Juan Manuel Márquez

Juan Manuel Márquez
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Segundo al mando de la expedición del Yate Granma
NombreJuan Manuel Márquez Rodríguez
Nacimiento3 de julio de 1915
Santa Fe, La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento15 de diciembre de 1956
Sierra Maestra, Oriente, Bandera de Cuba Cuba.
Causa de la muerteEn combate.
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
PadresJuana María y Julián

Juan Manuel Márquez Rodríguez. Revolucionario cubano, con larga historia política. Graduado de Bachiller en Ciencias y Letras en el Instituto de Segunda Enseñanza de la municipalidad. Concejal y presidente de la Asamblea del Partido del Pueblo Cubano. Hombre de acción y de pensamiento, que abogó desde temprana edad por la realización de la revolución. Segundo al mando de la expedición del Yate Granma, asesinado por las tropas del régimen batistiano días después del desembarco.

Síntesis biográfica

Nació al oeste de La Habana, en Santa Fe, el 3 de julio de 1915. Desde muy joven conoce la vergonzosa realidad que sufría el pueblo de Cuba. Sus padres contribuyeron a formar sus convicciones patrióticas y cívicas que lo llevarían a ser uno de los más activos combatientes por transformar aquella realidad.

Su madre, Juana María, era una excelente maestra que impartía clases en la única aula de primaria que había en el poblado. Ella lo formó intelectualmente y le inculcó hábitos de lectura. El padre, Julián, torcedor de tabaco, le crea un sentido obrero de las relaciones humanas y las relaciones sociales.

Cursó la primaria, en parte, en una escuela pública de Punta Brava y en 1928 al trasladarse con su familia a vivir en Marianao matriculó en la Academia Agramonte, donde la terminó. Allí reafirmó las enseñanzas de sus padres con la prédica del director Pelayo Alfonso que profesaba las ideas martianas.

Continuó los estudios en el Instituto de La Habana.

Trayectoria revolucionaria

En el municipio de Marianao, desarrolla una buena parte de su vida política. Las calles y los barrios marianenses guardan innumerables recuerdos y anécdotas de su batallar, que lo han hecho merecedor de ser reconocido como patriota insigne de este territorio; aunque su obra trasciende los límites locales y alcanza dimensión nacional en la lucha contra la tiranía batistiana y por la liberación nacional. Hombre de acción y de pensamiento, Juan Manuel Márquez supo conjugar todas las formas de lucha para alcanzar la verdadera independencia y soberanía de Cuba.

Con solo 16 años de edad, se incorpora al movimiento insurgente contra la tiranía machadista. Si bien ese movimiento no alcanza los objetivos proclamados por la pésima dirección de sus jefes, sirve para probar la firme actitud del joven marianense ante su inconformidad política. Tras el fracaso de la insurrección armada, las fuerzas represivas del régimen allanan la casa de Juan Manuel quien, junto a su padre, es conducido a prisión por primera vez.

A finales de 1931, en Marianao se crea el Sector Radical Estudiantil, una organización antimachadista integrada solo por adolescentes. Juan Manuel es uno de sus miembros más destacados. Funda y dirige el periódico Radical, publicación que tiene una vida efímera pues fue ocupado por la policía.

Por sus labores conspirativas, el 8 de abril de 1932, Juan Manuel Márquez es detenido y conducido al presidio de Isla de Pinos. Con solo 17 años, era el más joven de todos los presos políticos, en el mal llamado Presidio Modelo. El rigor de la cárcel hace crecer su rebeldía y madurez política. Cuando ya era inminente la caída de Machado, es puesto en libertad, y con más ansias participa en la lucha para derrocarlo.

Después de la caída de Machado, la reacción interna, en contubernio con el imperialismo yanqui, trata de frustrar el impulso revolucionario del pueblo cubano. Juan Manuel Márquez, con apenas 18 años de vida, está entre quienes no se dejan frenar y asume la secretaría general del "Sector Radical Estudiantil". Ahora, conocedor de la importancia de la prensa, crea otro periódico: Catapulta, donde expone y transmite su pensamiento político. En el primer número, en noviembre de 1933, Juan Manuel escribe:

“No abandonaremos nuestra pluma mientras no obtengamos la realización del programa revolucionario que nos impusimos al principio de la lucha, a no ser que la esterilidad de la misma nos demuestre la necesidad de medios de acción más radicales”.

