 de enero de 1752, por Real Cédula de Fernando VI la condición de Ayuntamiento. Chaparra, desde entonces, pasó a esta jurisdicción.
En 1756 el obispo Morell de Santa Cruz visita Holguín y consignó la existencia de 56 haciendas de ganado mayor y menor, 48 de menor, 42 vegas y 36 estancias. También que el resto de las tierras, aunque muy fértiles, de aguadas y abundantes pastos, se hallaban despobladas por falta de operarios para su cultivo, así como que sus pobladores vivían en gran miseria, especialmente los asentados lejos del camino real.
A partir de la colonización, las tierras de este vasto territorio fueron entregadas a los primeros pobladores de Bayamo y después a los vecinos de la Villa de Holguín, hasta que por Real Cédula se ordenó al Cabildo de Bayamo se abstuviera de proseguir haciendo mercedes por parte norte.
El documento más antiguo referido a Chaparra –que se conoce- data de noviembre de 1716, fecha en que el Ayuntamiento de Bayamo mercedó a los hermanos Salvador y Pedro de La Luz Guillén, un pedazo de tierra en el paraje de ese nombre, constituido por hato y corral, conformándose una hacienda en estas tierras que hasta entonces fueran realengas.


Todo parece indicar que los mencionados hermanos tuvieron en propiedad la hacienda alrededor de un cuarto de siglo, ya que el 6 de febrero de 1741 otorgaron escritura de venta a favor de Don Domingo Luis de la Torre Leyte Rodríguez, ante el Teniente de Justicia y Guerra, capitán S. Rodríguez González de Rivera y Ávila por valor de $ 60000.
La viuda de Leyte Rodríguez, nombrada Doña María Bello de Ávila Batista vendió a su hijo Don Silvestre de la Torre y Ávila la hacienda según escritura del 24 de julio de 1752 efectuado ante el escribano público del Cabildo Don Lorenzo Castellanos.
Al ser creado el Ayuntamiento de San Isidoro de Holguín y no poseer este los ingresos necesarios para gastos de administración solicitó del monarca español la propiedad de las tierras realengas existentes dentro de los límites establecidos, a lo que accedió Fernando VI por Real Cédula del 21 de mayo de 1757, pero adelantándose a la real disposición iniciaron el remate de tierras a los vecinos de la ciudad interesados en hacer usufructo de las mismas.
La hacienda El Vedado fue adjudicada a Don Esteban Rondón y Varona por escritura del 30 de mayo de 1753, por un valor estimado en doscientos pesos.
La Siguapa a Don Cristóbal de la Cruz Moreno y Don Juan Tamayo y Arias, por la escritura del 19 de mayo de 1753, estimándose su posesión en quinientos pesos. Ambos, dividieron en dos los terrenos de dicha propiedad que nombraron respectivamente San Cristóbal y San Mateo.
Las Nuevas, fue adjudicada a Don Juan González de la Peña por escritura de 29 de abril de 1754, por un valor estimado en doscientos pesos.
La hacienda Chaparra, aunque mercedada en el pasado siglo fue reclamada por el Ayuntamiento de Holguín, que las entendió comprendidas entre las concedidas en sus fondos propios. Por tal razón se produjo un litigio, resuelto finalmente por auto del 15 de mayo de 1767 del Juez Sub-Delegado de Realengos, Don Juan Bautista de Vidarurú, que las declaró realengas.
Cada cuatro años se subastaban estas haciendas, lo que resultaba perjudicial a los moradores que debían enfrentar usuras y lucros, por lo que establecieron pleito contra el Ayuntamiento ante la Real Audiencia y Cancillería de Santo Domingo, que el 21 de enero de 1788 dictó fallo a favor de los usufructuarios, quienes debían anualmente pagar la contribución respectiva al fondo de propias.
En 1804 se produce la primera división territorial por decisión del Teniente Gobernador de Holguín Capitán Félix del Corral y Menocal, quien dispuso la creación de cuatro capitanías pedáneas: San Cristóbal, Auras, Bariay y Majibacoa. La primera de ellas abarcaba el territorio de la hacienda Chaparra.
Transcurrido cerca de la mitad del siglo XIX y después de múltiples reajustes territoriales quedan establecidos nueve partidos pedáneos: Tacámara, Tacajó, Guaiyaral, Cacocum, Fray Benito, San Cristóbal, Gibara y San Andrés. Sólo dos de los partidos creados inicialmente se mantenían, San Cristóbal era uno de ellos. Estas demarcaciones se dividían a su vez en cuartones, estancias, haciendas de crianzas, vegas de tabaco, sitios y cafetales.
Desde los inicios de la contienda independentista de 1868 y para los efectos del Ejército Libertador, este territorio fue conocido como Zona Occidental de Holguín, bajo el mando del general Julio Grave de Peralta, quien estableció varios campamentos en el sur de esta zona.
El 26 de octubre de 1898, por decisión del oficial interventor norteamericano en Holguín, coronel Duncan N. Hood es creado el municipio de Puerto Padre. Chaparra y sus barrios aledaños pasan a formar parte de este, ellos fueron La Yaya, El Vedado y posteriormente el identificado como Estrada Palma, que abarcaba gran parte de la zona sur del territorio.
A partir del triunfo revolucionario de enero de 1959 las estructuras territoriales sufrieron sucesivos reajustes, cambios y adaptaciones en su conformación político-administrativa. Es así como el 26 de mayo de 1963 al constituirse el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC) se crea el municipal “Antonio Barrera” y se delimita con precisión este, así como los objetivos económicos, la industria azucarera, granjas cañeras, organizaciones, organismos e instituciones que le corresponde atender.
En lo adelante también se convirtió en región subordinada al territorio Tunas, como paso previo a la estructura que se avecinaba, para finalmente convertirse en uno de los ocho municipios de la provincia de Las Tunas, nacida tras la puesta en vigor de la división político administrativa del 5 de julio de 1976, que estableció la creación de 14 provincias y 169 municipios.
Con la elección de los Delegados de las Circunscripciones establecidas y la constitución de la Asamblea, nacía el nuevo municipio con una extensión territorial de 637,56 km2 y una población de 53 mil habitantes, con límites al este con la provincia de Holguín (municipios de Gibara y Calixto García), al sur con Majibacoa, al oeste con Puerto Padre y al norte con una faja costera de playas y arrecifes de 18 kilómetros de longitud. Se ubica geográficamente entre los 21o de latitud norte y los 76o de longitud oeste, en la zona Inter.-tropical del Caribe.
Su primer gobierno tuvo de presidente a Wencier Velásquez Mariño, de vice a Félix Caballero Pérez y como secretario a Emilio Varona Hernández, a la vez que los Diputados a la Asamblea Nacional lo fueron Luis Martell Rosas, Eulises Abat y Gladys Almaguer.

