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Eusebio Mujal

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Eusebio Mujal Barniol
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Eusebio Mujal dando lectura a documento durante reunión sindical
NombreEusebio Mujal Barniol
Nacimiento30 de noviembre de 1915
Cataluña, Bandera de España España
Fallecimiento1985
Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos
NacionalidadCubana[1]
CiudadaníaCubana
OcupaciónPolítico, sindicalista y empresario
Partido políticoPartido Revolucionario Cubano (Auténtico)
CónyugeNereyda León Blanco

Eusebio Mujal Barniol. Líder sindical cubano, corrupto y vendido a los intereses de las patronales. De ideas marxistas en su juventud, renegó de estas y retrocedió hacia las más retrógradas posiciones y a un furibundo anticomunismo.

Encabezó la Comisión Obrera Nacional del Partido Auténtico, desde donde constituyó una punta de lanza para la usurpación de la dirección de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC) en 1947 y la expulsión de los líderes sindicales comunistas. Su apellido dio origen a la expresión despectiva "mujalismo" que simbolizó a los dirigentes obreros vendidos a la patronal, y cuyos dirigentes eran elementos corrompidos y demagogos.

A partir del golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, sirvió fielmente a Fulgencio Batista hasta la huida de este. Luego abandonó Cuba. En ese período fue representante y senador y amasó una gran fortuna personal.

Síntesis biográfica

Nació en Cataluña, España, el 30 de noviembre de 1915, hijo de un panadero, pero por motivos electorales aparece inscrito en el registro de Guantánamo, en Cuba. Ese mismo año arribó a Cuba a bordo del vapor Balnes, y desembarcó por el puerto de Santiago de Cuba.

Militó en el Ala Izquierda Estudiantil y en el Partido Comunista desde 1931, pero fue expulsado por sus tendencias trotskistas. En 1936, junto a Sandalio Junco, comenzó a dirigir la Comisión Obrera del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), al que representó en la Asamblea Constituyente de 1940. Aunque no era cubano, la compra de alrededor del 80% de los delegados de barrios del Partido Auténtico (PRC) en Guantánamo le permitió participar con todos los derechos en la Asamblea Constituyente de, en la que se esforzó, sin lograrlo, para que se aprobara que los extranjeros pudieran ocupar altos cargos políticos.

"Mujal era el clásico demagogo. En Guantánamo hablaba con todos: en las esquinas, en sus casas, e iba vestido como cualquier ciudadano común. En ese desenvolverse encontró la forma de agenciarse simpatías e imponerse para satisfacer sus ambiciones (…)" [2]

Por el mismo Partido fue miembro de la Cámara de Representantes y del Senado de la República de Cuba y en 1946 fue escogido para para dirigir la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) cuando el gobierno del Doctor Ramón Grau San Martín decidió expulsar a los comunistas del control mantenido desde su fundación.

La CTK

Ese año ni la CON ni la CONI (Comisión Obrera Nacional Independiente) pese a que movían grandes cantidades de dinero que recibían tanto de Miami como del gobierno cubano, pudieron sacar el número de delegados necesarios para copar el V Congreso de la CTC, que ratificaría a Lázaro Peña como secretario general de la organización. Impugnaron entonces los acuerdos de ese cónclave y con la complicidad abierta de las autoridades convocaron a otro V Congreso que eligió a Ángel Cofiño, líder de la CONI, para el máximo cargo de la central sindical.

Carlos Prío, a la sazón ministro del Trabajo, ordenó que la dirigencia unitaria de la CTC fuese desalojada del Palacio de los Trabajadores. Eusebio Mujal, ex catalán y antiguo mensajero de botica, obtuvo la secretaría general en 1949 y fue ratificado en ese puesto en 1951. Desde los comienzos de su mandato, instituyó la cuota sindical obligatoria, que propiciaba a él y a los suyos no pocas ganancias, que se incrementaban con robos y fraudes de todo tipo.

Mujal estableció sindicatos de corte gansteril, al estilo de los existentes en Estados Unidos en la época. Los trabajadores cubanos renombraron la CTC, como CTK, en alusión al inciso K de la Ley No. 7 de 1943, concebida originalmente para pagar los sueldos de un grupo de maestros y profesores de segunda enseñanza que no tenían asignación en la nómina oficial. Tales fondos, que empezaron por la cifra de 180 mil pesos anuales en tiempos del presidente Grau ascendieron a 20 millones de pesos y fueron objeto de saqueo. Entre los principales beneficiarios del desvío se encontraban los principales jefes de la CTC encabezados por Mujal.

Ante el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 buscó asilo en la embajada de los Estados Unidos e hizo un llamamiento a la huelga general, pero rápidamente pactó con el nuevo poder para poder conservar su cargo en la CTC que mantuvo durante todo el tiempo que el general Fulgencio Batista estuvo en el poder. Durante ese tiempo intentó organizar un partido de tipo laborista.

