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Los Buchillones

Los Buchillones
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EntidadLocalidad
 • PaísBandera de Cuba Cuba
 • ProvinciaCiego de Ávila
 • MunicipioChambas
 • Fundación1940
Oficinas del Sitio.JPG
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Los Buchillones. Sitio arqueológico que está ubicado al norte de la subregión arqueológica de Ciego de Ávila, en las cercanías del poblado de Punta Alegre, municipio de Chambas el cual tiene una extensión de 1500 metros, lo que lo hace ser uno de los sitios más extensos de la Isla de Cuba. Declarado Monumento Nacional el 15 de junio de 2011[1].

Hallazgos en el área arqueológica Los Buchillones

El sitio arqueológico conocido como Los Buchillones está ubicado al norte de la subregión arqueológica de Ciego de Ávila, en las cercanías del poblado de Punta Alegre, Municipio de Chambas el cual tiene una extensión de 1500 metros, lo que lo hace ser uno de los sitios más extensos de la Isla de Cuba.

Se halla bastante alejado de otros asentamientos, ubicado sobre la línea de costa, en un potrero llano de suelos calizo arenosos, no muy fértiles pero aptos para la agricultura, próximo a pequeñas elevaciones cársicas. Fue descubierto en 1940 por el grupo de aficionados a la Arqueología “Canoabo” de Morón. El lugar fue visitado durante años, colectándose miles de piezas arqueológicas de alto valor, aunque ninguna de ellas de madera.

En 1980 la Academia de Ciencias de Cuba, en coordinación con la Dirección de Patrimonio de la Provincia, inicia trabajos de investigación científica del yacimiento. En 1983 se desarrolla, con la participación de personal del Departamento Centro Oriental de Arqueología del CITMA en Holguín, la primera excavación controlada a la que continúa otra campaña en 1984. Como resultado de la deforestación y de la dinámica costera, se ha producido un fuerte avance del mar y una acción erosiva que obligó a realizar en 1989 una excavación de salvamento en el sitio.

Con el resultado de estos tres trabajos de campos se logró una caracterización arqueológica de la presencia aborigen en el lugar: se trataba de un conjunto de basurales formados por restos de comida, partes de recipientes de cerámica y artefactos diversos o fragmentados, generados por un asentamiento permanente de los llamados grupos Tainos que en Cuba también se conocen como Agroceramistas o comunidades agricultoras.

Parecía que no habría cambios sustanciales en la imagen que los arqueólogos tenían del sitio hasta que en [1990] el mundo científico fue sorprendido con el hallazgo realizado por dos pescadores residentes en el poblado de Punta Alegre. Habían descubierto lo que al parecer eran piezas arqueológicas, confeccionadas en madera y en perfecto estado de conservación, entre las que se hallaban numerosos objetos ceremoniales y herramientas y objetos de uso cotidiano.

Los arqueólogos casi sin excepción fueron escépticos, era prácticamente imposible este tipo de hallazgos en un área tan estudiada, sin embargo, no era más que el inicio de lo que luego sería un gran acontecimiento para la arqueología caribeña insular.

En la primavera de 1994 arqueólogos de la Academia de Ciencias de Cuba dirigidos por el Dr. Jorge Calvera Rosés, realizan en colaboración con museólogos, los primeros trabajos para comprobar in situ la autenticidad de las piezas. Se precisó que el lugar donde aparecían las piezas de madera se ubicaba a una distancia aproximada de 700 metros del sitio seco tradicionalmente conocido.

Los hallazgos de los pescadores se habían realizado en una zona pantanosa que servia de canal de entrada y salida de las aguas de una laguna en la que se ubicaba una antigua salina. Las evidencias se encontraban bajo el agua, cubiertas por una capa de lodo de más de 25 cm de espesor. En ese momento, la cantidad de piezas localizadas triplicaba el número total de las detectadas en el país y superaba las reportadas en todas las Antillas Mayores.

Recientes investigaciones en la zona de Los Buchillones

Investigadores construyen un dique para realizar excavaciones
Esta es la quinta expedición de la aldea taína Los Buchillones, ¨ para esta ocasión, se construyó un dique de 17 metros de la playa ¨ explica en el periódico Juventud Rebelde Jorge Calvera, (Director de la expedición por la parte cubana).Posteriormente se procedió a la extracción del agua del mar contenida dentro del dique, lo que cada vez son más visibles los postes de madera que conforman lo que un día fueron las viviendas de este grupo de aborígenes.

