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Pedro Santana Familias

Pedro Santana
Información sobre la plantilla
Pedro Santana.jpg
NombrePedro Santana Familias
Nacimiento29 de junio de1801
Hinchas Departamento CentroBandera de Haití Haití
FallecimientoSanto DomingoBandera de la República Dominicana República Dominicana
CónyugeMicaela Antonia Rivera Ana Zorrilla
PadresPedro Santana y Petronila

Pedro Santana Familias ( 1801 -1864). Fue un militar, independentista y político dominicano nacido en la comunidad fronteriza de Hincha. Fue el primer presidente constitucional de la República Dominicana, cargo que desempeñó en reiteradas ocaciones.

Inicios

Nació en Hincha, población fronteriza con la colonia de Saint Domingue. Su padre, de igual nombre, durante la Reconquista fue quien le cortó la cabeza al general Ferrand. El ambiente poco propicio existente en Hincha obligó a los padres a trasladarse a El Seibo, donde lograron labrar una fortuna que legaron a sus hijos Pedro y Ramón.

Trayectoria

Santana tenía 42 años cuando se produjo en Haití el movimiento de la Reforma que derrocó al presidente Jean Pierre Boyer en 1843 y fue secundado por los trinitarios, los cuales aspiraban a independizar la antigua parte española de la isla. Pedro Santana se unió a ellos. Enterado el nuevo Presidente haitiano, Charles Hérard, de los planes de los separatistas, se dirigió al este para sofocar la conspiración, deteniendo a sus principales dirigentes. Los hermanos Santana, que se hallaban en El Seibo, fueron llamados a la ciudad de Santo Domingo, donde se les impuso la obligación de presentarse diariamente en el palacio del Gobierno. Al regresar Hérard a Haití, dispuso llevarlos consigo como prisioneros, pero burlaron la orden de detención y volvieron a El Prado.

Aportes a la lucha

Los hermanos Santana no vacilaron en prestar su ayuda la noche del 27 de febrero de 1844, lográndose gracias a ella la fundación de la República Dominicana. Desde ese año al 1856, los gobiernos haitianos intentaron en cuatro ocasiones recuperar por las armas el territorio oriental, pero en todas ellas fueron derrotados por los dominicanos.

Participación en la Batalla 19 de marzo

El 14 de marzo, el general Pedro Santana salió hacia la frontera, con su ejército de 2,000 hombres, entre los que contaba hateros y monteros de El Seybo, Hato Mayor e Higüey.

Pedro Santana con su ejército, se uniría a las tropas de la región Sur que estaban comandadas por Manuel de Regla Mota, Antonio Duvergé, Vicente Noble y José María Cabral, reuniedos todos en Azua.

El 16 de marzo, los dominicanos recibían la noticia de que el general haitiano Souffront, llegaba a Neyba con 10,000 soldados. Un mensajero enviando al general Pedro Santana, desde El Maniel, ha informado que los ejércitos haitianos “invaden ya el territorio”. Pedro Santana se entera de que las tropas de Souffront han sido retrasadas por las emboscadas, pero las tropas de Charles Hérard ya se encontraban cerca de Azua.

Inicio de la batalla

A las tropas que se encontraban inicialmente ya en el campo de combate, se unieron más refuerzos recibidos desde la ciudad de Jacmel, que era la zona que más soldados había “apostados al ejército haitiano en esta campaña”. La llegada de estos refuerzos, indicaba que los haitianos sabían la disposición de ser enfrentados por parte de los dominicanos.

Las operaciones del ejército dominicano estaban bajo el control superior del general Pedro Santana. Se hizo acompañar del general Antonio Duvergé, quien estaba encargado de velar por los diferentes flancos durante la batalla. Antonio Duvergé contó con refuerzos llegados desde Baní y de la misma Azua. El ejército dominicano combatió con dos cañones, uno manejado por Francisco Soñé y el otro por el teniente José del Carmen García.

