Saltar a: navegación, buscar

San Antonio Maria Claret

San Antonio María Claret
Información sobre la plantilla
San antonio maria claret.jpeg
Religión o MitologíaCatolicismo
Día celebración24 de octubre
País o región de origenBandera de España España
Venerado enMundial

San Antonio María Claret. Obispo que fundó la fundación de una Congregación Misionera intitulada al Corazón Inmaculado de María (cuyos miembros se conocen todavía con el nombre de claretianos).

Síntesis biográfica

Quinto de diez hijos de un modesto tejedor de Cataluña, Antonio Claret y Clara. Nació en Sallent, en la diócesis española Vic, en 1807. Este excepcional hombre de acción, en su juventud, se sentía atraído hacia la vida contemplativa y hubiera querido hacerse cartujo; pero un sacerdote, que intuyó sus grandes cualidades misioneras, lo desaconsejó. A los 22 años entró al seminario de Vic, y se ordenó a los 28 años. Inmediatamente lo nombraron coadjutor de su pueblo natal. Estuvo poco tiempo. Para seguir su vocación misionera, fue a Roma y se puso a disposición de «Propaganda Fide».

Esta elección no pareció adivinada y, entonces, entró al noviciado de los jesuitas, que tuvo que interrumpir por una enfermedad. Regresó a España y fue misionero en su propio país, dedicándose a la evangelización de las zonas rurales. Se sirvió de un medio que con el tiempo sería muy eficaz: la prensa. Era un sacerdote incómodo y lo demuestra la serie de atentados de que fue víctima. De regreso a Vic, puso manos a la más importante de sus obras: la fundación de una Congregación Misionera intitulada al Corazón Inmaculado de María (cuyos miembros se conocen todavía con el nombre de claretianos). Era el 1849.

Arzobispo de Cuba

La Ciudad de la Habana llevaba 14 años sin arzobispo porque eran tiempos de persecuciónes contra la Iglesia Católica. Al fin a la reina de España le pareció que el sacerdote mejor preparado para ese cargo era el Padre Claret. Le escribió la reina al Sumo Pontífice y este lo nombró como arzobispo de La Habana. El se negaba a aceptar el cargo porque le parecía que no era digno, pero sus amigos sacerdotes le dijeron qne en conciencia tenía que aceptarlo porque esa era la voluntad de Dios.

Y desde 1849 por siete años fue un maravilloso arzobispo en Cuba. Visitó dos veces las numerosas parroquias predicando misiones en cada una. Allí el pueblo no leía casi, pero él los adoctrinaba por medio de la devoción a la Virgen Santísima y con sus sencillas clases de catecismo donde quiera que llegaba. El pueblo lo quería y estimaba.

En Cuba administró el sacramento de la confirmación a 300, 000 cristianos y 30, 000 matrimonios. Logró formar con los sacerdotes una verdadera familia de hermanos donde todos se sentian bien atendidos y estimados en la casa del Arzobispo. Todo lo llevaba a las buenas, sin amarguras ni asperezas, con gran amabilidad.

Fundación de los Claretianos

En 1849 al darse cuenta de que para mantener viva la fe del pueblo se necesitan sacerdotes entusiastas que vayan por campos y ciudades predicando y propagando buenas lecturas, se reunió con cinco compañeros y fundó la Comunidad de Misioneros del Corazón de María, que hoy se llama Claretianos. Actualmente son 3,000 en 385 casa del mundo. Fundó tambien las Hermanas Claretianas que son alrededor de 650 casa en 69 casas. Estas comunidades han hecho inmenso bien con su apostolado en muchos países.

Destierro

En 1869 una revolución desterró a la reina y por lo tanto quedó tambien desterrado su capellán Monseñor Claret. El aprevechó este destierro para asistir al Concilio Vaticano en Roma en 1870 (un concilio es la reunión de los obispos de todo el mundo con el Sumo Pontífice). En el Concilio se pronunció un gran discuro que fue muy aplaudido y muy bien comentado y elogiado.

Muerte

En Francia fue recibido por los monjes cistercienses del monasterio de Fuente Fría, y allí después de haber escrito por orden del superior de su comunidad, su autobiografía (que es interesantísima) empezó a sentirse enfermo y después de dos meses de enfermedad expiró el 24 de octubre de 1870. Tenía apenas 63 años pero estaba desgastado de tanto predicar, escribir, viajar y sufrir por la salvación de las almas.

Fuentes