Convertida en poderosa arma, la pluma de Juan Manuel Márquez, halla una fuerte trinchera en el semanario "El Sol". En las páginas de ese periódico marianense, el 14 de abril de 1934, escribe un artículo, titulado “Banderas a media asta”, donde expone que Cuba dejó de ser colonia española para convertirse en una factoría del imperialismo yanqui y denuncia la posición del gobernante de turno.

En el Ala Izquierda Estudiantil

Antes de cumplir los 20 años, comprende que la justicia social y la verdadera democracia solo se alcanzarán con la toma del poder. Estas definiciones determinan su incorporación al "Ala Izquierda Estudiantil". Una muestra de ese pensamiento radical lo declara en el artículo que publica, el 6 de octubre de 1934, en el semanario El Sol:

“En esta época de confusionismo revolucionario donde es difícil delinear el campo ideológico de los hombres que en algún sentido se enrolan en esta encrespada ola de las pasiones políticas y donde el antecedente histórico de los individuos que tuvieron una actuación inmaculada y se enfrentaron contra aquel régimen que se manifestaba antagónico con respecto a los más elementales principios de la civilización y el derecho constituye una pieza de convicción y es prueba fehaciente para decidir sobre la suerte y vida de los hombres”.

Así mismo, el 24 de noviembre de 1934, el sentido de solidaridad del líder marianense se afirma en el Manifiesto que redacta a favor de unos jóvenes estadounidenses víctimas del racismo, juzgados en el llamado Caso Scottboro. Juan Manuel publica:

“Esta invitación puede hacerla suya el pueblo en general. Sin distingo de matices políticos ni de convicciones revolucionarias, ya que es ajeno completamente a algún acto sectarista, siendo honradamente, bellamente humano y una prueba de fraternidad entre los hombres y los pueblos que forman el planeta, más bello todavía cuando vemos el esfuerzo desesperado de un pueblo que grita alto para que el eco de su protesta llegue hasta las rejas carcelarias donde se pudren nuestros hermanos negros y para que todas las protestas de todos los pueblos unidos arranquen de las manos monstruosas de las autoridades federales a los camaradas Norris y Patterson que quieren asesinar allá en Ultramar, apoyadas ellas en la autocracia norteamericana.

En la Hermandad de los Jóvenes cubanos

En busca de nuevos espacios y alternativas de lucha, Juan Manuel ingresa en la “Hermandad de los Jóvenes Cubanos”, desde donde participa en unir a los jóvenes y educarlos en un espíritu revolucionario. En Marianao, su prestigio lo hace merecedor de que siempre lo inviten para encabezar los movimientos sociales y, poco a poco, se convierte en uno de los luchadores más notorios del municipio. La policía lo persigue y lo involucra en todas las actividades cívicas y revolucionarias que se realizan contra el gobierno en el municipio.

El 13 de marzo de 1936, es arrestado nuevamente y sentenciado a ocho años de reclusión en el presidio de Isla de Pinos. Es la segunda vez que las rejas del Presidio Modelo se cierran tras su paso. Las fuerzas revolucionarias marianenses desatan una fuerte lucha por su libertad y aunque no logran su absolución, al menos hacen que la condena sea reducida a la mitad. En virtud de una ley de amnistía, Juan Manuel Márquez sale de presidio en los últimos días de diciembre de 1937.

En el Partido Revolucionario Cubano (Auténtico)

En la búsqueda de nuevas trincheras de combate, Juan Manuel se afilia al Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), creyendo que la plataforma programática y el lema proclamados por este partido coincidían con sus convicciones. Desde las filas de ese partido despliega una fuerte campaña en todo el municipio marianense. Así, en 1941 funda la Sección Juvenil Auténtica, y en 1943, por el barrio de los Pocitos lo designan delegado a la asamblea municipal del partido revolucionario cubano.

En las elecciones de Junio de 1944, los sectores más radicales del partido y los marianenses con sentimientos progresistas presentan a Juan Manuel como candidato a concejal. Cuando es elegido, sus primeras palabras fueron para ratificar su condición de luchador revolucionario: "Al Consistorio llevaré y defenderé los puntos que han constituido desde hace más de diez años las inquietudes de la Revolución Cubana".