Primeros habitantes

Instrumentos de trabajo para la elaboración de alimentos

Al centro del mar de las Antillas está Cuba, lo cual facilitó el tránsito entre las islas que lo componen y el desarrollo cultural semejante con la integralidad que aún subsiste.
Las vías para el arribo de los distintos grupos y étnias son parcialmente conocidos, pero los más comunes parecen ser: Florida-Cuba, Florida-Bahamas-Cuba y Centro América-Antillas Occidentales-Cuba.
Constituimos por la posición geográfica la encrucijada donde se iniciaron muchos caminos del tránsito antillano y culminaron otros, que hicieron posible el poblamiento, sin descartar el hecho de que aquí viviesen grupos primitivos con rasgos peculiares.
Su entrada a la zona y áreas aledañas se enmarca aproximadamente en el año 850 d.n.e. También su permanencia hasta fechas posteriores a 1510, momento en que se inicia el proceso de conquista y colonización que puede apreciarse en los residuales encontrados como muestras del contacto de la cultura aborigen y la hispánica.
Los grupos agricultores ceramistas aquí encontrados no se creen, debido a una evolución local, sino a comunidades que arribaron con un determinado grado de desarrollo adquirido desde su salida del continente y su paso por las Antillas.
La llegada de los grupos humanos en distintas etapas del devenir histórico y el desigual grado de desarrollo de los mismos, posibilitó, dadas la circunstancias de convivir necesariamente en áreas cercanas, el intercambio de hábitos, costumbres y técnicas. Es a ello a lo que el Dr. Guarch ha dado en llamar “tradiciones”.
También resulta evidente que esas comunidades primitivas no estaban en la primera etapa, sino en un estadío superior, o sea, en el tránsito de la economía de apropiación a la productiva. Colegiándose entonces que poseían distintos grados de desarrollo, clasificados unos en la etapa de apropiación y otros en la productiva, sin establecer parámetros absolutos por la cercanía de los asentamientos.
En el propio diario de Cristóbal Colón se reseñan las características de los nativos encontrados en su primer viaje, que describe con rasgos comunes, hábitos y costumbres similares y lo que es más significativo, el hecho de no encontrar diferencias en la lengua hablada, que es la misma en todos los lugares en que el Almirante pisó tierra, por lo que así dejó escrito:
* Viernes 1ro. de noviembre de 1492


