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Limbano Sánchez

Limbano Sánchez Rodríguez
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Límbano.jpg
Nacimiento18 de mayo de 1845
Santiago de Cuba, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento28 de septiembre de 1885
Cayo Rey, Santiago de Cuba, Bandera de Cuba Cuba
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
OcupaciónMilitar mambí
TítuloMayor General del Ejército Libertador

Limbano Sánchez Rodríguez. Reconocido también como “El León Holguinero” por su amplia participación en las acciones independentistas en esta región fue uno de los caudillos más destacados en las campañas mambisas, cuya trayectoria lo condujo al grado de Mayor General al tiempo que lo convirtió, por su intransigencia, en un personaje polémico y no siempre valorado en su justa medida.

Síntesis biográfica

Nació un 18 de mayo de 1845 en Santiago de Cuba.

Tuvo una participación destacada en la Guerra de Restauración de la República Dominicana (1863-1865), donde alcanzó el grado de sargento de artillería del ejército de los patriotas dominicanos.

Fue uno de los líderes principales de la Guerra de los Diez Años, en la que combatió bajo las órdenes de Máximo Gómez y Calixto García. Más tarde, en Agosto de 1879 forma parte de los alzamientos de la Guerra Chiquita, a cuyo fin es traicionado y deportado a España, donde sufrió prisión.

Uno de los más fervientes “animadores” de la lucha en Oriente, Limbano Sánchez fue un digno patriota que en algún momento pudo pensar distinto, pero no a favor de España ni mucho menos, sino llevado por la propia fiebre libertaria en tiempos cuando la noción de “unidad imprescindible” era todavía difusa.

Acosado por el enemigo se dirigió hacia la zona de Mayarí acompañado por el general de brigada Ramón González. Encontrándose refugiado en una finca de Cayo Rey, propiedad de su compadre, el 28 de septiembre de 1885, éste lo traicionó envenenándolos con un café. El delator atrajo a las fuerzas españolas, quienes sacaron el cadáver hacia un camino próximo donde simularon que había caído en un Combate en Palmarito, lugar situado en el camino de San Luis a Cayo Rey, Santiago de Cuba.

Participación en la Guerra de 1868

Al iniciarse la guerra de 1868 fue uno de los primeros en incorporase a la revolución. Se destacó en la zona de Holguín, donde combatió bajo las órdenes de Máximo Gómez y Calixto García.

Se alzó en Baracoa. Participó en el Combate de El Yanal, el 5 de julio de 1872, con grado de comandante. Los días 19 y 20 de diciembre de 1872 tomó parte en el ataque a Holguín, bajo el mando del mayor general Calixto García. El 18 de enero de 1873 fue ascendido a teniente coronel, siendo el jefe del Regimiento Holguín. El 3 de marzo de 1873 atacó a Guacamayos, en Jiguaní, donde derrotó a la guerrilla del Regimiento Bailén. Resultó herido en la acción de Guabino, el 1 de febrero de 1876.

Apoyo a la sedición de Santa Rita

Apoyó la sedición de Santa Rita el 11 de mayo de 1877 y se sublevó en Holguín desconociendo a sus jefes: el entonces teniente coronel Juan Rius Rivera y el mayor general Antonio Maceo, y demandó reformas. La intervención oportuna del mayor general Máximo Gómez lo hizo retornar a la obediencia. Apoyó la instauración del Cantón Independiente de Holguín, en sus inicios; pero posteriormente rectificó su actitud.

Su participación en la Protesta de Baraguá

Rechazó el Pacto del Zanjón. Fue uno de los protestantes de Baraguá. El gobierno provisional del mayor general Manuel de Jesús Calvar lo ascendió a coronel, el 17 de marzo de 1878, y lo designó jefe de la brigada de Holguín Occidental, para proseguir la guerra. El 25 de mayo de1878, capituló.

