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América Arias

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América Arias
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Monumento a América Arias de Gómez (1857-1935), patriota, enfermera, correo y primera dama cubana.
NombreAmérica Arias y López
Nacimiento1857
ciudad de Sancti Spíritus,
provincia de Santa Clara,
isla de Cuba,
Reino de España Bandera de España
Fallecimiento20 de abril de 1935
(77 o 78 años)[1]
ciudad de La Habana,
República de Cuba Bandera de Cuba
Nacionalidadcubana
Otros nombresDoña América
CónyugeJosé Miguel Gómez (1858-1921, presidente de Cuba), entre 1858 y 1921
HijosMiguel Mariano Gómez Arias (presidente de Cuba entre 1936 y 1940),
Manuela Gómez Arias,
Petronila Gómez Arias,
Marina Gómez Arias,
Narcisa Gómez Arias
PadresJuan Pablo Arias y Serrano, Manuela Josefa López y Cruz[2]

América Arias López (Sancti Spíritus, 1857 - La Habana, 20 de abril de 1935)[1] fue una patriota, enfermera, correo y primera dama cubana, que llegó a alcanzar el grado de capitana del Ejército Libertador.[3]

Síntesis biográfica

Nació en la villa de Sancti Spíritus, en la antigua provincia de Santa Clara, en el seno de una familia distinguida y de posición acomodada. Se casó tempranamente con José Miguel Gómez (1858-1921),[2] quien desde muy joven era comandante, pues había peleado contra los españoles durante la Guerra de los Diez Años.[3]

Doña América era fuerte, dulce y sencilla, cariñosa y muy cordial, inspiraba, sin embargo, un gran respeto, ni era ambiciosa, ni amaba el lujo, ni ponía el dinero por encima de las nobles cualidades del espíritu. Era trigueña, con ojitos penetrantes, pero bondadosos. Tenía las luces muy claras, como se decía entonces de una inteligencia sólida. De mediana estatura y metidita en carnes, como correspondía a una auténtica criolla, debió haber sido muy atractiva en su juventud.[3]

Trayectoria revolucionaria

América Arias siguió los sentimientos libertarios de su familia y de su esposo y al comenzar la Guerra Chiquita y luego la de Independencia en 1895 se convirtió en poderosa auxiliar de su esposo, era confidente de los mambises, y prestó valiosos y variados servicios a la causa de los cubanos que luchaban en los campos de la redención, participó activamente como enfermera, correo y mensajera, y llegó a alcanzar el grado de capitana del Ejército Libertador.[3]

América Arias, mujer extraordinariamente piadosa, no solo prestó servicios a la revolución, sino que guardó estrechas relaciones con las familias pobres de su patria chica que tenían como ella, sus hombres en la guerra, y las ayudaba facilitándoles los medios de mantener sus vidas de un modo más fácil, evitándoles en lo posible la miseria.[3]

Función dentro de la guerrilla

América Arias se convirtió en el lazo de unión entre los que exponían sus vidas y los que penaban en territorio ocupado por los españoles; esos hombres que pasaron muchas penalidades para darnos una patria; y esas mujeres que fueron perseguidas y vejadas.[3]

Los mambises carecían de ropa, de comida; los hospitales de sangre carecían de vendas, de quinina, de desinfectantes; se vieron muchas veces sin lo más elemental para atender a los heridos; pero lo que más hizo sufrir a los insurrectos, fue la dificultad para comunicarse con los suyos, la carencia de noticias de sus mujeres y sus hijos, a los que habían dejado expuestos a la inquina de las autoridades enemigas. Y todo eso remedió muchas veces América Arias como correo.[3]

Terminada la contienda, restablecida la paz, en 1909, José Miguel Gómez (1858-1921) se convirtió en presidente de la República durante cuatro años, hasta 1913.[4] Desde esta posición, América Arias siguió ayudando a Cuba, y fue esta ilustre matrona el consuelo de muchos desgraciados.[3]

Visitaba diariamente a familias pobres de la barriada de Centro Habana para llevarles ayuda económica.[5]

Fundó la escuela de tipografía, mecanografía y taquigrafía, plantel administrado por las Hijas de la Caridad, oportunidad para muchas jóvenes de prepararse gratuitamente para ejercer un oficio.[5]

A la munificencia de doña América Arias de Gómez, dignísima esposa del Presidente de la República, se debe la Academia de Tipógrafas recién inaugurada, que ofrece a la mujer cubana de la clase desvalida los medios de adquirir un digno oficio con que vencer en la penosa lucha por la vida.
Mariano Aramburo (embajador cubano en Chile), en Chile en 1910[6]

Durante muchos años presidió la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad ―en la Iglesia de la Merced de La Habana― y el Patronato de Damas del Asilo San Vicente de Paúl. América Arias restauró con su patrimonio la iglesia parroquial de San Juan Bautista de Calabazar.[5]

En 1929 se fundó en La Habana la revista dominical ilustrada América.[7] Era dirigida por Clara Moreda Luis.[7] América Arias ―cuyo nombre inspiró el de la revista― aparecía como directora de honor.[7] Fue fundada y editada por mujeres, y a ellas iba dirigida.[7] Contó con la colaboración de Isabel Margarita Ordetx, Aurora Villar Buceta, Mary Morandeyra, Justo G. Betancourt, Enrique Fontanills, Ernesto Fernández Arrondo, Rafael Montoro, Juan J. Remos, Pita Rodríguez, Salvador Salazar, Marcelo Salinas, Gustavo Sánchez Galarraga y Enrique José Varona.[7]

En 1931, su hijo ―Miguel Mariano Gómez Arias (quien sería presidente de Cuba entre 1936 y 1940)― era alcalde de La Habana, y había inaugurado el Hospital de La Habana, al que había tenido que ponerle el nombre de la esposa del presidente Machado.[4] Sin embargo, en 1935, al caer el dictador Machado, Miguel Gómez Arias le cambió el nombre al hospital, y lo bautizó con el nombre de su madre: Hospital Ginecobstétrico América Arias, que conserva hasta hoy.[4]

Fallecimiento

El 20 de abril de 1935, América Arias falleció en su casa en La Habana. El pueblo cubano guardó luto y acompañó su sarcófago hasta el panteón donde yacía José Miguel Gómez, su esposo, a quien había amado desde la adolescencia.[5]

Legado

Calles, monumentos y hospitales en Cuba perpetúan la memoria a tan distinguida espirituana que luchó por las libertades patrias.[3]

Fuentes