Toda la tierra también es una y todos amigos.
* Martes 12 de noviembre de 1492


... su lengua, la cual es toda una en todas estas islas de Indias, y todos se entienden y todos las andan con sus almadías
* Lunes 3 de diciembre de 1492
Ellos son gentes como los otros que he hallado y de la misma creencia.

Queda claro que no encontró diferencias entre los aborígenes que vio tanto en Guahananí, Río de Mares y Baracoa, apreciando a su vez la comunicación existente entre estos por medio de sus rústicos navíos o almadías.
Si el municipio se prolonga desde Punta de Piedra del Mangle hasta Punta Uvero, en una extensión de 18 kilómetros de costas bañadas precisamente por las aguas del Mar de las Antillas, de las cuales 13 corresponden a playas arenosas y de fácil acceso, no es arriesgado suponer, que por las mismas arribaran en diversas épocas y procedentes de variado rumbo, las canoas de los aborígenes de cercanas islas o distantes puntos de nuestra propia geografía.
El Grupo Espeleo-Arqueológico “Atabey-Maniabón” realizó durante los años 1984 y 1985 algunas visitas a probables asentamientos aborígenes y sólo bastó emprender la recolección superficial en Laza I y II, así como en San Juan, para que se palpara la presencia aborigen.
En Laza fueron hallados abundantes residuales alimenticios constituidos por vértebras de pescados, restos de jutías, gubias, etc. También medios empleados para labores domésticas o utilitarias como percutores, majadores y otros.
Hachas petaloides

En San Juan, donde con anterioridad los vecinos habían hecho algunos hallazgos, se encontraron restos de cerámica, fragmentos de vasijas de barro, así como hachas petaloides. Estas, como se conoce tuvieron fines domésticos y religiosos.
En la zona sur del municipio se aprecia una mayor desarrollo, ya que existen residuales en Salgacero, La Macagua y otros, donde se han encontrado objetos de cerámica, algunos en buen estado, así como restos humanos, que forman parte de los fondeos del museo local.
Está confirmado por referencias bibliográficas, hallazgos, presencia de cavernas y galerías, etc., que existen otros sitios en el Cerro de Rojas, Camino de Salgacero, Ocujal del Junco, San Agustín, Santa Teresa, Los Indios y Bejuquero.
El material arqueológico, así como los residuales se encuentran muy alterados, por los efectos indiscriminados de las labores agrícolas y la acción indolente de algunas personas. En consecuencia, a la clasificación del Dr. Guarch se afirma que en la zona norte se asentaron aborígenes de la etapa de apropiación, es decir, cazadores-pescadores-recolectores de la variante Canimar, mientras que en el sur se encontraban individuos de la etapa productiva, o sea, agricultores ceramistas de la variante Baní. En el caso de San Juan no se emiten criterios por la alteración de los residuales debido a la mano del hombre y de la posible coexistencia de una u otra cultura aborigen.
En suma, la cultura aborigen –autóctona o antillana- dejó evidencias notables, por estas costas, manglares y cañadas; ríos y bosques; pescaron, cazaron o colectaron sus alimentos, crearon zonas de cultivos, así como trabajaron la cerámica en la confección de utensilios, vasijas y otros objetos de valor utilitario o sagrado. No es de dudar que también realizaran sus ceremonias mágico-religiosas para alcanzar el contacto con sus dioses. Bajo las arboledas de La Macagua o en los parajes agrestes del Cerro de Rojas, se pudieron reunir en Consejo de Tribu, momento aprovechado por el hechicero para efectuar el rito de la cohoba y transmitir los supuestas interpretaciones de su contacto con los dioses. Cerca de los pantanos de Laza, bajo las palmeras, ocujes y ceibas de Platería, Bejuquero o San Agustín se pudo bailar el areito para invocar a los cemis y que estos propiciaran la fertilidad de la tierra, trajeran la lluvia, la buena cosecha o provechosa casa. Evidentemente, los primeros habitantes de Chaparra fueron los aborígenes, porque la huella de su paso quedó marcada.