Participación en la Guerra Chiquita

Durante la Guerra Chiquita se alzó el 25 de septiembre de 1879, en Sabana de Duaba, Baracoa, y se mantuvo como jefe de esa región. En Enero de 1880 libró una acción en Renacas, Baracoa.
Al percatarse de que esa guerra estaba fracasada, presentó un pliego de demandas condicionando su rendición y, aunque fueron aceptadas por los españoles, depuso las armas el 25 de junio de 1880. Pero tras firmar un convenio de paz solemnemente con los militares españoles fue traicionado y enviado por la fuerza como deportado a España.

 Intentos de expediciones armadas a Cuba

En España estuvo encarcelado en Chafarinas y otros lugares donde sufrió avatares, maltratos y vicisitudes de todo tipo desde su arribo en 1880 hasta 1884 cuando se fugó con Ramón González y otros patriotas cubanos en un plan combinado con Francisco Varona Tornet (Panchín), quien desde los Estados Unidos en representación del Comité Revolucionario Cubano de Nueva York y el Club de Independencia Número 1 lo había contactado para que se pusiera al frente de una expedición independentista armada con destino a Cuba.

Luego de enormes sacrificios y dificultades para adquirir el armamento, municiones y el buque que lo conduciría a Cuba, Limbano y sus hombres decidieron salir del territorio norteamericano debido a la rigurosa y constante vigilancia y persecución de los agentes y espías al servicio de España y los Estados Unidos. De esa manera y con gran sigilo, tras pasar por diferentes lugares, el 17 de mayo de 1885, la expedición partió de las costas de la República Dominicana rumbo a Cuba.

A las 12 de la noche los expedicionarios, convencidos de que estaban a cinco millas de las costas cubanas, arrojaron dos botes al agua. En el primero, iban Limbano y Francisco Varona Tornet (Panchín) y en el segundo, con la otra mitad de los hombres, el brigadier Ramón González (Mongo). Pero como lamentablemente estaban a veinte millas tuvieron que remar toda la noche en medio de la oscuridad y desembarcaron por separado.

El de Limbano lo hizo por la Playa Caleta, Baracoa, Guantánamo, a las 12 del día del 18 de mayo y desde ese momento comenzó la angustiosa búsqueda del brigadier Ramón González y su grupo, pues se temía que hubieran caído en poder del enemigo. Es decir, los primeros esfuerzos, tan decisivos en una operación de ese tipo, se dedicaron a localizar el grupo extraviado, lo cual se prolongó hasta el 27 de mayo, cuando finalmente pudieron encontrarse.

Ya en esos instantes Limbano había perdido parte del armamento de reserva y era perseguido sin descanso por los militares españoles, contra quienes ya había combatido el día 19 de mayo, a pocas horas del desembarco.

Para evitar el contacto, ayuda e incorporación de la población a los expedicionarios, las autoridades coloniales habían decretado el estado de sitio en todo el territorio de la provincia de Santiago de Cuba, aunque no pudieron lograr totalmente sus objetivos, ya que algunos hombres de esa región se unieron al destacamento guerrillero, entre los cuales se infiltraron algunos agentes al servicio de España que fueron informando poco a poco todos los movimientos de los patriotas.

De ese modo y a pesar de la valiente resistencia frente al enemigo los combatientes fueron cayendo en combate, otros hechos prisioneros y luego asesinados o condenados a prisión.

Al tratar de salvar la difícil situación en que se encontraban y pasar a la ofensiva, Limbano en unión de su segundo, el brigadier Ramón González, intentó romper el cerco enemigo y desplazarse a mejor zona para sus operaciones, pero murió en la acción.

Su figura se convirtió en símbolo de la independencia y sería recordado en los campos de la Isla por quienes siguiendo su ejemplo combatían diez años después en la guerra de 1895, como puede corroborarse en la siguiente anotación de José Martí en su Diario de campaña, correspondiente al 15 de mayo de ese mismo año:

“De Limbano hablamos, de sobremesa: y se recuerda su muerte, como la contó el práctico de Mayarí, que había acudido a salvarlo, y llegó tarde” (...)

Fuentes