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Jules Sagebien

Jules Sagebien
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Ingeniero francés que vivió en Cuba en el siglo XIX. .
NombreJules François August Sagebien
Nacimiento17 de agosto de 1796
Boufflers-en-Ponthieu, Picardía, Francia Bandera de Francia
Fallecimiento1867
Barsac, Gironda, Bandera de Francia
OcupaciónArquitecto, Ingeniero civil y constructor.
CónyugeDemetria Delgado
Obras destacadasEdificio de la aduana de Matanzas, reparación de puentes, cuartel de Santa Cristina y hospital de la Caridad en Matanzas, reconstrucción de una de las torres de la Catedral de esa ciudad, realización de la primera línea de ferrocarril en la región de Santiago de Cuba, Palacio de Aldama y muchas más.
Jules Sagebien. Ingeniero y arquitecto francés, que vivió y trabajó en Cuba en el siglo XIX, durante 42 años y que desarrolló una fructífera labor como arquitecto de grandes obras públicas, como la construcción de edificios administrativos y hospitales, puentes, vías férreas y otras importantes obras, a lo largo y ancho de toda la isla.

Síntesis biográfica

Primeros años

Nació en el castillo de Gourlay, en el pueblo de Boufflers-en-Ponthieu, de la región francesa de Picardía, el 17 de agosto de 1796. Su familia, originaria de Luxemburgo, llegó al norte de Francia en el siglo XVII. Tres generaciones en su familia se suceden en territorio francés, pero la situación financiera de la familia se agravaba año tras año.

El padre de Jules Sagebien había comenzado sus estudios superiores en París, cuando la Revolución estalla. En 1794 parte con su esposa a instalarse en Boufflers y vive en la morada que había sido comprada por la familia de su madre en 1707 al mariscal duque de Boufflers. Las hectáreas que rodean esta bonita propiedad, le permiten una cierta buena posición social.

Uno de los tíos paternos de Jules Sagebien, se hace cargo financieramente de él y lo envía a París a trabajar con un maestro-carpintero que tomaba aprendices. Al cabo de algunos años de formación, la armadura, la carpintería, la ebanistería y el dorado sobre madera no tienen secretos para él y se ha convertido ya en un refinado ebanista.

Salida de Francia

En 1818, no pudiendo encontrar trabajo en Picardía, Jules Sabegien decide expatriarse. Había logrado obtener una carta de recomendación para un artesano francés instalado en San Petersburgo y se marcha a pie para Amberes donde debía tomar un barco con ese destino, pero llega demasiado tarde y no puede embarcar. Como casi no le queda dinero y está decidido a cambiar su destino se embarca en el primer velero que sale y llega a Nueva York después de tres meses de navegación en un mar bastante embravecido. En esta ciudad vivió por corto tiempo, no obstante esa estancia le permitió demostrar sus habilidades y lograr un reconocimiento que le sirvió de aval para ser contratado por un arquitecto francés que allí radicaba el que lo envía a Cuba para hacerse cargo de una de las obras que llevaba a cabo en la ciudad de Matanzas.

Llegada a Cuba

Arriba al puerto de Matanzas en 1820. Esta ciudad se encontraba en pleno florecimiento económico, gracias a su puerto y a las plantaciones azucareras de la provincia circundante, las que forzaban un desarrollo acelerado en ese momento.

La primera obra que realizó Jules Sagebien fue la construcción del edificio de la aduana. Con sólo 24 años se le encargó sustituir al arquitecto que hasta ese momento se había encargado, a quien el gobernador de la ciudad había despedido tras una grave falta que provocó el hundimiento de una parte del edificio.

Esta construcción señala el inicio de la carrera de Jules Sagebien en Cuba. A partir de este momento se convierte progresivamente en el arquitecto designado de la ciudad de Matanzas, a quien se le encomiendan los trabajos más importantes y las más grandes obras públicas como la construcción de edificios administrativos y hospitales. En este lugar se mantendrá viviendo hasta 1847, año en que se traslada para La Habana.

Obras en Matanzas

Hospital Santa Isabel, construido por Sagebien en 1838
En Matanzas, Jules Sagebien acomete muy variados trabajos constructivos. Entre los más importantes se encuentran las obras de reacondicionamiento de la Plaza de Armas de la ciudad, la construcción y reparación de varios puentes, el más impostante de ellos lo fué el conocido como "Puente de la Carnicería", la construcción de edificios públicos como el Cuartel Santa Cristina en 1827, el Hospital de Santa Isabel en 1838 y el edificio de la Carcel en 1839.

Los planos que se conservan del Hospital revelan un conocimiento amplio de la arquitectura y un diseño muy esmerado, de estilo neoclásico. También se encarga por esta época de rehacer una de las torres de la Catedral y prepara un programa para la distribución de agua en la ciudad.

Matrimonio

En 1823, Jules Sagebien se casó con una joven española de 16 años, Demetria Delgado, cuya familia originaria de Canarias estaba instalada en Matanzas. Ella le dio diez hijos, el último nació en 1848.

