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Pierre Francois Xavier

Pierre
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Pierre Francois Xavier 1.jpg
NombrePierre Francois Xavier
Nacimiento29 de octubre de 1682
Saint Quentin, Bandera de Francia
NacionalidadFrancesa
OcupaciónSacerdote
Pierre Francois Xavier de Charlevoix. Jesuita francés e historiador distinguido como el primer historiador de Nueva Francia.

Nacimiento

Natural de Saint Quentin, ingresó a los 16 años en el seminario de la Compañía de Jesús, ordenándose sacerdote. Enseñó Retórica y Filosofía. En 1705 viajó a Quebec, donde ejerció la docencia hasta 1709. De regreso a su patria, volvió a América, donde permaneció de 1717 a 1722. Nunca estuvo en la isla Española.

Vida Religiosa

Su obra más importante es Historia de la isla Española o de Santo Domingo, publicada en dos tomos. Está dedicada al conde de Maurepas, ministro y secretario de Estado, a cuya ilustre casa se debió, según expresa en ella, que Saint Domingue se convirtiera en la colonia más próspera de cuantas Francia poseía en América. La obra está basada en su mayoría en las memorias de otro jesuita, Jean-Baptiste Le Pers, con quien había mantenido una estrecha amistad cuando ambos estudiaban Teología. Le Pers trabajó como misionero en Saint Domingue durante veinticinco años con tal celo que logró bautizar a tres mil esclavos, además de haber propiciado la edificación de diez iglesias en las dependencias de Le Cap y Port-au-Paix.

Le Pers le había enviado sus memorias para que, auxiliándose de ellas, redactase una historia de la isla de Santo Domingo, pero como contenían varios defectos y una parte del manuscrito se había extraviado, dejó en suspenso su trabajo. Habiendo tenido que ausentarse a Italia, donde residió tres años, Charlevoix creyó que Le Pers había encargado la obra a otro. De regreso a París, se encontró con el original, cuyas deficiencias Le Pers había subsanado, así como con varias cartas en las que lo instaba a no demorar más tiempo la tarea que le encomendara.

Antes de su partida a Italia, Charlevoix había anunciado la preparación de un diario de sus viajes al continente americano ordenado por el rey, diario que comprendía la historia de los descubrimientos y posesiones francesas de ultramar. Haciendo justicia a su honestidad, confesó que no era el diario el que le impedía complacer a Le Pers, sino que escribir una obra sobre [[Santo Domingo]] no le resultaba interesante y lo obligaba a sacrificar un tiempo que deseaba dedicar a otras que le parecían más del gusto del público. Sin embargo, su afecto por Le Pers venció sus escrúpulos y se consagró a satisfacerlo.

Al empezar a ojear las memorias, se percató que abundaban en datos que entorpecían su labor. Divididas en dos partes, una narraba los hechos del descubrimiento de América, pero sin contar por qué medios los españoles habían fundado en ellas un imperio tan vasto; la otra abarcaba la historia de Saint Domingue, la más poderosa de las colonias francesas. Enseguida Charlevoix advirtió que había emprendido un trabajo mayor del que había planeado. Por muy persuadido que estuviese de que Le Pers había bebido en las mejores fuentes, supuso que no las había agotado todas. Las investigaciones que inició le confirmaron sus sospechas, de modo que le escribió a Le Pers para exponerle sus dudas. Al jesuita le parecieron razonables y le permitió realizar todos los cambios que estimase pertinentes.

Como Le Pers se había conformado con relatar los hechos de los que creyó estar bien informado, pero había ignorado otros, Charlevoix solicitó al conde de Maurepas que le autorizase a examinar la documentación depositada en los archivos de la Marina, los cuales contenían numerosos legajos concernientes a planos, cartas, gobernadores coloniales, intendentes y procesos jurídicos de Saint Domingue. Otra fuente de la que se valió fue el diario de Butet, un oficial francés que viajó por la colonia española y visitó Santo Domingo, La Vega, Cotuí, Monte Plata y Boyá.

En lo atinente a la parte española de la isla, Charlevoix trata con cierta amplitud el carácter y costumbres de sus habitantes, pero su visión es en gran medida etnocéntrica y, por tanto, prejuiciada. Lo primero que le llama la atención es la pobreza de la gente, aunque señala que los vecinos de Santo Domingo aventajaban a los de otros lugares del mundo porque podían subsistir con lo mínimo.

Dada su condición de sacerdote, nada más natural que Charlevoix se interesase por las prácticas religiosas de los habitantes del este, a quienes tacha de libertinos y corruptos, pero respetuosos de las cosas santas y sometidos ciegamente a las prédicas de sus guías espirituales, aunque expresa que sus vicios superaban sus virtudes. Consideraba que la sobriedad que los caracterizaba era producto de la indolencia y el orgullo, que entendió como una reacción al maltrato que siempre habían recibido.

Muerte

Falleció en 1761

Fuente