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Luis Arcos

Luis Arcos
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Combatiente revolucionario cubano
NombreLuis Arcos Bergnes
Nacimiento23 de julio de 1932
Caibarién, Villa Clara, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento8 de diciembre de 1956
Macagual, Vueltas, Villa Clara, Bandera de Cuba Cuba
Causa de la muerteAsesinato
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
OcupaciónMilitar

Luis Arcos Bergnes. Joven revolucionario cubano. Miembro del Movimiento 26 de julio. Dió su vida por la liberación de la Patria.

Síntesis biográfica

Primeros años

Nacido en Caibarién el 23 de julio de 1933, fue el octavo hijo de una numerosa familia de la clase media local.

Desde pequeño sobresalió por su carácter independiente y rebelde, pero a la vez alegre, dinámico y jovial, que hacía amigos con facilidad, mientras se mostraba firme y decidido ante situaciones difíciles.

Estudios

Cursó la enseñanza secundaria, pero no ingresó al bachillerato pues decidió tratar de obtener una beca para cursar estudios militares. Mientras esperaba esta posibilidad laboró como cargador en un camión de reparto y después de dependiente de una tienda.

Fue, en esos años de su vida, un aficionado al mar y a los deportes acuáticos. Era un excelente nadador, practicaba la caza submarina y el remo. A la vez, hacía ejercicios de levantamiento de pesas, aprendió a tocar la guitarra y la Filarmónica, y gustaba de cantar en reuniones de amigos y familiares.

En 1951 fue enviado por su familia a La Habana, con el propósito de que se familiarizara con el ambiente estudiantil a través de su hermano Gustavo que estudiaba en la Universidad, y así motivarlo a continuar su superación. Allí se relacionó con los jóvenes estudiantes y sus acciones en ese tiempo, pero por su interés en los estudios militares continuó sus esfuerzos por conseguir una beca de este perfil, y al no obtenerla, decidió ingresar en el Ejército Nacional. En la Escuela de Reclutas de Managua hizo su preparación y de inmediato se destacó por su destreza en el tiro, convirtiéndose en un excelente francotirador.

Incorporación a la lucha

El golpe de estado del 10 de marzo de 1952 y la adhesión inmediata de los cuerpos armados al hecho, afectó a Luis, quien admiraba la institución. Las acciones posteriores del régimen acabaron por convencerlo de lo negativo del nuevo sistema impuesto en el país y decidió licenciarse. Sin embargo, sus amigos, muchos de ellos vinculados a los grupos que comenzaban a actuar contra el dictador lo convencieron de que su permanencia en la filas del ejército podría ser una ayuda para acciones posteriores.

Destacado en el cuartel de San Ambrosio logró relacionarse con otros miliares ubicados en la instalación, y en conjunto, obtuvieron armas y balas para una acción contra el régimen, que en definitiva se frustró en Abril de 1953. Antes del fracaso de este intento, Luis había participado en la manifestación donde resultó herido Rubén Batista, el 15 de enero del propio año, y visitó varias veces al joven estudiante en el hospital mientras este luchaba contra la muerte, y hasta su deceso. Y estuvo, junto a sus amigos universitarios, en la manifestación de duelo que desafió a la fuerza pública para honrar al primer mártir del batistato.

El 26 de julio de 1953 ocurrió el asalto a los cuarteles de Santiago de Cuba y Bayamo, en el primero participó y resultó herido grave su hermano Gustavo. Luis conoció los hechos en el cuartel y allí se enfrentó, con fuertes palabras, a los soldados que aprobaban los asesinatos cometidos. De inmediato se lanzaron sobre él, lo golpearon y encarcelaron en la fortaleza de La Cabaña; estuvo seis meses preso, cuatro de ellos incomunicado. Fue liberado, sin enjuiciamiento, el 28 de enero del año siguiente.

Aunque pidió el licenciamiento no le fue concedido, con el pretexto de que sería juzgado por un consejo de guerra. Bajo esta condición visitó a su hermano, herido pero detenido y vigilado por las fuerzas del Servicio de Inteligencia Militar, quienes sugirieron al ejército la baja del joven, pues era evidente su posición contraria al régimen.