Nuevas empeños constructivos

Sagebien es, a la vez, ingeniero, arquitecto y su propio empresario. Para poder ejecutar las obras que le encargan se ve obligado a financiar él mismo una parte de las obras, obtener los materiales necesarios, la mano de obra y los obreros especializados —la mayor parte del tiempo entre los esclavos— que es necesario comprar o alquilar. En ocasiones algunas de las inversiones que acomete son empresas demasiado importantes y complicadas, para lo cual Jules Sagebien busca nuevos asociados. De entre ellos, quizás el más determinado, resuelto y entusiasta lo es Joachim de Arrieta, propietario de La Flor de Cuba, el mayor ingenio azucarero de la Isla. Los dos hombres se complementan perfectamente; Sagebien se encarga de la técnica y Arrieta se ocupa de las finanzas y los contactos de negocios.

Aparición del ferrocarril en Cuba

En 1837, el ferrocarril hizo su aparición en Cuba, gracias a la iniciativa de Manuel J. Carrera y de Miguel Tacón, capitán general de la Isla. La línea ferroviaria Cárdenas-Bemba es una de las primeras en función. Las dos vías de ferrocarril que conducen a Cárdenas absorben la producción de 119 ingenios azucareros que proporcionan aproximadamente 6000 toneladas de azúcar en una región donde la población se va a cuadriplicar en menos de una década. Este medio de transporte es indispensable para un país opulento en bosques y en caña de azúcar, ya que la red de carreteras es insuficiente y poco segura.

A través de este nuevo medio de transporte se garantizaba que los productos de la tierra se transportaran hacia los grandes puertos de embarque, como La Habana, Matanzas o Santiago de Cuba.

Primer viaje de regreso a Francia

En 1839, Jules Sagebien y Joachim de Arrieta viajan a Europa. Es el primer viaje de regreso a la tierra natal desde su salida en 1818. Ávido de técnica, Jules Sagebien se informa por toda Europa sobre las nuevas tecnologías relacionadas con las construcciones que posteriormente emprendería, del mismo modo y cumpliendo con la encomienda del Capitán General y gobernador de Cuba prepara condiciones para adquirir máquinas que mejoren la técnica en la elaboración del azúcar y reciclar los residuos de la caña, y aprovechando su estancia en el país galo completa sus conocimientos sobre el ferrocarril.

Empresario polivalente, recibe la encomienda de comprar maquinarias para mejorar la fabricación de azúcar y reciclar los residuos de caña. Curioso por naturaleza, aprovecha su estancia en Francia para completar sus conocimiento sobre el ferrocarril.

Primeras obras ferroviarias

Puente en una línea férrea diseñado por Sagebien
Después de algunas gestiones infructuosas pues las autoridades coloniales en Cuba temían por su falta de experiencia, Jules Sagebien llega a realizar su primera línea de ferrocarril en la región de Santiago de Cuba.

Esta obra fue un proyecto bien difícil pues corría a lo largo de un sector con el terreno muy escabroso, considerándose un verdadero reto tecnológico.

En 1844, el gobierno colonial inaugura, en su presencia, la línea Santiago-Cobre destinada a transportar la producción de la única mina de cobre de la Isla.

Un poco más tarde, Jules Sagebien crea la línea Cienfuegos-Villa Clara (hoy Santa Clara).

Obras en La Habana

Vista del Teatro Tacón, remodelado por Sagebien y sus alrededores, a la izquierda al fondo la zona donde vivía en la calle Barcelona
Primera construcción hecha por Sagebien en Matanzas
con su familia]] En 1847, Jules Sagebien fija su residencia definitivamente en La Habana con su familia. A partir de ese momento acomete múltiples e importantes trabajos en la capital cubana: restaura algunas iglesias, se encarga de rehabilitar el teatro Tacón, reconstruye los muelles de la ciudad, reconstruye parte del Observatorio Meteorológico, construye el puente de Arroyo Arenas, y para eso hace traer adoquines de Amberes por medio de Alphonse Sagebien, su primo hermano y cuñado.

El Palacio Aldama

Impresinante palacete donde también colaboró el francés Sagebien
Como se ha visto Jules Sagebien pasaba con una facilidad desconcertante de la construcción de una casa colonial señorial a la de una línea de ferrocarril, de la construcción de una red de distribución de agua a la de un teatro. De tal modo continuamente se desplazaba por la isla más grande del Caribe para comenzar nuevas obras, siempre con un tablero de dibujos de caoba del que no se separa nunca.

Mientras construía el ramal ferroviario en Santiago y de forma paralela, comienza la construcción del palacio de Aldama en La Habana. En este proyecto colabora con otros arquitectos, entre los que se encontraba Manuel José Carrera, dominicano de nacimiento, esta ha sido una de las más hermosas instalaciones de su tipo realizadas en la capital cubana en el siglo XIX.

