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Ataque a Moa

Ataque a Moa
Información sobre la plantilla
Fecha:26 de junio de 1958
Lugar:Moa - Holguín - Cuba
Descripción:
Combate realizado por la columna 19 "José Tey"
País(es) involucrado(s)
Cuba


Ataque a Moa. Acción que tuvo como objetivo capturar el mayor número posible de dirigentes y funcionarios norteamericanos que allí instalaban la planta de níquel con la columna 19 "José Tey" y, al propio tiempo, asestar un golpe a las fuerzas de la tiranía que protegían estas inversiones yanquis.

Antecedentes

Ante el recrudecimiento de los criminales bombardeos de la aviación batistiana contra el segundo frente, cuyas principales víctimas eran los pobladores de las zonas liberadas, el Comandante Raúl Castro decidió utilizar el recurso de ordenar la captura de civiles norteamericanos para que sirvieran como testigo de qué tipo de ayuda prestaba el gobierno de Estados Unidos al régimen de Batista. La presencia de ciudadanos norteamericanos en las zonas escogidas como blanco de la aviación impediría a la vez la continuación de los bombardeos.

Desde fines de mayo de 1958, el Jefe del Segundo Frente Oriental "Frank País" tenía pruebas e informes inequívocos de que las bombas de napalm y rockets que arrojaban los aviones de Batista sobre dicho territorio, eran suministradas por el gobierno de Estados Unidos mediante el pacto de "Ayuda Mutua" que tenía este con el gobierno tiránico de Batista. Los aviones se abastecían para tal objetivo, en ocasiones, en la base naval de Guantánamo.

Plan de acciones

Recibida la orden del Jefe del Frente para cumplir la misión asignada a la Columna, su jefe citó a una reunión al capitán Higinio Díaz, Jefe de la Compañía C "Josue País", al capitán Reynerio Jimenez Lage, al primer teniente Pedrín Sotto, segundo jefe y otros compañeros.

El día escogido para el ataque fue el 26 de junio de 1958. Las fuerzas rebeldes que participarían en la acción ascendían a 255 combatientes extraídos de los distintos campamentos de la columna C, los que se concentraron en el campamento Las Traviesas, a unos 14 km de Moa, en horas del medio día, y permanecieron allí aproximadamente hasta las 4:00 de la tarde del propio día 26; solo 40 combatientes tenían armas buenas.

El capitán Díaz se reunió con los distintos jefes con el propósito de puntualizar las misiones que cada cual debía cumplimentar, y se fijó para las 9:00 de la noche la hora del ataque. Al primer teniente Pedrín Sotto, con 60 hombres, se le asignó la misión de atacar el cuartel que se encontraba en un lugar de Moa conocido por La Playa, a la orilla del litoral.

Se informaba que en la posición enemiga había alrededor de 18 guardias, aunque se conoció posteriormente que eran 15. El desarrollo de los hechos demostró claramente que de todas las acciones llevadas a cabo dentro de la operación, la que se le asignó a pedritín era la más difícil.

El primer teniente José luis Cuza, con 52 hombres, recibió la misión de atacar al apostadero del caserío, situado a unos 500 metros al sudoeste del cuartel que atacaría pedrín; además, debía hacer prisioneros a oficiales que vivían en el hotel Saxoni y requisar mercancías, gasolina, medicinas y otros materiales. Pedrín y Cuza convinieron en apoyar al otro el que cumpliera primero su misión.

La misión encomendada al teniente Rolando Monterey, con 31 hombres, sería ponerle una emboscada a las fuerzas principales del enemigo acantonadas en el barrio conocido por el Camp Side, donde vivían algunos funcionarios y empleados de la misma.

El teniente Eduardo Pérez (Bayo), con 30 hombres, tenía la misión de hacer otra emboscada en el segundo camino por donde podían pasar los guardias entre el aeropuerto y el Ranchón de los Mangos. El sargento Bebo Portuondo, con 26 hombres, cumpliría la misión de patrullaje dentro del poblado de Los Mangos, con el propósito de servir de enlace entre los distintos grupos a la vez que debía requisar mercancías y otros materiales.

El capitán Díaz, al frente de 16 compañeros, se dirigiría al Camp Side, con la misión de capturar los principales funcionarios y dirigentes norteamericanos y conducirlos a territorio rebelde. Para desmontar uno de los hospitales que había en Moa, así como requisar medicinas e instrumental quirúrgico, fueron designados los doctores Menchero y Zayas, médicos de la tropa, con el auxilio del enfermero Julián Rizo y el sargento Nelson Mulet.

Salida del campamento de Las Traviesas hacia Moa

Alrededor de las 5:00 de la tarde las fuerzas rebeldes se pusieron en marcha; todos los jefes habían recibido y puntualizado sus misiones, el itinerario a seguir era a través de las montañas que se extienden hasta las proximidades de Moa. En el Alto de Jonshie se hizo una parada para ultimar detalles y se hizo un intercambio de impresiones con los distintos jefes y se tomó el acuerdo de continuar con los vehículos hasta lo más cerca posible del poblado.

Alrededor de las 7:30 de la noche, aquella columna comenzó a bajar la montaña hasta llegar al cruce de los caminos que conducían hacia el aeropuerto, el poblado de Los Mangos y el Camp Side. La orden que se había dado por el mando, encomendaba a Pedrín ser el primero en abrir el fuego contra el enemigo.