Un dato curioso es saber que ¨... no hay ningún lugar dentro de las antillas en el que se haya podido rescatar las estructuras de una vivienda aborigen antes de la llegada de Colón, lo único encontrado ha sido huellas; pero nunca casas con su estructura de madera ¨. Al frente de esta expedición se encontraban por la parte extranjera. David Pondergast de la Universidad de Londres.

Un grupo de aficionados a la espeleología reportó la presencia de un esqueleto aborigen, algo nunca antes registrado en el lugar. El cadáver se encontraba en tierras firmes a 700 metros del lugar donde se construyó el dique. El cadáver se encontraba en una posición fetal, el cráneo estaba dañado pero lo que quedaba permitía ver la formación artificial que es uno de los símbolos taínos; el largo de los huesos se correspondía con los de ese grupo, hasta incluso los dientes, los cuáles tenía desgastados.

No se había determinado el sexo ni la causa de su muerte. El lugar donde se encontró el esqueleto no es el lugar donde ellos solían enterrar a sus muertos. Este esqueleto se encuentra todavía en fase de estudio para determinar la causa de su muerte aunque los arqueólogos que están en el caso piensan que se haya muerto de enfermedad por el estado de sus huesos.

Desarrollo de los proyectos de investigación

Se hacía necesario continuar los estudios y un aspecto clave de la investigación era obtener dataciones a través de los Métodos radiocarbónicos, para comprobar la antigüedad de la madera y tratar de determinar su correspondencia con la acción de la talla. Estas dataciones se consiguieron cuando especialistas en Arqueología del Museo Real de Notario (ROM), en Canadá, visitaron la provincia de Ciego de Ávila en 1994 para hacer, conjuntamente con biólogos y otros especialistas, investigaciones en las lagunas La Redonda y La Leche.

A los arqueólogos canadienses les fueron mostradas las piezas de madera y de otros materiales encontradas en el sitio La Laguna, las que causaron un gran interés en estos especialistas, los cuales decidieron colaborar en el trabajo. Con el apoyo del Museo Real de Ontario se realizaron fechados radiocarbónicos y por AMS a 10 objetos de madera, que ubicaron a los artefactos en un período entre los Siglo XIII y Siglo XVII, aspecto que reafirmó las consideraciones sobre la autenticidad de las piezas de madera.

Durante los años 1995 y 1996 se desarrollaron, en unión con los arqueólogos canadienses, trabajos de gabinete y exploraciones arqueológicas relacionadas con el área en cuestión, que permitieron obtener una idea más clara de sus características y, a principios de 1997 se firmó un convenio de trabajo entre el Museo Real de Ontario y la Delegación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) de Ciego de Ávila, por medio del Centro de Investigaciones de Ecosistemas Costeros (CIEC), y apoyados por el Centro de Investigaciones de Medio Ambiente de Camagüey (CIMAC) y el Departamento Centro Oriental de Arqueología, ambas instituciones adscriptas al CITMA, en Camagüey y Holguín respectivamente, para ejecutar un proyecto de investigación que diera continuidad a estos estudios.

Esas investigaciones arqueológicas en el área de Los Buchillones se han logrado con la materialización de Dos proyectos consecutivos de estudios conjuntos con instituciones internacionales de reconocido prestigio científico, como el ya mencionado Museo Real de Ontario, durante la primera etapa (19972001), con el proyecto que se denominó “Investigaciones arqueológicas conjuntas cubano-canadiense en el área de Los Buchillones”, Punta Alegre, Ciego de Ávila, Cuba.

Manteniéndose luego en el período 2002-2006 con el Instituto de arqueología de la universidad de Colegio de Londres (UCL), Inglaterra, por medio del proyecto Investigaciones Arqueológicas conjuntas cubano-británicas sobre el sistema habitacionalaborigen La Laguna, costa norte, provincia Ciego de Avila, Cuba.

