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Rosales

Rosales
Información sobre la plantilla
Imgarticulo.jpg
Reino:Plantae
División:Magnoliophyta Cronquist, 1966.
Clase:Magnoliopsida Brongniart, 1843.
Orden:Rosales Perleb, 1826.
Familia:Rosaceae Adans., 1763, nom.cons. (familia de las rosas)
Rosales. Los rosales son arbustos espinosos de extraordinaria popularidad cuyas flores, las rosas, han cautivado a pueblos y culturas desde el principio de la historia.

Etimología

En la actualidad existen millares de variedades cultivadas adaptables a todo tipo de jardines. Viven en la franja templada del Hemisferio Norte desde hace al menos 35 millones de años, que es la edad de los fósiles más antiguos de estas plantas conocidos por el hombre.

Características

Los Rosales se caracterizan por:

Importancia

La importancia de estas especies resulta fundamental para comprender toda la compleja genealogía derivada de siglos y siglos de hibridaciones, que han conducido a la inmensa variedad de rosales hoy cultivados. Los rosales son las plantas ornamentales con más dilatada historia de cuantas se tiene conocimiento en nuestro tiempo.

Estos mismos arbustos se plantan en parques y jardines modelos junto a las variedades derivadas de infinidad de hibridaciones producidas a lo largo de siglos de cultivo.

Clasificación de familias de Rosales

Clasificación tradicional

El listado que se muestra a continuación presenta la categorización clásica de Cronquist (1981) que agrupa a 24 familias dentro de Rosales.

  1. Rosaceae
  2. Alseuosmiaceae
  3. Anisophylleaceae
  4. Brunelliaceae
  5. Bruniaceae
  6. Byblidaceae
  7. Cephalotaceae
  8. Chrysobalanaceae
  9. Columelliaceae
  10. Connaraceae
  11. Crassulaceae
  12. Crossosomataceae
  13. Cunoniaceae = Davidsoniaceae = Eucryphiaceae
  14. Dialypetalanthaceae
  15. Greyiaceae
  16. Grossulariaceae
  17. Hydrangeaceae
  18. Neuradaceae
  19. Pittosporaceae
  20. Rhabdodendraceae
  21. Saxifragaceae
  22. Surianaceae

Clasificación filogenética

El listado que se muestra a continuación presenta la clasificación filogenética de las familias dentro de Rosales según el APG-II (2003). El orden Rosales "reclasificado" incluye 9 familias, con 261 géneros y aproximadamente 7725 especies.

  1. Barbeyaceae
  2. Cannabaceae
  3. Dirachmaceae
  4. Elaeagnaceae
  5. Moraceae
  6. Rhamnaceae
  7. Rosaceae
  8. Ulmaceae
  9. Urticaceae

Utilización de los rosales

Dada la amplia gama de formas que adoptan los rosales, su utilización en jardinería es tan vasta como versátil. Los tipos silvestres y los de mata se incluyen a menudo en composiciones de toda índole. Son excelentes para grupos arbustivos, bordes mixtos o como setos de carácter natural.

También son de gran efecto si se plantan aislados o en grandes manchas en medio un césped o pradera. Los trepadores sirven para adornar fachadas, porches, estructuras del tipo de pérgolas o arcos de hierro. En muros bajos, mejor si son de piedra vista, hacen un hermoso efecto descansando sobre la parte superior.

Los rosales de pie alto y pie bajo realzan entradas o bordes de caminos, al igual que sirven para realizar amates de elegante carácter. Las asociaciones de rosales o rosaledas resultan siempre muy ornamentales y son fuente inagotable de color y aroma. Pueden adoptar formas regulares, simétricas o, por el contrario, ser construidas según criterios menos estrictos. En ellas se conjugan, para mayor lucimiento, rosales de pie, matas, trepadores y otros.

Plantación

En los macizos los rosales deberán situarse a una distancia entre ellos de 30 a 50 cms. para ofrecer un aspecto masivo. Trepadores: Las variedades de flores grandes son muy estimadas para decorar muros o paredes los de pie alto deben separarse como mínimo &,s metros.

