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Grom Grito Infernal (World of Warcraft)

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Grom Hellscream
Información sobre la plantilla
Personaje de Ficción
Grom 2.jpeg
CreadorBlizzard Entertainment
Obra a la que perteneceWorld of Warcraft
ResidenciaHorda
NacionalidadOrco
Otros nombresRedentor de los orcos
OcupaciónGuerrero

Grommash Hellscream o Grom Hellscream (lore o historia original), Grommash Grito Infernal o Grom Grito Infernal (World of Warcraft), es uno de los personajes perteneciente al Mundo de Warcraft creado por la compañía de videojuegos Blizzard Entertainment y fundador del clan Warsong, último clan orco en libertad tras la Segunda Guerra, fue uno de los más feroces y valientes líderes de la Horda orca que emigró a Kalimdor.

Fue el primero de su raza en beber la sangre del Señor del Foso Mannoroth el Destructor, ligando así a su gente a la Legión Ardiente. Pagó un alto precio por deshacer su error y liberar a su clan de la maldición de la sed de sangre ya que falleció cuando se enfrentaba al propio Mannoroth que también acabó derrotado. Ambas muertes tuvieron importantes consecuencias: mientras la del Señor del Foso significó el fin de la corrupción demoníaca que afectaba a los orcos, la de Grom marcó una punto de inflexión que terminó con el reinado de los orcos en la Horda e inició la formación de la "Nueva Horda" con la inclusión de nuevas razas.

Biografía

"Grommash" fue un poderoso maestro de las espadas y posteriormente consejero e íntimo amigo de Thrall, hasta el punto de considerarse su hermano. Juntos lucharon contra el Señor del Foso, Mannoroth cuya sangre había corrompido a los orcos. La lucha se saldó con la muerte de Grom cuyos restos fueron enterrados en Vallefresno, en el área conocida hoy como Barranco del Demonio Caído. Al dejar una vela durante el Festival de la Cosecha se puede leer "El Grito Infernal de la Horda".

En su memoria está dedicado el Campamento Grom'Gol en Vega de Tuercespina así como en el Fuerte Grommash, en Orgrimmar donde en el exterior puede verse la armadura de Mannoroth con el agujero que le hizo el hacha de Grom al matarlo y junto con una placa en nombre del orco. Su hacha, Aullavísceras, está en posesión del Príncipe Malchezaar en Karazhan.

Los orcos de Draenor

Bajo el mando de Ner'zhul, Grom participó en el ataque a la ciudad de Shattrath durante el exterminio de los draenei por parte de la Horda orca y reflejado en la historia corta Intacto, de Micky Neilson. Aunque no es nombrado específicamente se le intuye detrás de la descripción de un enorme orco de mandíbula inferior tatuada, ojos fieros y que porta un gran hacha de dos manos. Luchó contra Nobundo y consiguió tomar la ciudad.

Tiempo después, cuando Gul'dan ya tomaba las decisiones en la Horda en detrimeto de Ner'zul, Grom se destapó entre sus congéneres no solo por ser el orco más joven que haya estado al frente de uno de los clan de su raza sino por ser el primero en beber de la sangre de Mannoroth, abriendo el camino a que el resto de la Horda cayera bajo la maldición de la sed de sangre.

Una vez que los orcos son corrompidos por la sangre del demonio, Gul'dan abrió el Portal Oscuro y la Horda entró en Azeroth desencadenando la Primera Guerra. Grom sin embargo no participó en el conflicto.

Cuando la Horda invadió Azeroth atravesando nuevamente el Portal Oscuro y desencadenando la Segunda Guerra, Grom y el clan Warsong permanecieron en Draenor formando parte de la retaguardia. Finalmente la Horda fue derrotada por la Alianza de Lordaeron y Grom y su clan nunca tuvieron oportunidad de enfrentarse a los humanos en batalla.

Tras la guerra, Ner'zhul utilizó a Grom y su ejército al que se le unió el clan Bleeding Hollow liderado por Kilrogg Deadeye para recuperar algunos de los artefactos más poderosos de Azeroth: el bastón enjoyado de Sargeras, el Libro de Medivh y el Ojo de Dalaran. Cuando Khadgar destruyó el Portal Oscuro, Grom y su clan quedaron atrapados en Azeroth sin posibilidad de volver a Draenor.

Señor de los Clanes

Con la destrucción del único pasaje hacia su hogar y la derrota de los orcos a manos de los humanos, Grom y el clan Warsong se vieron obligados a huir hacia el norte y esconderse en las espesuras de Lordaeron donde se rumorea que se escondía Orgrim Doomhammer, antiguo jefe de la Horda. Estuvieron evitando el contacto con los humanos durante 15 años, en los cuales, Grom se vio obligado a luchar contra la maldición demoníaca que lo había debilitado y contra la que se enfrentó hasta el fin de sus días.

