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Herbert Spencer

Herbert Spencer
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Filósofo inglés
NombreHerbert Spencer
Nacimiento27 de abril de 1820
Derby, Bandera de Inglaterra Inglaterra
Fallecimiento8 de diciembre de 1903
Brigthon, Bandera de Inglaterra Inglaterra
CiudadaníaInglés
OcupaciónNaturalista, filósofo, psicólogo y sociólogo
PadresWilliam George y Harriet Holms
Obras destacadasLa estática social (1850)
Principios de psicología (1855)
Primeros principios (1862)
Principios de biología (1864)

Herbert Spencer. Naturalista, filósofo, psicólogo y sociólogo británico. La más destacada figura del evolucionismo filosófico y uno de los pensadores positivistas más ilustres de su tiempo. Su filosofía se ha basado principalmente en las ideas del evolucionismo natural de Lamarck y Charles Darwin, la evolución que llega a todos los ámbitos también del saber, aplicándola a la filosofía, sobretodo en la sociedad.

Síntesis biográfica

Nació el 27 de abril de 1820 en Derby, Inglaterra, en el seno de una familia humilde. Fue el primogénito y el único superviviente de los seis hijos de William George y Harriet Holms. Su padre, secretario de la "Derby Philosophical Society" fue además un religioso que pasó del movimiento metodista (un grupo del protestantismo) a la Sociedad Religiosa de los Amigos (Cuaquerismo).

Infancia y juventud

Frecuentó una escuela local durante tres años, pero no aprendió a leer hasta los siete años de edad. A los trece años se fue a vivir con su tío, Thomas Spencer, que después de una brillante carrera en la Universidad de Cambridge se había hecho pastor de una parroquia cercana a Bath. El joven Herbert empezó fugándose de la casa de su tío, pero regresó para adquirir, en sus propias palabras, algunos conocimientos de matemáticas, física y química, un poco de francés, algo de gramática griega y la capacidad de traducir textos fáciles del latín.

No recibió una formación académica en humanidades, sino que estudió cuestiones técnicas y prácticas. A los 16 años, luego de concluir sus estudios formales, se inclinó por la docencia, aunque después se convirtió de forma autodidacta en ingeniero civil. En 1837 comenzó a trabajar para una empresa de ferrocarriles, puesto que desempeñó hasta 1846. Durante este período, siguió estudiando por su cuenta y comenzó a publicar trabajos científicos y políticos.

Pese a su delicada salud, siempre tuvo una voluntad tenaz, una mente lúcida y un espíritu fuerte. Su formación resultó esencialmente autodidacta, interesándose por la científica, la técnica y las letras, leyendo ampliamente las obras clásicas.

Hacia mediados de 1830 trabajó como ingeniero civil durante el auge ferroviario que se dio en ese tiempo y escribiendo en periódicos locales. En 1848 ingresó en la redacción de la revista "The Economist", órgano de liberalismo radical de la época, marcando el fin de su labor como ingeniero y el principio de su actividad de escritor y filósofo.

Trayectoria

Situado entre el metodismo de su madre y las simpatías de su padre hacia los cuáqueros, se manifestó independiente; y así, permaneció ajeno a vínculos políticos y profesionales, y ni tan sólo quiso doblegarse al del matrimonio. Llegó incluso a considerar la cultura como posible limitación de la libertad; a causa de ello no leyó mucho, ni aun textos filosóficos (no parece haber conocido muy profundamente a Kant). No por esto era misántropo, antes al contrario: amó la conversación, frecuentó las tertulias y el teatro y tuvo muchos amigos, entre los cuales figuraron John Stuart Mill, Aldous Huxley, John Tyndall y George Eliot.

Su formación resultó esencialmente científica y técnica; sintió afición a los experimentos y a las colecciones. Se desinteresó, sin embargo, de las lenguas y particularmente del mundo clásico, griego y latino. Ajeno por completo a los valores artísticos, no vacilaba, sin embargo, en juzgar acerca de ellos, ingenuamente seguro de sí mismo, rasgo que en él fue algo congénito; de ahí sus pasmosas apreciaciones sobre Rafael, Richard Wagner, Homero y Platón.

En 1848 ingresó en la redacción de The Economist; tal circunstancia marcó el fin de su labor en la ingeniería y el principio de su actividad de escritor y filósofo. Por entonces había publicado ya diversos panfletos en los que propugnaba una limitación radical de la esfera de intervención del Estado en la sociedad, a partir de una interpretación individualista del evolucionismo. Sus teorías se hallan en la base del posterior darwinismo social, al afirmar que el Estado debe proteger la libre acción de la selección natural en la sociedad, como fuente de progreso. En 1850 apareció la Estática social, obra que despertó cierto interés y orientó decisivamente a su autor hacia la vocación filosófica.