Los trepadores para cubrir un muro de unos dos metros de altura, deberán separarse unos dos a tres metros aproximadamente. Los rosales se suministran normalmente a raíz desnuda. Recortar sus extremidades e introducen el hoyo preparado, de forma que el injerto quede ligeramente por debajo del nivel del suelo. Rellenar con tierra suelta, aprisionarla bien y regar. A partir del mes de marzo conviene podar las ramas alrededor de cinco centímetros.

Cuidados

Regar regularmente, sobre todo el primer año, cuando la vegetación se ha iniciado, conviene aportar a la planta algún fertilizante apropiado en dosis que en el mismo se indique. Los rosales precisan posiciones soleadas y defendidas de vientos fríos y fuertes para prosperar. El suelo ha de ser rico en nutrientes, poroso y, con preferencia, calcáreo, debiendo abonarse cada año con compuestos minerales o de procedencia orgánica.

En lo relativo a plagas, enfermedades y operaciones básicas de poda, remitimos al lector a los monográficos correspondientes. En el otoño recortar las grandes ramas de los rosales arbustivos hasta unos 40 o 50 centímetros. para evitar el balanceo con el viento. Cada primavera podar corto (5 o 10 centímetros.), salvo las variedades más vigorosas que serán podadas más (10 a 20 centímetros.)

Tratamientos

Los pulgones serán tratados con productos específicos desde su aparición. Contra las manchas negras que provocan la caída de las hojas, tratar tres veces con un producto a base de cobre: al principio de la vegetación, antes y después de la primera floración.

Especies y variedades

En la actualidad, nos encontramos con distintas formas de vegetación y multitud de tipos florales. Todo es posible en el mundo de la rosa, desde la básica estructura de cinco pétalos de la flor del rosal campestre, hasta el complicado diseño de los híbridos de té o de las rosas inglesas.

Casi todas las variedades de rosa se injertan sobre pies de rosales próximos a especies silvestres. Eso significa que una rosa de calidad es el resultado de la unión de dos plantas, por lo que, salvo en contados casos de formas poco sofisticadas, su multiplicación se realiza a través de injertos, técnica un tanto complicada para la mayoría de los aficionados. Hasta hace un par de siglos los rosales florecían una vez al año, en primavera o verano, mientras que hoy existen variedades cultivadas que repiten floración al final del estío -remontantes- o bien han alargado ese período de manera considerable.

Al margen de su forma de vegetar -matas, en copa, trepadores, etc.- los rosales se identifican por el tipo de flor -sencilla, semillena o doble, llena. de té, etc.-, su disposición sobre la rama -solitaria o en ramilletes-, el tamaño y diseño -abierta o cerrada, con uno o varios centros. etc.- y por el aroma.

Rosales silvestres

Son matorrales abiertos y muy vigorosos que es preferible dejar en crecimiento libre. Emiten, hacia el mes de junio, flores sencillas formadas por cinco pétalos y adornadas en su centro con una vistosa corona de estambres -partes masculinas- de tono dorado. La especie de mayor difusión es R. canina.

Rosales de mata

Este grupo engloba a los rosales que crecen como matorrales más menos desarrollados y que producen floraciones en ramilletes. Se pueden diferenciar tres grupos:

Polyantha: arbuste bajos de flores pequeñas y sencillas.

Floribunda: de porte más alto que los anteriores y con flores de mayor tamaño, sencillas o dobles.

Floribunda Grandiflora: matas que producen ramilletes de flores de gran talla. Todos ellos florecen con generosidad. Dado la abundancia de rosas que estas variedades producen, convienen colocarlos en grandes macizos sin mezclar variedades. Esta será elegida en función de su colorido y vigor. Muy útiles para macizos situados junto a la vivienda, haciendo contrastar su color con el de la variedad elegida.

Rosales de pie

Se injertan sobre vástagos verticales a 40-60 centímetros. del suelo -bajos- o un metro y 20 centímetros. -altos- adoptando perfil como de copa de vino o de cava. En este la unión del patrón con el injerto queda expuesta al aire, por lo que es muy vulnerable. Dado su porte que alcanza una altura de hasta un metro, conviene colocarlas en lugar destacado junto a variedades de pie corto del mismo color, o muy complementario para favorecer el contraste. Pueden también colocarse acompañados de una conífera horizontal.