A medida que los orcos iban envejeciendo y el número de individuos libres iba disminuyendo, su situación se volvía más descorazonadora. Los jóvenes orcos no podían prosperar en estas condiciones por lo que poco a poco se sentía que el día de actuar y ajustar cuentas habría de llegar o de lo contrario desaparecerían para siempre.

Un día, un miembro de su clan llamado Rekshak, informó a Grom que había encontrado en el bosque a un joven orco que preguntaba por él. El orco se hacía llamar Thrall y había nacido en Azeroth siendo criado por humanos por lo que no conocía nada de su pasado ni tampoco le afectaba la maldición de la sed de sangre.

Tras escapar de su amo, Aedelas Blackmoore, estaba dispuesto a averiguar los orígenes chamanísticos de su raza. Grom, inspirado por el coraje, la fortaleza y la misericordia de Thrall, aceptó al joven entre los suyos y le mostró la historia y los designios de las naciones orcas. Entre las cosas que le contó y que más interés le provocaron fue su propio origen, ya que Thrall era hijo del Durotan, el jefe del clan Frostwolf. Grom y Thrall pronto establecieron un vínculo de amistad muy profundo. El líder de los Warsong le enseñó a hablar el orco y lo inició en las artes del chamanismo.

Tras unos meses, los humanos que buscaban a orco fugado encontraron su pista y se avistaron cerca del campamento de los Warsong por lo que Thrall dejó a Grom y su gente para buscar a los de su clan en las montañas de Alterac, no sin antes recibir un collar del líder del clan Warsong como símbolo de hermandad.

Tras un tiempo, Orgrim Doomhammer apareció en el campamento de los Warsong con Thrall y el clan Frostwolf. La batalla por la liberación de los orcos había comenzado. Se produjo entonces un enfrentamiento contra los humanos en los campos de internamiento donde habían estado prisioneros los orcos desde el final de la Segunda Guerra.

La lucha final tuvo lugar en el castillo de Durnholde, donde los clanes orcos obtuvieron su libertad definitiva, consiguiendo revitalizar el sentimiento de hermandad de todas las antiguas naciones orcas. Había nacido una nueva Horda, compuesta de los clanes Warsong y Frostwolf. Durante la batalla en Durnholde había muerto el líder de los orcos, Orgrim Doomhammer, que en el último momento nombró a Thrall como su sucessor. Grom aceptó al joven orco como nuevo Jefe de Guerra a pesar de que podía haber reclamado los galones para sí por cuestiones de edad y experiencia.

Viaje a Kalimdor

Mientras los orcos buscaban un lugar para establecerse en Lordaeron, Thrall tuvo una visión donde guiaba a los suyos hacia el oeste, atravesando el Mare Magnum hasta las costas del desconocido continente de Kalimdor. Tras reunir a todos los clanes para afrontar la travesía se da cuenta que faltan Grom y el clan Warsong. Las noticias que le llegan de sus hombres es que habían sido capturados por los humanos por lo que se inició una partida para rescatarlo. Tras localizar el emplazamiento de los soldados de la Alianza, Thrall liberó a su amigo que de inmediato le propuso la idea de robar los barcos humanos que se encontraban atracados en las proximidades y desplazarse a Kalimdor navegando en ellos.

Durante la travesía una tormenta separó a Grom del resto de la Horda. Tras navegar a la deriva durante muchos días, consiguió arribar finalmente en las costas del este de Kalimdor y, tras reunir a los miembros de su clan que fue encontrando en la playa, se adentró en tierra desconocida. Los orcos pronto descubren nuevos peligros a los que nunca se habían enfrentado, criaturas como los centauros o los jabaespines a los que se añaden emplazamientos humanos en las montañas cercanas.

Desde que tocaron tierra, la sed de sangre en Grom y su clan se acrecentó. Sin saber exactamente la razón, los orcos atacaron a los humanos mientras Thrall, que llegaba con su grupo por el sur, lo ayudó hasta obtener la victoria. Sin embargo Thrall no quería más enfrentamientos de manera que ordenó a Grom que esperase hasta que el terminara de investigar la manera de cruzar las montañas de manera segura. Grom no obedeció a su líder y antepuso el espíritu guerrero de su clan a sus órdenes, atacando los asentamientos cercanos sin importarle quienes los ocupaban. Thrall preocupado por la actitud de su amigo lo envió al norte a construir un fuerte para albergar a la Horda mientras él terminaba de investigar la zona.

