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Fósiles

Fósiles
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Concepto:Los fósiles constituyen evidencias de vida antigua, extinguida o viviente, plasmadas en las rocas.
Fósiles. Los fósiles constituyen evidencias de vida antigua, extinguida o viviente, plasmadas en las rocas. La historia del planeta Tierra, en toda su magnitud y detalle ha quedado escrita en las rocas que lo conforman, y de la misma manera, la historia de la vida se ha hecho evidente a través del estudio de los fósiles atrapadados o convertidos ellos mismos en rocas.

Rocas de la Tierra

En la Corteza terrestre se distinguen tres grandes grupos de rocas:

  • Ígneas. Formadas por la solidificación de magma en el interior de la corteza terrestre (intrusivas), o de lava en el exterior de ella (extrusivas).
  • Metamórficas. Formadas por alteración en estado sólido de rocas ya consolidadas de la corteza terrestre, cuando quedan sometidas a un ambiente energético (temperatura y presión) muy diferente al de su formación.
  • Sedimentarias. Formadas por la acumulación y consolidación de sedimentos (materiales procedentes de la erosión de rocas anteriores, o de precipitación a partir de una disolución química, o un proceso biológico.

Caracterización

Roca sedimentaria
Generalmente, ―pero no únicamente― las rocas que contienen fósiles son rocas sedimentarias.

La variedad de fósiles es enorme. Los hay microscópicos, imperceptibles a simple vista, pero también, verdaderamente gigantescos.

Existen fósiles de animales completos, o partes de ellos, de plantas, y hasta de Bacterias. Pero también, puede haber fósiles que no son ni parte, ni el todo de un organismo, sino sus huellas o derivados de sus existencias: pisadas, Polen, excretas, marcas, entre otros.

Mediante el estudio de los fósiles, se puede conocer cómo ha evolucionado la vida en la Tierra, sin embargo, no todas las especies que han existido sobre el planeta, han dejado huellas de su presencia (o no han sido halladas las mismas) y por esa misma razón cada fósil es extraordinariamente valioso, constituye una evidencia única, legado de la vida pretérita que nos antecedió.

Proceso de formación

Quimiofósiles
Para que se forme un fósil, deben coincidir muchísimos factores que propicien que se produzca primero, la conservación del resto del organismo o su derivado, y posteriormente, el intercambio a nivel átomo-molecular que convierta en roca la materia orgánica, o la huella preservada. Todo este proceso requiere tiempo medido no en siglos, sino en miles y millones de años de años.

En circunstancias extremas, se deduce la presencia de organismos en el pasado, a través de las sustancias que fueron generadas por ellos y que hoy forman algunos tipos de rocas o minerales; son los denominados quimiofósiles.

Características generales

Radiolarios
Los microfóslies constituyen esqueletos fosilizados de organismos completos o fragmentos de ellos, cuyo estudio requiere el uso del microscopio.

Los elementos fosilizables casi siempre consisten en esqueletos o fragmentos de este, conchas, trazas de su actividad vital o simples moldes internos o externos.

Todos los fósiles tienen un origen orgánico, en tanto, constituyen restos, huellas, o partes de un organismo vivo, sin embargo, dependiendo del material propiamente dicho que les dio origen, y las condiciones en que ocurrió el proceso de fosilización, pueden ser: calcáreos, silíceos, u orgánicos.

La preparación para el estudio de los microfósiles requiere de técnicas especializadas teniendo en cuenta precisamente la naturaleza del material.

Los microfósiles más comúmente estudiados y de mayor aplicación para la sociedad humana, son los Protozoarios, sobre todo, aquellos que son capaces de secretar una concha, que es lo que queda en el registro fósil.

En este gran grupo se encuentran los foraminíferos, que en su mayoría secretan una concha calcárea. Se suelen dividir en dos grandes grupos: planctónicos y bentónicos.

