Tarragona

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Ciudad de España
Bandera de Tarragona
Bandera

Escudo de Tarragona
Escudo

Ubicación de Tarragona en la provincia de Tarragona.
Ubicación de Tarragona en la provincia de Tarragona.
EntidadCiudad
 • PaísBandera de España España
Población ((2011)) 
 • Total134,085 hab, hab.
GentilicioTarraconense
Tarragona.jpg
Vista de la ciudad.

Tarragona. Ciudad y municipio del sur de Cataluña (España). Es capital de la provincia del mismo nombre y de la comarca del Tarragonés y está a la orilla del Mediterráneo. Cuenta con una larga tradición histórica y cultural y es destino de muchos turistas, tanto por sus playas de aguas cálidas como por su patrimonio artístico. Es junto a otras doce poblaciones españolas "Patrimonio Mundial" de la UNESCO.

Historia

La Tarraco Romana

Tarragona.Pretorio.jpg

Con la frase Tarraco Scipionvm Opvs (Tarraco obra de los Escipiones) Plinio, a finales del siglo I d.C., hace referencia al momento fundacional de la ciudad. Este primer asentamiento romano se encontraba muy próximo a un oppidum ibérico fundado a finales del siglo V a.C. La ciudad republicana de Tarraco fue muy posiblemente un núcleo bifocal, con el campamento militar en la parte alta y el área residencial en torno al poblado ibérico y el puerto. La presencia militar estable comportó la llegada no sólo de soldados, sino también de comerciantes y ciudadanos romanos que vieron en Hispania una tierra que les ofrecía nuevas oportunidades. Una de las principales infraestructuras sobre las que se cimentó Tarraco fue, sin ninguna duda, el puerto, y su situación estratégica encima de una pequeña colina que permitía una visión más amplia y una defensa más fácil. La victoria romana sobre los cartagineses y la incorporación de Hispania a la República romana aceleró el proceso de consolidación de las defensas de la ciudad, que en un primer momento eran simplemente un empalizada. Allí reunió César a sus legados durante la guerra civil contra Pompeyo, y debido a la lealtad mostrada por los tarraconenses, éste concedió a la ciudad en el en el 45 adC. el rango colonial con el título de Colonia Iulia Urbs Triumphalis Tarraconensis.

Fue durante los años 26-25 a.C. cuando Tarraco adquirió una mayor relevancia como ciudad, debido a la presencia imperial, Tarraco se consolidó como la capital de la Hispania Citerior Tarraconensis, y recibió un fuerte impulso urbanístico, una muestra del cual es el teatro y la monumentalización del foro local. Acueducto romano de las Ferreras o Pont del Diable (Puente del Diablo), que abastecía de agua a Tarraco desde época de Augusto. Durante el siglo I d.C. la ciudad creció y se consolidó. El asesinato de Nerón, en el año 68, marcó el inicio de un periodo de convulsión y guerra civil en todo el imperio. Se iniciaba así la dinastía Flavia y un momento de gran esplendor para las provincias hispanas. Vespasiano les concedió el Ius Latii, en torno al año 73. A partir de ese momento, todos los hispanos fueron considerados ciudadanos romanos de pleno derecho. De esta forma, Tarraco, como capital de la Hispania Tarraconensis dispuso de dos foros: uno colonial y otro provincial. Durante el siglo II la ciudad llegó a su máxima expresión gracias a la construcción del último de sus grandes edificios de entretenimiento: el anfiteatro. Tarraco fue objeto de las incursiones francas a mediados del siglo III. Después del siglo III, la ciudad recobró su dinamismo a partir de la recuperación general que supuso la llegada al poder de Diocleciano y de su tetrarquía desde el año 285. A partir de esta época la ciudad se revitalizó. El cristianismo y su implantación son elementos imprescindibles para explicar la Tarraco tardía. El obispo Fructuoso y los diáconos Augurio y Eulogio, fueron objeto de persecución y muerte en el año 259. El lugar de su sepultura acabó por convertirse en el centro eclesiástico de Tarraco a partir del siglo V. Esta iglesia, emplazada en los antiguos suburbios de Tarraco y próxima al río Francolí, conllevó la construcción de otros edificios eclesiásticos como una segunda basílica, muy próxima a la primera, que disponía de un atrio y edificios agrarios vinculados a ella. Todo este suburbio cristiano acabó por convertirse en un centro importante y dinámico de Tarraco. La documentación escrita de inicios del siglo V muestra una Tarraco que mantenía estructuras sociales complejas, en las que el obispo metropolitano era el defensor del orden establecido en un Imperio en el que Chistianitas era sinónimo de Romanitas. Cabe destacar, asimismo, la presencia en la ciudad del Comes Hispaniarum. En el año 422, Genserico al mando de un pequeño ejército de alanos y vándalos, derrota en Tarraco a las fuerzas conjuntas romano-visigodas dirigidas por el general romano Castino. La sorprendente victoria permite a los vándalos tomar el control de los puertos del Mediterrráneo ibérico, lo que una década más tarde conducirá a su control de todo el que hasta entonces fuera para los romanos el “Mare Nostrum”, su principal instrumento de ejercicio del poder. La batalla de Tarraco es el punto de quiebre que marca el comienzo de la caída del imperio romano de occidente. Tarraco continuó siendo una de las principales metrópolis hispanas durante la monarquía visigoda hasta que el panorama cambió radicalmente con la conquista de la ciudad por los ejércitos islámicos y su incorporación Al Andalus hacia el año 713. A partir de este momento, la ciudad entró en un largo y oscuro periodo que no concluyó hasta la conquista impulsada por los Condes Catalanes en el siglo XII, que comportó el restablecimiento de la sede metropolitana de Tarragona.