El General de las Cañas en Chaparra

Plantilla:Personaje histórico
En 1941 Jesús Menéndez visitó por primera vez Chaparra. Era ya Secretario General de la Federación Nacional de Obreros de la Industria Azucarera y poseía un bien ganado prestigio entre la masa obrera de todo el país, que reconocía en él al líder íntegro e incorruptible.
En esa ocasión se reunió con la dirección del Sindicato Azucarero, con los integrantes del Partido. Compartió con los líderes proletarios de la localidad como José Raymundo Martínez, Carlos Cué y Antonio Ramírez, entre otros.
Del histórico acontecimiento quedó una foto que José Raymundo Martínez guardó con celo. Aparece Jesús Menéndez dirigiendo la palabra a los obreros azucareros, a un lado el edificio del sindicato en la calle 10 de El Batey. Al fondo se observan las paredes de ladrillo a cara vista y grandes ventanales.
Nadie recordaba la fecha exacta. Algunos manifestaron que en esa ocasión había huelga en reclamo de mejoras y exigencias por la aplicación del Decreto 2983, que establecía incrementos salariales.
En una información aparecida en el periódico Hoy de fecha 26 de diciembre de 1941, se dio a conocer que en ese año la Cuban American Sugar Co., dueña del central Chaparra, había alcanzado utilidades superiores al millón y medio de pesos.
Agregaba la nota que a pesar de los grandes beneficios obtenidos, dicha empresa se había negado a cumplir el decreto antes mencionado de fecha noviembre de 1941 y fue necesario que los trabajadores desplegaran intensas luchas para alcanzar sus objetivos.
En consecuencia, Jesús Menéndez visitó Chaparra por primera vez entre los meses de noviembre y diciembre de 1941. Después de firmado el Decreto 2983, pero antes de aparecer la información periodística.
Este día recorrió sus polvorientas calles y captó la discriminación y las profundas diferencias sociales. En Pueblo Viejo habitaban las casas más humildes, trabajadores manuales, los negros. Casas de madera con techos de cartón o zinc. Hacinamientos en tugurios y barracas.
En El Batey había mejores viviendas, muchas de ladrillos y tejas, también apareció a su vista el barrio de los americanos, exclusivo, con edificios de madera, altos, de portales corridos estilo bungalow. A una lado el chalet, mansión construida según los gustos de Mario García Menocal, donde moraban los administradores. De cúpula elevada, majestuoso, de maderas preciosas y todo de blanco. Al centro, imponente, con su chimenea de concreto perdida en las alturas y su cuerpo metálico, como un monstruo rugiente e inmóvil, el ingenio de azúcar.
Por aquí también se inició la penetración en gran escala del capital norteamericano en los albores del siglo XX, en lo que es hoy la provincia de Las Tunas.
Jesús Menéndez no fue autorizado a recorrer el interior del central, apreciar la potencia de sus maquinarias. Ver sus departamentos, el espacioso patio, los tachos, los basculadores, el piso de azúcar. Se le negó esa oportunidad.
Entonces –imperturbable- se paró en la plaza aledaña y dijo una simple pero profética frase:

  • Algún día entraremos por esas puertas como dueños.

Fuentes

Enlaces externos