Ambos proyectos, que en realidad se funden en uno solo, han sido dirigidos por los arqueólogos, Dr. Jorge A. Calvera, especialista cubano en comunidades agricultoras y ceramistas antillanas, y el Dr. David M. Pendergast (canadiense residente en estos momentos en Inglaterra), estudioso de los grupos aborígenes del Caribe. Apreciable ha sido también la participación de la Universidad de Toronto, Canadá, y la Universidad Veracruzana de México.

Al continuar los trabajos de campo en 1997, la erosión existente en el lugar hizo pensar que las excavaciones podrían sólo revelar un remanente muy pequeño de lo que había sido un sitio de considerable tamaño. Por ello se consideró adecuado comenzar los trabajos en el área de La Laguna, la zona hasta ese momento conocida por el reporte de madera. Esta idea determinó que el lugar de la siguiente excavación, en 1998, estuviera en el mar. En la temporada de 1999 se excavó inmediatamente al oeste del área trabajada en 1997. En las excavaciones del año 2001, efectuadas en la laguna, el mar y la barra de arena que separa esos dos cuerpos de agua, justo al Oeste de la excavación anterior, nuevamente aparecieron restos de varias estructuras constructivas superpuestas y una preciosa Hacha petaloide confeccionada en madera. En febrero del 2004 se realizó una excavación en un conjunto de postes denominado D2-6, ubicado a 12.30 metros al norte de la barra de arena que separa la laguna del mar.

Hasta el momento, en el sitio han sido ubicados restos de no menos de seis estructuras constructivas que pudieron haber funcionado como viviendas, según sus dimensiones y la confrontación de los datos arqueológicos con la información histórica y etnográfica. Se trata de las estructuras constructivas aborígenes más completas y mejor conservadas del Caribe. Sus partes y otros elementos aislados ascienden a más de mil piezas de madera.

Aunque aún no se ha establecido una cronología que permita definir cuáles estructuras se usaron al mismo tiempo, resulta claro que muchas de ellas en algún momento formaban parte de una aldea. A partir del año 2004 se decidió ampliar el trabajo a las zonas de la Cayería norte, próximas al sitio. El objetivo principal era estudiar las posibilidades de vínculos entre la aldea costera y su espacio inmediato, como un modo de llegar a entender el funcionamiento de los mecanismos de aprovechamiento del entorno y de movimiento humano en la zona.

Se exploraron 17 cayos ubicados en un sector de la cayería, limitado por Cayo Guillermo, al Noreste, Cayo Santa María, al Noroeste, y al Sur, la Costanera de Baliza y la Ensenada de las Coloradas, que sirven de borde septentrional a la Bahía de Buenavista. Se ubicaron los restos de un campamento aborigen y de una estación donde se procesaban productos alimenticios en uno de los cayos, y en otros se obtuvieron evidencias que demuestran que fueron visitados y quizás usados como estaciones muy breves para los trabajos de obtención de alimentos y durante las travesías por la zona.

Impacto científico

Los hallazgos realizados en el Sitio arqueológico La Laguna y los estudios paralelos revolucionan la visión que la Arqueología y la historia del Caribe tenían sobre el uso de la madera entre las comunidades taínas y abren caminos para un acercamiento riguroso a los procesos de trabajo que relacionaban a estos hombres con la explotación de los bosques. Se abre un inventario hasta ahora distorsionado por la acción del tiempo, el clima y muchos otros factores, que muestra la riqueza y diversidad de la artefactería en madera y la complejidad indudable de la sociedad que usaba y creaba estos objetos.

Las piezas halladas permiten estudiar elementos hasta ahora desconocidos del mundo estético aborigen y del vínculo de este con
Piezas encontradas en el asentamiento aborigen de la zona
su religiosidad y con los procesos de uso social de tales bienes. La complejidad de estos objetos cuestiona la imagen de simplicidad manejada, al tratar las comunidades taínas del centro de Cuba, e indica niveles de desarrollo socio-económico que escapaban al estudio arqueológico tradicional. La abundancia de estructuras constructivas es otro aspecto que apoya esta consideración y demuestra que fuera del oriente de Cuba también existieron poblaciones de gran amplitud y desarrollo socio-económico y cultural. El estudio de las edificaciones descubre detalles ausentes de la documentación histórica, los cuales ilustran la complejidad de los procesos constructivos y revelan una sociedad fuerte capaz de organizar acciones laborales que involucraran la participación de grandes grupos de personas, y, por otra parte, la capacidad de fabricación de herramientas y objetos de uso ritual confeccionados en materia vegetal, extensible al resto de las industrias aborígenes, indica la especialización de los más hábiles en trabajos propios de sociedades ya más avanzadas.

