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Reptiles marinos

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Reptiles marinos
Información sobre la plantilla
Tortuga marina.jpeg
Clasificación Científica
Reino:Animalia
Filo:Chordata

Reptiles marinos. Son reptiles que se han adaptado a la vida acuática o semi-acuática en un ambiente marino.

Reptiles marinos

Los primeros reptiles marinos surgieron en el período Pérmico durante el Paleozoico. Durante el Mesozoico, muchos grupos de reptiles se adaptaron a la vida en los mares, incluidos los subtipos conocidos, tales como los ictiosaurios, plesiosaurios (anteriormente incluidos en el grupo "Enaliosauria", mosasaurios, nothosaurios, placodontes, thalattosaurios y Thalattosuchia. Después de la extinción masiva al final del Cretácico, los reptiles marinos eran menos numerosos. En la actualidad, entre los reptiles marinos se incluyen iguanas marinas, serpientes de mar, tortugas marinas y cocodrilos de agua salada. Algunos reptiles marinos, como los ictiosaurios y mosasaurios, rara vez van a tierra y nacen en el agua. Otros, como las tortugas marinas y cocodrilos de agua salada, ponen sus huevos en la costa. Algunos reptiles marinos también van a tierra de vez en cuando para descansar y tomar el sol.

Durante la Era Mesozoica, varios grupos de reptiles regresaron al mar y se adaptaron a la vida acuática. Los ictiosaurios, nombre que significa «peces-lagartos», y los plesiosaurios de largo cuello fueron los grupos de mayor éxito y llegaron a dominar los mares del mundo durante más de 100 millones de años. Las relaciones entre estos reptiles marinos y los otros órdenes reptilianos, e incluso las relaciones existentes entre ellos mismos, siguen siendo un misterio. Sin embargo, presentan suficientes semejanzas en un aspecto para poder agruparlos convenientemente. Su característica común es el par de aberturas en el cráneo, por detrás de los ojos y debajo de los huesos de las mejillas.

Se han distinguido cuatro tipos de reptiles marinos, cada uno de los cuales presentan diferentes grados de adaptación al ambiente del mar. Los menos especializados eran los Placodontos del Triásico. Los Nothosaurios, también del Triásico, estaban más adaptados a la vida acuática, y sus parientes, los Plesiosaurios, surcaron las aguas del mar abierto durante todo el Jurásico y el Cretácico. Los Ictiosaurios, que compartieron con los plesiosaurios los mares del Jurásico, constituían el grupo más especializado de reptiles marinos.

Orden: Placodontos

Los placodontos fueron los nadadores menos especializados entre los reptiles marinos. Aparecieron y se extinguieron durante el Triásico. Durante este período de 35 millones de años evolucionaron varios tipos diferentes, pero ninguno llegó a adaptarse a la vida en el mar abierto. Su hábitat se reducía a las aguas costeras poco profundas del mar de Tetis, que por aquella época separaba la masa continental septentrional de Laurasia y el continente meridional de Gondwana. Muchos de estos animales tenían caparazón como el de las tortugas, que les protegía el dorso y el vientre.

Familia: Placodóntidos

Estos reptiles semiacuáticos podían desplazarse andando por la costa y nadar en las aguas costeras poco profundas. En los dos ambientes encontraban en abundancia los mariscos de que se alimentaban y cuyas conchas partían con sus anchos dientes. El Placodus vivió de principios a mediados del Triásico en Europa (Alpes) y medía 2 m. de longitud. El cráneo de Placodus revela que este animal estaba especializado en cierto tipo de alimentación. Sus dientes estaban totalmente adaptados a una dieta compuesta por mariscos. Tenía en la parte delantera de las mandíbulas una serie de dientes romos, que el reptil utilizaba para arrancar bivalvos y braquiópodos de las rocas. Los dientes traseros eran anchos y planos, para moler las conchas (de ahí el nombre de la familia, placodóntidos o «dientes en placas»). Hasta el paladar estaba cubierto de grandes dientes moledores.

Esta formidable batería de dientes contaba con el apoyo de los poderosos músculos de las mandíbulas, que podían extenderse a través del par de aberturas a los lados del cráneo, para conseguir mayor fuerza mordedora.

Algunos tiburones modernos (como Heterodontus portusjacksoni), que comen moluscos, crustáceos y erizos de mar, presentan el mismo tipo de dientes especializados. De hecho, los dientes son tan parecidos que cuando se hallaron los de Piacodus los paleontólogos pensaron al principio que correspondían a algún tipo de tiburón arcaico. El Placodus presentaba pocas de las modificaciones propias de la vida acuática. El cuerpo era robusto, el cuello corto y las patas se abrían hacia los lados, como las extremidades de los reptiles terrestres. Los únicos dispositivos adecuados para la natación eran las patas palmeadas y la cola larga y esbelta, achatada lateralmente, que posiblemente estaba recorrida por una aleta en toda su longitud.

