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Benvenuto Cellini

Benvenuto Cellini
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Escultor y orfebre italiano del Renacimiento. Se convirtió en uno de los orfebres más importantes del Renacimiento italiano y realizó monedas labradas, joyas, floreros y adornos exquisitos.
NombreBenvenuto Cellini
Nacimiento3 de noviembre de 1500
Florencia, Bandera de Italia Italia
Fallecimiento3 de febrero de 1571
Florencia, Bandera de Italia Italia
ResidenciaItalia
NacionalidadItaliano
CiudadaníaItaliano
OcupaciónEscultor y grabador
PadresGiovanni Cellini y María Lisabetta Granacci.
Obras destacadasLa Ninfa de Fontainebleau, Perseo en bronce.
Benvenuto Cellini. Orfebre más importantes del Renacimiento italiano, también fue famoso como escultor y grabador. La vida de este florentino estuvo caracterizada por las huidas, aventuras, intrigas y duelos producto a su apasionado temperamento.

Síntesis biográficas

Nació el 3 de noviembre de 1500 en Florencia, y a los 15 años comenzó a aprender la orfebrería. A los 16 tuvo que exiliarse a consecuencia de su apasionado temperamento, que lo involucraba continuamente en peleas. También fue alumno del célebre Miguel Ángel en Roma, durante corto tiempo.

Su padre, Giovanni Cellini fue músico y se casó con María Lisabetta Granacci, siendo Benvenuto su tercer hijo. No se le daba bien la música, pero sí el dibujo y la orfebrería, y a los 15 años entró como aprendiz del orfebre Antonio Di Sandro, apodado Marcone. Un año después tuvo que exilarse a Siena a consecuencia de su apasionado temperamento que le hacía verse involucrado continuamente en duelos y peleas, ya que llegó a matar a un hombre.

Viajes realizados

Su espíritu aventurero le hizo amar el misterio de los viajes. A la edad de 19 años comenzó a recorrer el mundo. Visitó a Roma y otras ciudades de Italia y luego las capitales más importantes de Europa. La extrema maestría y el dominio de su arte le abrieron todas las puertas: príncipes, reyes, papas y grandes magnates le dispensaron siempre cálido recibimiento, aprovechando para sí el fruto de su maravillosa artesanía, que les brindaba delicadas estatuas y piezas de fino metal artísticamente cinceladas: tazas, saleros, medallas, monedas y sellos salidos de sus manos engalanaron la corte de esos mecenas del Renacimiento.

Trabajó Cellini con igual gusto y habilidad el oro, la plata y las piedras preciosas, embelleciéndolos con tal derroche de fantasía y hermosura, que difícilmente sus trabajos podrán ser superados.

Esculturas

Estatua de Perseo

Dos papas y dos reyes fueron mecenas de Cellini. Para el monarca francés Francisco I realizó los relieves en bronce de la llamada Ninfa de Fontainebleau, actualmente en el Museo del Louvre de París, y un elaborado salero de oro y esmalte, que puede apreciarse hoy día en un museo de Viena, la capital austríaca.

Debido a sus discusiones con la amante de Francisco I y a sus propias excentricidades, Benvenuto Cellini se vio obligado a retornar a su Florencia natal tras cinco años en tierras francesas. Bajo el mecenazgo de Cosme I de Médici realizó numerosos trabajos en metal, entre ellos un busto en bronce de su protector y la colosal estatua de Perseo, ambos expuestos actualmente en Florencia.

En 1562, esculpió en mármol el crucifijo de El Escorial, que sería regalado por Francisco de Médicis a Felipe II en 1576 y se conserva en el trascoro de la Basílica de El Escorial. De belleza natural, como un sabio del Renacimiento, Cristo aparece aquí con una serenidad sobrehumana; muere sin perder su belleza. Los cabellos y la barba impecables, tienen su explicación técnica en el dominio broncista del autor. «Es la cabeza más bella del Renacimiento italiano», se dice. Esta escultura expresa también la actitud poco convencional de Cellini, pues se esculpió como desnudo integral, por lo que durante siglos se ha mostrado al público con un paño blanco, que en las fotos en blanco y negro parecía esculpido.

Célebre autobiografía

Escribió su Vida entre 1538 y 1562, considerada justamente por Óscar Wilde uno de los pocos libros que merecen la pena leerse, y un Tratado de orfebrería y escultura. Estas memorias constituyen un más que ameno relato de sus huidas, aventuras e intrigas, así como un testimonio inigualable de lo que era el mecenato en la Italia del Renacimiento; son muy valiosas para conocer la vida política, social y eclesiástica del siglo XVI. Se mantuvieron inéditas hasta el siglo XVIII, y en 1945 fueron ilustradas por Dalí en una edición norteamericana. Su obra literaria se completa con cierto número de Rime compuestas en diversos momentos de su trayectoria vital.

La autobiografía de Cellini, también es famosa, y tardó 24 años en escribirla. Además de un ameno relato de sus aventuras, es un retrato valioso de la vida política, social y religiosa del siglo XVI.

Cellini ha sido considerado como un prototipo del hombre renacentista, por la intensidad con que vivió y lo abarcador de su talento creador. Como artista fue entusiasta, tesonero e impetuoso, no por espontáneo amor al trabajo sino para demostrar sus propias fuerzas. Tenía ciega confianza en sí mismo, condición ésta que le sirvió de mucho para triunfar en la vida. Si alguien dudaba de su capacidad, trataba de demostrar lo contrario y no cejaba hasta conseguir sus propósitos, para que se pudiera decir que era el más talentoso y el más capaz de cuantos lo rodeaban.

Muerte

Benvenuto Cellini murió el 3 de febrero de 1571 en su ciudad natal.

Fuentes