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Policarpo Pineda

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Policarpo Pineda
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José Policarpo Pineda Rustán.  Intrépido mambí de las lomas guantanameras. Se dedicó a luchar incondicionalmente por la libertad de los cubanos y en contra del yugo español. El Coronel Enrique Collazo que lo conociera personalmente expresó… “Su conjunto expresaba agilidad, valor e inteligencia natural ¡un brillante en bruto!”

Infancia y juventud

José Policarpo Pineda nació en 1839 en El Corojo de Rustán del Municipio Manuel Tames, Guantánamo, donde su padre Nicolás Pineda, poseía una pequeña parcela de tierra y se dedicaba al cultivo de frutos menores y su madre era la india artesana Carlota Rustán. El Coronel Enrique Collazo, quien lo conoció personalmente, lo describió, como un indio casi puro, con el pelo encrespado, pero suave. Con un rostro atezado, espalda ancha y cargada, con un cuerpo largo y piernas cortas, con poca carne, pero abundantes nervios y tendones. Poseía gran fortaleza y agilidad, una mirada viva y una gran sonrisa.

En 1859 a los 20 años trabaja de peón en un tren de carreta. En 1860, debido a un altercado que tuvo con ciertos voluntarios españoles, por estos faltarle el respeto a su novia y él agredirlos físicamente, comenzó su odio hacia la Metrópoli, odio que aumentaría al ver la opresión a la que eran sometido los cubanos. En 1863 (otros dicen que fue en 1865) el Teniente Gobernador de la Villa, hace que le propinen 25 azotes por haber agredido a su patrón en defensa de su honor. Luego, un domingo en la antigua Plaza de armas (hoy Parque José Martí), se encontraba el Gobernador con sus más cercanos colaboradores; cuando un jinete se acercó y le propinó 25 chuchazos y exclamó: “Ya estamos en paz. Soy Policarpo”, luego montó en su caballo y desapareció. La viril respuesta de Policarpo fue considerada como un crimen, ese fue su único crimen, defender su honor y enfrentarse a la máxima autoridad de aquellos tiempos.

Tuvo que refugiarse en el complejo montañoso de Sagua-Yateras-Baracoa, fue perseguido vorazmente hasta 1866, donde fue apresado y conducido a Guantánamo, para responder por los cargos de los que se le acusaba. Lo acompañaban una pareja de voluntarios, los que se descuidaron en su vigilancia y Policarpo se abalanzó hacia el abismo de los montes de Baracoa que los rodeaba, gritando: “¡Ahí van los mangos!”. Los guardias al ver la altura, lo consideraron muerto, sin embargo, Policarpo, herido y mallugado logró sobrevivir; a este abismo, le llaman “El salto del indio”, en su honor. Años después, él mismo le relataría a Enrique Collazo: “Pensé que era mejor morir que ser preso: el barranco al lamo me daba la muerte o la libertad. Me tiré de cabeza, no morí y fui libre y ahora me la están pagando los españoles”.

Ingreso al Ejécito Libertador y acciones

Con una pequeña partida, asaltó la hacienda de Puerto Escondido, en Noviembre de 1868, y tomó el caserío de Baitiquirí, el 6 de diciembre del mismo año. Estuvo operando en las sierras de Imías y el Purial y sus alrededores. El 5 de junio de 1869 acudió en ayuda de los expedicionarios de la goleta Grapshot, quienes habían sido sorprendidos por los españoles, después de desembarcar el 31 de mayo, al este de Baitiquirí.

Organiza el levantamiento armado del partido de Jojo, próximo a la sierra de Imías, el 25 de junio de 1869, donde logra incorporar a más de 80 campesinos. Dos días después sostuvo un encuentro desfavorable con una columna española en las cuchillas de la zona de Veguitas, y se vio obligado a replegarse hacia las montañas. Después de realizar algunas acciones contra propiedades españolas, atacó un campamento en Bayate y combatió en Mayarí Arriba. A mediados de Agosto de 1869 ingresó oficialmente en el Ejército Libertador incorporándose a la División Cuba, Majaguaba y San Luis, bajo las órdenes del mayor General Donato Mármol, quién le reconoció el grado de capitán y lo nombró jefe de un batallón de la comisión de operario, de forma independiente, en las zonas de Ramón Jarahueca y Guantánamo.

En Enero de 1869, Rustán y su guerrilla desarmaron a una pareja de voluntarios, desde ese momento y durante siete meses la Sierra de Imías y las alturas de San Antonio del Sur, se convirtieron en su centro de operaciones. El 27 de agosto de 1869 toma el campamento español de El Ramón y dos días después fue herido de gravedad en la acción del cafetal La Sindonia, lo que lo obliga a mantenerse convaleciente durante todo Septiembre y la primera quincena de Octubre, el 20 de este mes atacó el ingenio Flor de Bano; el 23 asaltó una finca fortificada en El Vínculo, y al siguiente día destrozó con su machete al jefe de las escuadras de guerrilleros de Guantánamo, en las sabanas de Vuelta Corta. En Diciembre de 1869 ya ostentaba el grado de Teniente Coronel, debido a su gran desempeño militar y moral.

El 29 de enero de 1870 ataca a una columna en La Curia, dando muestras de ferocidad y combatividad. De Febrero a Junio de 1870 realizó diversas acciones en la zona de El Ramón, Ti Arriba, Sabana Abajo y Filipinas, en apoyo a la invasión a Guantánamo bajo el mando de Máximo Gómez. El 30 de octubre de 1871 fue degradado por la sentencia de un tribunal militar. El 16 de enero de 1872 penetró con una pequeña fuerza en la ciudad de Guantánamo donde hizo algunos prisioneros, quemó varias casas y se retira después de haber ocupado abundante pertrechos.

Transcurrido ocho días atacó el poblado de San Anselmo de los Tiguabos, y en febrero y Marzo del mismo año opera en los cafetales de Yateras. En esa etapa se encontraba prácticamente paralítico, no obstante en Mayo atacó a una columna enemiga en Soledad de Mayarí. El 22 de marzo de 1872 aparece registrado su ascenso a Coronel. Esta etapa de su vida, a pesar de ser corta, es considerada de gran valor militar, debido a los numerosos encuentros que sostuvo con los españoles y de los que salió victorioso. Fue un gran combatiente y llenó de dicha a todos aquellos que creían en él.

Muerte

A fines de Junio de 1872 cayó accidentalmente, junto a su caballo, por un precipicio en Mangos de Polilla, Mayarí Abajo, el fuerte golpe ocasionó la muerte en horas de la noche del propio día. Policarpo es considerado una de las grandes figuras anticolonialistas de Guantánamo, su coraje y fortaleza, lo identificaron como el más bravo de los coroneles guantanameros.

Fuentes

  • José Policarpo Pineda Rustán: Archivo Histórico Provincial de Guantánamo.
  • Sánchez Guerra, J. (1990). Rustán. Guantánamo.