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Gillo Pontecorvo

Gillo Pontecorvo
Información sobre la plantilla
GilloPontecorvo.jpg
Nacimiento19 de noviembre de 1919
Pisa Bandera de Italia Italia
Fallecimiento12 de octubre de 2006
Roma, Italia
CónyugeTeresa Ricci
HijosMarco Pontecorvo
FamiliaresBruno Pontecorvo y Guido Pontecorvo (hermanos)

Gillo Pontecorvo: fue un director de cine italiano, célebre fundamentalmente por su película La battaglia di Algeri.

Datos biográficos

Gillo Pontecorvo nació en Pisa, Italia, el 19 de noviembre de 1919.

Debido a la influencia ejercida por su hermano, el eminente ingeniero atómico Bruno Pontecorvo, Gillo Pontecorvo se licenció en Química, aunque de inmediato rechazó la perspectiva de poner en práctica sus recién estudiados conocimientos teóricos y optó por ejercer el periodismo. Fue enviado a Francia como corresponsal de diversos periódicos y revistas, y allí comenzó a sumergirse en los ambientes cinematográficos.

De origen judío, estuvo comprometido con la causa antifascista desde su juventud. Ingresó en el partido comunista en 1941, uniéndose a la resistencia italiana en 1943 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Tras la invasión soviética de Hungría, abandonó en 1956 el partido comunista, aunque siguió siendo un marxista convencido.

Trayectoria cinematográfica

El realizador Yves Allegret le contrata como ayudante de dirección, y ocasionalmente como actor, pero su vinculación al periodismo le hace plantearse la posibilidad de dedicarse al cine documental, género que siente muy próximo a sus verdaderos intereses personales. De vuelta a Italia compra una cámara de 16 milímetros y empieza a rodar reportajes. Asentado ya como documentalista, con cerca de quince películas en su haber, el prestigioso reportero cinematográfico Joris Ivens le ofrece participar como codirector de un filme de ficción en episodios, La rosa de los vientos.

El capítulo dirigido por Pontecorvo refleja a las claras aspectos que seguirán apareciendo en su filmografía posterior, como su deseo de contar historias de marcados tintes políticos y donde las situaciones polémicas se presentan como un debate dialéctico de los personajes. En este caso, entre una trabajadora italiana que participa en la ocupación de una fábrica y su compañero sentimental, militante de izquierdas pero que reacciona de forma machista ante la actitud reivindicativa de su amada.

Su carrera se ha caracterizado por esa adscripción al cine de denuncia que tanto influyó sobre todo durante los años sesenta, pero, a diferencia de otros colegas, Gillo Pontecorvo pretende mantener un cierto distanciamiento con lo narrado, de manera que el espectador contemple las imágenes como hechos objetivos. Mientras que su anterior trabajo como periodista aflora en las grandes dosis de documentación histórica que llevan detrás sus largometrajes, lo cual provoca de rebote que nunca se de prisa en realizar una película, sino que elija un tema concreto y lo prepare concienzudamente.

Dichas pretensiones de fidelidad a los acontecimientos reales y de ausencia de maniqueísmo político se demuestran, sin embargo, falsas. Su primera obra, Prisioneros del mar, relataba ya la dura vida de los pescadores sin escatimar los detalles sobre la explotación en que desarrollan sus condiciones de trabajo. Kapó se centraba en los campos de concentración nazis, en un intento por recordar el genocidio padecido por los judíos. O, en fin, La batalla de Argel, obra que le lanzó a la fama internacional, mostraba con cierta simpatía la lucha de los argelinos por la independencia.

Queimada supuso un giro en su carrera, por cuanto pasó de trabajar con una mayoría de actores no profesionales, reclutados en los lugares donde rodaba, a que intérpretes de la talla internacional de Marlon Brando o Francisco Rabal protagonizasen sus películas. Además, la ficción pura fue ganando terreno a lo que antes eran imágenes documentales o docudrama. Sin embargo, sus películas continuaron suscitando la polémica internacional incluso cuando le ofrecieron encargos, caso de Operación Ogro, donde se describen minuciosamente los preparativos del atentado de ETA contra el Almirante Carrero Blanco. Acusado tanto de apologista del terrorismo como de reaccionario (según esas afirmaciones vengan de intelectuales de derechas o de izquierdas), en su obra se defiende el derecho a la emancipación de los pueblos, sea Argelia, el País Vasco o los esclavos negros.

Apartado de la realización cinematográfica desde finales de los años setenta, retornó en 1996 con dos películas, Festival y The stupids. Ha presidido entre 1992 y 1996 la Mostra de Venecia, uno de los más importantes festivales cinematográficos del mundo y desde cuya plataforma defendió con ardor el proteccionismo cultural frente a la industria norteamericana.

Filmografía

Premios y reconocimientos

En 1966 obtuvo el León de Oro en la Mostra de Venecia por su película La batalla de Argel, un alegato contra el colonialismo en general y el francés en particular, en el que se narra la guerra entre el poder colonial francés y el Frente de Liberación Nacional argelino.

Nominado en dos ocasiones para los Premios Óscar, en [1961] por Kapò, en la que abordaba los campos de exterminio nazis, mediante la historia de un guardián alemán que ayuda a una mujer judía (en la categoría de mejor película en lengua extranjera). En 1966 por La batalla de Argel (en la categoría de mejor director).

En 2000, recibió el premio Pietro Bianchi en la Mostra de Venecia.

Fallecimiento

Gillo Pontecorvo falleció en Roma, Italia, el 12 de octubre de 2006.

Fuentes