Ataque al cuartel de la Playa

La mayoría de los rebeldes nunca había estado en Moa, se hizo un reconocimiento del lugar, no aparecía el cuartel. Al llamar al hombre que guiaba las fuerzas para precisar la dirección, comprueban que el "guía" había desaparecido. Ante esta situación el compañero Jotor se brindó para llevar a la tropa hasta el cuartel, no obstante su escaso conocimiento del lugar.

Con el improvisado guía, por entre algunas malezas que existían en el área y atravesando algunos patios de las casas allí existentes, se aproximaron a unos 800 metros de la guarnición enemiga. Pedrín ordena hacer un nuevo alto para ultimar detalles y reúne a los responsables de las pequeñas unidades e indica la forma en que se iba a atacar. Planteó que había que tomar el cuartel de cualquier forma; que allí había una ametralladora calibre 30 y muchos fusiles que serviría para fortalecer la Compañía.

Distribución de las fuerzas para el ataque

El sargento Santiago Pedro Ortiz (Chago) atacaría por el nordeste del cuartel, que resultó ser el frente del mismo. La misión que debía cumplir Juan Leyva (Tinte) era atacar por el lado oeste aprovechando la protección de algunas casas cercanas a la guarnición enemiga. El resto de las fuerzas, 30 hombres, atacarían por el sur en dirección al centro del cuartel y las pocas armas de combate disponibles se emplearon contra ese lado del hotel.

Después de puntualizar minuciosamente, con cada jefe de grupo las misiones, Pedrín ordenó continuar la marcha hacia el objetivo hasta llegar a unos 50-60 metros de la guardia enemiga y dispuso el despliegue del pelotón alrededor del cuartel. Los guardias en su desesperada situación lanzaron una bengala que iluminó toda el área; era la señal que tenían prevista para pedir refuerzo. Mientras tanto, en el cuartel, se peleaba a escasos metros de la soldadesca y ahora más que nunca había que rendir al enemigo, todas las posiciones estrechaban más el cerco, los casquitos prácticamente no tenían escape. Sin embargo René Lamorú no cumplía su misión sus combatientes no sabían que hacer, se dispersaron.

Entierro de los caídos

El día 27 de junio de 1958 no podrá borrarse de las mentes de los combatientes y campesinos de la zona. Se dio sepultura a los compañeros caídos. El cementerio de Andrés, situado en las márgenes del río Sagua, acogía los restos de aquellos valerosos guerrilleros que un día se revelaron contra los oprobios de la tiranía y fueron a la manigua redentora.

Al despedir el duelo el Comandante Raúl Castro destacó la importancia de aquella operación; significó que la victoria sería del pueblo, que el anhelo de libertad de los mambises vivía en la actual generación, y enfatizó que el mundo se enteraría de la disposición del pueblo de Cuba para conquistar, a cualquier precio, la victoria. Denunció la masacre que cometía la tiranía con las armas que el gobierno de Estados Unidos le suministraba; señaló que se poseían fotos que probaba esta complicidad al fijar aviones enemigos abasteciéndose de parque y bombas en la Base Naval de Guantánamo.

Al hablar sobre los caídos destacó sus vidas sencillas y revolucionarias, su orinen humilde, la explotación de que habían sido objeto durante años y cómo ellos eligieron el camino del sacrificio y la lucha que los condujera a obtener su verdadera libertad. refiriéndose a Pedrín el Jefe del Frente resaltó su honradez, honestidad y el valor demostrado en cada misión que se le encomendó. Destacó su noble condición y su raíz obrera como chapistero en Manzanillo.

En honor a sus grandes méritos, Pedro Sotto Alba fue ascendido por el Jefe del Frente a Capitán post-mortem y además se le nombraba Comandante de Honor de todos los poseedores de la Orden al Mérito "Frank País".

En sus palabras finales el Comandante Raúl Castro Ruz sentenció que algún día cuando el pueblo conquistara la libertad, aquel centro industrial de Moa llevaría el nombre glorioso de Pedro Sotto Alba.

La historia se encargó de que la generación de hoy comprobara aquella predicción. La Revolución recuperó para el pueblo las riquezas que explotaban los monopolios yanquis. El centro industrial de Moa lleva hoy el nombre glorioso de Pedro Sotto Alba.

Resultado

En el primer ataque a Moa realizado por el entonces capitán Efigenio Ameijeiras, la casi totalidad de los guardias de ese cuartel de La Playa se escaparon en una lancha.

Producto de una granada de mano lanzada por los casquitos fue herido mortalmente Pedritín y fue trasladado al hospital por algunos de sus compañeros pero el doctor Menchero al examinarlo determinó de inmediato que el entrañable jefe era cadáver.

Se hizo una requisa total en el cuartel ocupándose fusiles Springfield con bastante parque, cajas de granada americanas, dinamita, uniformes, mechas, máquinas de escribir e innumerable cantidad de materiales de diversos tipos. Un jeep del ejército componía también el botín de los atacantes. El ataque al aserrío no se realizó, al no haber enemigo allí. Se capturó a tres marinos yanquis, funcionarios y ejecutivos.

La misión de los doctores Menchero y Zayas se cumplía cabalmente; el hospital fue prácticamente trasladado hacia los campamentos rebeldes, con su instrumental médico, medicinas, camas y otros materiales. Toda esta actividad se realizó con los pobladores que allí se encontraban.

El pueblo se lanzó a las calles, estaba jubiloso, compartían con los rebeldes la costosa victoria obtenida y ayudaban a montar sobre los camiones y demás vehículos capturados todos los medios requisados.

Fuente