Como en todos los placodontos, la parte inferior del cuerpo del Placodus estaba protegida por una poderosa coraza de costillas ventrales. Sobre la columna vertebral presentaba una cresta ósea, que suponía cierta protección para este animal casi carente de defensas. Los placodontos posteriores desarrollaron la coraza corporal en grados muy superiores.

Familia: Ciamodóntidos

Este grupo de placodontos había desarrollado sobre el dorso caparazones semejantes a los de las tortugas. Evolucionaron a mediados del Triásico y sobrevivieron hasta el final del período. Estos placodontos acorazados asumieron una forma de vida más decididamente acuática que PIacodus. Por su aspecto y comportamiento se parecían a las tortugas modernas, aunque no tenían con ellas ninguna relación, fenómeno que recibe el nombre de evolución convergente.

El Placochelys vivió mediados a finales del Triásico en Europa (Alemania), y medía 90 cm. de longitud. Este pequeño reptil estaba bien adaptado a la vida acuática. El cuerpo esbelto del Placodus había sido reemplazado en Placochelys por una estructura ancha y plana similar a la de las tortugas. El dorso estaba revestido por un mosaico de placas, que constituían una coraza protectora. La cola era corta y las extremidades se habían transformado en aletas apropiadas para nadar. Sin embargo, la cabeza de este reptil seguía siendo la de un especializado devorador de moluscos y crustáceos. Aunque había perdido los protuberantes dientes delanteros observados en el Placodus, presentaba en su lugar un pico córneo desdentado, con fuerza suficiente para arrancar moluscos de las rocas. Las mandíbulas contaban con el apoyo de poderosos músculos y estaban provistas de dientes anchos y moledores a los lados y sobre el paladar.

Familia: Henodóntidos

Estos placodontos acorazados evolucionaron a fines del período Triásico. La similitud con las tortugas, ya desarrollada entre los ciamodóntidos, alcanzó su máxima expresión en los miembros de esta familia.

Habían adquirido un gran caparazón óseo que les cubría el dorso y el vientre, y habían perdido la mayor parte de los dientes, sustituidos por un pico córneo similar al de las tortugas modernas.

El Henodus vivió a finales del Triásico en Europa (Alemania), y medía 1 m. de longitud. El cuerpo de Henodus era tan ancho como largo y presentaba la misma forma que el de las tortugas modernas. El dorso y el vientre estaban revestidos por un mosaico irregular de placas óseas poligonales, que formaban una coraza defensiva, capaz de defender al animal del ataque de los otros reptiles marinos del Triásico, como los ictiosaurios.

El caparazón de Henodus estaba compuesto por muchas más placas que el de una tortuga moderna; pero, al igual que en los actuales quelonios, estaba totalmente recubierto por placas córneas. La cabeza de Henodus era cuadrada y presentaba una peculiar apariencia de caja. No tenía dientes, aunque es posible que tuviera un pico córneo, semejante a las de las tortugas modernas y adecuado tanto para arrancar moluscos de las rocas como para aplastar sus duras conchas.

Orden Incierto

Los claudiosaurios fueron reptiles marinos que evolucionaron a fines del período Pérmico. Resulta difícil clasificarlos, aunque podrían representar una transición entre los reptiles terrestres eosuquios y otros reptiles posteriores, más avanzados y de hábitos acuáticos, los notosaurios y sus parientes los plesiosaurios. Hasta el momento sólo se ha encontrado un género de claudiosaurios: un animal semiacuático con aspecto de lagarto que ha sido bautizado con el nombre de Claudiosaurus y que ha dado lugar a una nueva familia, la de los claudiosáuridos.

El Claudiosaurus vivió a finales del Pérmico en Madagascar, y medía 60 cm. de longitud. Era un reptil de cuello largo y aspecto de lagarto, cuya forma de vida podría compararse a la de la actual iguana marina. Probablemente pasaba la mayor parte del tiempo descansando sobre las rocas de la playa, calentándose el cuerpo al sol para poder ir en busca de alimentos. Es posible que se alimentara en el agua, hundiendo el largo y flexible cuello y la cabeza pequeña entre las algas del fondo, para encontrar animales y plantas adecuados. Se impulsaba sobre todo con ondulaciones laterales de la parte trasera del cuerpo y de la cola larga y estrecha. En el esqueleto del Claudiosaurus había una buena cantidad de cartílago, lo cual facilitaba la flotación del animal. Por otra parte, el esternón no estaba bien desarrollado ni osificado, como sí sucede en cambio en los animales totalmente terrestres, en los cuales este hueso une las costillas por debajo, como adaptación a los movimientos en tierra. Así pues, el esternón del Claudiosaurus indica que sus extremidades no estaban bien adaptadas a los desplazamientos en tierra.

