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Gustavo Díaz Ordaz

Gustavo Díaz Ordaz
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Presidente de los Estados Unidos Mexicanos
Presidente de los Estados Unidos Mexicanos
1 de diciembre del 1964 - 30 de noviembre de 1970
PredecesorAdolfo López Mateos
SucesorLuis Echeverría Álvarez
Secretario de Gobernación
diciembre de 1958 - noviembre de 1963
PresidenteAdolfo López Mateos
PredecesorAngel Carvajal
SucesorLuis Echeverría Álvarez
Datos Personales
Nacimiento12 de marzo de 1911
Ciudad Serdán, Puebla, Bandera de los Estados Unidos Mexicanos México
Fallecimiento15 de julio de 1979
México D.F, Bandera de los Estados Unidos Mexicanos México
Causa de la muerteCáncer del colon
Alma materUniversidad Autónoma de Puebla
OcupaciónAbogado, Diplomático
Partido políticoPartido Revolucionario Institucional, (PRI)
Creencias religiosasCatólico
CónyugeGuadalupe Borja

Gustavo Díaz Ordaz. Fue un abogado y político mexicano que se desempeñó como Presidente de México del 1 de diciembre de 1964 al 30 de noviembre de 1970. Durante su sexenio se llevaron a cabo los Juegos Olímpicos de 1968, la firma del Tratado de Tlatelolco, la construcción del Metro de la Ciudad de México y la Copa Mundial de Fútbol México 1970 así como los sucesos de la Plaza de las Tres Culturas.

Síntesis biográfica

Nació el 12 de marzo de 1911 en San Andrés Chalchicomula (la actual Ciudad Serdán, en el estado de Puebla), en medio de una familia de clase media alta. A los 26 años se licenció en Leyes por el Colegio del Estado de Puebla, situado en la capital estatal: Puebla.

Trayectoria

Desempeñó varios cargos públicos en su zona natal antes de entrar a formar parte del Congreso Nacional, primero como diputado (1943-1946) y después como senador (1946-1952).

Tras el ascenso al poder de Adolfo López Mateos, fue secretario de Gobernación durante el período de diciembre de 1958 a noviembre de 1963, llegando a ser considerado como uno de los líderes de la facción conservadora del Partido Revolucionario. Institicional(PRI).

Presidente de México (1964-1970)

Tras ocupar diversos cargos y ser, de 1958 a 1963, secretario de Gobernación, fue designado candidato a la presidencia por el Partido Revolucionario Institucional. El 8 de septiembre de 1964, el Congreso de la Unión lo ratificó como presidente luego de vencer en las elecciones de julio asumiendo como presidente el 1 de diciembre de 1964.

A su llegada al poder, se encontró con un país en situación de equilibrio y crecimiento económico, como resultado de los mandatos anteriores y de la aplicación de efectivas políticas dirigidas a dar fluidez a la economía mexicana. Díaz continuó el trabajo de su antecesor, creando empresas paraestatales y aplicando una adecuada política fiscal y crediticia.

Una de las más polémicas medidas de su gobierno fue la prohibición del derecho a huelga, con lo que se favoreció aún más a los empresarios que habían resultado beneficiados con la exención de impuestos y la asignación de subsidios. El gobierno invirtió en obras de infraestructura y bienestar social que, aunque tenían como objetivo mantener la estabilidad, no fueron suficientes.

Gestión económica

La política económica, en efecto, no difirió de la del gobierno anterior. Aumentó la participación del Estado en la economía a través de la creación de empresas paraestatales y la construcción de obras de infraestructura. La inversión pública alcanzó 130 millones de pesos (el doble que en el gobierno de Adolfo López Mateos). A pesar del incremento de los impuestos y de otras medidas administrativas para aumentar los ingresos del gobierno, fue necesario recurrir a préstamos extranjeros.

La deuda externa que en 1970 era de 53,285 millones de pesos, fue creciendo debido a la entrada del capital estadounidense en la economía mexicana. Su política de estimulación a la inversión privada extranjera permitió que se duplicara la dependecia económica de México hacia Estados Unidos, principalmente en sectores como el bancario, el petrolero y la infraestructura.

Durante los últimos dos años de su gobierno, la economía mexicana fue experimentando un gran deterioro debido fundamentalmente a la cantidad de compromisos económicos del Estado mexicano y el aumento de la deuda pública. Gran culpa tuvieron los tres grandes megaproyectos de su gobierno: el Metro de la Ciudad de México, los Juegos Olímpicos México 1968 y la Copa Mundial de Fútbol del 70.

Política internacional

Respecto a los asuntos exteriores, el gobierno de Díaz Ordaz hizo hincapié en las relaciones con América Latina, continuando con las políticas de sus antecesores de mantener relaciones con Cuba, siendo México el único país de la región que mantenía vínculos directos con el gobierno revolucionario cubano. Buscó, por ejemplo, un acercamiento comercial con los países de América Central. En 1967 destacó la firma del tratado de Tlatelolco, promovido por Alfonso García Robles, que prohibía la fabricación y utilización de armas nucleares en América Latina.