Otros militares que combatieron fueron los fusileros Vicente Noble, Valentín Alcántara, Marcos Trinidad, Hipólito Garabito y un contingente de macheteros entrenados por Francisco Soñé, colocados en el lado derecho. En la retaguardia, Nicolás Mañón con 200 hombres en el Fuerte Resolí.

Al centro de la defensa dominicana una pieza de artillería y el grueso de las tropas de hateros y monteros, comandados por Juan Esteban Ceara, Lucas Díaz, Luis Álvarez, en donde también se encontraba el general Pedro Guillermo.

A la izquierda, otra pieza de artillería y los fusileros Feliciano Martínez, José Leger y Matías de Vargas.

Primer ataque

Las tropas haitianas al mando de general Thomas Héctor, entran por el camino de San Juan y fueron rechazadas por el cañón de Francisco Soñé, y la fusileria de Juan Esteban Ceara, Lucas Díaz y José del Carmen García. El ataque provocó la huida de los invasores al río Jura.

Segundo ataque

Los haitianos atacan por los caminos de los Conucos, en el ala izquierda dominicana. Allí fueron enfrentados por Matías de Vargas, Feliciano Martínez y José Leger.

Tercer ataque

El ala norte del ejército haitiano que se encontraba avanzando por el camino de El Barro, se tropieza con las tropas fusileras de Antonio Duvergé y Vicente Noble. Los macheteros de Nicolás Mañón, que se encontraban en la reataguardia de esta posición, los rechazan en el Fuerte Risolí. El ataque provocó la huida de los invasores en desvandada y una mortandad mayúscula.

El éxito fundamental de la batalla, ideada por Antonio Duvergé y Francisco Soñé, (recordemos que Santana llegó a Azua el día 18 cuando ya el campo de batalla estaba dispuesto y cuando habían tenido lugar las refriegas de la Fuente del Rodeo, Las Hicoteas y el Paso del Jura), se basó en la estrategia de hostigar hasta lograr retrasar al enemigo y alejarlo de los lugares donde pudieran encontrar provisiones para mantenerse en el campo de batalla.

Retirada de Pedro Santana

El 19 de marzo por la tarde las tropas dominicanas, tras una acelerada reunión, se retiran a Sabana Buey y dejan sin defensa el campo de batalla en Azua.

La retirada de Pedro Santana, provocó que el Gobierno Dominicano convocara una junta de guerra, en la cual se entrevistaron con Pedro Santana el presidente de la junta Tomás Bobadilla y Briones, y los generales Antonio Duvergé, Buenaventura Báez y Francisco Soñé.

Discutieron sobre la retirada de Pedro Santana y explicaron los inconvenientes que esto originaba, debido a que las fuerzas militares a partir de este momento, se reducirían. Pedro Santana argumentó que era una retirada estratégica para preservar la existencia de su ejército.

Mientras se encontraban reunidos, llegó la desagradable noticia de que el general haitiano Souffront se acercaba desde Neyba con un ejército poderoso.

Esta situación, provocó el primer enfrentamiento de Juan Pablo Duarte con Pedro Santana, quien era partidario de combatir en contra de los haitianos.

Otra amenaza era la partida de Pierrot, quien había ocupado a Dajabón y de allí se organizaba para llegar a Santiago.

El 21 de marzo de 1844 en Talanquera, Pierrot fue enfrentado por el general Tito Salcedo y el 24 de marzo en Escalante.

Ya Pedro Santana exhibía sus rasgos de dictador, oponiéndose en un momento de tanto peligro para la Nación a participar con sus tropas en el combate. Algunas personas para defenderlo, han argumentado que lo hizo, para preservar sus hombres.

Juan Pablo Duarte, indignado con la actitud de Pedro Santana, reaccionó solicitando permiso a la Junta de Gobierno encabezado por Tomás Bobadilla y Briones para atacar al ejército invasor.