La comprobación del vínculo del Área Arqueológica de Los Buchillones, con la cayería próxima y con las cercanas áreas de concentración de sitios arqueológicos ubicadas más hacia el Este prueba la potencia de la sociedad asentada en la costa y sus capacidades para moverse en este amplio espacio y aprovechar sus recursos y los de sus vecinos, constituyendo el primer análisis realizado en Cuba sobre los procesos de interacción cultural a una escala tan amplia.

Por primera vez en la historia de la arqueología de Cuba y el Caribe se pone a disposición de los investigadores y el público una gran colección de objetos originales de madera, colectados en parte mediante técnicas científicas y adecuadamente estudiadas. La información sobre estos materiales posibilita la reinterpretación de las piezas obtenidas con anterioridad, ubicadas en colecciones aisladas y que no proceden de un contexto arqueológico conocido y estudiado. El estudio de la vivienda aborigen en Cuba, sus formas y detalles constructivos como expresión de la cultura, ha dependido fundamentalmente de la información dejada por los cronistas.

A partir de la información etnográfica se ha podido inferir la existencia de otras construcciones de carácter auxiliar como son las llamadas barbacoas y los colgadizos de forma rectangular con techo a dos aguas y sin paredes, ubicados cerca de las viviendas y usados con el fin de guardar alimentos y realizar otras actividades. La Arqueología en Cuba y el Caribe brinda informes referidos al estudio de áreas apisonadas en residuarios aborígenes, que se atribuyen a pisos de casas, y ocasionalmente se han hallado los agujeros donde debieron estar ubicados los postes.

Los descubrimientos en el Área Arqueológica de Los Buchillones aportaron las primeras evidencias de postes ordenados dentro de una estructura original y han posibilitado revisar las ideas existentes al respecto desde una perspectiva más real. Se comprobó la existencia de estructuras de formas variadas, incluyendo rectangulares, y se esclareció la imagen de un asentamiento habitacional paralelo a la línea de costa, aunque al parecer sin una disposición regular, lo cual coincide con lo referenciado por Cristóbal Colón al hablar de algunos poblados de los vistos por él, que no tenían ninguna disposición en el terreno y que las casas estaban ubicadas una acá y otra acullá.

El número de agrupaciones de postes sugiere la existencia de una gran cantidad de estructuras constructivas en el sitio, lo que puede estar asociado a una población amplia y al uso del lugar durante largo tiempo. La obtención de nuevos fechados da mayor precisión temporal al análisis de la presencia agroalfarera y descubre movimientos hacia el centro de Cuba, más tempranos que los usualmente valorados.

Los fechados radiocarbónicos a partir de objetos de madera, ubican estos artefactos en un período de tiempo que se mueve entre los siglo XIII y siglo XVII. La ocupación habitacional del lugar estuvo vigente más de 400 años, desde el 1220 d.n.e hasta 1690 d.n.e, aunque aun es difícil precisar su continuidad. Los resultados de las dataciones radiocarbónicas indican que la comunidad aborigen asentada en la zona sobrevivió el impacto inicial de los procesos de conquista y colonización, aspecto novedoso para la historiografía cubana de ese período, que generalmente señala una rápida y casi total desaparición de la presencia indígena en la Isla.

El estudio de los diversos aspectos señalados ha sido posible gracias a un esfuerzo de colaboración nacional e internacional que ha vinculado a especialistas en arqueología y recursos naturales de las Delegaciones del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de las provincias de Ciego de Ávila, Holguín y Camagüey, con personal de renombradas instituciones académicas de Canadá, como el Museo Real de Notario y la Universidad de Toronto; así como el Instituto de Arqueología, Universidad Colegio de Londres, en Inglaterra y en México, con la Universidad Veracruzana de ese país.