Fidel Castro y Juan Manuel

Su impronta como luchador honesto y activo lo convierten en líder de la minoría oposicionista de la Cámara Municipal. Desde esta nueva trinchera mantiene en jaque a la administración municipal de Marianao, exigiéndole preocupación por los problemas sociales del municipio.

A propuesta de Juan Manuel Márquez, el 8 de enero de 1945, se acuerda declarar Monumento Histórico Municipal a la Fuente de los Pocitos y, también, colocar una tarja en las Calles 130 y 49, entonces llamadas Luisa Quijano y Martí, para perpetuar el recuerdo de la audaz acción que, el 28 de julio de 1897, libraron en Marianao las tropas mambisas.

La honestidad y transparencia de Juan Manuel Márquez en el desempeño de su cargo es reconocida por todos. Sin embargo, no faltan vanos intentos de neutralizarlo ofreciéndole buenas recompensas para que no asista a las sesiones de la cámara cuando van a tratarse asuntos que, incuestionablemente, serían rechazados por él. Siempre inclaudicable, no admitía sobornos ni amenazas. Como él reafirmó en múltiples ocasiones, no aceptaba aprobar aquellos documentos o propuestas que: “constituían una manifiesta agresión a los sagrados intereses de Mariano y del pueblo que representamos”.

El Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) en el poder, defrauda las esperanzas que depositara en él una buena parte del electorado cubano. Juan Manuel Márquez, al percatarse de que Grau San Martín había incumplido con sus promesas al pueblo, renuncia a seguir militando en sus filas y hace públicas las causas de su abandono.

En el Movimiento Nacional Revolucionario

Siempre buscando métodos más radicales de lucha, Juan Manuel Márquez apoya los planes elaborados por el movimiento nacional revolucionario, liderado por el profesor Rafael García Bárcena, para atacar y tomar la mayor fortaleza militar de Cuba, el “Campamento de Columbia”, enclavado en Marianao. La acción estaba prevista para el domingo 5 de abril de 1953, y ya desde el sábado 4 de abril, Juan Manuel tenía 250 combatientes situados en distintos lugares del municipio. Todos en espera de la orden para entrar en acción. Al fallar los planes de García Bárcenas para asaltar el Cuartel Columbia, Juan Manuel prosigue en sus trajines conspirativos.

Así, en declaraciones públicas del 12 de junio de 1953, expresa su decisión de acudir a la lucha armada para enfrentar a la dictadura militar.

A partir del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953, se hace más encarnizada la persecución a Juan Manuel Márquez, a pesar de que este no estuvo entre los asaltantes. Su casa es allanada muchas veces, sin que esto limitara sus actividades conspirativas porque para él, "la revolución era ya la única alternativa para conquistar la libertad".

En 1954, Batista intenta darle carácter constitucional a su dictadura convocando elecciones presidenciales y llamando a la reorganización de los partidos políticos para que participen en el proceso. Juan Manuel Márquez, indignado, declara públicamente:

“La reorganización que se inicia mañana representa el comienzo de la gran farsa electoral cuyo final será, según los madrugadores, el 1 de noviembre. Es una reorganización ajena totalmente de calor popular […] Es tan oficial esta reorganización que sorprende ver el espectáculo de policías y soldados recogiendo cédulas […] En los colegios del estado o del municipio se cita a los padres de los alumnos para pedirles las cédulas electorales […] Estas son las elecciones de Juan Palomo, yo me la guiso y yo me la como. […].”

El 28 de enero de 1955, como parte de las medidas de seguridad implantadas por el régimen el día del restablecimiento del Congreso de la República, Juan Manuel Márquez fue detenido, acusado de conspirar contra los poderes del Estado. Pocos días después era absuelto por los tribunales[1].

El 15 de mayo de 1955, después de casi dos años de cárcel, la presión popular logra la excarcelación de Fidel Castro y el resto de los moncadistas. Al día siguiente, Fidel llega a La Habana con el propósito de continuar la lucha, “aun al precio de la existencia”.