Se vio claro que la Junta de Gobierno, sentía un gran temor de desautorizar a Pedro Santana. Además el grupo de Buenaventura Báez continuaba con su plan de protectorado o anexión a Francia, atemorizados también por la amenaza de una nueva invasión. No tenían fe en que los dominicanos podían enfrentar y ganar la batalla en contra del ejército invasor.

Estas ideas, eran contrarias totalmente a lo que Juan Pablo Duarte creía. Juan Pablo Duarte era partidario de defender el honor de la patria, sin contar con ninguna potencia extranjera. Confiaba en el valor de los dominicanos para construir su nacionalidad.

Al enterarse los haitianos de la retirada de Pedro Santana, Charles Hérard mostró una gran arrogancia. Las intervenciones del general Juan Pablo Duarte y Buenaventura Báez, trajeron como consecuencia, que Tomás Bobadilla y Briones acusara a estos generales de insubordinación y de no querer acatar las órdenes de Pedro Santana.

A su regreso a |Santo Domingo, el 9 de abril de 1844, la Junta encabezada por Tomás Bobadilla y Briones, fue derrocada por los trinitarios y Francisco del Rosario Sánchez, se convirtió en el nuevo Presidente de la Junta.

Ramón Matias Mella fue designado gobernador de Santiago y desde allí procedió a organizar la defensa de la ciudad de Santiago de los Caballeros, frente a la amenaza de una nueva invasión

Presidente de la República

Durante su gobierno, actuó arbitraria y despóticamente. Tuvo que enfrentar la oposición de la Iglesia por haber ratificado la política haitiana relativa a la extinción de los censos, capellanías, capitales y rentas eclesiásticas. Por otra parte, los crecidos gastos militares y el deficiente manejo de las finanzas agravaron aún más la mala situación económica que venía padeciendo el país. Esa situación fue aprovechada por varios diputados opuestos al gobierno de Santana encabezados por Tomás Bobadilla. Cansado de todas esas dificultades, Santana amenazó con renunciar, pero sus partidarios, alarmados, lograron la destitución de Bobadilla y su destierro.
El empeoramiento de la crisis económica y la incapacidad del Gobierno para resolver los problemas caldearon el ambiente político, el cual se hizo más tenso cuando el general José Joaquín Puello y su hermano Gabino, acusados de conspirar contra Santana, cayeron fusilados el 23 de diciembre de 1847.

Su retiro

Enfermo y deprimido, Santana se retiró a su finca de El Seibo a finales de febrero de 1848, dejando el Ejecutivo en manos de un Consejo de Ministros. El descontento de la población lo obligó a renunciar el 4 de agosto y fue sucedido en el cargo por Manuel Jimenes.
El 9 de marzo de 1849, el emperador de Haití, Faustino Soulouque, ante la noticia de la firma de un tratado provisional de paz, amistad, comercio y navegación entre la República Dominicana y Francia, decidió invadir la República y cruzó la frontera con un ejército de quince mil hombres.

Prestigio político

Pedro Santana abandonó su retiro y lo enfrentó entre el 19 y 21 de abril en Las Carreras, hasta que Soulouque huyó a Haití. La apatía de Jimenes en enfrentar a los haitianos disgustó al Congreso, que llamó a Santana para que se pusiera de nuevo al frente del ejército, recobrando así su prestigio político. Enseguida se declaró en rebeldía contra el Gobierno y Jimenes tuvo que capitular.

Santana convocó elecciones para escoger al presidente de la República el 5 de julio de 1849. El elegido fue Santiago Espaillat, pero se negó a aceptar la Presidencia para no ser un títere del ejército y hubo que celebrar nuevas elecciones. Santana apoyó a Buenaventura Báez, que fue elegido el 18 de agosto, mientras el primero conservó la jefatura del ejército. Cuando Santana se dio cuenta de que Báez pretendía independizarse de su tutela, al concluir su período de gobierno, lo reemplazó como presidente en febrero de 1853 y en julio decretó su expulsión a perpetuidad del país. Volvió a ejercer el poder en la forma absoluta que acostumbraba, a la vez que envió una misión diplomática a España con el fin de obtener el reconocimiento de la República y su protección política y militar. España no se mostró interesada en principio, pero su actitud cambió al saber que Estados Unidos pretendía arrendar la península de Samaná.

