Freddy (cantante cubana, 1934-1961)

(Redirigido desde «Fredesvinda García»)
Freddy
Información sobre la plantilla
Freddy-Bohemia-1960br.jpg
Fotografía de Freddy publicada en 1960
en la revista Bohemia.
NombreGarcía Herrera, Fredelina
Nacimiento11 de noviembre de 1934
ciudad de La Habana,
República de Cuba Bandera de Cuba
Fallecimiento31 de julio de 1961
(26 años)[1]
barrio de Santurce,
municipio de San Juan de Puerto Rico,
estado libre asociado de Puerto Rico Bandera de Puerto Rico
(colonia estadounidense) 
Causa de la muerteinsuficiencia cardíaca congestiva, hipertensión y obesidad
ResidenciaLa Habana
Nacionalidadcubana
Ocupacióncantante, empleada doméstica y cocinera
Hijosuna hija (n. 1951 o 1952) residente en La Habana[2]
PadresJusto García y Manuela Herrera

Freddy es el seudónimo artístico de la cantante afrocubana de boleros Fredelina García Herrera (La Habana, 11 de noviembre de 1934 - San Juan de Puerto Rico, 31 de julio de 1961).[1]

A pesar del éxito que había tenido en La Habana, Freddy ―al igual que la Lupe y que tantos talentosos músicos y cantantes cubanos― se perdió en el laberinto de la emigración, y terminaría muriendo pobre y sin trabajo en Puerto Rico.

Síntesis biográfica

Durante muchos años se afirmó que su nombre completo era Fredesvinda García Valdés, que había nacido en el pueblito de Céspedes, en el municipio Carlos Manuel de Céspedes de la provincia de Camagüey.[3] Se desconocía su fecha exacta de nacimiento (distintas fuentes afirmaban que había nacido en 1933 o en 1935).[4]

Finalmente salió a la luz su certificado de defunción (datado en San Juan), donde se revelaron varios datos:

Nació en La Habana. Sus padres fueron Justo García y Manuela Herrera. Su nombre era Fredelina García Herrera.

Desde niña trabajó como doméstica, que al parecer era el único destino al que podía aspirar.[2]

Trayectoria artística

Hacia finales de los años cincuenta, Freddy terminaba sus labores como criada en la mansión de Arturo Bengochea (presidente de la Liga Profesional Cubana de Baseball), en el Vedado.[5]

Iba al bar Celeste ―en las calles Humboldt e Infanta― a cantar, a capella, boleros y canciones con un estilo muy personal y profunda voz de contralto. A este bar acudían también músicos, arreglistas y cantantes, pues estaba muy cerca de la emisora Radio Progreso que, noche tras noche, presentaba programas en vivo, ante el público, de orquestas y cantantes de moda (Benny Moré, la Sonora Matancera, la Orquesta Aragón), además de que varias empresas discográficas utilizaban sus estudios para realizar sus grabaciones. Así, se dio a conocer a la bohemia de la ciudad.

En 1959, por mediación de un periodista, el cabaret del hotel Capri la hizo debutar en su show y la dio a conocer al público, lo cual la convirtió en la «revelación del año», tal como la bautizó la prensa.

Freddy con Humberto Suárez, en 1960
Quiero convertirme en una estrella del cabaret, ganar mucho dinero y recorrer el mundo llena de joyas y lentejuelas.
Freddy[6]

Aunque su físico no era el propio de los cánones de la época para una artista (llegó a pesar 305 libras), su voz cautivó enseguida por su singularidad y sensibilidad interpretativa.[7]

Senobio Faget cuenta que en junio de 1959, Freddy estaba cantando «Cada vez más» (de René Touzet) a dúo con la victrola, cuando apareció, escoltado por una bailarina del cabaret Tropicana, Carlos M. Palma (alias Palmita), abogado, criminalista, promotor artístico y director de la revista Show ―famosa por descubrir talentos nuevos―.[6] Para complacer al doctor Palma, Freddy cantó «Bésame mucho» (de Consuelo Velázquez), «Tengo» (de Martha Valdés), y «Debí llorar» (de Piloto y Vera), acompañada por el cuarteto Los Riveros.