La presencia de microfósiles de foraminíferos, permite , por un lado, llegar a conclusiones paleoecológicas , es decir, reconstruir ambientes pretéritos, y por otro, reunir información que permite distinguir edades geológicas, es decir, que la presencia de estos microorganismos es de utilidad también para llegar a conclusiones bioestratigráficas.

Archivo:Foraminíferos 1.jpg

Dentro de los foraminíferos cuyos microfósiles han sido estudiados se encuentran los tintínidos, que son ciliados, es decir, microscópicos organismos que presentan cílices o apéndices, así como, los radiolarios que habitan en grandes profundidades y que a diferencia los tintínidos, poseen concha de naturaleza silícea.

Las algas también están bien representadas en microfósiles.

Según su estrategia de vida, las algas pueden ser: simbiontes, parásitos, epífitos, vivir de forma libre o agruparse en colonias. Un gran grupo de ellas son de gran importancia pues al lograr fijar el carbono en sus estructuras mediante el proceso de fotosíntesis que realizan, forman rocas carbonatadas.

Otros microfósiles

Dentro del registro fósil vegetal se agrupan el polen y las esporas. Estas estructuras, que no siempre podemos asociar a la planta que les dio origen, forman cubiertas de moléculas orgánicas muy resistentes.

También los hongos, bacterias y protistas producen alguna de estas estructuras como medio de propagación, sin embargo apenas logran fosilizarse.

El pólen y las esporas están presentes tanto en medios marinos como continentales, por lo que su estudio permite llegar a conclusiones acerca de las correlaciones entre los dos medios citados.

Existen también muchas estructuras de naturaleza incierta no bien identificadas, pero que también forman parte del registro paleontológico que abre perspectivas de estudio muy interesantes.

Nanofósiles

Los nanofósiles son un grupo de microfósiles de formas y naturaleza variable, que han sido agrupados en esta categoría por sus pequeñísimas dimensiones (<63μm).

Su morfología es muy diversa y su registro fósil es muy amplio y variado dado que son planctónicos y tienen una gran distribución geográfica. Son considerados un grupo altamente resolutivo en determinaciones cronoestratigráficas.


Microfósiles de grupos zoológicos invertebrados

El grupo zoológico es el más amplio y diverso de todos dentro de los microfósiles. Suelen fosilizar espículas calcáreas o silíceas de esponjas, celentéreos, ascidias, estructuras de corales.

Los braquiópodos son invertebrados marinos por lo general de dimensiones grandes, sin embargo, existe un pequeño grupo de concha orgánica que requiere el mismo tipo de preparación para ser extraído de la roca y estudiado por las técnicas convencionales de la micropaleontología para ser identificados.

Los briozoos, también invertebrados marinos, incluyen organismos que algunos autores denominan invertebrados complejos. Estos organismos pueden encontrarse formando colonias. La mayoría son calcáreos, pero un pequeño grupo posee pared orgánica. Poseen una amplia distribución geográfica, principalmente en medios marinos, aunque son sésiles, es decir, que permanecen fijos a un sustrato. No son considerados buenos marcadores bioestratigráficos, pero sí buenos indicadores paleoecológicos.

Los anélidos, están representados en los microfósiles por fragmentos pequeñísimos y mandíbulas. Los moluscos están representados por fragmentos de conchas, cámaras embrionarias, rádulas, que son estructuras alagadas con dientecillos, y algunas especies de pequeñas dimensiones.

Los artrópodos forman un grupo muy amplio, que, al estar constituidos por un exoesqueleto quitinoso mudado a intervalos, cuerpo constituido de segmentos pequeños y desiguales, y con apéndices articulados, los convierte en un grupo con estructuras potencialmente fosilizables.

Microfósiles de grupos zoológicos vertebrados

De los organismos cordados marinos son de interés para la micropaleontología los conodontes, cuyos restos fósiles consisten en estructuras con dientecillos, relacionados a la alimentación, que tienen forma y dimensiones variables y son de naturaleza fundamentalmente orgánica. Usualmente se suele dar el mismo nombre de conodonto para la entidad fosilizada que para el organismo o entidad que le da origen, muchas veces desconocido.

