Saltar a: navegación, buscar

Moctezuma I

(Redirigido desde «Moctezuma Ilhuicamina»)
Moctezuma Ilhuicamina
Información sobre la plantilla
Emperador del Imperio azteca
México-Tenochtitlán
Nombre real Motēcuzōma Ilhuicamina
Nacimiento 1398[1]
Tenochtitlán,[1]
Imperio azteca (México) 
Fallecimiento 1469[1]
Tenochtitlán,[1]
Imperio azteca (México) 
Predecesor Itzcóatl
Sucesor Axayácatl
Padre Huitzilíhuitl II[1]


Moctezuma I o Moctezuma Ilhuicamina (en idioma náhuatl: Motēuczōma Ilhuicamīna, ‘su señor el airado, flechador del cielo’)[2] (1398-1469) fue el quinto «huey tlatoani» (rey) mexica, entre 1440 y 1469.[3]

Biografía

Como hijo del emperador Huitzilíhuitl II, asumió en 1417 el mando del ejército, el cual mantendría durante los reinados de su hermano Chimalpopoca (1417-1427) y de su tío Itzcóatl (1427-1440). Cuando murió su tío, Moctezuma Ilhuicamina fue elegido rey del estado mexica (Altépetl) bajo el cual inició una era expansionista, la cual contó con la ayuda de sus clásicos aliados, los pequeños señoríos de Texcoco y Tlacopan.

En 1461, después de derrotar a Cuauhtlatoa, rey de Tlatelolco (el cual había intentado hacerse del poder), sometió a Atonal (rey de Coixtlahuaca) y destruyó las ciudades de Chalco-Atenco y Tepeaca.[4] Extendió sus dominios hacia las zonas de los actuales estados de Guerrero, Hidalgo, Puebla, Oaxaca y parte de Veracruz,[1] dominando todo el altiplano de Anáhuac (el actual Valle de México).

Con estas victorias pudo afianzar un poder absoluto, teocrático, frente a la predominante influencia de la nobleza militar y sacerdotal. Sin embargo, le fue imposible evitar que una serie de catástrofes naturales, tales como inundaciones y hambrunas, devastaran su imperio, lo cual terminó recayendo en una nueva ola de sacrificios humanos para aplacar la ira de los dioses.

Debido a eso, se dio inició a las llamadas guerras floridas (1450), las cuales fueron campañas anuales contra las ciudades independientes de Tlaxcala y Huejotzingo que eran destinadas a capturar prisioneros para sacrificarlos en sus rituales.

A partir de 1456, cuando todos los impedimentos se vieron superados, el Estado azteca recobró la prosperidad y su capital, Tenochtitlan (actual Ciudad de México), se encontró con una época de esplendor económico y artístico sin precedente alguno. A pesar de su carácter severo y autoritario y de su incapacidad de dar al imperio una administración eficiente, Moctezuma I pudo ganarse la estima y el respeto de sus súbditos y conservarlo hasta la muerte.[4]

Amplió el territorio de la Triple Alianza. Organizó un sistema de tributos que permitió a Tenochtitlan convertirse en una ciudad muy poderosa.[4]

Véase también

Fuentes