Grom mata al semidios Cenarius

Grom siguió sus indicaciones y llegó a Vallefresno, un gran bosque rico en madera que los orcos usaron para levantar sus construcciones gracias a la ayuda de los goblins liderados por Neeloc Greedyfingers, que les facilitaron máquinas para serrar madera. Sin embargo no contaban con la presencia de los elfos nocturnos, guardianes del bosque que al ver que los orcos estaban talando sus árboles, los atacaron. Comandados por el semidios Cenarius, los elfos infligieron una gran derrota a los orcos.

Cenarius, que parecía conocer la historia de los orcos, le espetó a Grom que solo desearan la muerte y la destrucción a lo que el orco le respondió que su raza ya no estaba influenciada por los demonios. Cenarius no le creyó y los orcos pronto descubrieron que el semidios era inmune a la mayoría de los ataques convencionales convirtiéndole en un enemigo terrible, quizás el mayor al que Grom se hubiera enfrentado nunca.

Tras la derrota uno de los médicos brujos de los trol que Thrall había recogido en una isla durante su travesía, sintió una gran fuente de poder cercana que podría ayudar a derrotar a los elfos. Tras adentrarse en el bosque y dirigirse al norte, Grom descubrió la presencia de sátiros, elfos corrompidos por energías demoníacas junto a una fuente de energía que mana líquido de color rojo. Se trataba de un manantial con la sangre del señor del foso Mannoroth, la misma que Grom bebió en Draenor cuando era joven y que condenó a su raza a la maldición de la sed de sangre.

Mannoroth había estado en Kalimdor 10.000 años antes, durante la Guerra de los Ancestros, cuando fue derrotado por Cenarius, y por sugerencia de Tichondrius, había dejado su sangre con la esperanza de que los orcos la encontraran y se enfrentaran al semidios. Como si fuese un guión preestablecido, Grom sucumbió al poder de la fuente y bebió de nuevo la sangre del demonio ignorando las advertencias de algunos miembros de su clan.
Con el poder del demonio, Grom obtuvo la fuerza necesaria para derrotar a Cenarius que no pudo hacer nada ante la avalancha orca.

Tras morir el semidios protector del bosque, Mannoroth se apareció ante los orcos y les confesó que el manantial del que habían bebido contenía su sangre a lo que los orcos respondieron con el horror de saber que su destino volvía a estar ligado a los demonios que tanto mal les habían traído en el pasado.

La intención del Señor del Foso era utilizarlos para recuperar el control de la Horda y declararles la guerra a los humanos. Pero Mannoroth no contaba conque Thrall hubiera entablado una relación de amistad con Lady Jaina, hija del comandante de las fuerzas humanas de Theramore y con los tauren del sabio Cairne que idearon un plan para rescatar a Grom y, por medio de un ritual, exorcizar la presencia de los demonios de su interior.

Antes de eso Grom luchó contra Thrall en una de las batallas más fieras que se recuerdan. Ayudado por agentes de la Legión Ardiente, los Warsong igualaban la ayuda recibida por Thrall de parte de humanos y tauren. Grom le revela a Thrall que la maldición de la sed de sangre no fue obra de Gul'dan sino que este estaba siendo manipulado por una entidad superior, los demonios de la Legión Ardiente y consentida por los jefes de los clanes orcos que aceptaron beber la sangre de Mannoroth voluntariamente. Thrall entristecido por la confesión de su amigo se enfrentó a él y consiguió atraparlo en una Gema del Alma.

Con la ayuda de los chamanes, Grom consiguió entrar en razón y volver a tener el control de sí mismo. Tras disculparse con la Horda, acordó con Thrall la importancia de acabar con Mannoroth para poner fin a la amenaza de la invasión de demonios que estaba produciéndose en Azeroth.

Redención y Muerte

Grom y Thrall se dispusieron a dar caza al demonio en un cañón que había sido excavado por infernales en Vallefresno.

Allí, Thrall lanzó un primer ataque contra Mannoroth, pero fue fácilmente repelido por el Señor del Foso que podía haber acabado con ellos fácilmente de no ser por Grom, que lanzó su hacha con gran fuerza sobre el demonio asestándole un golpe devastador que destrozó su coraza de placas y que se clavó profundamente en su vientre. Aunque el golpe fue mortal de necesidad, Mannoroth explosionó liberando una enorme cantidad de fuego de su interior que alcanzó de lleno a Grom.

El jefe del clan Warsong resultó mortalmente herido al interponerse entre el fuego y su amigo Thrall al que protegió con su cuerpo. Después de una cruel agonía, Grom se sintió redimido y liberado de la carga que pesaba sobre él por haber hecho beber la sangre demoníaca a los orcos de su clan condenándolos. Thrall le dijo que no solo ya era un orco libre sino que además había liberado a todos los orcos de los demonios. Dicho esto Grom murió como un héroe.

Fuentes