Tarragona Medieval (s.XII-XV)

En 1129, el arzobispo de Tarragona, Oleguer Bonestruga, mediante un pacto feudo-vasallático, cedió la ciudad, como un principado eclesiástico, a un mercenario normando, Robert Bordet, que había servido a las órdenes de Alfonso I de Aragón. El 14 de marzo de 1129, este caballero fue nombrado Príncipe de Tarragona tras rendir homenaje al prelado, en calidad de defensor y protector. A partir de la infeudación de Tarragona, los normandos, comandados por Bordet, llegaron y se instalaron en la ciudad. Robert Bordet aprovechó una antigua torre romana todavía en pie, la actual Torre del Pretorio, para establecer su castillo. Se iniciaba así un primer proceso de colonización de la ciudad, dirigido sobre el terreno por Robert, pero controlado desde Barcelona por el arzobispo La situación en la ciudad se complicó con la muerte de Oleguer y la elección de su sucesor. En 1146, el nuevo arzobispo, Bernat Tort, un hombre de confianza del Conde de Barcelona, se estableció en la ciudad. Se iniciaba así un proceso marcado por los continuos conflictos jurisdiccionales entre Robert Bordet y los siguientes arzobispos, a los que hay que añadir la creciente injerencia condal en los asuntos de la ciudad y de su territorio. La Tarragona de finales del siglo XII ya era un núcleo urbano plenamente consolidado que se había convertido en el centro director de un amplio territorio. En 1148 el gobierno local se había reordenado y el consejo de habitantes de la ciudad participaba intensamente en la vida urbana. A partir de finales del siglo XII, la ciudad creció y se ocupó toda el área interna del Foro Provincial. Así se mantenía, en cierta forma, la estructura arquitectónica heredada de la época romana. La ciudad del XII surgió fuera del área de grandes monumentos, alrededor de los castillos señoriales. A partir de 1146 se ocupó el área del recinto de culto de época romana, un sector que tomó especial relieve con el inicio de la construcción de la Catedral en 1171, y que se convirtió en el eje vertebrador de la ciudad a partir de su consagración en 1331. El interior de la gran plaza del Foro romano se urbanizó a finales del siglo XII. Fuera del recinto defensivo de esta primera época había tres áreas claramente diferenciadas: en primer lugar, el Corral, el antiguo circo romano, que se convirtió en un burgo extramuros con un mínimo de población y destinado principalmente a actividades comerciales e industriales. En segundo lugar, la Vila Nova que era el área que se prolongaba desde el Corral hasta el puerto y estaba destinada básicamente a huertos, cultivos, herrenales y molinos. A diferencia de la primera, no estaba muy habitada, excepto en el área del puerto y en la zona más próxima al Corral. Finalmente la huerta de Tarragona, también destinada a la explotación agraria, que se extendía a ambos lados del Francolí y llegaba hasta Riu Clar. La expansión de la peste bubónica por toda Europa marcó el inicio de un importante periodo de recesión demográfica. La epidemia llegó a la ciudad entre mayo y julio de 1348, provocando una gran mortalidad. El descenso de la población y la crisis general en que se encontraba la ciudad hizo que el núcleo urbano entrara en un importante proceso recesivo. El descenso del número de fuegos se plasmó en un número menor de casas ocupadas. A pesar de esto, en 1368 la ciudad, siguiendo las directrices marcadas por la Corona, empezaba las tareas de mantenimiento y refuerzo de las murallas de la ciudad mediante la construcción de la Muralleta o Mur Nou (Muro Nuevo), a la altura de la fachada del circo. De esta forma el área del Corral, el antiguo circo romano, quedó incorporada al núcleo urbano. La situación política se agravó a lo largo de la primera mitad del siglo XV. Las diferencias entre la Generalidad de Cataluña y Juan II provocaron una guerra civil catalana, en la que el arzobispo se puso del lado de los realistas, mientras que el Consejo Municipal, tras un periodo de prudencia, se alió con la Generalidad. El 17 de octubre de 1462 las tropas de Joan II llegaron a Tarragona para sitiar la ciudad. Los efectos de la guerra fueron visibles en la ciudad durante mucho tiempo La guerra sumió a Tarragona en la más absoluta decadencia. Las defensas de la ciudad, especialmente en el sector del Mur Nou, quedaron muy deterioradas, así como las del área del Corral.