Rosales trepadores

Son arbustos de tallos sarmentosos muy alargados. Son llamados trepadores porque necesitan ser atados a soportes para poder sostenerse. Son los rosales de mayor tamaño, por lo general presentan solitario en el extremo de los tallos. Tienen máximo punto de floración en el verano, continuando después, si el tiempo se hace cálido, emitiendo flores aunque en menor número. Es por excelencia el adecuado para colocar aislado sobre un macizo con césped, dado su porte y lo espectacular de su floración es que ya soleadas están en floración durante casi toda la buena estación. Las variedades de flor mediana se utilizan en pérgolas o arcadas.

Miniaturas

Suelen utilizarse en rocallas, bordes de macizos, o en macetones.

PODA DE ROSALES

Se podan al menos una vez al año, ya que las rosas aparecen sobre los brotes del año. Se realiza en marzo, fuera del periodo habitual de heladas. Se puede completar esta poda, haciendo otra en noviembre, en la que se eliminan los restos de madera muerta y las últimas flores marchitas. Se usan tijeras de una mano, y si es un tocón o rama muy gruesa, se puede usar tijeras de dos manos. El corte debe ser a bisel por encima de la yema, la distancia que separa la yema del corte nunca debe ser superior a los 5 centímetros y con la inclinación opuesta a ésta, para evitar que el agua escurra sobre la yema. Si se quiere eliminar totalmente una rama, el corte se hará lo más cerca posible de su inserción, sin dejar tocón ni dañar la rama que la sustenta. Antes de comenzar a podar, se deben limpiar y afilar bien las herramientas, para evitar la transmisión de enfermedades de una planta a otra. Si durante este proceso el rosal resulta dañado, limpie las heridas con polisulfuro de calcio o vela derretida con el fin de sellar las grietas e impedir la entrada de algún patógeno. Elimine las ramas secas, dañadas o enfermas y enmarañadas. Para saber si una rama está muerta, la superficie que se ve tras el corte del tallo es de color marrón, si está viva es de color blanco. Elimine los chupones que brotan del portainjerto, ya que no dan flores o son de tipo silvestre, y consumen agua y nutrientes. Se reconocen porque las hojas son verde claro, son mas pequeñas y el tronco aparece por lo general más espinoso. Eliminarlos desde su inserción. Elimine las flores marchitas que además de afearlo, consumen energías para formar el nuevo brote. Se deben eliminar cortando por debajo de la segunda hoja a partir de la flor. También se cortarán aquellos brotes abortados, que son aquellos que crecen pero no dan flor. Algunas veces hay brotes con tres capullos, para conseguir flores más grandes y mejor formadas hay que eliminar dos de ellos, dejando solo el central.

Poda de los rosales tipo matorral y miniatura

Se deben conservar de 3 a 7 ramas principales, dando preferencia a los brotes jóvenes y eliminando los brotes leñosos. Podar dejando de 3 a 5 yemas, como a unos 15 ó 20 centímetros y despejar también en centro.

Poda de rosales trepadores

No se recomienda podarles durante los dos primeros años de plantados, ya que durante este tiempo precisa toda su energía para desarrollar ramas. En los que florecen varias veces al año y los rosales llorones se deben conservar entre 3 y 5 ramas, que serán las que formarán la armadura. Cortar dejando 5 o 6 yemas, es decir como unos 30 ó 40 centímetros en los brotes laterales. En los trepadores de floración anual, se deben conservar 6 o 7 ramas principales, cortando las ramas laterales, y dejando 2 yemas.