Las relaciones con Estados Unidos fueron relevantes, pues la inversión extranjera era indispensable para la política económica del gobierno. México continuó defendiendo el principio de "no intervención", por lo que condenó la invasión estadounidense de la República Dominicana en 1965. En ese sexenio comenzaron los conflictos entre México y Estados Unidos a causa del narcotráfico.

La matanza de Tlatelolco

Con el conflicto estudiantil de 1968, la represión oficial llegó a límites nunca antes imaginados. El problema se inició después de que las escuelas vocacionales 3 y 5 del Instituto Politécnico Nacional fueron ocupadas por granaderos, con el pretexto de sofocar una riña callejera entre los estudiantes de esos planteles y los de la preparatoria particular Isaac Ochoterena. Después de estos hechos, una organización que llevaba años controlando la vida estudiantil del Politécnico, la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET), convocó a una manifestación de protesta que tendría lugar el 26 de julio.

Casualmente, el mismo día se iba a celebrar otra manifestación para conmemorar el aniversario de la revolución cubana, convocada por el Partido Comunista. Cerca de cinco mil estudiantes se separaron de su propia manifestación para unirse a la otra y llegar al Zócalo, a pesar de que ya se tenía noticia del enorme despliegue policial que los esperaba. El enfrentamiento duró varias horas, mientras la sede del Partido Comunista era ocupada por agentes del gobierno que aprehendieron a varios militantes.

El día 27 los estudiantes, en un acto de protesta, ocuparon los planteles 1, 2 y 3 de la Escuela Nacional Preparatoria de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el día 29 hubo un enfrentamiento entre estudiantes y granaderos. Como estos últimos no lograban controlar la situación, pidieron la intervención del ejército, y en la madrugada del día 30 las fuerzas armadas entraron a los planteles mencionados, a los otros edificios de la preparatoria de la UNAM y a los de la vocacional del Politécnico. El enfrentamiento tuvo como resultado cuatrocientos lesionados y gran cantidad de detenidos.

Durante los meses de agosto y septiembre la situación se fue agravando, mientras el mundo fijaba su atención en México porque se acercaban los Juegos Olímpicos. El 28 de agosto, ante la amenaza de que los estudiantes permanecieran en el Zócalo hasta el 1 de septiembre, día del informe presidencial, tuvo lugar un violento desalojo. Poco después, el CNH declaró que no pretendía entorpecer la celebración de los Juegos.

El gobierno, que negaba la existencia de presos políticos, rechazó todas las demandas y, el día del informe, Díaz Ordaz advirtió con firmeza que llegaría a cualquier extremo con tal de conservar el orden. Sin embargo, las manifestaciones estudiantiles continuaban. El 18 de septiembre, el movimiento comenzó a dividirse. A causa de la represión, el CNH se inclinaba por el diálogo, pero otro sector más radical se negaba.

El 23 de septiembre tuvo lugar un fuerte enfrentamiento entre los estudiantes y las fuerzas del gobierno en el casco de Santo Tomás, al norte de la Ciudad de México. El 27 del mismo mes, cinco mil personas asistieron a un mitin en Tlatelolco, en la Plaza de las Tres Culturas, convocado por el CNH. En ese mitin se citó a la manifestación del 2 de octubre en el mismo lugar, que se celebró con la asistencia de cinco mil personas. Cuando el acto estaba a punto de concluir, la plaza fue rodeada por el ejército.

Comenzaron los disparos. Según testimonios, algunos provenían de los edificios adyacentes, de uso habitacional. La sangre corrió por la Plaza de las Tres Culturas. Años después no se habían podido aclarar algunos detalles de esta tragedia. Ni siquiera se sabía con seguridad cuántas personas habían muerto. Algunas fuentes hablaban de trescientas; otras, de seiscientas.

La matanza de Tlatelolco puso fin al movimiento estudiantil de 1968. Los estudiantes volvieron a sus clases y los Juegos Olímpicos se celebraron en paz. A pesar de ello, 1968 fue un parteaguas de la historia de México. Los jóvenes del país tenían otra mentalidad. Ya no defendían los antiguos valores nacionalistas, no creían en el éxito de la Revolución Mexicana y hallaban vacías las antiguas tradiciones. Por su parte, el gobierno modificó un poco su actitud y puso en práctica algunas medidas de carácter social.

Después de la presidencia

El 1 de diciembre de 1970, el que había sido su primer secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez, también miembro del PRI, sucedió a Gustavo Díaz Ordaz en la presidencia. Tras entregar el poder, Díaz Ordaz se retiró de la vida pública. Siete años después, en abril de 1977, fue el primer embajador de México en España, al reanudarse las relaciones diplomáticas entre ambos países, que habían quedado rotas bajo el régimen de Franco. Sin embargo, renunció al cargo pocos meses después. El 15 de julio de 1979 falleció en la ciudad de México.

Fuentes