Para subsistir Luis se dedicó a laborar como albañil, en obras de las provincias de La Habana y Matanzas, pero continuó sus actividades a favor de la revolución de forma clandestina, destacándose en las acciones que se desarrollaban a favor de la amnistía de los combatientes del 26 de julio. Además, participó en el comando que apoyó el secuestro de su hermano Gustavo, a quien rescataron del Hospital Ortopédico, para impedir su envío a Isla de Pinos. Desde entonces debió vivir semiclandestino.

Sin abandonar su trabajo en la construcción, continuó las actividades revolucionarias, y en Octubre de 1954 fue detenido acusado de ser partícipe del acopio de armas, uniformes y explosivos, debido a la captura de un alijo ocupado en La Habana. Por falta de pruebas fehacientes fue liberado casi un mes después.

En libertad se mantuvo activo en las actividades revolucionarias y se integró al Movimiento 26 de julio, luego de su organización al salir del presidio Fidel Castro Ruz y sus compañeros. A fines de 1955 fue designado jefe de las Brigadas Juveniles del M-26-7 en su natal Caibarién, donde desplegó una intensa actividad, que le llevó de nuevo a la clandestinidad.

El 16 de junio de 1956 las fuerzas represivas lograron detectar el lugar donde se encontraba, y lo capturaron a pesar de su tenaz resistencia y marcharon hacia el cuartel. Multitud de personas, avisadas por quienes presenciaron la detención, corrieron al lugar, cuando, en un esfuerzo supremo, Luis golpeó a un guardia que le sujetaba y de un salto corrió y se mezcló con la población allí presente, que lo protegió y ocultó. Trasladado a La Habana, y ante la situación crítica del joven y los preparativos que se hacían en México para reiniciar la lucha armada en Cuba, Luis salió para el país azteca.

De inmediato comenzó el entrenamiento, primero por poco tiempo en Los Gamitos, y después, en Abasolo donde las condiciones climáticas eran muy rigurosas. Realizó, junto a sus compañeros, ejercicios físicos, marchas, carreras y prácticas de tiro, así como maniobras propias de la guerrilla. Como antiguo militar y como tirador Luis pudo brindar su experiencia y ayuda en la preparación de los futuros expedicionarios.

El joven caibarienense fue uno de los seleccionados para formar parte de la expedición del Granma. Durante la travesía laboró en la preparación y puesta en condiciones de combatir de los dos pequeños cañones antiaéreos, y como francotirador ocupó posiciones en la cubierta de la embarcación para prever un ataque de los fuerzas armadas de la tiranía.

Muerte

Al llegar a tierra cubana, junto a Juan Manuel Márquez y otros combatientes salió del manglar más al norte que el resto de los expedicionarios. Tras un peregrinar de dos días lograron reencontrarse con la columna principal el día 4 de diciembre en Alegría de Pío, donde se produjo, al día siguiente, la dispersión del contingente.

Con otros compañeros, Luis pudo salir del lugar y comenzar un errático peregrinaje por difíciles terrenos que destrozaron sus zapatos; sufrieron hambre y sed, hasta ser capturados, sin poder defenderse, en un lugar llamado potrero Salazar y trasladados a un lugar denominado Las Guásimas. Atados, salieron de allí la noche del día 8 hacia Macagual, en el trayecto ocurrió el asesinato de los combatientes, cuyos cadáveres fueron lanzados a la entrada del cementerio de Niquero en la madrugada del día 9 de diciembre.

La población de esta localidad, a pesar de la actitud del ejército que ordenó enterrarlos en una fosa común, logró que se autorizara la construcción de féretros rústicos y los revolucionarios fueron sepultados de forma individual. Luego del triunfo revolucionario los restos fueron exhumados, trasladados a La Habana, velados y sepultados con toda solemnidad en el Cementerio de Colón.

Fuentes