Profecías mesiánicas

Profecía
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Concepto:(1) Don sobrenatural que consiste en conocer por inspiración divina las cosas distantes o futuras. (2) Don sobrenatural para pronunciar oráculos en nombre y por inspiración de Dios. (3) Predicción hecha en virtud de don sobrenatural. (4) Juicio o conjetura que se forma de algo por las señales que se observan en ello.[1]

Profecías mesiánicas. Profecías bíblicas concernientes al nacimiento, vida, muerte, resurrección y futuro reinado de Jesús de Nazaret, a quien los cristianos consideran el Mesías.

El Antiguo Testamento contiene varios centenares de referencias al Mesías prometido por Dios. A través de todo el Nuevo Testamento, los apóstoles apelaron a dos sectores de la vida de Jesús para establecer su calidad de Mesías. Uno fue la resurrección, y el otro fue el cumplimiento de la profecía mesiánica. El judaísmo, por su parte, no reconoce a Jesús como el Mesías esperado, y por tanto, no valida el cumplimiento de las profecías mesiánicas en él.

Propósito

La profecía mesiánica constituye un área específica dentro de la profecía predictiva bíblica, y su propósito puede resumirse, de acuerdo con el propio testimonio bíblico, en cuatro direcciones principales:

  1. Demostrar el carácter de Dios: único, verdadero, de conocimiento infinito, de palabra inquebrantable. "Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no ejecutará?" (Números 23:19)
  2. Demostrar que todas las cosas están sujetas a la voluntad de Dios. "Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero." (Isaías 46:9,10)
  3. Demostrar la autoría de Dios en los hechos de la historia. "Lo que pasó, ya antes lo dije, y de mi boca salió; lo publiqué, lo hice pronto, y fue realidad. Te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras: Mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas." (Isaías 48:3,5)
  4. Establecer un criterio veraz para la identificación del Mesías sobre la base de sus credenciales. "Que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos." (Romanos 1:2-4)

Cumplimiento del tiempo mesiánico

De todas las interpretaciones que conducen al cumplimiento de la profecía mesiánica en Jesús de Nazaret, el cumplimiento de su tiempo de aparición es quizás la más sorprendente y concluyente de todas.

Remoción del cetro

De acuerdo con la escritura, y según el propio testimonio de los judíos, dos señales habrían de tomar lugar después del advenimiento del Mesías: la remoción del cetro o identidad de la tribu de Judá, y la supresión del poder judicial. Esta conclusión está basada en Génesis 49:10, "No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pues, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos." En la cita bíblica, la palabra "cetro" puede ser contextualmente traducida por "vara tribal", la cual identificaba a cada tribu de Israel, y tenía su nombre inscrito en ella (Números 17:2). La palabra "Siloh" ha sido interpretada como un nombre del Mesías por los comentaristas judíos y cristianos durante siglos.

Históricamente, Judá había estado privada de su soberanía nacional durante el período de setenta años de la cautividad babilónica, sin embargo, nunca perdió su vara tribal o identidad nacional durante ese tiempo. Esdras 1:5,8 refiere que, incluso en la cautividad, Judá poseía sus propios legisladores.

El primer signo visible del comienzo de la remoción del cetro de Judá se produjo cuando Herodes el Grande, que no tenía sangre judía, sucedió a los príncipes macabeos, los cuales pertenecían a la tribu de Leví, y que fueron los últimos reyes judíos que reinaron sobre Jerusalén.[2] El hecho determinante tuvo lugar alrededor del año 11 con la cancelación del poder legal del Sanedrín sobre la vida y la muerte, como era costumbre en el imperio romano de privar a todas las naciones subyugadas del jus gladii (i.e., facultad de pronunciar la sentencia capital). No obstante, de acuerdo con el testimonio del Nuevo Testamento, el Sanedrín retuvo el derecho de excomunión (Juan 9:22), aprehensión (Hechos 5:17,18) y castigo corporal (Hechos 16:22).