Orden: Notosaurios Los Notosaurios eran reptiles marinos piscívoros de cuerpo hidrodinámico. El cuello, el tronco y la cola eran largos, tenían patas palmeadas y en las estrechas mandíbulas presentaban numerosos y aguzados dientes. Las patas delanteras eran mucho más robustas que las traseras, lo cual indica que eran utilizadas de manera mucho más activa para la propulsión. Como los placodontos, los notosaurios evolucionaron y se extinguieron durante el periodo Triásico. Algunos paleontólogos los consideran una etapa intermedia entre los reptiles terrestres y los plesiosaurios acuáticos. Sin embargo, ciertos rasgos del paladar y de, la cintura torácica demuestran que los notosaurios no fueron los antepasados de los plesiosaurios, sino más bien una ramificación de sus ancestros.

Familia: Notosáuridos

Existen varias familias de notosaurios, pero los representantes mejor conocidos de este grupo pertenecen a la familia de los notosáuridos, hallados en los sedimentos marinos de Europa y Asia que datan del período Triásico.

El Nothosaurus vivió de principios a finales del Triásico en Asia (China, Israel y URSS), Europa (Alemania, Países Bajos y Suiza) y norte de África, y medía 3 m. de longitud. Es probable que este notosaurio típico viviera como las focas modernas: pescando en el mar y descansando en tierra. Presentaba pocas adaptaciones específicas para la vida acuática. Tenía en las patas cinco largos dedos; varios especímenes bien conservados demuestran que las patas eran palmeadas. El cuerpo, el cuello y la cola eran largos y flexibles. Por la longitud de las proyecciones espinosas en las vértebras de la cola, es posible que el animal tuviera en la cola una aleta que le sirviera para la natación. Las mandíbulas de Nothosaurus constituían una eficaz trampa para los peces, gracias a los dientes largos y finos que quedaban perfectamente encastrados entre sí.

El Laríosaurus vivió a mediados del Triásico en Europa (España), y medía 60 cm. de longitud. Era uno de los notosaurios más pequeños, o tal vez el más pequeño de todos: algunos ejemplares no superan los 20 cm. de longitud. Presentaba una serie de rasgos primitivos; por ejemplo, el cuello y los dedos de las patas eran cortos. En consecuencia, no es probable que las patas palmeadas tuvieran una superficie considerable ni que le fueran de mucha utilidad al reptil para nadar. Este animal debe de haber pasado la mayor parte de su tiempo andando por la orilla o nadando en las aguas poco profundas de la costa, donde buscaba los peces pequeños y los camarones de los que se alimentaba.

El Ceresíosaurus vivió a mediados del Triásico en Europa, y medía 4 m. de longitud. Los dedos eran mucho más largos que los de la mayoría de los otros notosaurios. De hecho, este animal presentaba el fenómeno de la hiperfalangia, en el cual aparece aumentado el número de falanges de cada dedo. La mayor longitud de los dedos supone unas patas más largas, y de hecho poseía dos pares de largas patas en forma de aletas. Estas patas, que deben de haber sido órganos natatorios muy eficaces, anticipan las grandes aletas de los avanzados nadadores del período Jurásico, los plesiosaurios. El Ceresiosaurus nadaba con movimientos ondulatorios laterales de su largo y sinuoso cuerpo. Los huesos de las patas delanteras eran más robustos que los de las traseras, lo cual indica que las primeras debieron de desempeñar un papel más activo en la natación, tal vez para maniobrar y frenar.

Familia: Pistosáuridos

El único miembro de esta familia pone de manifiesto la estrecha relación que unía a los notosaurios con los plesiosaurios. La mayor parte del esqueleto de Pistosaurus es el de un notosaurio típico, pero su cráneo presenta muchos rasgos de plesiosaurio.

El Pistossurus vivió a mediados del Triásico en Europa (Francia y Alemania), y medía 3 m. de longitud. Este reptil marino podría representar una etapa intermedia entre los notosaurios y los plesiosaurios, pues poseía características de los dos grupos. Su cabeza, propia de un plesiosaurio, conservaba todavía el paladar de los notosaurios. Y su cuerpo, propio de un notosaurio, presentaba sin embargo la columna vertebral rígida típica de los plesiosaurios, lo cual significa que el impulso para la natación procedía sobre todo de las extremidades en forma de aletas. Este método de natación contrastaba con el utilizado por los notosaurios y otros reptiles marinos primitivos, en los que la principal fuerza propulsora era el movimiento ondulatorio del cuerpo y la cola. El Pistosaurus tenía la boca erizada de aguzados dientes. Debe de haber sido un piscívoro eficaz, estilo de vida compartido por los notosaurios y los plesiosaurios.

Fuentes