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Isabel de Baviera

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Isabel de Baviera
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Idabel de Baviera.JPG
Reina de Hungria
Nacimiento24 de diciembre de 1837
Munich, Alemania
Fallecimiento10 de septiembre de 1898
Génova, Italia

Isabel de Baviera. Elisabeth Amalie Eugenie Herzogin in Bayern, más conocida como Sissi Emperatriz, princesa bávara nacida con la dignidad de duquesa en Baviera y con tratamiento de Alteza Real. Convertida en Emperatriz de Austria en los años 1854-1898 y Reina Consorte de Hungría en 1867-1898.

Síntesis biográfica

Nació el 24 de diciembre de 1837 en Munich, hija de la princesa real Ludovica de Baviera y del duque Maximiliano de Baviera.

Tenía un pelo larguísimo que le causaba dolores de cabeza y de espalda, mantuvo la misma figura toda la vida. Medía 1,72 cm, nunca sobrepasó los 50 kg y mantuvo su cintura en 40 cm. de ancho.

Le gustaba montar a caballo, mandó a hacer un gimnasio en palacio para practicar anillas, coleccionaba fotos de mujeres hermosas, le gustaba la caza de zorros y era muy aficionada a la poesía, era capaz de caminar horas y horas sin dar muestras de cansancio sentía cariño por los perros y por los papagayos.

Matrimonio y descendencia

Casada el 24 de abril de 1824 a los 16 años con el Emperador Francisco José I de Austria, a los 25 años Sissi empezó a obsesionarse con su figura que quería mantener perfecta. En 1855 tuvo su primera hija, Sofía, un año después nació Gisela.

Al cabo de dos años, viaja con su esposo e hijas a Hungría, es donde muere la pequeña Sofía, pérdida de la que Isabel nunca pudo recuperarse. En 1858 dio a luz a Rodolfo, heredero a la corona austriaca, pero en vez de consolidar su posición en la corte este nacimiento tuvo el efecto contrario, pues no se pudo encargar personalmente de su educación, ya que la suegra no se lo permitió. Tuvo su cuarta hija llamada María Valeria de Habsburgo, su hija adorada, de quien no habría de separarse en mucho tiempo y a quien quiso entrañablemente.

Personalidad

Sufrió de anorexia y bulimia y no soportaba el protocolo de la severa corte austríaca, lo que fue causa de contradicción con su esposo y su suegra, la misma defendía los intereses centralistas imperiales, mientras que la esposa del Emperador puso sus simpatías del lado de los independentistas húngaros.

La cabellera, de color rubio oscuro, llega a los tobillos de la emperatriz, que se la hace teñir de un tono castaño. La operación, dada la extrema longitud de los cabellos, requiere una notable habilidad, que Fanny Angerer su peluquera, posee, y que es casi una insignificancia en comparación con la destreza que despliega para componer la elaboradísima corona de cabellos trenzados que ciñe la cabeza de la soberana

Pocas veces posó Sissi para los pintores, pero lo hizo dos veces para Xavier Winterhalter en 1864 quien la pintó, en un retrato, con los cabellos sueltos es el que presidió el despacho del Emperador y, en otro, con el pelo recogido y un vestido de ensueño, que es el retrato oficial de Sissi. Cuando lo creyó oportuno, cubrió su rostro con velos y abanicos y prohibió que nadie le hiciese fotos.

Estas constantes riñas trastornaban la salud de la Emperatriz, quien viajó a Madeira para recuperarse. Regresa a Viena en 1861, pues extrañaba a sus hijos. Apenas unos meses después su salud empeoró, y los doctores recomendaron un cambio de clima. Isabel viajó entonces por las islas griegas e Italia.

En 1862 gracias a este viaje, regresó decidida a recuperar su posición como Emperatriz y en 1865 exigió un control completo de su vida personal y autoridad sobre el destino de sus hijos. Su esposo, acosado por problemas políticos, deseaba la tranquilidad familiar y accedió a sus deseos.

En el siguiente año su esposo Francisco José y su ejército fueron derrotados en la guerra entre Austria y Prusia, gracias a esto y su consecuente debilitación política y la pérdida de prestigio del partido de la suegra Sofía favorecieron la posición de Isabel, quien pudo expresar con comodidad sus ideas liberales, esto hizo que se ganara el respeto de muchos y la admiración de su esposo.

Se convirtió así en un símbolo de esperanza para el pueblo húngaro, quienes la llamaban cariñosamente Sissi. Gracias a su creciente influencia sobre el Emperador alcanzó moderar la política centralista que se ejercía desde Viena. El 8 de junio de 1867 Isabel y Francisco José fueron coronados reyes de Hungría.

Retomó el interés por la poesía que había tenido desde niña en el año 1880, y escribió magníficos y aristocráticos poemas en los que hablaba de su vida. También se interesó en la mitología griega, y llegó a hablar fluidamente griego moderno y clásico. De esta manera pudo estudiar en su lengua original a filósofos como Platón y Epicuro, y dramaturgos como Eurípides.

Los años venideros no fueron buenos para la Emperatriz, fueron años de sufrimiento. En 1886 su querido primo Ludovico II de Bavaria fue encontrado muerto en un lago. En 1888 falleció su padre Maximiliano, y sólo unos meses después su hijo Rodolfo se suicidó. En 1890 su amigo Guyla Andrassy, con quien había compartido alegrías y penas en Hungría, falleció también. Unas semanas después su hermana Helena murió tras una terrible agonía, y en 1892 su madre Ludovika murió. Todas estas pérdidas afectaron la salud mental de Sissi, quien ya sufría por la bulimia producida por sus severas dietas.

Muerte

Su estado de salud no era el mejor, es entonces donde decide viajar a Italia, para intentar mejorar. Se traslada a Génova donde fue recibida por la Condesa de Rotschild. El 10 de septiembre de 1898, cuando la Emperatriz se disponía a trasladarse desde Génova a Montreux, mientras paseaba por Ginebra, cerca del embarcadero sufrió el ataque de un anarquista italiano de 25 años, Luigi Luccheni, que hundió un un estilete en su corazón, provocando su muerte.

Moría una mujer, nacía la leyenda. Su asesino se suicidó en la celda en 1910. La dramática muerte acentuó la mitificación de esta mujer, cuyo cuerpo se trasladó a Viena, donde fue inhumado el 18 de septiembre en la cripta de la iglesia de los Capuchinos justo donde no hubiera querido estar nunca. El emperador fundó, en su memoria, la orden de Isabel.

Fuente