Esta colaboración ha significado una renovación del flujo de información científica internacional hacia los centros cubanos, posibilidades de intercambio con especialistas de primer nivel y asesoría metodológica y tecnológica que se ha ido esparciendo por la Isla a través de publicaciones, conferencias, eventos y cursos, en Cuba y en el extranjero.

Se ha generado un clima de intercambio donde la superación también ha ocupado un espacio notable, ya que han culminado dos tesis de maestría (una en el Instituto Superior de Arte (ISA), en Cuba, y otra en la Universidad de Toronto, Canadá) y un doctorado, también de la Universidad de Toronto, basados en los trabajos en el área, y hay en ejecución un doctorado de la Universidad Colegio de Londres, una maestría de la Universidad de Toronto y una tesis de licenciatura de la Universidad Veracruzana de México.

Se han realizado además tareas de entrenamiento de pregrado para estudiantes ingleses y canadienses. Se ha creado un interés por conocer el panorama investigativo cubano y por aumentar el intercambio con los profesionales de la Isla en esta temática, cuyo prestigio ha crecido, al extremo de recibir, directa o indirectamente, solicitudes de especialistas en diferentes ramas afines a la arqueología para participar en el Proyecto.

Se han abierto también oportunidades para la publicación en revistas internacionales especializadas muy importantes, tales como Antiquity, de Estados Unidos, Rotunda, de Canadá, y el Caribe Arqueológico, de Cuba, que dan una visión del desarrollo de la investigación científica en nuestro país, así como la publicación en diferentes órganos de prensa.

Impacto cultural y social

La mayoría de las piezas de madera conocidas en Cuba procedían de colecciones particulares formadas a finales del Siglo XIX o a principios del Siglo XX, cuando figuras del quehacer científico en nuestro país o personas de prestigio social en ciertas zonas, comenzaron sus labores arqueológicas, o se dedicaron al coleccionismo. Se trataba en su mayoría de objetos cuya utilidad para la investigación científica estaba muy afectada por la falta de referencias de hallazgo y que en varios casos fueron sacados del país.

Canoa
Los trabajos realizados en el área de Los Buchillones han permitido incrementar la colección de objetos rituales y utilitarios de madera de los museos del país en 254 piezas muebles, más de un millar de restos de edificaciones y unos pocos restos de canoas, obtenidas en este caso a través de métodos de excavación controlados, lo que le aporta mayor relevancia a tales artefactos al conocerse su procedencia cultural, temporal y espacial. La ubicación de estos objetos en varios museos de la provincia de Ciego de Ávila, ha permitido diversificar la ubicación nacional de estos materiales, antes circunscrita al occidente y oriente del país.

La exposición de los objetos encontrados en los museos Provincial de Ciego de Ávila y municipales de Chambas y Morón, ha permitido que miles de personas de diferentes lugares conozcan estas piezas y perciban la importancia del estudio de las sociedades aborígenes y de la práctica arqueológica. El promedio de visitantes por año, solamente en el Museo Municipal de Chambas, desde 1997 hasta la fecha ha sido de 10 500, entre nacionales y extranjeros.

A estos visitantes se les muestran los objetos encontrados, que constituyen también material de estudio para estudiantes y profesores de diversos niveles de enseñanza. Esto ha supuesto también un conjunto de acciones para superar al personal de museos en los temas de arqueología y su participación en el trabajo de campo y en el estudio de los materiales. Un objetivo primordial del trabajo en el área ha sido vincular a la población local a las investigaciones realizadas e influir de manera significativa en la divulgación de los conocimientos adquiridos.

Desde el mismo inicio de las excavaciones se comenzaron a recibir visitas de vecinos y grupos de estudiantes a los que se ofrecieron charlas y explicaciones. A los procesos de excavación se vincularon trabajadores de la zona (alrededor de cinco a siete cada año), que se encontraban desocupados en esos momentos, lo cual sirvió para instruirlos en el manejo de las técnicas de excavación y para sensibilizarlos con la labor que se estaba llevando a cabo en el sitio, y con la importancia de proteger el lugar.