Firme en el propósito que le inducía a ofrecer al positivismo la concepción sintética del mundo que todavía le faltaba, Spencer empleó treinta y seis años en esta empresa tenaz, que llevó a cabo incluso a través de dificultades económicas y perturbaciones de la salud. Ésta, siempre débil, le impedía el ejercicio regular de cualquier ocupación; raramente podía dedicar al trabajo más de tres horas diarias, y no pocas veces había de abandonarlo por completo durante meses y aun años enteros, como le ocurrió entre 1886 y 1889.

Salió airoso de tan difícil trance, gracias a una modesta herencia paterna y, singularmente, al apoyo moral y económico de un admirador norteamericano, E. Livingston Youmans, a quien quedó unido hasta su muerte por una gran amistad. Gracias a este bienhechor los textos de Spencer fueron pronto conocidos en los Estados Unidos y, así, el filósofo alcanzó la notoriedad y la fama en la otra orilla del océano antes que en su misma patria.

Los libros eran cada vez más solicitados y leídos, y pronto conocieron también las traducciones que habían de multiplicarse y extenderse incluso al sánscrito y al chino. Vivió hasta 1898 en Londres, salvo en ocasión de dos largos viajes a la Europa meridional y a los Estados Unidos.

Cuando en 1896 apareció el último tomo de la Sociology, punto final del sistema y de los treinta y seis años de labor, el autor fue muy agasajado. En realidad, podía considerarse el filósofo más célebre de la época y el maestro del positivismo. Inglaterra le juzgaba con orgullo un genio nacional y toda Europa le reconocía y apreciaba como uno de los grandes hombres del siglo.

Filosofía sintética

La filosofía de Spencer es un reflejo de su individualismo y su optimismo. Los individuos libres de adaptarse a una sociedad cambiante hacen que el progreso sea inevitable, frase que se encuentra en la obra de su vida, titulado el tratado de la filosofía sintética, para 1850 sus opiniones eran bien conocidas.

En 1855 publicó su obra Principios de la psicología en la cual afirma que era posible adquirir un conocimiento del ser humano mediante el estudio de la forma de su cabeza. En 1862 Primeros principios, para 1864 publica Los principios de la biología y en 1876 tenia la primera parte de los Principios de la sociología . Entre 1869 y 1893 Principios de la ética en 2 volúmenes, la obra Educación apareció en 1861. La sociología descriptiva escrita con la ayuda de varios colaboradores, constaba de estudios comparados de las razas de todo el mundo.

Criticó las escuelas de su tiempo, pero su adhesión al liberalismo económico y a la no ingerencia del estado le impidió propugnar el establecimiento de servicios sociales adecuados para las clases perjudicadas por el desarrollo incontrolado de la industria y el comercio.

Vivió una era de disconformidad, optando por el individualismo cooperativo, con preferencia al socialismo y estaba en contra de las ideas socialistas, por ejemplo a las bibliotecas gratuitas y a la educación del estado. Fue en realidad un conservador, pero sin embargo supo hablar en nombre de la creciente clase media.

Herbert Spencer y la Ley de la Evolución

La obra de Herbert Spencer ha jugado un rol importante en el desarrollo de las ideas evolutivas, este constituye un fuerte intento de considerar la continuidad entre los procesos naturales y la vida social. En este sentido, el punto más remarcable del pensamiento de Spencer reside en su esfuerzo por extender la idea de evolución a todas las esferas de desarrollo. Conformando así, un mismo plano que va desde el sistema solar a la evolución de las especies y el desarrollo de la sociedad. Sin embargo, como puntualiza Capek, hemos enfrentado por mucho tiempo la extraña situación por la cual mucho de las ideas de Spencer han caído en el olvido mientras que algunas de sus ideas más retardarias todavía habitan secretamente las ciencias sociales.

En su Principios de Sociología, naturaliza a la sociedad al considerarla como un organismo social que posee las mismas funciones y estructura que los organismos vivos. Así, se considera que la evolución de la sociedad posee las mismas propiedades que la evolución de los organismos y por lo tanto se encuentra atada a procesos naturales tales como el crecimiento y los procesos de envejecimiento del organismo. Para este enfoque, no existía ninguna diferencia entre el desarrollo de la sociedad y las leyes que gobiernan la evolución de la naturaleza. Para Spencer, literalmente una sociedad es un organismo.