Son relativamente frecuentes en el registro fósil en el Paleozoico y Triásico.

La talla de algunos vertebrados suele ser tan pequeña que algunas estructuras pudieran ser objeto de estudio de la micropaleontología.

En esta categoría se incluyen los ictiolitos que son microfósiles de peces, cuyos elementos más comunes son: huesos, vértebras, dientes, escamas, otolitos y espinas.

Del resto de los vertebrados también es posible encontrar microfósiles como cáscaras de huevos a partir de la aparición de los amniotas. La principal aplicación de este gran grupo es el estudio de los paleoambientes.

El creciente desarrollo tecnológico ha permitido la actualización sistemática de grupos de microfósiles, sobre todo de aquellos más pequeños, siendo esta la temática más abordada por los especialistas desde los inicios de la micropaleontología.

Depósitos fosilíferos (registro fósil)

Las rocas sedimentarias en su mayoría, están constituidas por capas o estratos, que se formaron en los fondos de los mares, los pantanos, los lagos, los ríos, en las cavernas o en las costas y desiertos (como las dunas fósiles o eolinitas!)

Huellas fosilizadas de organismos de epocas geológicas pasadas
Estas rocas, como se ha visto, generalmente contienen restos o huellas fosilizadas, de los organismos que habitaron ambientes de Épocas geológicas pasadas.

La acumulación de los depósitos sedimentarios ocurre durante miles y/o millones de años, y con ellos se origina el registro fósil que está integrado por el conjunto de los fósiles reconocidos en esas series rocosas.

Aunque se pueden encontrar fósiles dispersos y aislados, en la mayoría de los casos se presta mayor atención a concentraciones de fósiles que se denominan yacimientos.

En ocasiones la abundancia de fósiles es muy alta, y hay regiones con gran riqueza fosilífera que concentran numerosos yacimientos de diversas épocas y tipos.

Síntesis del registro fósil de Cuba

Los fósiles cubanos han sido estudiados desde finales del siglo XVIII hasta la actualidad, pero la información en general, está dispersa en numerosas fuentes; existen escasos trabajos monográficos.


En los últimos años, además, ha aumentado el conocimiento sobre varios grupos de fósiles por lo que la paleontología, como ciencia, ha experimentado un desarrollo sostenido.


Estado del estudio de los fósiles en Cuba

Los fósiles cubanos han sido estudiados desde finales del siglo XVIII hasta la actualidad, pero la información en general, está dispersa en numerosas fuentes; existen escasos trabajos monográficos.

En los últimos años, además, ha aumentado el conocimiento sobre varios grupos de fósiles por lo que la paleontología, como ciencia, ha experimentado un desarrollo sostenido.

En general, el registro fósil de Cuba, que abarca aproximadamente a los últimos 200 millones de años de la vida en la Tierra]], es rico en fósiles muy variados, testigos de una amplia diversidad de organismos, tanto de animales como plantas, que habitaron la región antillana y caribeña; y que constituyen la herencia de la diversidad biológica que exhibe el archipiélago cubano actual.

Era Mesozoica: En esta era comienza la historia geológica de Cuba, y con ella la formación del registro fósil cubano.

Período Jurásico: Los fósiles más característicos del período Jurásico en Cuba, son los huesos petrificados de reptiles]] marinos, las conchas y moldes de los moluscos]] cefalópodos, como los ammonites y raramente los belemnites, los esqueletos petrificados y los moldes de los peces ganoideos, conchas de moluscos bivalvos, raros gasterópodos.

Los microfósiles son más escasos, pero se han reconocido calpionélidos, tintínidos, crinoides y favreina.

Además, las frondas y tallos vegetales carbonizados, principalmente de helechos]] y fragmentos de madera carbonizada, también ha sido registrada.

Período Cretácico: Los principales fósiles que aparecen en el Cretácico cubano son: las conchas de los moluscos bivalvos rudistas, los ammonites y sus opérculos (aptychus), los endoesqueletos y radiolas (“espinas”) de los equinodermos, las conchas de moluscos bivalvos como acteonélidos, nerineidos y ostreidos.