Eusebio Mujal apoyó en 1954 a Batista que se presentaba como candidato presidencial de los cuatro partidos que habían apoyado el golpe de estado del 10 de marzo: Acción Democrática, Liberal, Demócrata y Radical. Mujal se presentó dentro de la alianza gubernamental al frente del llamado Partido Laborista, pero su agrupación política era tan enclenque que en el período de afiliación de febrero de 1954 no alcanzó el 4 % del electorado que exigía la ley para ser inscrita como partido político[3].Batista vino en su ayuda y el Consejo de Ministros aprobó el llamado Decreto Remache, que permitía la participación en las elecciones de las agrupaciones políticas que no hubiesen alcanzado el 4 % exigido por la Ley Electoral.En esa misma sesión del Consejo de Ministro se aprobó la cuota sindical obligatoria que fortalecía la camarilla mafiosa de Mujal al frente de la CTC y le permitía obtener fondos adicionales para su campaña electoral[3].

Fortaleció, también, la posición de Mujal dentro del movimiento sindical la ley - decreto 1875 de 27 de enero de 1955, que establecía que cualquier actividad justificable como comunista sería causa suficiente para la expulsión de puestos de trabajo en los organismos del Estado, de la educación, de los sindicatos y otras instituciones

Tras la huelga del 9 de abril de 1958 colaboró estrechamente con el general Pilar García, jefe de la Policía Nacional, en el exterminio de los huelguistas. A pesar de la violenta represión desatada por la dictadura días antes, Mujal llamó a los trabajadores a celebrar el 1ro de Mayo y felicitó al jefe del ejército general Pedro Rodríguez Ávila:

" En nombre de la Confederación y en el propio, hacemos llegar las más expresivas gracias por las facilidades y garantías brindadas por las Fuerzas Armadas, a la celebración del Primero de Mayo"[4]

Bajo su dirección, el presupuesto para la construcción del hotel Habana Hilton (financiado por la Caja del Retiro Gastronómico) pasó fraudulentamente de 16 millones de pesos a 24, margen que se robaron Mujal y sus cómplices, y que comprometió el porvenir de jubilados y pensionados de la rama gastronómica. La cuota sindical de los trabajadores azucareros - más de cuatro millones de pesos anuales - se hipotecó hasta 1962. En el Sindicato de Comercio el desfalco fue gigantesco: cuando en 1959 se abrieron sus arcas ante notario público, no se encontró un solo centavo en ellas.

Exilio

En la madrugada del 1 de enero de 1959 buscó refugio en la embajada argentina tan pronto supo de la huida de Batista. En el aeropuerto, una multitud enardecida lo escarneció cuando se disponía a abordar el avión. El Gobierno Revolucionario le otorgó el salvoconducto que le permitiría salir de la Isla a condición de que las autoridades argentinas lo retuvieran hasta que la Cancillería cubana presentara el expediente de extradición, acuerdo que el gobierno argentino se comprometió a respetar. Pero Mujal, sin que nadie se le impidiera, se trasladó desde Buenos Aires a Miami, donde se le dio amparo. Allí, vinculado a la contrarrevolución, fundó una CTC, que le posibilitó seguir lucrando hasta su muerte, ocurrida en 1986 en Maryland, Estados Unidos cuando ya se encontraba ciego y anciano.

Carrera empresarial

Aunque Eusebio Mujal aparecía públicamente como representante de los obreros cubanos, en realidad poseía vastos intereses económicos que lo acercaban más a la poderosa burguesía cubana.

En la provincia La Habana poseía un total de 132 caballerías de tierra y era propietario de la Compañía Industrias de El Palmar SA constituida por siete fincas dedicadas a vaquerías, cría de cerdos, caña y tomates, ubicadas entre Bejucal y Bauta, que totalizaban 130 caballerías y estaban valoradas junto a las maquinarias e instalaciones en 4 000 000 de pesos.cubanos de la época (equivalente al dólar). Las fincas eran atendidas por 160 empleados fijos y más de 200 jornaleros ocasionales. Uno de esos predios suministraba 400 litros de leche diarios a la pasteurizadora Santa Beatríz y otro tenía comprometidas 900 000 arrobas de caña para la zafra de 1959.

Poseía una vaquería y una planta de pasteurizar valorada en 2 500 000 pesos, equipada con la técnica más moderna que empleaba envases parafinados por primera vez en Cuba.

Era además el aparente propietario de Unión Radio[5], estación radiodifusora ubicada en La Rampa, en el Vedado habanero. La adquirió a finales de 1957 con el propósito de trasladar hacia ella roda la programación radiada por la CTC en otras emisoras. Al desatarse el escándalo por el uso de su fortuna declaró públicamente que la emisora pertenecía a la Central de Trabajadores.

Al triunfar la Revolución cubana sus bienes fueron confiscados por el Ministerio de Recuperación de bienes Malversados.

Referencias

Fuentes

  • Jiménez Soler, Guillermo. Los propietarios de Cuba 1958. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. 2006. ISBN 959-06-08030-2
  • Vázquez García, Humberto. El gobierno de la kubanidad. Editorial Oriente. Santiago de Cuba. 2005. ISBN 959-11-0482-0