El Talmud admite que alrededor de cuarenta años antes de la destrucción del templo (aproximadamente en el año 30), los judíos perdieron el poder de pronunciar la sentencia capital, aunque algunos eruditos consideran una fecha entre los años 7 y 11 como más probable. Una vez que se suprimió el poder judicial, el Sanedrín dejó de existir: el cetro fue removido y Judá perdió su poder real o legal. Los judíos, conscientes de esto, exclamaron: "¡Ay de nosotros, pues el cetro ha sido quitado de Judá y el Mesías no ha aparecido!"[3]

Destrucción del templo

Cuatro versículos en la Escritura hebrea demandan la venida del Mesías mientras el templo de Jerusalén esté todavía en pie; el más representativo quizás sea, "[...] Y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis [...]" (Malaquías 3:1). Esto es de gran significación, dado que el templo fue destruido en el año 70, y desde entonces no ha sido reconstruido. Por tanto, no cabe la posibilidad de un Mesías en los dos milenos que han acontecido, si es que esta profecía es verdadera: o bien el Mesías ya vino, o está reservado para un momento futuro.

Las sesenta y nueve semanas de Daniel

Artículo principal: Profecía de Daniel

El argumento más sorprendente (y a la vez el que más presa ha sido del escepticismo) está relacionado con la profecía de las setenta semanas de Daniel.

"Setenta semanas está determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.

Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.

Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador." (Daniel 9:24-27)

Existen fuertes razones para considerar estas semanas como semanas de años (i.e., una semana equivale a siete años), lo cual contextualiza perfectamente con el resto de la profecía. Además, estos años son considerados de 360 días, y esto también armoniza con otras profecías bíblicas (Apocalipsis 12:13,14; cf. 13:4-7; 12:6).

El decreto del que habla la cita bíblica se ha fijado bajo el reinado persa de Atajerjes (Nehemías 2:1-8), alrededor de 445 a.n.e.. Al concluir las primeras siete semanas (49 años después, alrededor de 396 a.n.e.), dos eventos principales coinciden: el fin de la restauración de Jerusalén y el cierre de la profecía hebrea canónica en Malaquías. Sesenta y dos semanas más tarde ocurre algo sumamente interesante. A partir del primer día del mes de Nisán, según la fecha de Nehemías, se tiene que las sesenta y nueve semanas en total (483 años, 173880 días) concluyen el 10 de Nisán (domingo 6 de abril) del año 32. Esto concuerda con el tiempo aproximado de la entrada triunfal de Jesús de Nazaret a Jerusalén (Zacarías 9:9; cf. Lucas 19:28-44).

Testimonio bíblico de la profecía cumplida

En las secciones siguientes se relacionan diversas profecías mesiánicas cuyo cumplimiento aparece registrado en el Nuevo Testamento. El contenido de estas secciones se estructura en dos columnas, la primera reflejando el texto central de la profecía según las Escrituras hebreas, y la segunda con el registro de su cumplimiento en la escritura neotestamentaria. Ambas cuentan, en muchos casos, con referencias a otros textos que añaden énfasis.

Profecías cumplidas concernientes a su nacimiento

Nacido de la simiente de la mujer

"Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza y tú le herirás en el calcañar." (Génesis 3:15)

"Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y nacido bajo la ley." (Gálatas 4:4; cf. Mateo 1:20)

Nacido de una virgen

"Por tanto el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel." (Isaías 7:14)

"[...] se halló que había concebido del Espíritu Santo. José [...] no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS." (Mateo 1:18,24,25; cf. Lucas 1:26-35)

Hijo de Dios

"Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi Hijo eres tú; Yo te engendré hoy." (Salmo 2:7; cf. 1 Crónicas 17:11-14; 2 Samuel 7:12-16)

"Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia." (Mateo 3:17; cf. Mateo 16:16; Marcos 9:7; Lucas 9:35, 22:70; Hechos 13:30-33; Juan 1:34,49)

Simiente de Abraham

"En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz." (Génesis 22:18; cf. Génesis 12:2,3)

"Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham." (Mateo 1:1)
"Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo." (Gálatas 3:16)

Hijo de Isaac

"Entonces dijo Dios a Abraham [...] en Isaac [lit., será llamada tu simiente] te se será llamada descendencia." (Génesis 21:12)

"Jesús [...] hijo de Isaac [...]" (Lucas 3:23,34 cf. Mateo 1:2)

Hijo de Jacob

"Lo veré, mas no ahora; lo miraré, mas no de cerca; saldrá ESTRELLA de Jacob, y se levantará centro de Israel, y herirá las sienes de Moab, y destruirá a todos los hijos de Set." (Números 24:17; cf. Génesis 35:10-12)

