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Adansonia

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Baobab
Información sobre la plantilla
Baobab arbol.jpg
Nombre Científico:Adansonia
Reino:Plantae
División:Magnoliophyta
Clase:Magnoliopsida
Subclase:Dilleniidae
Orden:Malvales
Familia:Bombacaceae
Género:Adansonia

Adansonia. Es un género de la familia Bombacaceae cuyos miembros son árboles conocidos popularmente como baobab, árbol botella o pan de mono. Contiene ocho especies, de las cuales seis crecen en la isla de Madagascar, y de las otras dos, la más conocida, Adansonia digitata, crece en África continental, y la menos conocida y más pequeña, Adansonia gibbosa, en Australia.

Descripción

El baobab o adansonia es uno de los árboles más curiosos del planeta. Procedente de África, no destaca por la belleza de su follaje ni por la vistosidad y aroma de sus flores y frutos; más bien, carece de todo esto, y ahí radica su encanto. Con un aspecto casi prehistórico, aunque no alcanza las dimensiones de una secuoya gigante, lo cierto es que a su lado, cualquiera se siente pequeño.

Existen ocho especies de baobab, siete de ellas las encontramos en África seis son endémicas de Madagascar y una en Australia. Es uno de los árboles emblemáticos de la isla africana, y como muchas especies vegetales, su origen encierra una leyenda. Cuentan en África que el baobab era uno de los árboles más bellos del continente, admirado por todos por su follaje y flores. Su vanidad creció tanto que los dioses lo castigaron, enterrando sus ramas y dejando a la vista sus raíces. En efecto, parece un árbol invertido que, con sus ramas extendidas en orden anárquico, pretende implorar el perdón de los dioses.

Un árbol muy peculiar

Puede alcanzar una altura de algo más de treinta metros y una anchura que llega a los doce metros de diámetro. Estas dimensiones varían en función de la especie: el adansonia digitata, originario de África continental, o el adansonia randidieri, de Madagascar, pueden medir más de 25 metros, mientras que la variante de Australia, adansonia gibbosa, rara vez llega a los diez metros y el adansonia rubrostipa suele medir la mitad.

Su aspecto impresionó a Antoine de Saint-Exupéry de tal forma que los convirtió en los protagonistas de uno de los capítulos de su obra maestra, "El Principito". Además, la extraordinaria longevidad de estos árboles es una de sus notas características: pueden alcanzar hasta los 3.000 años de vida.

El baobab es un árbol de hoja caduca, que sólo tiene follaje en los meses de verano; el resto del año, sus ramas permanecen desnudas, un duro golpe para el porte que, según cuenta la tradición, tuvo en su día.

Posee un tronco liso, con una madera compuesta por múltiples fibras, por lo que se utiliza de forma habitual para hacer cestos o papel. Esta madera es la que posibilita que dentro del árbol se puedan almacenar miles de litros de agua, que el vegetal consumirá durante las épocas de dura sequía, bastante habitual en el continente africano.

Sus flores, que son de color amarillo o blanco, se abren durante la noche, y son polinizadas por los murciélagos. Tienen, al igual que el tronco, una utilidad práctica, ya que con el polen se elaboran pegamentos. El fruto, que es comestible, aporta vitamina C; además, puede molerse o asarse, para elaborar una bebida semejante al café.

El gigante en un tiesto

Aunque estos árboles llegan a convertirse en colosos, pueden ser plantados en macetas, mediante un procedimiento fácil. Se reproducen por semillas, pero la germinación no es siempre segura: unas veces, ésta se produce en poco tiempo, pero, en cambio, en otras ocasiones, las semillas tardan mucho en brotar y no llegan a desarrollarse correctamente. Aunque éstas no se encuentran fácilmente, se pueden adquirir en determinadas floristerías especializadas.

Conviene plantar la simiente en una maceta rellena de una parte de tierra y otra igual de mantillo. Se cubre con un poco de esta mezcla. El brote adecuado de la semilla, que tiene lugar unos diez días después de la plantación, depende de determinadas características como la humedad o la temperatura.