Lugares destacados

  • El conjunto arqueológico que forman las ruinas romanas de Tarraco fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2000.
  • El Casco Antiguo. En la parte alta de la ciudad, coincide con el antiguo foro provincial romano. Está rodeado por la muralla romana cuya longitud hacia el siglo III adC era de unos 4 km. Sin embargo, en la actualidad sólo se conserva alrededor de 1 km y una puerta adovelada original. El Casco Antiguo, conocido popularmente como "Part Alta", es hoy en día una de las zonas más visitadas tanto por turistas como por autóctonos gracias a la oferta gastronómica y de ocio que éste ofrece.
  • El Anfiteatro de Tarraco. Del siglo I, en su interior conserva también restos de una basílica visigodo|visigoda y una iglesia románica.
  • l mercado central. Edificio modernista del año 1915, diseñado por el arquitecto Josep Maria Pujol de Barberá.
  • El Balcón del Mediterráneo. Mirador situado sobre un acantilado al borde del mar, al final de la Rambla Nova. Está bordeado por una antigua barandilla de hierro forjada por Joan Miquel Guinart, en el inicio del siglo XX. Desde él se puede contemplar parte de la ciudad, el puerto, la estación, el anfiteatro, la playa y La Punta del Milagro, además de una magnífica panorámica del mar, sobre cuyo horizonte en los días claros, se puede apreciar la curvatura de la Tierra.
  • La Punta del Milagro es también el escenario donde se celebra cada año en el mes de julio, durante seis noches, el famoso Concurso Internacional de Castillos de Fuegos Artificiales de Tarragona en el que participan importantes empresas pirotécnicas españolas y extranjeras, y que se ha convertido en el certamen de referencia del Mediterráneo.
  • El "circo". Dentro del casco antiguo de la ciudad, se puede encontrar hoy en día los restos arqueológicos de lo que fue el circo tarraconense que ofrecía carreras de carros. Pueden visitarse en diferentes establecimientos de la ciudad; así como lo que se conoce como "capçalera", la curva final del recorrido. Las "carceres", donde había la salida, se hallan bajo los cimientos del actual ayuntamiento de Tarragona, en la "Plaça de la Font".
  • La catedral es un exponente magnífico de templo religioso cristiano iniciado hacia el siglo XII. Su estilo arquitectónico está a caballo entre el románico y el gótico, hallando en este peculiar edificio de la ciudad una armonía sonante de estilos artísticos diferenciados entre sí, que hacen del conjunto un gran edificio digno de una sede episcopal primada.
  • El Portal de San Antonio es una puerta de la muralla construida en 1737, en piedra y mármol.
  • La Casa de la Fiesta de Tarragona es un equipamiento cultural que permite durante todo el año conocer los elementos identitarios de las Fiestas de Santa Tecla de Tarragona y su secuencia ritual. Ubicada en la Vía Augusta número 4, abre sus puertas en 2007.
  • El Puerto de Tarragona uno de los más importantes de España.