Esta analogía establecía el progresivo proceso de diferenciación y crecimiento en complejidad de las sociedades, desde lo más general a lo más especial, en una serie sucesiva y pre-determinada de etapas las cuales solamente podían ser aceptadas pasivamente por el hombre.

Este evolucionismo queda reflejado del paso de lo "natural" y "biológico" a lo "social" y "moral". De esta manera considera que primero aparece la especie humana y su constitución como organismo social para, una vez superado ese proceso, pasar a ser una civilización que incorpora una calidad interna o moral a su propia esencia.

Según Spencer la sociedad del siglo XIX ha cortado esa cadena evolutiva, limitándose a quedarse en un estadio intermedio. Para el autor la evolución pasa por la consecución del Estado liberal y la economía monetaria ya que esta fue la manera de pasar de la familia a la tribu y de la tribu a la sociedad. Llegados a este punto Spencer se separa de la teoría darwinista ya que no condiciona esta evolución a la factores biológicos. Para él el instinto de agresividad primitivo se ve sustituido por otras prácticas sociales. Por tanto se trataría de un darwinista social que considera que el desarrollo moral de la humanidad puede cambiar ese determinismo biológico.

El Darwinismo social

Spencer siguió, tras las teorías de Charles Darwin, analizando la sociedad y estudiando la fluencia de la teoría de la evolución en el mundo de la época, en Ensayos científicos, políticos y especulativos (1891). Sostenía que los grupos sociales humanos tienen diferente capacidad para dominar la naturaleza y establecer su dominio en la sociedad. Así, las clases pudientes son capaces o más aptas que las clases bajas.

Aplicó las leyes naturales a la sociología, llegando a estudiar la sociedad como si fuera un ser biológico. Acuñó el concepto de darwinismo social (también denominado organicismo social por relacionar la sociedad con un organismo vivo), tomando de Darwin el concepto de supervivencia del más fuerte.

Al trasladarlo a la sociedad, se justificó el dominio de pueblo sobre otro y la desaparición de los pueblos más débiles (o menos aptos); de este modo, el imperialismo hallaba un sustento ideológico científico. Los representantes del darwinismo social afirmaban que el estado de la sociedad de su época se debía a la evolución y a la selección entre las clases sociales: los que estaban arriba en la escala socioeconómica eran los más adaptados y estaba en contra de las leyes de la evolución obstaculizar su progreso económico.

Los más fuertes (los más aptos o paces) debían imponerse en la lucha por la supervivencia fin de evitar que la sociedad se degenere. La guerra jugaba como un factor de eliminación de los más débiles. El racismo, que era anterior a la teoría de Darwin, tuvo con el darwinismo social un fundamento pseudo científico.

Teorías de Spencer sobre la educación

En su obra Estática social se pregunta por que es necesaria la educación, ya que creía que el niño crecería espontáneamente asta convertirse en un ser humano normal, como ocurre en la naturaleza. Puesto que la educación debe de reprimir a los niños las características del hombre incivilizado, siendo en todo caso la educación una forma de obligar a que se desaparezcan la imperfecciones de ser humano, de esta forma es innecesario y de acuerdo con las leyes de la naturaleza la educación evoluciona como consecuencia de su adaptación a los cambios en la sociedad.

Entendía que a mediad que la sociedad evoluciona, de conformidad con sus leyes, no habría necesidad de una educación organizada e incluso lo que puede hacer es únicamente retrasar el proceso de cambio social, a comparación de las afirmaciones actuales que dicen que la educación es la única forma de cambiar a la sociedad.

Dos de sus principios fundamentales hacen un análisis de la educación: el primero que la educación sigue una evolución parecida a la de los individuos y a la sociedad, el segundo acerca de la heterogeneidad de los sistemas de educación en el proceso de evolución y se quejaba de lo que se enseñaba en las escuelas no tenia ninguna utilidad practica y por ultimo sostiene que no es posible perfeccionar un sistema de educación hasta que no se haya determinado una psicología racional.

Muerte

Muere el 8 de diciembre de 1903 en Brigthon, Inglaterra.

Algunas de sus obras

  • Estática social (1850)
  • Principios de psicología (1855)
  • Educación moral, intelectual, física (1831)
  • Primeros principios (1862)
  • Los principios de la biología (1864-1867)
  • El estudio de la sociología (1872)
  • Sociología descriptiva (1873-1881)
  • Los principios de la ética (1879)
  • Autobiografía en dos volúmenes (1904)

Fuentes