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Día Internacional de los Trabajadores en Cuba

Día Internacional de los Trabajadores
Información sobre la plantilla
Fecha:1 de mayo de 1890
Lugar:La Habana
Descripción:
Desfile que culminó en un acto con más de 3 mil personas y una veintena de oradores.
País(es) involucrado(s)
Bandera de Cuba Cuba
Líderes:
Círculo de Trabajadores de La Habana

Día Internacional de los Trabajadores en Cuba. Fue celebrado en Cuba por primera vez el primero de mayo de 1890, fecha acordada un año antes por el Congreso de la II Internacional efectuado en París. El proletariado cubano tiene el honor histórico de haber participado en el estreno mundial del Día Internacional de los Trabajadores. A pesar de que el movimiento obrero cubano era incipiente por entonces, aquella lucha tuvo eco cuando el Círculo de Trabajadores de La Habana organizó un desfile que culminó en un acto con más de 3 mil personas y una veintena de oradores.

Antecedentes históricos

El origen de la celebración del Primero de Mayo hay que buscarlo en las demandas obreras que desencadenaron los trágicos sucesos acaecidos en la ciudad norteamericana de Chicago, en mayo de 1886.

Las agotadoras jornadas laborales de 10, 12, 14 y hasta 18 horas imperaban en un gran número de países. En Estados Unidos, que en ese momento presentaba al mundo la imagen de una nación democrática, comenzó a expandirse el movimiento por reducir la jornada de trabajo a ocho horas, sobre el cual la Primera Internacional, dirigida por Marx, en su congreso de 1884, había sentenciado que “la limitación legal de la jornada de trabajo es una condición preliminar sin la cual han de considerarse fallidos todos los intentos ulteriores por mejoras y por la emancipación de la clase obrera” y convirtió la demanda general de los trabajadores norteamericanos en plataforma general de los trabajadores en todo el mundo.

Los pronunciamientos de la trascendental reunión proletaria penetraron en el IV Congreso de la American Federation of Labor, efectuado en noviembre de 1884. El fracaso de las gestiones ante las autoridades gubernamentales y patronales para establecer las 8 horas de trabajo motivó el acuerdo de efectuar un movimiento de huelga general cuya fecha sería el Primero de Mayo de 1886. Es de este modo que aparece por primera vez ese día vinculado a la lucha de los obreros por una de sus reivindicaciones más importantes.

En cumplimiento de esa propuesta, trabajadores de más de 5 mil industrias norteamericanas se lanzaron a la huelga. En algunos centros la demanda fue concedida, pero en otros hubo despidos y represión policial. La prensa burguesa levantó una gran campaña contra las masas proletarias al calificar su lucha como una “tentativa de comunistas y vagabundos para violar el orden social”.

Para aquilatar mejor el desprecio de los capitalistas hacia el proletariado, bastaría leer un párrafo de un artículo periodístico del Apóstol de la independencia de Cuba, José Martí, publicado en enero de 1888 en el diario La Nación, de Buenos Aires: “Júzganse (los obreros) como bestias acorraladas... El juez los sentencia”.

El primero de mayo de 1886 estalló la huelga en Chicago cuya magnitud no tenía precedentes en el país. Los patronos emplearon rompehuelgas acompañados por la fuerza pública que desató una brutal represión con el saldo de seis huelguistas asesinados y decenas de heridos y detenidos.

Tres días después, como respuesta a esos hechos, los líderes obreros de Chicago convocaron a un mitin en el Haymarket Square. Todo comenzó pacíficamente, pero al final la policía tiroteó a la multitud y una bomba que explotó en esos instantes mató a 8 agentes. Las fuerzas represivas se emplearon a fondo con una masacre. Centenares de militantes proletarios fueron encarcelados y entre ellos se hallaban 8 dirigentes destacados, de ideología anarquista.

Sin pruebas fueron acusados de asesinato y tras un arbitrario proceso judicial, el 11 de noviembre de 1887 fueron ejecutados Albert Parsons, Adolph Fischer, August Spies, George Engels y Oscar Neebe. Otro de los condenados a muerte Louis Ling, se suicidó en la prisión mientras que a Samuel Fielden y Michael Schwab se les conmutó la pena por cadena perpetua.

A las víctimas de este brutal terror se les conoce como los Mártires de Chicago.

En Cuba el primero en libertad

Era el año 1959. Como nunca antes en más de media centuria, Cuba vivía con plena y
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absoluta independencia conquistada tras siete años de lucha insurreccional que culminó, el primero de enero de ese año, con el derrocamiento de una de las dictaduras más sangrientas en América Latina.

El proletariado cubano se disponía a celebrar el Primero de Mayo no con demandas laborales ni con los puños en alto para rechazar la represión policiaca. Esta vez, y desde entonces, pueblo y gobierno formaban una unidad monolítica para defender a la Patria.