Es adecuado regar el terreno de forma regular al plantar las semillas y cuando, tras el crecimiento, está cubierto de hojas. Sin embargo, es conveniente reducir el aporte de agua si el árbol no tiene hojas, que es durante la mayor parte del año.

Con estos sencillos pasos y cuidados, es posible disfrutar en miniatura del que puede convertirse en uno de los árboles más grandes del mundo, aunque es importante tener en cuenta que es un árbol propio de la sabana y que, por lo tanto, puede que no aguante bien el frío.

Especies

Adansonia digitata – El Baobab por excelencia. Crece en todas las zonas semiáridas del África continental, alcanza los 25 m de altura y diez metros de diámetro. La copa es redondeada y tiene uno o varios troncos secundarios. Las hojas tienen de 5 a 7 foliolos. El fruto es globoso u ovoide. En el Sahel hay cuatro tipos de esta especie, el de corteza negra, el de corteza roja, el de corteza gris y el de hojas oscuras (dark leaves). Este último tiene las hojas más apreciadas como verdura, el gris es mejor por la fibra y los otros por los frutos.

Adansonia grandidieri. Propio de Madagascar, es la especie más alta (25 m) y esbelta que las demás; acilindrado y liso. También es el árbol que tiene más usos y se ha explotado más. La corteza, de un tono gris rojizo, y que en el árbol adulto tiene de 10 a 15 cm de grosor, es tan fibrosa que no queda ningún árbol del que no se haya extraído a una altura de dos metros para hacer tejidos, ya que se regenera fácilmente. El fruto es globoso, dos veces más largo que ancho. La pulpa del fruto se come fresca y de la semilla se extrae un aceite para cocinar. En algunas zonas se alimenta a las cabras con estos frutos; las cabras digieren la pulpa y expulsan la semilla entera. La madera, esponjosa, es rica en agua y tiene anillos concéntricos que muestran los años de crecimiento. Según las leyendas, los árboles solitarios de esta especie albergan espíritus y no es raro encontrar ofrendas a los pies de los ejemplares más grandes.

Adansonia gregorii (sin. A. gibbosa). Endemismo de Australia. Crece en afloramientos rocosos, lechos de ríos y llanuras inundables del noroeste de Australia. Raramente supera los diez metros de altura y la copa es irregular. Echa las hojas entre noviembre y marzo. Los australianos lo llaman árbol de la rata muerta o árbol botella.

Adansonia madagascariensis. Pueden medir de 5 a 12 m y ser de formas muy distintas. Crece en el nordeste de Madagascar y puede incluso adentrarse unos metros en el mar. El fruto es más ancho que largo. Florece en febrero y echa las hojas en noviembre. Si se planta en semillero, sus raíces hinchadas son una verdura excelente.

Adansonia perrieri. Crece también en el norte de Madagascar. Quedan pocos ejemplares de esta especie en peligro de extinción. No supera los 15 metros de altura y puesto que está en el hemisferio sur echa hojas entre noviembre y abril, como el resto de baobabs de Madagascar.

Adansonia rubrostipa (sin. A. fony). Crece en el oeste y al sur de Madagascar, en terrenos arenosos o arcillosos. Es el más pequeño de los baobabs de Madagascar, de 4 a 5 m, aunque pueden encontrarse ejemplares de hasta 20 metros de altura. Son gruesos y se estrechan antes de las ramas, dándoles una forma de botella muy especial. La corteza es marrón rojiza. Las hojas son serradas. Es una importante fuente de alimentación para los lemures.

Adansonia suaresensis. Crece en el norte de Madagascar. También en gran peligro. Es una especie alta, mide hasta 25 m y tiene un tronco esbelto, con un tronco de 2 metros de diámetro. El ramaje es amplio, las hojas tienen de 6 a 11 foliolos verde amarillentos y elípticos. El fruto es dos veces más ancho que largo. Sus semillas son las más grandes de la familia.

Adansonia za. Crece desde el extremo sur hasta el noroeste de Madagascar. El tronco es cilíndrico y muchas veces irregular. Las semillas son comestibles y el tronco se usa a menudo como depósito de tierra.

Fuentes