"Jesús [...] hijo de Jacob [...]" (Lucas 1:23,34; cf. Mateo 1:2; Lucas 1:33)

Tribu de Judá

"No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos." (Génesis 49:10; cf. Miqueas 5:2)

"Jesús, [...] hijo de Judá, [...]" (Lucas 3:23,33; cf. Mateo 1:2; Hebreos 7:14)

Línea familiar de Isaí

"Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces." (Isaías 11:1; cf. Isaías 11:10)

"Jesús, [...] hijo de Isaí, [...]" (Lucas 3:23,32; cf. Mateo 1:6)

Casa de David

"He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra." (Jeremías 23:5; cf. 2 Samuel 7:12-16; Salmo 132:11)

"Jesús, [...] hijo de David, [...]" (Lucas 3:23,31; cf. Mateo 1:1; 9:27; 15:22; 20:30,31; 21:9,15; 22:41-46; Marcos 9:10; 10:47,48; Lucas 18:38, 39; Hechos 13:22,23; Apocalipsis 22:16)

Nacido en Belén

"Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel, y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad." (Miqueas 5:2)

"[...] Jesús nació en Belén de Judea [...]" (Mateo 2:1; cf. Juan 7:42; Mateo 2:4-8; Lucas 2:4-7)

Homenajeado con regalos

"Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes; los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones." (Salmos 72:10; cf. Isaías 60:6)

"[...] vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, [...] y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra." (Mateo 2:1,11)

Matanza de los niños por Herodes

"Así ha dicho Jehová: Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron." (Jeremías 31:15)

"Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mando matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos." (Mateo 2:16)

Profecías cumplidas concernientes a su divinidad

Pre-existencia

"Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel, y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad." (Miqueas 5:2; cf. Isaías 9:6,7; 41:4; 44:6; 48:12; Salmos 102:25; Proverbios 8:22,23)

"Y él es [ha existido con anterioridad a] antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten." (Colosenses 1:17; cf. Juan 1:1,2; 8:58; 17:5,24; Apocalipsis 1:17; 2:8; 22:13)

Será llamado Señor

"Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies." (Salmo 110:1; cf. Jeremías 23:6)

"Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor." (Lucas 2:11)
"Entonces él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David? Pues el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. David, pues, le llama Señor; ¿cómo entonces es su hijo?" (Lucas 20:41-44)

Será Emanuel (Dios con nosotros)

"Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel." (Isaías 7:14)

"He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros." (Mateo 1:23; cf. Lucas 7:16)

Será un profeta

"Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare." (Deuteronomio 18:18)

"Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea." (Mateo 21:11; cf. Lucas 7:16; Juan 4:19; 6:14; 7:40)

Será sacerdote

"Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec." (Salmo 110:4)

"Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús." (Hebreos 3:1)
"Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy. Como también se dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec." (Hebreos 5:5,6)

Será juez

"Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará [...]" (Isaías 33:22)

"No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre." (Juan 5:30; cf. 2 Timoteo 4:1)

Será rey

"Pero yo he puesto mi Rey sobre Sión, mi santo monte." (Salmo 2:6; cf. Zacarías 9:9; Jeremías 23:5)

"Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: Este es Jesús, el Rey de los judíos." (Mateo 27:37; cf. Mateo 21:5; Juan 18:33-38)

Unción especial del Espíritu Santo

"Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová." (Isaías 11:2; cf. Salmo 45:7; Isaías 42:1; 61:1,2)

"Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia." (Mateo 3:16,17; cf. Mateo 12:17-21; Marcos 1:10,11; Lucas 4:15-21; Juan 1:32)

Celo por Dios

"Porque me consumió el celo de tu casa; y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí." (Salmo 69:9)

"Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y [...] dijo [...] Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado." (Juan 2:15,16)

Profecías cumplidas concernientes a su ministerio

Precedido por un mensajero

"Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios." (Isaías 40:3; cf. Malaquías 3:1)

"[...] vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado." (Mateo 3:1,2; cf. Mateo 3:3; 11:10; Juan 1:23; Lucas 1:17)

Iniciación del ministerio en Galilea

"Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles." (Isaías 9:1)

"Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea; y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí. Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado." (Mateo 4:12,13,17)

Ministerio de milagros

"Entonces los ojos de los ciegos será abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo." (Isaías 35:5,6a; cf. Isaías 32:3,4)

"Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo." (Mateo 9:35; cf. Mateo 9:32,33; 11:4-6; Marcos 7:33-35; Juan 5:5-9; 9:6-11; 11:43,44,47)

Maestro de parábolas

"Abriré mi boca en proverbios; hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos." (Salmo 78:2)

"Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba." (Mateo 13:34)

Había de entrar en el templo

"[...] y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis." (Malaquías 3:1)

"Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo [...]" (Mateo 21:12)

Había de entrar en Jerusalén sobre un asno

"Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna." (Zacarías 9:9)

"Y lo trajeron a Jesús, y habiendo echado sus mantos sobre el pollino, subieron a Jesús encima. Y a su paso tendían sus mantos por el camino. Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos [...]" (Lucas 19:35,36,37a; cf. Mateo 21:6-11)

Piedra de tropiezo a los judíos

"La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser la cabeza del ángulo." (Salmo 118:22; cf. Isaías 8:14; 28:16)

"Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo." (1 Pedro 2:7; cf. Romanos 9:32,33)

Luz a los gentiles

"Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento." (Isaías 60:3; cf. Isaías 49:6)

"Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra. Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor [...]" (Hechos 13:47,48a; cf. Hechos 26:23; 28:28)

Profecías cumplidas en eventos posteriores a su sepultura

Resurrección

"Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción." (Salmo 16:10; cf. Salmo 30:3; 41:10; 118:17; Oseas 6:2)

"[...] su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción." (Hechos 2:31; cf. Hechos 13:33; Lucas 24:46; Marcos 16:6; Mateo 28:6)

Ascensión

"Subiste a lo alto [...]" (Salmo 68:18a)

"[...] viéndolo ellos, fue alzado y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos." (Hechos 1:9)

Sentado a la diestra de Dios

"Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies." (Salmo 110:1)

"[...] habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados [...] se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas." (Hebreos 1:3; cf. Marcos 16:19; Hechos 2:34,35)

Profecías cumplidas en un día

Las siguientes profecías del Antiguo Testamento, que hablan de la traición, muerte y sepultura de Jesús, fueron pronunciadas en diferentes oportunidades por muy diferentes voces durante los cinco siglos desde 1000-500 a.n.e. Sin embargo, todas ellas fueron cumplidas literalmente en Jesús en un período de veinticuatro horas de duración.

Traicionado por un amigo

"Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar." (Salmo 41:9; cf. Salmo 55:12-14)

"[...] Judas Iscariote, el que también le entregó." (Mateo 10:4; cf. Mateo 26:49,50; Juan 13:21)

Vendido por treinta piezas de plata

"Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata." (Zacarías 1:12)

"Y le dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata." (Mateo 26:15)

Dinero arrojado en la casa de Dios

"Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en la casa de Jehová al tesoro." (Zacarías 11:13b)

"Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió [...]" (Mateo 27:5a)

El precio dado para el campo del alfarero

"Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en la casa de Jehová al tesoro." (Zacarías 11:13b)

"Y después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros." (Mateo 27:7)

Olvidado por sus discípulos

"Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas." (Zacarías 13:7)

"Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron." (Marcos 14:50; cf. Mateo 26:31; Marcos 14:27)

Acusado por falsos testigos

"Se levantan testigos malvados; de lo que no sé, me preguntan." (Salmo 35:11)

"Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte." (Mateo 26:59-61)

Mudo ante sus acusadores

"Angustiado él, y afligido, no abrió su boca [...]" (Isaías 53:7)

"Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondió." (Mateo 27:12)

Herido y magullado

"Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados." (Isaías 53:5; cf. Zacarías 13:6)

"Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó, para ser crucificado." (Mateo 27:26)

Herido y escupido

"Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos." (Isaías 50:6; cf. Miqueas 5:1)

"Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban." (Mateo 26:67; cf. Lucas 22:63)

Objeto de mofa

"Todos los que me ven me escarnecen; estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: Se encomendó a Jehová; líbrele él; sálvele, puesto que en él se complacía." (Salmo 22:7,8)

"Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle." (Mateo 27:31)

Cayó bajo la cruz

"Mis rodillas están debilitadas a causa del ayuno, y mi carne desfallece por falta de gordura. Yo he sido para ellos objeto de oprobio; me miraban, y burlándose meneaban su cabeza." (Salmo 109:24,25)

"Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera y en hebreo Gólgota [...]" (Juan 19:17)
"Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús." (Lucas 23:26; cf. Mateo 27:31,32)

Manos y pies horadados

"[...] horadaron mis manos y mis pies." (Salmo 22:16; cf. Zacarías 12:10)

"Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí [...]" (Lucas 23:33; cf. Juan 20:25)

Crucificado con ladrones

"Por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores [...]" (Isaías 53:12a)

"Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda." (Mateo 27:38; cf. Marcos 15:27,28)

Intercedió por sus perseguidores

"[...] habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores." (Isaías 53:12b)

"Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen." (Lucas 23:34)

Rechazado por su propio pueblo

"Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos." (Isaías 53:3; cf. Salmo 69:8; 118:22)

"Porque ni aun sus hermanos creían en él. ¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes, o de los fariseos?" (Juan 7:5,48; cf. Juan 1:11; Mateo 21:42,43)

Aborrecido sin causa

"Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa." (Salmo 69:4; cf. Isaías 49:7)

"Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron." (Juan 15:25)

Los amigos permanecieron alejados

"Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga, y mis cercanos se han alejado." (Salmo 38:11)

"Pero todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas." (Juan 15:25)

La gente meneó la cabeza

"Yo he sido para ellos objeto de oprobio; me miraban, y burlándose meneaban su cabeza." (Salmo 109:25; cf. Salmo 22:7)

"Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza." (Mateo 27:39)

Objeto de la curiosidad pública

"Contar puedo todos mis huesos; entre tanto, ellos me miran y me observan." (Salmo 22:17)

"Y el pueblo estaba mirando [...]" (Lucas 22:35)

Vestiduras repartidas y rifadas

"Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes." (Salmo 22:18)

"Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. Entonces dijeron [...]: no lo partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será." (Juan 19:23,24)

Sufrió sed

"[...] en mi sed me dieron a beber vinagre." (Salmo 69:21b; cf. Salmo 22:15)

"Después de esto, [...] Jesús [...] dijo [...] Tengo sed." (Juan 19:28)

Le ofrecieron hiel y vinagre

"Me pusieron además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre." (Salmo 69:21)

"Le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; pero después de haberlo probado, no quiso beberlo." (Mateo 27:34; cf. Juan 19:28,29)

Su clamor de abandono

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Salmo 22:1)

"Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz diciendo: Elí. Elí. ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mateo 27:46)

Se encomendó a Dios

"En tu mano encomiendo mi espíritu." (Salmo 31:5)

"Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu." (Lucas 23:46)

Huesos no quebrados

"El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado." (Salmo 34:20)

"Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas." (Juan 19:33)

Corazón roto

"Mi corazón fue como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas." (Salmo 22:14)

"Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua." (Juan 19:34)

Su costado abierto

"[...] y mirarán a mí, a quien traspasaron [...]" (Zacarías 12:10)

"Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza." (Juan 19:34)

Tinieblas sobre la tierra

"Acontecerá en aquel día, dice Jehová el Señor, que haré que se ponga el sol a mediodía, y cubriré de tinieblas la tierra en el día claro." (Amós 8:9)

"Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena." (Mateo 27:45)

Sepultado en la tumba de un rico

"Se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte." (Isaías 53:9)

"[...] vino un hombre rico de Arimatea, llamado José [..] y pidió el cuerpo de Jesús [...] Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, y lo puso en su sepulcro nuevo [...]" (Mateo 27:57-60)

Profecías concernientes a eventos futuros

Segunda venida del Mesías
"Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días [...] Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran [...]" (Daniel 7:13,14; cf. Zacarías 14:4-8)

Reinado eterno del Mesías
"Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. [...]" (Isaías 9:6,7; cf. 1 Crónicas 17:11-14)

Juicio de Dios
"Vendrá nuestro Dios, y no callará; fuego consumirá delante de él, y tempestad poderosa le rodeará. Convocará a los cielos de arriba, y a la tierra, para juzgar a su pueblo. Juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio, y los cielos declararán su justicia, porque Dios es el juez." (Salmo 50:3-6)

Teorías antagónicas

Poca fiabilidad del documento profético y/o del testimonio de su cumplimiento: Ver artículos principales: Antiguo Testamento y Nuevo Testamento.