El 5 de junio, en horas de la noche, Juan Manuel Márquez es apresado por los sicarios del régimen que le propinan una brutal golpiza. Como consecuencia de las lesiones, Juan Manuel es ingresado en la Clínica Santa Emilia.

Fidel Castro, desde las páginas del Diario La Calle, denuncia el atropello:

“Me duele en la propia carne los golpes que le dieron a Juan Manuel Márquez, porque como dijo Martí: en la mejilla de todo hombre honrado se ha de sentir la bofetada que recibe cualquier mejilla de hombre”.

Mientras, desde el hospital, Juan Manuel escribe al director del Periódico El Sol, agradeciendo la condena pública que hiciera por el atropello recibido.

Segundo al mando en la expedición del Granma

La tarde del 7 de junio de 1955, en la clínica donde estaba hospitalizado, Juan Manuel Márquez recibe la visita de Fidel Castro. Cuentan testigos de este hecho que Fidel, después de condenar el hecho e intercambiar impresiones con los presentes, pidió que le dejaran hablar a solas con Juan Manuel. Pleno fue el entendimiento entre los dos revolucionarios. Tanto, que el 12 de junio, al crearse la “Dirección Nacional del Movimiento Revolucionario 26 de Julio”, Juan Manuel Márquez es nombrado como segundo jefe de la organización.

Juan Manuel, inmerso en la misión de recaudar fondos para adquirir armas y equipos de guerra, trabaja intensamente con los emigrados. También, junto a Fidel, participa en la búsqueda y selección de los lugares para el alojamiento y el entrenamiento de los futuros expedicionarios. Sus múltiples ocupaciones como segundo jefe, no le impiden participar activamente en el riguroso entrenamiento militar al que se someten todos.

Entre los días 21 y 23 de julio de 1956, a causa de una delación, la policía federal mexicana realiza un operativo para detener a Fidel Castro. Los agentes policiales allanan casi todas las casas que guardaban armas. Solo Juan Manuel Márquez, Raúl Castro y Héctor Almada logran escapar de la redada Los planes para la expedición se aceleran, aunque aún los revolucionarios han de enfrentar serios obstáculos antes de que el Granma pueda zarpar de Tuxpan para cumplir la palabra empeñada. Juan Manuel exclama: “¡Qué difícil se hace para nosotros ir a morir por Cuba!”

El 2 de diciembre de 1956, el Granma toca suelo cubano. Los 82 expedicionarios, exhaustos por la larga travesía y el mal tiempo, tienen ante sí las dificultades del desembarco en una zona de pantanos y manglares. Resulta muy difícil la marcha para llegar a la tierra firme. Al hacerse el recuento del personal, faltan Juan Manuel Márquez y otros siete revolucionarios. Ellos se reúnen con el resto de la expedición dos días después.

Su muerte

Juan Manuel convenció a Fidel de que debían retirarse y comenzaron a marcharse paralelamente hacia un monte que había cerca. Se tiraba cinco o seis metros, a partir de ese momento y luego de haber disparado todas sus balas para cubrir la retirada de sus compañeros, el segundo al mando deambula por inhóspitos parajes acosado por el hambre y la sed. Juan Manuel no logra hallar el camino hacia la Sierra Maestra. Perseguido con saña por las huestes del dictador, Juan Manuel Márquez es detectado y asesinado el 15 de diciembre de 1956.


Comentario de Fidel

El comandante Fidel Castro, en una entrevista concedida en ocasión del 40 aniversario del desembarco del Granma, recordando a quien fuera segundo al mando en la histórica expedición, expresó:

“Juan Manuel Márquez era un muchacho muy bueno, era del partido Ortodoxo, de las figuras jóvenes, un orador brillante, y como cuando nosotros salimos de las prisiones teníamos la idea de ampliar el movimiento con nuevas figuras, reunimos a los que habíamos estado en el 26 de julio con algunas otras organizaciones —así algunos compañeros se unieron en ese equipo—, y para nosotros era muy importante contar con una figura joven, del prestigio de Juan Manuel. Entonces, hablamos con él, lo captamos, y lo ganamos, pero de una manera decidida. […]”

Referencias

  1. Mencia, Mario. La Prisión Fecunda. Editora Política. La Habana. Cuba. 1980

Fuentes