Eventos principales

  • Carnaval de Tarragona, uno de los más emblemáticos de Cataluña.
  • Festival Internacional de Dixieland de Tarragona, la semana anterior a la de Pascua.
  • Tarraco Viva, evento durante las dos últimas semanas de Mayo con el que la ciudad vuelve a la época clásica, con legionarios romanos, artesanía, comida.
  • Concurso Internacional de Castillos de Fuegos Artificiales de Tarragona, la primera semana completa de Julio: es el certamen de referencia en el Mar Mediterráneo.
  • Fiestas de Santa Tecla, la fiesta grande de la ciudad, entre el 15 y el 24 de Septiembre, declarada de interés turístico nacional por el Gobierno de España y fiesta tradicional de interés nacional por la Generalidad de Cataluña.
  • Fiestas de sant magí, la fiesta pequeña de la ciudad, entre el 16 y el 19 de agosto.

Gastronomía

La gastronomía de Tarragona es el reflejo de su personalidad histórica y cultural: como puerto del Mediterráneo, una parte importante de su riqueza viene del mar, que se conjuga con la rica agricultura. En Tarragona Se pescamarisco y pescado azul reconocido por la Denominación de Origen Pescado Azul de Tarragona. En el Serrallo(el barrio de pescadores de Tarragona), se pueden encontrar varios restaurantes que ofrecen una cocina basada en los productos frescos del mar.

Uno de los platos típicos por antonomasia en Tarragona es la Espineta amb cargolins, especialmente consumido en las fiestas de Santa Tecla. Este plato que combina la espineta, lomo de atún, con caracoles, así como un completo sofrito de verduras.

Algunos platos más típicos de Tarragona son la cassola de romesco, el arrossejat, el arroz negro, así como el pescado a la plancha o frito. Muchos de los restaurantes que ofrecen estos platos están situados a poca distancia del mar, lo que hace que sus platos estén hechos con pescado fresco.

Conjunto arqueológico de Tarragona. Patrimonio de la Humanidad

Conjunto Arqueológico de Tarragona
UNESCO logo.png Welterbe.png
Nombre descrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad.
ArqueológicoTarragona.jpeg
CoordenadasN41 6 53 E1 15 33.5
PaísBandera de España España
TipoCultural
Criterios(ii)(iii)
N.° identificación875
Año de inscripción2000 (XXIV sesión)
Lugar de celebraciónProvincia de Tarragona, Comunidad Autónoma de Cataluña

El Conjunto Arqueológico de Tarragona (antigua Tárraco), está situado en una ciudad administrativa y mercantil importante en la España romana, y el centro del culto imperial para todas las provincias ibéricas. Fue dotada con muchos edificios y partes de ellos se han puesto de manifiesto en una serie de excavaciones excepcionales. Aunque la mayor parte de los restos son fragmentos, muchos se conservan bajo los edificios más recientes, presentando un cuadro vivo de la grandeza de esta capital provincial romana. Este conjunto arqueológico fue incluido por la UNESCO en su Lista del Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000.

Justificación de la inscripción

  • Criterio (ii): Los restos romanos de Tárraco, en la Tarragona actual, son de excepcional importancia en el diseño y desarrollo del urbanismo romano, y sirvieron de modelo para las capitales de provincia en el mundo romano en otros lugares.
  • Criterio (iii): Tárraco proporciona un testimonio elocuente y sin precedentes de una etapa importante en la historia de los pueblos del Mediterráneo en la antigüedad.

Fuentes

  • Sitio oficial de la UNESCO
  • Thierry Dutour, La ciudad medieval: orígenes y triunfo de la Europa urbana, p. 82. — Paidós, Buenos Aires, 2005. ISBN 950-12-5043-1.
  • Darío Varela, Genserico, rey de los vándalos, p. 119. — Editorial Kódigos, Madrid, 2007. ISBN 84-934599-1-7
  • Sitio Oficial
  • Wikipedia