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Vicentina Antuña

Vicentina Antuña
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Vicentina Antuna Tabio.jpg
NombreVicentina Antuña Tabío
Nacimiento22 de enero de 1909
Güines, La Habana Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento8 de enero de 1993
Ciudad de La Habana Bandera de Cuba

Vicentina Antuña Tabío. Pedagoga y filosofa. Una de las primeras educadoras que alcanzó la condición de Heroína del Trabajo de la República de Cuba. Recibió la Orden José Martí, la más alta condecoración que concede el Estado Cubano a personalidades relevantes nacionales y extranjeras. Ostentaba la condición de Profesora de Mérito de la Universidad de La Habana.

Síntesis biográfica

Nació el 22 de enero de 1909, en Güines, La Habana. Se graduó de doctora en Pedagogía y Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana.

Tuvo a su cargo la dirección técnica de varios cursos en la Universidad Popular José Martí, que funcionó en el Sindicato de la Madera desde 1936 hasta 1939.

Durante la dictadura de Fulgencio Batista, colaboró con el Movimiento 26 de Julio.

Por su proyección personal e idoneidad fue Fundadora y Secretaria del Movimiento por la Paz, desde 1948.

Profesora y dirigente

Comenzó a trabajar en 1933 como maestra en la Escuela Anexa de la Universidad de La Habana y desde 1934 como profesora de la bicentenaria Universidad de La Habana.

Fue profesora de Lengua y Literatura Latinas, Jefa del Departamento Filológico de la Escuela de Letras de la Universidad de La Habana, centro del que llegó a ser su Directora.

Impartió Latín en la Facultad de Letras de la Universidad, su sabiduría sobrepasaba los límites de la cátedra.

Su amplio dominio de las lenguas clásicas y de la pedagogía de la lengua materna se evidencia en los textos publicados a lo largo de su vida por distintas editoriales para asignaturas que abarcan las disciplinas de Español, Lectura, Lectura Literaria, Escritura, Redacción y Composición, Literatura General e Infantil, Metodología de la Enseñanza de la Lengua Materna… dentro de la educación preescolar, primaria, secundaria básica, preuniversitaria, superior y especial relacionadas con la formación y el perfeccionamiento del personal pedagógico.

La forma de proyectarse en los análisis de los libros de estas materias que se revisaban en la Subcomisión del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas del Ministerio de Educación, y las soluciones que daba a las cuestiones dudosas o polémicas, demostraban sus conocimientos y capacidad.

Como profesora y dirigente universitaria, no solo se ocupaba del desarrollo de los programas a su cargo, sino también de la preparación y formación integral de los estudiantes. Ninguno de sus alumnos se graduó sin conocer la rica tradición de la Universidad de La Habana, la única existente entonces en toda Cuba. Hacía largos recorridos con ellos enseñándolos a traducir e interpretar las simbólicas inscripciones impresas en las tarjas y fachadas o en el Alma Máter de la antigua y venerable institución, ya en ese tiempo trasladada para las edificaciones de la llamada colina universitaria.

En el aspecto humano, realizaba obras de asistencia social entre sus vecinos más necesitados y con cuantos a ella se acercaban en busca de ayuda. No hacía diferencia alguna entre los que la trataban. Nadie se quedaba en el camino, si de ella dependía, y no desaprovechaba la oportunidad de enaltecer el trabajo de los que con ella colaboraban.

Presidió nacionalmente la investigación sobre el español hablado en Cuba, desarrollada por numerosas instituciones y dirigida por el Instituto de Literatura y Lingüística y las Facultades de Artes y Letras de las universidades del país.

Su quehacer profesional y político fue reconocido por diferentes instituciones, entre ellas están:

  • Maestra Destacada en el Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura, en 1971.
  • Medalla de Oro de la Universidad de La Habana para festejar sus 40 años de profesora universitaria.
  • Título de Profesora Emérita de la Universidad de La Habana.
  • Orden Ana Betancourt otorgada por la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).
  • Medalla XX Aniversario, concedida por el Consejo de Estado.

Últimos años

En sus dos últimos años de vida ya estaba muy enferma, pero no dejó de atender sus obligaciones en la Comisión Cubana de la UNESCO, en su Cátedra Universitaria y en la Subcomisión de Español-Literatura de Ciencias Pedagógicas.

Se considera a Vicentina Antuña, una promotora cultural, animadora tanto de tertulias y círculos estudiantiles como de importantes proyectos de difusión de las artes en la antigua Sociedad Lyceum, a cuya directiva perteneció.

Fue fundadora del Consejo Nacional de Cultura, organismo creado al triunfo la Revolución Cubana, destacándose por su activa incorporación al movimiento a favor del desarrollo del arte y la cultura para todos, iniciado por el naciente proceso revolucionario.

Su mayor mérito es el de haber contribuido a la formación humanista de varias generaciones de profesionales, artistas e intelectuales que han brindado valiosos aportes al universo cultural.

Murió el 8 de enero de 1993 en Ciudad de La Habana.

Fuentes