El área arqueológica y los materiales colectados han llegado a convertirse en símbolos locales y en motivos de orgullo para los pobladores de Punta Alegre y Chambas. Imágenes de las piezas se han integrado a los elementos de la cultura local e incluso la figura de uno de los objetos de madera ahora forma parte del Escudo del municipio de Chambas.

Las autoridades locales reconocen los valores de la investigación y han realizado acciones de apoyo que incluyen el establecimiento de medidas de protección para los sitios y las gestiones para la creación de infraestructura expositiva y de trabajo de investigación. La divulgación de los resultados de las investigaciones en la prensa plana, radial y televisiva, ya sea de carácter internacional, nacional o local, ha permitido que la mayor parte de la población haya tenido acceso a esa información.

Desde el inicio de las investigaciones han sido realizadas más de un centenar de presentaciones en la prensa plana, de las cuales 18 han sido en los dos últimos años, y alrededor de 50 en la radio y la televisión. En Internet aparecen 61 páginas Web, con informaciones relacionadas con el tema.

A través de todas ellas se ha dado información general a la población sobre las novedades científicas del trabajo, que ha permitido elevar la cultura general acerca de las sociedades aborígenes en Cuba y sobre la importancia de la investigación arqueológica. Los resultados obtenidos en los trabajos científicos dan la posibilidad de introducir nuevos conocimientos en los programas de Historia de Cuba del MINED, tarea que actualmente se ejecuta.

Impacto económico

Desde el punto de vista económico el desarrollo del Proyecto ha permitido obtener equipos de excavación y laboratorio, recibir ganancias por concepto de alojamiento, alimentación, renta de vehículos y embarcaciones a la provincia y en especial al municipio de Chambas y otros donativos.

Se han ido creando las condiciones para que los resultados de este Proyecto se abran al turismo científico y al tradicional. Muy importante es la obtención de 24 fechados radiocarbónicos y la planificación de 28 más, con un alto valor científico y económico, y la construcción de una aldea taína en el Parque Natural El Bagá, en Cayo Coco, concebido para el conocimiento de la historia aborigen de Cuba y el disfrute del turismo nacional e internacional, donde se pueden mostrar los resultados de las investigaciones arqueológicas cubanas. El desarrollo de las diferentes etapas del proyecto ha aportado al país alrededor de 80 000 USD, obtenidos por la vía de la colaboración internacional.

En resumen el Área Arqueológica Los Buchillones, con sus novedosas peculiaridades, constituye en la actualidad, sin lugar a dudas, el tesoro del patrimonio aborigen más destacado de la nación cubana. Es un área excepcional en Cuba y en el Caribe insular, con repercusión nacional e internacional, tanto para arqueólogos como para lectores en general, al extremo de interesar a prestigiosas instituciones científicas extranjeras.

La mayor parte de la metodología utilizada en las investigaciones, así como los descubrimientos y la interpretación hecha sobre el modo de vida de los Taínos asentados en esta parte del territorio cubano, constituyen originalidades científicas para todas las antillas, pues en una sola área de concentración agroalfarera se han obtenido más elementos de madera que todos los aparecidos en el resto de Cuba y las Antillas en su conjunto. Al área de Los Buchillones le sigue, a mucha distancia, la presencia de madera en el Yacimiento El Manantial de La Aleta, en la República Dominicana.

Monumento Nacional

Declarado Monumento Nacional el 14 de junio de 2011, la decisión estuvo avalada por la relevancia de la zona, una de las más ricas del Caribe en piezas de madera, cerámica, piedras y conchas pertenecientes a comunidades aborígenes agroalfareras.

Los hallazgos en ese sitio, de unos 20 mil metros cuadrados, revitalizó los estudios de este tema en Cuba y Centroamérica, al ser el primer lugar arqueológico del área insular donde aparecieron viviendas de habitantes originarios. Además, revolucionó la visión sobre el uso de la madera en las comunidades taínas y mostró elementos nuevos de su mundo estético y religioso.

Los Buchillones se suma al batey del antiguo central Cunagua y la Trocha Militar de Júcaro a Morón, como los únicos lugares que ostenta esa condición en el territorio de Ciego de Ávila.

Referencias

  1. Declaran Monumento Nacional al sitio Los Buchillones. Disponible en: Radio Santa Cruz.Consultado el 17 de junio de 2011.

Fuentes