Saltar a: navegación, buscar

Gramófono

Gramófono
Información sobre la plantilla
Gramofono1.jpg

Gramófono Primer sistema de grabación y reproducción de sonido que utilizó un disco plano, a diferencia del fonógrafo que grababa sobre un cilindro. Asimismo fue el dispositivo más común para reproducir sonido grabado desde la década de 1890 hasta finales de la década de 1980. Fue patentado en 1888 por Emile Berliner.

Funcionamiento

El gramófono de Berliner, al igual que los tocadiscos desarrollados posteriormente, consta de un plato giratorio, un brazo, una aguja o púa y un amplificador, en los modelos eléctricos que surgieron después de 1925. Un motor eléctrico o de cuerda hace girar el plato a una velocidad constante de 33, 45 o 78 RPM. El gramófono utiliza un sistema de grabación mecánica analógica en el cual las ondas sonoras son transformadas en vibraciones mecánicas, que hacen mover una púa que traza surcos que conforman una espiral, sobre la superficie de un disco metálico, que ha sido tratado químicamente. En forma inversa, al recorrer el surco de un disco de material termoplástico que gira en el plato del dispositivo por parte de la púa, se generan vibraciones mecánicas las cuales se transforman en sonido que es emitido por la bocina.

El gramófono acabó imponiéndose sobre el fonógrafo por el menor coste de producción de las grabaciones destinadas a este dispositivo, dado que a partir de un único molde original podían realizarse miles de copias. El fonógrafo sólo podía realizar una única toma de sonido por cada representación original. Por ello, cuando se iba a realizar una grabación, se disponían múltiples fonógrafos.

Gramófonos a aire caliente

El "Maestrophone" fabricado por la empresa Paillard, en lugar de usar un motor de cuerda de reloj, venía equipado con un motor de aire caliente. Cuando se comercializaron estas máquinas, por 1910, los motores de aire caliente llevaban casi un siglo funcionando, ya que habían sido patentados por Robert Stirling. Su efectividad se había demostrado particularmente en máquinas de pequeña potencia, como esta, que requerían asimismo fuentes de calor pequeñas. Los gramófonos operados por este sistema se demostraron útiles, en especial para las salas de baile, ya que con una sola carga de alcohol se obtenían hasta doce horas ininterrumpidas de funcionamiento. A pesar de que la caja de este gramófono tenía tres caras de cristal para poder vigilar el funcionamiento del aparato, fueron muchos los gramófonos de este tipo que se quemaron por fallos en el sistema o por el mal uso del usuario, por lo que en la actualidad se conservan poco más de una docena en todo el mundo. En España se comercializaron estas máquinas con el nombre de "motofón".

Gramófono "Le Violon qui chante"

En 1903 el fabricante de instrumentos musicales de cuerda Reginald Herbert Payne y el ingeniero Thomas Broadvent, patentaron un gramófono cuyo brazo reproductor y altavoz amplificador, son un violín. Según ellos era la mejor caja de amplificación que el ser humano había creado, por lo tanto su capacidad para reproducir música sería superior a la de una bocina cónica. La aguja de lectura iba montada sobre el puente del violín.

Fuentes