Rancheador

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Para otros usos de este término, véase Rancheador (película).
Los rancheadores
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Palenque esclavos.jpg
Concepto:Individuos que por su cuenta o contratado por los amos se dedicaba a rastrear y capturar a los esclavos fugitivos.

Rancheador. Individuos, que solos o formando una partida, se dedicaban a buscar y capturar a los esclavos en fuga o ya ubicados en palenques, y que actuaba por iniciativa propia o contratado por los amos.

Causas del descontento

En Cuba, como en otros países de América los colonialistas españoles esclavizaron primero a los indígenas, y cuando éstos fueron prácticamente exterminados introdujeron esclavos negros, que constituyeron la gran mayoría, aunque también trajeron centenares de nativos procedentes de Yucatán y de culíes chinos. Casi todos los amos los sometían a sus esclavos a una explotación despiadada y ausencia total de derechos, que hacía que éstos mostraran diversas formas de resistencia como las huidas convirtiéndose en cimarrones y la creación de palenques.

Cimarronaje y apalencamiento

Se consideraba cimarrón al esclavo que se fugaba de su hacienda, pernoctaba fuera de la casa del amo y deambulaba no muy lejos de la hacienda, sin formar grupos sin haberse asentado en ninguna región.

Recibían el nombre de apalencados, a los grupos de esclavos que se establecían en lo profundo del monte y construían un palenque o empalizada para protegerse, cultivaban pequeñas parcelas de tierra o conucos, criaban animales, constituían familias y organizaban la autodefensa armada.

Perfil del rancheador

Un rancheador típico era un individuo que, armado de una escopeta, un cuchillo, un machete, sogas y montado en un caballo o incluso a pie, partía en un pequeño grupo o partida a la búsqueda de los fugitivos. Se auxiliaban de fieros perros especializados en el rastreo de los negros.

Los esclavos rebeldes solo podían oponer resistencia con piedras, con lanzas o a veces con machetes. Sin embargo, los palenques a veces contaban con empalizadas protectoras, pero su mejor defensa era la ubicación en lugares recónditos.

Los amos generalmente ofrecían un rescate por la devolución de sus esclavos, por lo que ese era el mayor incentivo de los rancheadores. También las autoridades les pagaban por sus servicios en determinadas operaciones.

Campañas de captura

Los dueños de esclavos y las autoridades españolas realizaban una constante búsqueda y captura de los esclavos fugitivos, lo cual incluía las campañas para la destrucción de los palenques y la sumisión o muerte de los apalencados. Para ello se ayudaban de los rancheadores.

Por ejemplo, en 1819 el régimen organizó verdaderas campañas contra los palenques pinareños, que se extendieron hasta 1828, como la que, bajo el mando del brigadier Joaquín de Miranda Madariaga, emprendió el alférez de Dragones Gaspar Antonio Rodríguez, con el apoyo de cuadrillas capitaneadas por rancheadores famosos como José Pérez Sánchez, contra una serie de agresivos palenques que se extendían desde la Sierra del Cuzco, pasando por las Ánimas, Manantiales, Peña Blanca, lomas del Rubí, Guajaibón y Sumidero, hasta Guane del Este, donde numerosos apalencados campeaban por sus respetos. Después de varios meses de infructuosas operaciones, Rodríguez tuvo que confesar su fracaso.

Los fugitivos siempre pagaron un alto precio por su rebeldía. En el caso del asalto al ingenio Alcancía, a los 67 caídos en combate, hubo que añadir 132 asesinados en los barracones, los que resultaron víctimas de la implacable persecución de los rancheadores y aquellos que fueron ejecutados después de habérseles seguido procesos judiciales por los tribunales de la Comisión Militar Ejecutiva.

Fuentes

  • Arcadio Ríos. Hechos y personajes de la Historia de Cuba. Recopilación Bibliográfica. La Habana, 2015. 320 p.
  • FAR. Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba. Primera parte (1510-1898). Tomo III. Centro de Historia Militar de las FAR. La Habana, 2006.