Cuidados

En otoño después de la plantación, se debe hacer un aporcado para proteger la planta del hielo. Consiste en cubrir el cuello de la planta con tierra o turba haciendo un montículo de unos 15 centímetros alrededor del rosal. En ese momento se pueden cortar las últimas rosas marchitas y restos de madera muerta. En primavera hay que retirar la tierra alrededor del rosal y extender una capa de unos 5 cm de corteza de pino, para conservar la humedad e impedir la germinación de malas hierbas. Cuando los nuevos brotes alcanzan unos 20 centímetros, añadir abono fácilmente asimilable y de efecto rápido, para activar el crecimiento y favorecer la floración. Regar regularmente de forma abundante en la época de floración, no mojando el follaje ni las flores. Rastrillar la superficie una vez al mes, desde marzo a septiembre, para romper la tierra dura de la superficie y así airear el suelo y que el agua penetre mejor. Eliminar las hojas que se caen para evitar la propagación de plagas y enfermedades. Cortar los chupones que aparecen debajo del punto de injerto y las flores marchitas para que produzca más flores y evitar que se formen frutos que agotan el rosal. Vigilar la presencia de polvo grisáceo o manchas que pueden ser indicio de una enfermedad causada por hongos. Si está afectado tratar con productos adecuados. En el caso de pulgones y cochinillas usar insecticidas.

Floración

Hay especies que florecen una sola vez al año, en primavera, pero muy abundantemente. Otras en cambio florecen varias veces al año, desde mayo hasta que empiezan las heladas.

Propagación

El rosal no debe reproducirse por semillas, salvo si es para hibridarse, ya que la mayor parte de los rosales proceden de hibridaciones, ya sean naturales o artificiales, y las semillas no reproducirán con fidelidad las características de la planta que las ha originado. Para reproducir los rosales se usa el sistema de estacas si son especies sin espinas (inermes) o por injerto si son espinosas.

Propagación por estacas

Se escogen ramas del mismo año, cortándolas por la base y despojándolas de toda parte que no sea leñosa. El grosor no debe sobrepasar 1 centímetro. Recortarlas hasta dejarlas a 25 centímetros o algo menos. El corte superior se hará por encima de una yema, y el inferior justo por debajo de otra, quitando las demás. Agruparlos en ramos y colocarlos tumbados en arena. Cubrirlos con ésta y superponiendo los siguientes ramos, tapando al final con más arena. Las estacas se obtienen de la poda que se realiza en noviembre o diciembre, cuando están en periodo de reposo vegetativo. Una vez comience la vegetación, se colocan en líneas en una tierra rica en estiércol y suelta, separándolas unos 40 centímetros unas de otras. Se deja que asome sólo el brote superior. Regar suavemente hasta que enraícen, procurando que mantenga la humedad. Cuando estén enraizadas, se les puede aplicar el llamado " injerto inglés" en enero.

Propagación por injerto

Para proceder a injertar rosales necesitamos una navaja afilada, cordel de rafia y algo de cera de abeja especial para injertos. Debemos conseguir pies de rosal silvestre y plantarlos en octubre-noviembre, para que en julio estén listos. El injerto más fácil para rosales es el escudete, aunque una vez lo tengamos dominado podemos intentar el de aproximación, de yema o a la inglesa. Para realizar un injerto de escudete: se escoge en la corteza del portainjertos que habíamos plantado una zona lisa y sana. Se realiza un corte de arriba hacia abajo de unos 4-5 centímetros En la parte superior de ésta se realiza otro corte de 2-3 centímetros quedando como una especie de " T" , así al desprender la cortezaquedará comoun ojal sobre el que introduciremos el injerto. El injerto deberemos obtenerlo de las yemas más vigorosas y sanas del ejemplar elegido. Para extraerla se practican 2 cortes transversales, uno arriba y otro abajo y con un centímetro de separación. La yemita se separa tirando con mucho cuidado, y no debe quedar ningún resto de corteza. Se introduce en el ojal del portainjerto y se ata suavemente, hasta que se observe una nueva brotadura. En febrero-marzo se deberá podar el rosal por encima de la yema injertadapara facilitar su desarrollo. Hasta que pasan un par de estaciones no se puede apreciar bien los resultados y puede que aún así el resultado no sea positivo, en cuyo caso tendremos que repetirlo las veces que sea necesario, porque la planta no sufre mucho con esta operación.

Fuentes

Planta Hogar

• Diseño y proyecto de jardines/Osvaldo Alomá.—La Habana: Editorial Pueblo y Educación, 1983

• El arte de cultivar plantas ornamentales tropicales/Alicia Rodríguez Fuentes. —La Habana: Editorial José Martí, 1999