En la semana siguiente, Palmita escribió en su revista Show, en julio de 1959:

Del servicio doméstico surge una bolerista que ha de ser célebre (...) Sus días como cocinera están contados, porque cuando cualquier empresa la lance, habrá enseguida que programarla en televisión; la radio la hará su cantante favorita.
Palmita (Carlos Palma, empresario)[2]

Hay que destacar que el bolero interpretado por mujeres estaba en pleno auge con Elena Burke, Berta Dupuy y Olga Guillot, entre otras.[6]

Uno de los productores del salón Capri fue a comprobar lo que se había escrito sobre ella. La contrató y la hizo debutar en el propio Capri, en la revista musical Pimienta y Sal, junto a Rolo Martínez, el cuarteto Los Faxas y otros. Freddy solo necesitó dos canciones para meterse el público en el bolsillo: «El hombre que yo amé» (de George Gershwin), y «Noche de ronda» (de Agustín Lara).[6]

En 1960 apareció en el programa del circuito CMQ del Canal 6 de televisión, Jueves de Partagás. Cantó junto a Benny Moré y Celia Cruz. Al terminar, Moré se acercó a ella para felicitarla, y Freddy gritó: «¡Ay, Dios mío, perdóname, pero ya puede darme otro infarto! Ahora sí voy a morirme tranquila».[8]

Su único álbum larga duración

Freddy apoyada en el mostrador de Discos Puchito’s (calle Cuba entre Muralla y Sol, en La Habana Vieja), la empresa discográfica que publicó el único álbum que grabó Freddy en su corta vida.[9]

En 1960, Freddy grabó el que sería su único disco de larga duración (Noche y día, Puchito MLP 552). Humberto Suárez hizo los arreglos musicales y orquestales, y dirigió la orquesta en la grabación. El álbum combinó obras sentimentales de autores cubanos y mexicanos, y estándares estadounidenses de jazz, como «El hombre que amo» («The man I love», de George Gershwin), y «Día y noche» («Night and day», de Cole Porter), adaptados al ritmo del bolero con letra en español.

Ese único álbum es conocido también como Freddy: la voz del sentimiento o Ella cantaba boleros.

Canciones en el álbum

La canción «Freddy»

Freddy canta de pie junto al pianista Rafael Somavilla ―de espaldas a la cámara y tocando un piano de cola― y otros tres músicos. Detrás del piano se ve un contrabajo y una batería.[10]

Letra de la canción «Freddy», especialmente escrita para ella por Ela O'Farril.

Soy una mujer que canta
para mitigar las penas
de las horas vividas y perdidas.
Me queda solo esto:
decirle a la noche,
todo lo que yo siento;
cantando canciones
despierto ilusiones
dormidas en mí.
Muchos me vieron
caminando a solas
bajo las luces
desiertas y azules de mi soledad.
¿Qué fue mi vida desde siempre?
Solo trabajo y miseria,
por eso cantaba a las estrellas
y quizás me oyó hasta Dios.
Soy una mujer que canta
para mitigar las penas.
no era nada ni nadie, y ahora
dicen que soy una estrella,
que me convertí en una de ellas
para brillar en la eterna noche.
Soy una mujer que canta
para mitigar las penas.
no era nada ni nadie, y ahora
dicen que soy una estrella,
que me convertí en una de ellas
para brillar en la eterna noche.

Contratos internacionales

Freddy cantando con los ojos cerrados.[10]

Freddy se puso de moda y todos querían escucharla, los compositores le entregaban sus canciones y, por suerte, los estudios de grabación se pusieron a sus pies. Y como si se repitiera la historia siempre que tenía un tiempo Pepé Delgado la acompañaba al piano; lo mismo que más de un escritor famoso de aquellos años le dedicó alguno de sus poemas.

A finales de septiembre de 1960, Freddy consiguió su primer contrato internacional con el empresario Hugo Romani, que la llevó a presentarse en Venezuela, en programas de Radio Caracas, en el cabaret Pasapoga y en Coney Island (Caracas), junto a otros artistas cubanos en el espectáculo Carnaval Carioca, producido por el coreógrafo cubano Gustavo Roig, y donde, sin dudas, fue también la sensación del momento.

Después marchó a México, donde trabajó en cabarets. Junto a varios integrantes del espectáculo de Tropicana abandonaron México y pusieron rumbo a Miami, pero Freddy estuvo breve tiempo en esa ciudad. Sin muchos más datos, ni otras fuentes de información que lo publicado por Carlos Manuel Palma en su revista Show, se sabe que la compañía lidereada por Rodney

[...] se desintegró en México, al fracasar Carlos Amador con un espectáculo importado de La Habana, le entregaron al excoreógrafo de Tropicana las riendas del cabaret El Señorial, pero con material humano de cubanos que ya estaban radicados en el país. Los artistas que en su origen había llevado Rodney en su compañía, quedaron varados en Miami, disgregándose el nutrido grupo, tomando cada uno rumbos diferentes. Freddy no tuvo medios de defenderse en Miami […] viéndose en la necesidad de dirigirse a Puerto Rico.
Carlos Manuel Palma, artículo en su revista Show

Fallecimiento

En junio de 1961 partió desde la ciudad de Miami hacia Puerto Rico (colonia estadounidense).[11]

Según Carlos M. Palma, en su revista Show, en San Juan de Puerto Rico, Freddy fue acogida en el hogar del músico y compositor Bobby Collazo, en la calle Figueroa n.º 656 del barrio de Santurce, apenas a 1 km al oeste del centro de Santurce y a 6,5 km al este del centro de la ciudad de San Juan.