Profecías cumplidas deliberadamente: Gran parte de las profecías presentadas pudieron ser cumplidas deliberadamente por Jesús de Nazaret, excepto aquellas relacionadas con:

  1. Lugar, tiempo y circunstancias de su nacimiento.
  2. Transformaciones en los receptores de sus milagros.
  3. Circunstancias en las que fue traicionado.
  4. Circunstancias y forma de su muerte y sepultura.

Profecías cumplidas accidentalmente: Si se utilizan solamente ocho de las profecías anteriormente expuestas (nacido en Belén, precedido por un mensajero, entró a Belén en un asno, traicionado por un amigo, vendido por treinta pieza de plata, uso de las treinta piezas de plata, silencio ante sus acusadores y muerte de cruz), la probabilidad de que algún hombre pudiera haber vivido hasta el tiempo presente y haber cumplido estas ocho profecías es de 10-17. Si se consideran cuarenta y ocho profecías, la probabilidad se convierte en 10-157.[4]

Profecías escritas durante o después del tiempo de Jesús: Se considera que el Antiguo Testamento se terminó de escribir alrededor de 450 a.n.e. Como verificación adicional se utiliza el fechado de la Septuaginta, traducción griega de las Escrituras hebreas, la cual fue completada en el reinado de Tolomeo Filadelfo (285-246 a.n.e.). La existencia de esta traducción implica la existencia de un original con anterioridad, lo cual establece un período mínimo de 250 años entre el Antiguo Testamento y la persona de Jesús de Nazaret.

Vaguedad, ambigüedad: La profecía puede formularse de tal manera que la gente pueda interpretar cualquier resultado como un cumplimiento. Las profecías de Apocalipsis son de este tipo al igual que las profecías de Nostradamus. La vaguedad funciona especialmente bien cuando la gente está motivada por la religión para creer las profecías.

Inevitabilidad. La profecía puede predecir algo que es casi seguro que sucederá, como el colapso de una ciudad. Puesto que nada dura para siempre, la ciudad es seguro que algún día caerá. Si no sucede, se puede decir que de acuerdo a la profecía, lo hará. Es esta una característica de la profecía de la desolación de Nínive. Es natural que muchas ciudades antiguas fuesen deshabitadas y desaparecidas, como Troya, Menfis, etc.

Negación. Se puede afirmar que los eventos que predice han ocurrido incluso si no lo han hecho, o, más comúnmente, se puede olvidar que la profecía fue hecha.[5]

Maldición. En la antigüedad se solía usar maldiciones para aterrorizar a los enemigos. Un ejemplo de ello fue la maldición contra Babilonia registrada en jeremías 50:13, la cual afirmaba que Jerusalénsería un yermo desolado. Sin embargo, en toda la historia de la antigüedad tenemos maldiciones similares:

  • Antes de entrar en las tumbas egipcias existen maldiciones en jeroglíficos para aterrorizar a sus perturbadores para disuadirlos de saquearlas. Por ejemplo: se decía entre los egipcios que todo aquel que violara la tumba del faraón Tutankamón encontraría muerte por su profanación. El hecho de que varios exploradores que participaron en el descubrimiento de su tumba murieron poco después, algunos en circunstancias extrañas, ha dado pie a muchas historias fantásticas y leyendas.[6]

Véase también

Referencias

  1. Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, 22ª edición, versión web disponible en www.rae.es, mayo 2011.
  2. Sanhedrín, folio 97, verso.
  3. Talmud, Babilonia, Sanhedrín, Capítulo 4, folio 37, recto.
  4. Peter Stoner, Science Speaks, Moody Press, 1963.
  5. «Las profecías prueban la exactitud de la Biblia (en Inglés)», artículo de Mark Isaak en la web de The talkorigins [1]
  6. «¿Viene de Dios la biblia? Segunda parte», artículo de Alright en la web de Errores de la Biblia y las Religiones [2]

Fuentes

  • Josh McDowell, Evidencia que exige un veredicto, Editorial Vida, 1982.