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Cocina por inducción

Cocina por inducción
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Cocina induccion.jpg
tipo de cocina vitrocerámica que calienta directamente el recipiente.

Cocina por inducción: aparatos electrodomésticos para cocinar que utilizan la inducción magnética como medio de generar calor en un recipiente de material metálico, normalmente ferromagnético.

Historia

La aparición de los primeros conceptos de la cocina de inducción se remota a principios del siglo XX. Alrededor de los años cincuenta la división de frigoríficos de General Motors hizo una demostración con cocinas. En una gira por los Estados Unidos. La inducción se mostraba calentando un cazo y situando al mismo tiempo un trozo de papel de periódico entre la placa de inducción y el cazo. Nunca llegó a la fase de producción.

A principios de los años setenta se realizaron nuevos estudios en los Estados Unidos en conjunción con el Centro de Investigación y desarrollo de Westinghouse Electric Corporation en Churchill Borough, cerca de Pittsburgh. Ese desarrollo se hizo público en 1971 durante la exposición llevada a cabo por la National Association of Home Builders convention in Houston, en Texas, como parte de la muestra de Productos para el consumidor de la Westinghouse. Se produjeron cientos de unidades para impulsar la entrada del producto en el mercado a las que se denominaron "Cool Top 2" de inducción. El desarrollo se llevó a cabo en el laboratorio de investigación dirigido por Bill Moreland y Terry Malarkey.

El precio de cada unidad era de unos 1500 US$. La producción se realizó entre 1973 y 1975 acabando con la venta de la División de Productos de Consumo de Westinghouse a la White Consolidated Industries Inc.. El modelo CT2 contaba con cuatro hornillos de 1600 vatios cada uno. La superficie estaba constituida por una capa de priocerámica. Cada módulo se alimentaba a 240V que se trasformaban a 20 - 200V mediante una fuente continua variable con un rectificador controlado por fase. La fuente de alimentación lo convertía en una onda de 27 kHz de una intensidad de 30 A (pico) mediante dos amplificadores en paralelo de seis transistores de potencia (Motorola) en configuración medio-puente formando un Oscilador LC resonante, donde el componente inductor era de hilo de cobre enrollado y la sartén u olla como carga. El diseño fue realizado por Ray Mackenzie, que superó los problemas de sobrecarga que aparecieron anteriormente.

Más adelante otras patentes fueron apareciendo con mejoras como la reducción de sobrecalentamientos, la detección de sartenes4 o la radiación de los campos electromagnéticos. La inducción no llegó a entrar del todo en el mercado estadounidense. Donde finalmente si entró fue en Europa gracias a las colaboraciones que se realizaron entre el departamento de I+D+i de la entonces Balay S.A. (ahora BSH) y la Cátedra de Electrónica de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Zaragoza con proyectos dirigidos por Armando Roy, que iniciaron investigaciones sobre la tecnología innovadora de inducción, dentro del Plan Concertado de Investigación Científica y Técnica (CAICYT). Finalmente, en 1996 comenzó el proyecto de I+D Inducción III, realizado por BSH en colaboración con la Universidad de Zaragoza, que dio lugar en 1999 al lanzamiento del primer modelo compacto,[cita requerida] en el que la electrónica ya estaba integrada en la zona de cocción.

Estructura Básica

Estrutira Básica

Las cocinas o placas de inducción requieren la utilización de circuitos electrónicos de potencia de altas prestaciones que funcionan a frecuencias dentro del rango de 20 a 100 kHz, suministrando potencias superiores a 3 kW con alto rendimiento. El control de estas etapas de potencia y de los mandos del aparato se realiza mediante sistemas electrónicos digitales que utilizan microprocesadores y circuitos integrados de aplicación específica (ASICs).

Características de la inducción

Rapidez de calentamiento

La cocción por inducción posee numerosas ventajas respecto a los sistemas tradicionales. Son de destacar las siguientes características diferenciales.

  • Rapidez de calentamiento. La producción de calor en el propio material da lugar a un calentamiento más rápido que en otros sistemas.
  • Mayor facilidad de limpieza. La menor temperatura de la superficie de cocción previene la combustión de restos de alimentos, redundando en una limpieza más fácil.
  • Una placa de inducción se limpia con mayor facilidad. Los líquidos derramados no se queman.
  • Mayor eficiencia energética. La ausencia de focos caloríficos de temperatura elevada provoca un incremento de la eficiencia al reducir las pérdidas de calor al ambiente.
  • Detección automática del recipiente. El sistema electrónico de las placas de inducción incorpora la funcionalidad de detectar automáticamente el recipiente, evitando consumos energéticos innecesarios y adaptándose al tamaño del mismo.

Fuentes