Para muchos artistas cubanos esos eran meses de incertidumbre y decisiones dramáticas y hasta definitivas, en términos de vida. Según Carlos M. Palma ―quien cita a Bobby Collazo―, Freddy había dejado a su hija de 9 años al cuidado de su amiga María Sánchez, que residía en la calle San Gregorio del barrio del Pilar (en el municipio del Cerro).

El 30 de julio de 1961 a la noche, apenas un mes después de llegada, participó en una de las tertulias que animaba Collazo hasta la madrugada en su casa. A la mañana le sobrevino un sorpresivo infarto de miocardio y falleció el 31 de julio de 1961, a los 25 años de edad.

La cantante boricua Myrta Silva, quien había vivido muchos años en Cuba y fue para siempre una de las voces más trascendentes de las muchas que pasaron por La Sonora Matancera, se empeñó en ayudar para que Freddy, en su final, tuviera la dignidad que merecía, decisión que apoyaron muchos artistas cubanos que entonces se encontraban en Puerto Rico.

Certificado de defunción

Fotografía del certificado de defunción de Freddy.

En el sitio web Ancestry.com ―cuyos datos más precisos no tienen acceso público― muestra la fotografía de un certificado de defunción emitido por el Departamento de Salud del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, en el que menciona el fallecimiento de una habanera llamada Fredelina García, en la misma fecha en que se sabe que falleció Freddy. Hasta ese momento se creía que Freddy se llamaba Fredesvinda García Valdés

El documento aporta datos de importancia sobre la cantante, si se tiene en cuenta que hasta ahora, al parecer, no ha sido localizado ningún documento que los proporcione: su nombre verdadero se indica como «Fredelina García». Según el mismo documento, nació en La Habana el 11 de noviembre de 1934, y sus padres fueron «Justo García y Manuela Herrera, ambos de La Habana». Consigna como su oficio «teatro». La hora del fallecimiento se indica a las 4:00 p. m. y las causas del deceso, insuficiencia cardíaca congestiva, hipertensión y obesidad. El documento también indica que hacía un mes que residía en Puerto Rico, que fue atendida en el Hospital de Mujeres de Santurce ―un barrio de San Juan de Puerto Rico― y su cadáver fue enterrado en el Cementerio de la Capital. Se consigna como informante a Eugenio M. Portilla, quien en la casilla «Relación con el fallecido» indica «Fund./Dir.» (posiblemente el director de la funeraria Puerto Rico Memorial, de Santurce). El certificado de defunción está fechado un día después de su fallecimiento, el 1 de agosto de 1961, con el número 1131, registro 64.

Sepultura

Debido a la completa pobreza en que falleció (gastó todo lo que había ahorrado en Miami, donde la convencieron de que en pocos meses se haría rica para retornar con su hija en La Habana),[5] músicos cubanos y puertorriqueños tuvieron que hacer una colecta para pagar sus funerales.[5]

Su tumba se encuentra en el Cementerio Santa María Magdalena de Pazzis (en el Viejo San Juan) franqueada por la de TitCuret y la de Daniel Santos, el Jefe.

Homenajes

Freddy (Fredelina Garcia Herrera, 1934-1961), cantando con los ojos cerrados.jpg

A pesar de su cortísima trayectoria (1959-1960), Freddy aparece a menudo en compilaciones antológicas de música popular cubana y sus grabaciones han sido reeditadas en varias ocasiones en diversos países.

En Freddy se inspiró el escritor Guillermo Cabrera Infante (1925-2005) para el personaje de La Estrella en la novela Tres tristes tigres (1964).

Tres décadas más tarde, Cabrera Infante reunió los capítulos en los cuales aparece La Estrella en un libro titulado Ella cantaba boleros (1996).

Su voz se sigue escuchando esporádicamente en la radio cubana, como un recuerdo de sus admiradores del bar Celeste.

En 2010, la compañía de teatro Danza Voluminosa, acompañada de Danza Espiral, presentó la obra Freddy, una mujer que canta, basada en recuerdos de la cantante.[7]

Fuentes