Este palacio, construido para un acaudalado español, el vasco Don Domingo de Aldama y Arrechaga se ejecutó con materiales de primerísima calidad, su dueño quiso para su residencia lo mejor y lo más bello. Las estancias más preciosas, los más caros mármoles importados desde Europa y los vitrales más sutiles se utilizan para esta lujosa residencia.

Años más tarde en 1869 el palacio fue saqueado por el poder español. No obstante con el paso del tiempo la fachada siguió siendo admirable, aunque se añadió un tercer piso a principios del siglo XX, cuando el edificio se convirtió en industria tabaquera.

Regreso a Francia

Jules Sagebien y su esposa Demetria Delgado ya ancianos
En 1860, Jules Sagebien deja Cuba para irse a Francia definitivamente, forzado por la mala salud de su hijo más pequeño, de 12 años, que no se adapta al clima tropical. En este viaje acontece una tragedia: su hija de 20 años muere a bordo del vapor que los lleva a Francia.

A los 64 años, Sagebien tiene dificultades para readaptarse a la tierra natal, tanto a la vida social como al clima. Ya no existe nada de lo que antes lo identificaba; y por otra parte, numerosos miembros de su familia y amigos han desaparecido.

Muerte

Siete años después de su regreso a Francia y a los 71 años de edad, muere en casa de su hija mayor en Barsac, Gironda. Sus restos reposan en el cementerio de Boufflers, al lado de su esposa.

Legado familiar

Su hijo Julio Sagebien y Delgado también siguió sus pasos como ingeniero y constructor, así a mediados del siglo XIX este se encargó de varios trabajos de mucha importancia sobre todo en la región de Trinidad. Entre esos trabajos que realizó Sagebien Delgado, se encuentran la construcción del ferrocarril entre Trinidad y Sancti Spíritus, en 1855 y la remodelación de la Plaza Mayor de Trinidad, trabajo realizado junto al trinitario Julio Bastida.

Repercusión en la actualidad

El día 15 de junio de 2009, como parte de las actividades que la Casa Víctor Hugo, del Centro Histórico de la Ciudad, desarrolló en conmemoración al 220 Aniversario de la Revolución Francesa y su repercusión, en aquel entonces, en Cuba se inauguró la exposición Jules Sagebien, un ingeniero francés en Cuba, dedicada a recordar y destacar la personalidad del ingeniero y arquitecto francés Jules François August Sagebien (1796-1867). La exposición fué inaugurada por Jean Pierre Loubinoux, presidente de la división internacional de los Ferrocarriles de Francia y director general de la Unión Internacional del Transporte Ferroviario, quien destacó el importante papel de Sagebien al participar en la construcción de numerosos tramos de vía férrea a todo lo largo de la isla, ayudando en el empeño ferrocarrilero de la isla de Cuba, que de esta forma se convirtió en el primer país de América Latina en introducir el ferrocarril, antes incluso que la propia España. Dentro de las actividades relacionadas con la exposición se realizó una conferencia sobre la vida y obra de Sagebien, dictada por su coterráneo Jacques Béal, quién dio a conocer en su intervención, ante especialistas y público en general datos biográficos y esclarecedores sobre este ilustre hombre de ciencias. Jacques Béal es escritor, editor y reportero, y labora en los periódicos Courrier Picard y Le Monde, en este último como corresponsal, y tiene en su haber, como autor, más de treinta obras literarias en los géneros de biografía, ensayos históricos, libros de viajes, novelas policíacas y novelas cortas, entre otras publicaciones.

La exposición

Plano dibujado por Sagebien para una de las construcciones que ejecutó
La trayectoria profesional y personal de Sagebien quedó recogida en apretada síntesis en la exposición fotográfica, muy bien montada e inteligentemente distribuida, integrada por 13 fotografías de gran formato que se exhibieron en la galería del entresuelo de la Casa Víctor Hugo.

Allí se observaron dos fotos individuales, una de Jules Sagebien y otra de Demetria Delgado, ambos en plena juventud cuando se conocieron, y una tercera juntos, en la vejez, tomada poco antes de su partida definitiva a Francia; dos de sus hijos, Luis y Alexandria, también aparecen en una, mientras que la fachada y el interior de su casa en La Habana, ubicada en la calle Barcelona No. 5 donde residieron a partir de 1858, se recogen en otras dos. El resto de la muestra la componen fotos relacionadas con su quehacer como arquitecto e ingeniero ferroviario: el Teodolito, aparato que utilizó para levantamientos topográficos o sea la medición del terreno; parte de los planos para el Observatorio Meteorológico de La Habana; sus cuadernos de notas; la fachada del Teatro Tacón; folletos del eminente constructor; una imagen de él al lado de una vagoneta y otra relacionada con un tramo de línea ferroviaria en cuya obra intervino.

Esta exposición, acercamiento visual a la obra y vida de quien tanto contribuyó al desarrollo de la arquitectura, del transporte por vía férrea y de la vida social en Cuba, su segunda patria.

Fuentes