Guenoas

Guenoas
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Concepto:Aborígenes de Brasil y Uruguay.

Los guenoas fueron una parcialidad del pueblo indígena charrúa. No suelen distinguirse de la parcialidad minuana excepto por su distribución geográfica.

Se conocieron con diversos nombres:

  • guenoas
  • güenoas
  • guaynoas
  • guinoas
  • guinoanes
  • guinuanes
  • guayantiranes

Vivían de manera errante en las tierras al este del río Uruguay, en el ángulo sudoeste del estado de Río Grande del Sur (Brasil), que se extiende hacia el océano Atlántico. Los guenoas son considerados charrúas septentrionales.

Ubicación

Originarios al parecer de la zona que actualmente ocupa la provincia argentina de Entre Ríos, cruzaron el río Uruguay y fueron desplazándose hasta ocupar los territorios comprendidos entre los afluentes del río Uruguay al norte del río Negro, y al sur del río Ibicuí. En esa región se encontraban a la llegada de los españoles (en el siglo XVI).

Historia

Origen

Las tres parcialidades ―charrúas, minuanos y guenoas― estaban emparentados con los pámpidos, un grupo de etnias aborígenes que habitaron la llanura chacopampeana y la patagonia extraandina. Tenían fisiotipos y cultura material similar a las subetnias de los puelches o pampas antiguos, de los tehuelches (patagones), de los tobas y de los caduveos. Sin embargo, hacia el siglo XV parecen haber recibido importantes influjos culturales amazónicos guaraníes, cuya rama meridional ―los chandules― merodeaban por ambas orillas del Río de la Plata superior, desde sus asentamientos en el delta del río Paraná.

Tras la invasión española (siglo XVI)

Según una versión del padre Salaberry, en 1590 estos grupos indígenas abandonaron sus tierras y cruzaron el río Uruguay hacia la actual provincia de Entre Ríos, en busca de las vacas gordas de Hernandarias.

A principios del siglo XVII, los guinoas vivían errantes en los campos y bosques situados al oriente del río Uruguay y al sur de las misiones guaraníes.

Las misiones jesuíticas guaraníes se habían consolidado en la provincia del Uruguay. En un inicio comprendía la actual República Oriental del Uruguay, la mesopotamia argentina (conformada por las provincias de Misiones, Corrientes y Entre Ríos), y los estados brasileños de Río Grande do Sul y Santa Catarina. Achicaron su superficie las posteriores incursiones portuguesas, la fundación de la Nova Colônia do Santíssimo Sacramento (en 1680) y el surgimiento de la villa de Montevideo. Hasta 1767 cuando fueron disueltas, ejercieron un poder autónomo, superpuesto sobre el dominio español.

Según el libro Charrúas, guenoas y guaraníes (de Diego Bracco), la relación de los jesuitas respecto a los charrúas y los guenoas (que preponderaban respectivamente al suroeste y sureste), fue sensiblemente diferente. Con los charrúas fueron extremadamente hostiles, buscando su exterminio; con los guenoas, la tendencia era lograr vínculos de cooperación.

Las relaciones comerciales se evidencian desde antes del asentamiento portugués de Colonia del Sacramento (a orillas del Río de la Plata. El stock ganadero del territorio era una fuente de recursos de primer orden para el proyecto guaraní misionero; en los arreos se negociaba su paso con los guenoas, a cambio de mercaderías y protección, que los liberaba de una eventual esclavitud a manos de los portugueses.

Tal vez como consecuencia de la expulsión de los portugueses de Colonia, las cosas cambiaron. En 1707, los jesuitas anunciaban que

Estamos previniendo para el castigo de los infieles guanoas, bojanes y charrúas confederados, por haber hecho muchas hostilidades contra los indios guaraníes, robando, apresando y matando a muchos de dichos guaraníes, acometiéndolos a traición de noche, habiendo tratado antes con ellos como amigos.

Cuando por el Tratado de Utrecht (1713) Colonia volvió a manos portuguesas, la alianza entre los guenoas y la sociedad jesuítica guaraní se había reestablecido.

Las fundaciones de Montevideo (1724-1730) y de Río Grande (1737), y la posterior expulsión de los misioneros jesuitas (1767), intensificó la presión española y portuguesa hacia el interior del continente.

Los guenoas, ya mezclados con minuanes, bohanes y charrúas, intentarían acciones de resistencia al sometimiento europeo mientras deambulaban el territorio uruguayo y la mesopotamia argentina.

Los guenoas y los minuanes se aliaron a los charrúas que habían logrado escapar de las campañas militares contra ellos de 1749 y 1750.

En 1752, los guenoas regresaron al lado uruguayo a consecuencia del bárbaro decreto del gobernador y capitán general de Buenos Aires, José de Andonaegui (1685-1761), que disponía: «Sujetar a los charrúas a la cruz y a la campana o pasarlos a todos a cuchillo».

El teniente general don José Andonaegui, creador de la afamada milicia rural de los blandengues, [...] decía ―justificando su encarnizada persecución a los indígenas―, que el mejor bautismo era el de sangre. Eduardo Acevedo Vásquez, José Artigas, tomo I, pág. 390).

Desarrollo cultural

Religión

Cuando los charrúas tuvieron que abandonar sus territorios para dirigirse al río Paraná, los minuanos ocuparon esos territorios. Los guenoas quedaron siempre en sus campos con sus lugares sagrados.[1]

Respetaban a sus muertos y los enterraban, trayéndolos desde lejos hasta el cerro Yauguá, sobre el río Negro, para enterrarlos.[1]

Los viejos hechiceros hacían ceremonias para nombrar a los nuevos brujos.[1]

A mediados del siglo XVIII, el misionero jesuita alemán Bernhard Nussdorfer (1686-1782), referenció dos lugares sagrados, en una zona situada entre las cabeceras del río Arapey Grande y el cerro Aceguá (en lo que en la actualidad es territorio uruguayo).

En el cerro llamado Ybití María se gradúan de hechiceros los infieles güenoas, allí se juntan, hacen sus ajabas, se punzan, se taladran el cuerpo y hacen mil diabluras; hasta que se les aparece allí, encima del cerro, el Demonio en forma visible. Este cerro Ybití María está en las cabezadas [desembocadura] del río Yarapey.
Bernhard Nussdorfer (1686-1782), misionero jesuita alemán

Según José Joaquín Figueira, el cerro Ybití María podría tratarse del cerro Negro, el cerro Chato, o más probablemente el cerro Vichadero (en el límite entre los departamentos de Artigas y Salto).

La segunda referencia menciona un cerro Aceguá o Yaceguá:

En el cerro Yaceguá tienen los infieles güenoas sus sepulturas, y [...] traen sus difuntos de muchas leguas lejos para enterrarlos.
Bernhard Nussdorfer (1686-1782), misionero jesuita alemán

La palabra Yaceguá proviene del guaraní «iaseguá», ‘lugar donde la gente descansa’. En la actualidad se lo conoce como cerro Yauguá.[1]

Fuentes