La Plaza Cívica –hoy Plaza de la Revolución– en La Habana, reunió a más de un millón de personas. A las once de la mañana comenzó el desfile encabezado por una columna de motociclistas de la Policía Nacional Revolucionaria seguida de dos gigantescas banderas, la de Cuba y la de su Confederación de Trabajadores escoltada por jóvenes obreras.

A continuación, codo con codo, iba la máxima dirección de la Revolución, del movimiento sindical, ministros del Gobierno y altos jefes militares.

La marcha parecía interminable. En las pancartas y cartelones de la jubilosa y compacta muchedumbre podían leerse frases como "Apoyamos al Gobierno Revolucionario", "Pedimos adiestramiento militar para la clase obrera" y "Gracias, Fidel", entre otras consignas.

Los trabajadores agrícolas y miles de campesinos con sus herramientas de trabajo, estudiantes de diversos centros de enseñanza, obreros azucareros, de la industria alimenticia, del transporte y de todas las federaciones sindicales se entremezclaban a lo largo de un extenso recorrido.

Una nota de singular unidad la ofrecieron las unidades de la recién creada infantería de la Marina de Guerra Revolucionaria y los combatientes del Ejército Rebelde con sus barbas y uniformes verde olivo.

El máximo líder de la Revolución, Fidel Castro Ruz, no se encontraba en Cuba ese día; asistía a la Conferencia de los 21 en Buenos Aires, Argentina, en la cual los mandatarios latinoamericanos y delegados especiales del continente debatirían los problemas socioeconómicos de la región.

El acto concluyó cerca de la medianoche con una concentración popular en la que usaron de la palabra unos quince oradores.

El Comandante Raúl Castro Ruz hizo el resumen. "Somos revolucionarios, a medida que avanzamos, más oposiciones y más resistencia se hará a la lucha de la Revolución; y en esto hay que estar claro...", afirmó en aquel histórico momento.

En sus palabras también convocó a la unidad y subrayó: "Avanzaremos, no hacia el yugo con que pretenden aherrojarnos, sino hacia la estrella que nos espera."

Mujeres cubanas en el 1ro de mayo

Las mujeres cubanas desfilan el Primero de Mayo en representación de la histórica Federación de Mujeres Cubanas (FMC), que desde los primeros años de la Revolución ha abogado por defender los derechos de las féminas en el país.

Carteles alegóricos a las principales mujeres en la historia de Cuba, como Mariana Grajales, Vilma Espín, fundadora de la FMC, o Celia Sánchez llevan el espíritu de las cubanas, quienes se suman a las denuncias que todo el pueblo hace a las mentiras que tratan de empañar la realidad cubana.

El papel de las mujeres en la Revolución ha sido definitorio. Desde los años de la lucha contra el dominio español se ha demostrado que con ellas se puede contar para lo que sea.

Actualmente las mujeres ocupan más de 50 por ciento de los puestos de trabajo en el sector laboral y se desempeñan en importantes puestos de dirección.
Mujeres cubanas integran el Buró Político, el Secretariado y el Comité Central del Partido Comunista, así como los Consejos de Estados y de Ministros, o presiden importantes organizaciones como la Unión de Jóvenes Comunistas, la propia FMC y están al frente en diversos ministerios.

Significación histórica del 1ro. de mayo en Cuba

La tradición del Primero de Mayo nació cuando la Segunda Internacional acordó en París,
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en julio de 1889, organizar una gran manifestación de manera que en todos los países y en todas las villas a la vez, los trabajadores emplazaran a los poderes públicos ante la obligación de reducir legalmente a ocho horas la jornada de trabajo y otras resoluciones del Congreso Internacional de París, para el 1º de mayo de 1890, fecha adoptada por la Federación Americana del Trabajo en su Congreso de diciembre de 1888, celebrado en San Luis, como homenaje a los mártires de Chicago.

En Cuba, donde se había seguido por el periódico obrero El Productor todo lo ocurrido alrededor del citado proceso judicial de Chicago y ante la convocatoria de París, en la capital acudieron unos tres mil obreros. Después de desfilar por las calles se congregaron en Consulado y Virtudes.
Argentina en América y un puñado de países también cumplieron con la invitación. Así comenzó la tradición que ha llegado a ser simultánea en una gran parte del mundo, con la participación de millones de personas movilizadas por las más justas causas de la humanidad.

De ese modo nació la conmemoración del Primero de Mayo que no ha sido ni invento de Carlos Marx, quien había muerto en 1883, ni de los comunistas, ya que es, ante todo, un llamado a la unidad, por encima de tendencias, de todos los trabajadores.

En 1891 algunos países volvieron a desarrollar la movilización. En Cuba se realizó un acto en el Teatro Irijoa —luego Teatro Martí— en Dragones y Zulueta, más también se desarrolló en la ciudad de Camagüey. Desde entonces el Primero de Mayo se incorporó a las formas de lucha de los trabajadores en una proyección nacional e internacional.

Fuentes

  • Tomado del Trabajadores Digital
  • (Tomado de Radio Habana Cuba digital)