En el orden interno, el Congreso exigió una Constitución más liberal que despojara al Presidente de los excesivos poderes que le confería el artículo 210. Los diputados derogaron dicho artículo, pero introdujeron una disposición transitoria que permitía a Santana ejercer el cargo por dos períodos consecutivos y otorgar todos los grados militares que considerase necesarios. Sin embargo, Santana no quedó muy satisfecho y forzó al Congreso para que le otorgara poderes omnímodos. Además, convocó a las dos cámaras para que discutieran la redacción de una nueva Constitución. Los senadores y diputados cedieron a sus reclamos, además de establecer un solo cuerpo legislativo, el Senado Consultor, que quedó bajo la batuta del dictador. La nueva Constitución fue promulgada el 23 de diciembre y Santana se retiró una vez más a El Seibo, dejando el poder por varias semanas en manos del vicepresidente Manuel de la Regla Mota.

El año 1855 fue de de fuerte oposición de los baecistas, que desde Saint Thomas planeaban desalojar a Santana del poder. En noviembre, Soulouque intentó una segunda invasión a la República, pero fue rechazado. El triunfo dominicano alentó aún más a Santana para proseguir sus negociaciones con los Estados Unidos, por lo que el cónsul español Antonio María Segovia permitió que todos los dominicanos que quisiesen se inscribieran como ciudadanos españoles, debilitando así al Gobierno. Ante esa circunstancia, Santana renunció el 26 de mayo de 1856, siendo sustituido nuevamente por De la Regla Mota.

Con el apoyo de Segovia, Báez pudo acceder de nuevo a la presidencia. A principios de enero de 1857 Santana fue apresado y enviado fuera del país. La errática política monetaria de Báez indujo a los cibaeños a desconocer al Gobierno y formar otro provisional con asiento en Santiago. Los insurrectos cercaron la ciudad de Santo Domingo, pero se vieron imposibilitados de romper el sitio. Entonces, el Gobierno de Santiago decretó una amnistía a favor de Santana para que se pusiese al servicio de la revolución. Los rebeldes dotaron al país de una nueva Constitución en la que quedaban consignadas la abolición de la pena de muerte por causas políticas, la garantía plena de las libertades civiles y la prohibición de la reelección presidencial en forma sucesiva. Como es de suponer, el nuevo texto constitucional no fue del agrado de Santana. Tan pronto como logró entrar en Santo Domingo, sus adeptos le pidieron que restableciese el orden anterior y desconociese el Gobierno de Santiago.

Santana acogió la solicitud de buena gana y decretó la puesta en vigor de la Constitución de 1854.
En Haití había llegado al poder Fabre Nicolas Geffrard, que prometió al Gobierno dominicano que no planeaba ninguna invasión al territorio oriental, pero Santana no le creyó y se preparó para oponerse a ella ordenando cuatro emisiones de papel moneda por valor de 38 millones de pesos, lo que agravó la situación económica. Mientras, reanudó las negociaciones con España en procura de un protectorado o la anexión a ese país. Finalmente, los españoles aceptaron la propuesta con la condición de que la anexión apareciera como un acto espontáneo y unánime del pueblo dominicano. Santana la proclamó en la plaza de la catedral el 18 de marzo de 1861 y fue nombrado capitán general de la provincia de Santo Domingo. El 6 de enero de 1862, disgustado porque los militares que le habían servido fueron despojados de sus cargos, renunció al suyo alegando motivos de salud.

Fallecimiento

El 16 de agosto de 1863, se inició la llamada guerra restauradora, la cual se extendió prácticamente por todo el país. El 3 de mayo de 1865, Isabel II decretó el abandono de Santo Domingo. Afectado por varias enfermedades, Pedro Santana había fallecido en la ciudad de Santo Domingo el 14 de junio del año anterior.

Fuente