Además, han aparecido fósiles de crustáceos, corales, icnofósiles, foraminíferos diversos, tanto planctónicos como bentónicos, radiolarios y ostrácodos. Pueden encontrarse también algas y briozoos.

Entre los peces se conoce una especie de tiburón no identificado científicamente aún, cuando sus restos son comunes.

Se reportan ripios fósiles de plantas y acumulaciones de carbón natural.

Era Cenozoica: En esta Era ocurren importantes sucesos geológicos en la evolución del territorio cubano y el desarrollo de varios grupos de organismos que han dejado sus fósiles en las secuencias rocosas formadas en ese lapso de tiempo.

Período Paleógeno: Los fósiles que caracterizan al Paleógeno en Cuba son: los dientes de tiburones y rayas, raras tortugas y peces, los equinoides abundantes y crionoides más raros, los icnofósiles diversos, las conchas y moldes abundantes de los gasterópodos turritélidos, natícidos, ostreidos, y los variados foraminíferos, especialmente, orbitoidales grandes.

Son comunes los restos carbonizados de vegetales y han sido identificados polen y esporas fosilizados.

Período Neógeno: El Neógeno cubano es rico en restos fósiles de un amplio grupo de organismos, vertebrados e invertebrados, principalmente marinos. También de este período datan los primeros mamíferos fósiles terrestres.

Las rocas de este periodo contienen abundantes conchas y moldes de moluscos bivalvos y gasterópodos, y son comunes los endoesqueletos y radiolas de equinodermos. Comunes también son los corales, y frecuentes los esqueletos y moldes de crustáceos marinos.

Entre los vertebrados, los restos de peces son muy comunes, principalmente las piezas dentales de tiburones y rayas, menos frecuentes son los peces óseos y las ballenas. Aparecen además, restos fósiles de cocodrilos, tortugas y sirenios.

Infrecuente, pero muy importante, es el hallazgo de restos de vertebrados mamíferos terrestres como monos, roedores y perezosos.

Han aparecido restos de plantas salificadas y los moldes con películas oxidadas de hojas de angiospermas.

Período Cuaternario: La mayor riqueza, que exhibe el registro fósil del Cuaternario cubano es quizás, los peculiares materiales fósiles producidos por la diversa megafauna de vertebrados terrestres, que habitó nuestro territorio en los últimos cientos de miles y miles de años atrás.

Se destacan los restos óseos y dientes de los grandes perezosos, los diversos roedores, las gigantescas aves depredadoras y carroñeras, los pequeños y gigantes insectívoros, los numerosos y diversos murciélagos, reptiles y anfibios, entre otros animales desaparecidos en el pasado reciente; o que poseen sus parientes vivientes entre la fauna cubana actual. Semillas y madera diversas han sido obtenidos en depósitos de asfalto natural o brea (chapapoteras).

Los troncos de árboles y fragmentos de madera, mineralizados y sustituidos por sílice pueden ser encontrados en ciertas localidades del país.

Los fósiles forman parte del patrimonio natural cubano, y como tal, merecen ser estudiados, conservados y protegidos, como legado a las futuras generaciones, y para contribuir a la mejor comprensión de nuestros orígenes y al pleno disfrute de nuestra naturaleza isleña.

Véase también

Fuentes

  • Menéndez Peñate, Leidy. 2011. Microfósiles. Documentos para EcuRed, Museo Nacional de Historia Natural, La Habana, Cuba.
  • Pérez Lorenzo, Esther. 2011. Mirar más allá de lo que vemos. Trabajo Final, curso "Historia Geológica del Clima en Cuba". Museo Nacional de Historia Natural, Cuba.
  • Rojas-Consuegra, R. 2009. Sinopsis del registro fósil de Cuba. En: Rojas-Consuegra, R. y N. Alabarreta-Pérez "Sitio web sobre Paleontología de Cuba". Paleontología en Cuba. Museo Nacional de Historia Natural, Cuba.