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Monte bajo

Monte bajo
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Características
Tipo de vegetación:Vegetación leñosa

Monte bajo. Ecosistema en el que domina una vegetación leñosa, relativamente baja (hasta 6 m) y enmarañada, de matas y arbustos. Dentro del monte bajo se pueden distinguir comunidades estables o clímax y comunidades ocasionales o temporales.

Monte bajo estable

En su estado natural, los ecosistemas de monte bajo ocupan amplias zonas de las regiones áridas y semiáridas de la Tierra. Los más extensos se encuentran en la banda situada entre los 32o latitud Norte y los 40o longitud Sur. Estas zonas de monte bajo abarcan parte del suroeste semiárido de Norteamérica, la región mediterránea, Chile central, parte de Brasil, el extremo sur de Sudáfrica y el sur de Australia. En la mayoría de estos lugares, el clima se caracteriza, bien por veranos secos y calurosos suavizados por vientos frescos y húmedos, bien por la alternancia de estaciones húmeda y seca especialmente marcadas. El monte bajo puede estar dominado por matorrales de hoja perenne y pequeña, adaptada a sobrevivir al fuego y a la ausencia de nutrientes, o por matorrales que pierden sus hojas durante la estación seca. Dentro de estos grupos de vegetación se pueden citar el chaparral de tipo mediterráneo, la catinga del noreste de Brasil y el mallee (eucaliptos enanos) de Australia. La fría y semiárida Gran Cuenca de Norteamérica sustenta al norte una comunidad de matorral desértico dominada por la artemisa (Artemisia) y un emparrado de Atriplex, una especie de halofito. Otras comunidades estables de monte bajo aparecen por la degradación de los ecosistemas de bosque o de pradera, por el sobrepastoreo y la deforestación. A este tipo corresponden, en la región mediterránea, la garriga y el maquis, con un matorral más denso y más alto que sustituye al bosque de alcornoque. En Escocia, los páramos y brezales son el resultado de la tala del pino.

Monte bajo temporal

La mayoría del monte bajo de la zona templada es temporal; constituye un estadio en la recuperación, por parte del bosque, de un terreno que ha sido alterado, aunque, a veces, la acción humana hace que estas zonas se mantengan en la fase de matorral. En las tierras altas, los matorrales crecen en grupos dispersos entre las gramíneas, las hierbas y los brotes de los árboles. Entre estos matorrales se encuentran el avellano, el zumaque, el cornejo y la zarzamora. Los macizos de matorrales suelen crecer junto a setos, cunetas y en el límite del bosque. En tierras bajas y húmedas, las agrupaciones de matorral están dominadas por el espino, la escoba y la mimbrera.

Vida del matorral

Las comunidades de matorral, especialmente en regiones semiáridas, se dan mejor que la pradera o el arbolado. Las raíces de los matorrales necesitan más nutrientes y energía que sus partes aéreas. Su extenso sistema de raíces les permite alcanzar la humedad contenida en la profundidad del suelo. Algunas especies de arbustos evitan la competencia segregando sustancias tóxicas para otras plantas. El monte bajo alberga su propia fauna característica. Sin embargo, con frecuencia estas tierras son consideradas inútiles y se destinan a otros usos, con lo que se elimina a las comunidades animales y vegetales asociadas a este tipo de monte. En las regiones semiáridas, el monte bajo, que constituye un importante refugio y sustento para la fauna silvestre, se ve sometido al sobrepastoreo y utilizado como tierra de cultivo o para combustible, lo que contribuye a acelerar el proceso de desertización.

Fuentes